Verdad de a puño

Página de la vida
 
Aquel viejo maestro se detuvo, imaginariamente, en uno de los últimos peldaños de su vida y desde esa altura comprobó que, ciertamente: “está tendida de tacón la escala, para abrazar la luz del firmamento” como lo repetía su madre insistentemente cuando él era un niño.
Allí sentado, desde ese peldaño, el viejo maestro no quiso detenerse en los tiempos de su infancia, sino que se visualizó a partir de cuando decidió contraer matrimonio.
Escudriñó en su pobreza, que fue inmensa, como inmensas sus ansias de realizarse a través del trabajo educativo duro que emprendió de maestro de escuela, profesor de secundaria, profesor de universidad, constructor de empresas, asesor administrativo, y maestro a través del email, de la radio y de la web, para poder sostener la familia que poco a poco fue viendo llegar a empezar a escalar peldaños de su vida y de sus propias vidas.  
Recordó que no había escatimado esfuerzo alguno, y   que veía con alegría y satisfacción cómo sus hijos alzaban vuelo y aún volaban alto por caminos de rectitud y de valía.
Aquel viejo maestro, seguía examinando peldaños de sus conductas pasadas, y desde donde estaba oteando observó los errores, inconscientes   unos, conscientes los más, cometidos; vio a mucha gente a quien había ayudado con entusiasmo transitar feliz, y a otra, que lo había rechazado, trasegando por difíciles momentos, y a muchos, que se fueron poco a poco, llevándose girones de su alma.
Se vio perdonando a aquellos a quienes la lucha por la sobrevivencia le había enfrentado casi como enemigos y pidiendo perdón a quienes en esa misma lucha había zaherido.
Pero veía una línea de dolor continuada y era la que trazara la salud de su esposa por tanto tiempo comprometida, pero él estaba allí y allí continuaba y continuaría a su cuidado, pues por ello empezó a dejar a un lado labores de empresario, de enseñanza, de asesorías, para dedicarse a acompañarla.
Sus angustias económicas habían sido superadas por el trabajo duro y constante, y esto lo llevó a creer, con mucha certeza, que el mejor sistema democrático para un país es aquel que permite al individuo emprender el camino de la vida con la convicción de que hay un Estado que le ofrece garantías y oportunidades para su libertad, para su libre empresa, para el ejercicio de la patria potestad y para el orden. De allí su insistencia en ello, hasta el cansancio, en 1353 lecciones de ética civil empresarial impartidas a través de su CORREO DE LA ÉTICA.
Con reiterada consciencia, aquel viejo maestro insistía, insiste e insistirá en que en la medida en que ciudadano tenga oportunidades, dejará de ser un mendigo del Estado para ser un creador de riqueza tanto para él como para sus conciudadanos.
Tampoco cesaba ni cesará de insistir en que el trabajo es una bendición y no un castigo y que el trabajo ofrece enormes oportunidades para quien lo ejecuta con amor.
De repente, aquel viejo maestro, cesó su observación; se levantó del peldaño en donde se encontraba sentado; asió la mano de su esposa, y, dándose vuelta, dirigiendo su mirada por encima de los pocos escalones que faltaban de su vida, gritó con fuerza de convicción, con certeza y con la enorme esperanza de la fe: Gran Maestro, faltan pocos peldaños de la escala para nuestro gran encuentro pero te ruego que no te hagas el sordo ante el clamor de un pueblo que te pide que la paz sea verdadera, que la nación abandone los caminos de violencia por donde la están llevando quienes sobre la perversidad  levantan sus monumentos a sus egos y a sus mentiras, y bendice a quienes me han seguido en este ya largo pero celebrado camino de mi vida.
El viejo maestro calló, pero su certeza de que “está tendida de tacón la escala, para abrazar la luz del firmamento”, sigue siendo, para él, una verdad de a puño.
Para enviarnos sus opiniones sobre este editorial pulse acá.
Para leer   sobre el editorial de la semana, pulse acá.

Verdad de a puño

… Página de la vida  Aquel viejo maestro se detuvo, imaginariamente, en uno de los últimos peldaños de su vida y desde esa altura comprobó

Leer más »

¡Dios salve a Colombia!

… con nuestra acción valiente En nuestros últimos editoriales hemos venido insistiendo en que es preciso saber, conocer, cuál es la ruta para poder dar

Leer más »

De regreso a la sociedad

… con un gran respeto a los grandes y tradicionales valores de la naturaleza humana Cuando se presentan acontecimientos que aíslan a un ser humano

Leer más »

Así como nosotros…

…camino de la virtud y de la esperanza Los cristianos tienen unos mandatos muy claros en relación con el buen trato a los demás.Uno de

Leer más »
cbetancur@btodigital.com

Sacudirse del pesado fardo

…camino de la virtud y de la esperanzaSomos conscientes de nuestra responsabilidad en el liderazgo de promover en las empresas los valores éticos y humanos.Un

Leer más »