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Ano XIII. No.622. Agosto 17 de 2009. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

NO MAS PERTENENCIA .


En la era del conocimiento los orientadores de la Gesti�n Humana empresarial no pueden estar exigiendo al Talento Humano que tenga �sentido de pertenencia�.
A estas alturas es inaudito que muchos gerentes de Gesti�n Humana no tengan una visi�n clara de la empresa, como conjunto de personas que aportan su Capital o su Talento para conseguir sus objetivos, a trav�s de los recursos disponibles, y que no entiendan que las relaciones en la empresa no son familiares ni sentimentaloides, sino racionales, contractuales y legales.
A nadie, lo hemos dicho muchas veces, se le exige en su contrato de trabajo que ame la empresa, en cambio, s� se le debe exigir que ponga toda la capacidad de su talento al servicio del conjunto, toda su lealtad, todo su compromiso y toda su responsabilidad.
No se puede mirar al aportante de Talento Humano de hoy como si fuera un ni�o, un irresponsable, un incapaz de compromiso y de respuesta, dependiente del amor parental de su jefe que le exige reciprocidad: Pertenencia. Y menos que se considere al trabajador como perteneciente a la empresa: Propiedad de la empresa.
Claro que todav�a hay trabajadores que no han entendido su papel en ella y se siguen evaluando y considerando como recursos, como elementos de uso en el inventario empresarial.
El rol de Gesti�n Humana tiene que llegar a hacer que el aportante de Capital entienda que hoy la inversi�n, y la gran inversi�n por cierto, tiene que hacerse en el fomento del saber cient�fico, del saber t�cnico y del saber prudencial (ese saber que, para Arist�teles, es capaz de transformar al que lo conoce), y que ha de cumplir, con oportunidad y justicia, lo econ�mico en funci�n de la producci�n pactada.
El orientador de la Gesti�n Humana en la empresa no tiene por qu� tener miedo de que el aportante de Talento Humano se sienta y se posicione como lo que es: Un hombre o una mujer, que, en igualdad de condiciones al aportante del capital, tiene unas atributos cient�ficos, t�cnicos y humanos que le llevan a asumir, a empoderarse de su puesto de trabajo con toda su capacidad emprendedora, porque se reconoce y es reconocido como digno.
En esto se basa la administraci�n centrada en valores, a la que a�n muchos Gerentes de Talento Humano, le tienen p�nico, porque mientras m�s formaci�n integral alcance �ste, m�s racional se vuelve y mayor exigencia hace de respeto a su dignidad de aportante igualitario en el conjunto empresarial.
Solamente los capataces pueden tener miedo a la argumentaci�n racional de hombres y mujeres, dignos, leales y comprometidos con su trabajo.

BUENAS MANERAS

Ø
ØCuida de tu salud con esmero, es parte de tu responsabilidad personal en el trabajo.
Ø No discutas con acaloramiento temas relacionados con el trabajo, aprende a presentar tus argumentos con dominio de ti mismo.
ØSi te dejas llevar por el ardor o la pasi�n en la exposici�n de tus razones, simplemente quedar�s a merced de los dem�s.
ØBusca atemperar, con preguntas, a quienes se ofuscan cuando tus argumentos son claros pero diferentes a los de ellos.
ØTu trabajo no es una mercanc�a. Es un aporte important�simo a la construcci�n en conjunto de una obra de mucho valor.
Ø Futbolista: �Por qu� aceptas que se diga que te vendieron o te compraron como si fueras una m�sera cosa?


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Ano XIII. No.623. Agosto 24 de 2009. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

NO MAS PACIENCIA .


Educar a hombres y mujeres de estas generaciones en la pr�ctica de la virtud de la paciencia es un trabajo pedag�gico important�simo en todo el proceso formativo y en todos sus rangos de edad. Mas es preciso que todos, educadores y educandos, tengan claro el sentido, el alcance y el significado de la paciencia.
Porque, si es fundamental desarrollar la �capacidad de padecer o de soportar algo sin alterarse�, revestirse de ella �para hacer cosas pesadas y minuciosas�, y entender que es necesario �saber esperar cuando algo se desea mucho�, tambi�n es imprescindible que no se entienda, jam�s, esa paciencia como �tolerancia o consentimiento en la mengua del honor�. (DRAE)
Tampoco puede entenderse la paciencia como un colch�n con el que se trata de amortiguarlo todo, de soportarlo todo, de tragarse la expresi�n de los sentimientos propios, de llevar sobre los hombros todo el peso de la viveza, la maledicencia y la maleficencia de otros muchos.
Est� bien que la �tica religiosa proponga como digno de imitaci�n al santo Job. Es un buen paradigma para la maximizaci�n de la virtud.
Pero para la �tica civil, fundamentada en los principios universales m�nimos para la convivencia, la paciencia tiene claro sus l�mites en la libertad propia y ajena, en la exigencia del derecho a ser reconocido como ser humano sujeto de fortalezas y debilidades, en el propio desarrollo de la personalidad, de la autoestima, de la autorrealizaci�n.
No est� en el medio la virtud cuando se entiende como mediocridad, como incapacidad de expresar los sentimientos naturales que deben dejarse brotar con respeto, con dignidad, con firmeza; ni en los extremos de la absoluta impaciencia, ni la absoluta paciencia.
La virtud est� en la respuesta precisa, en la forma y m�todo de la paciencia seg�n el momento oportuno, en el aqu� y en el ahora. Porque no es paciente, sino estulto, esperar indefinidamente el cambio de comportamiento inadecuado de un colaborador. No es paciente, si no estulto, el dejar que todo mundo pase por encima de uno, sin respeto alguno, porque tiene m�s poder, m�s agallas, m�s af�n, m�s �nfulas. No es paciente, si no estulto, el que todo mundo se le cuele en la fila porque lo perciben �manso�.
La paciencia, en conclusi�n, no puede ser irracional, ni puede amordazar los sentimientos y razones que han de expresarse en funci�n de la dignidad, del mutuo respeto y comprensi�n, con la serenidad de aquel que sabe cu�les son los l�mites normales de la espera, cu�les los del soportar a los dem�s, y cu�les los de toda relaci�n humana para que �sta sea saludable y no enfermiza.

REFLEXIONES

Ø
ØEs innoble criticar las acciones de otros cuando uno tuvo la posibilidad y la autoridad para ejecutarlas y no lo hizo.
Ø Resulta ser un golpe bajo que un pa�s diga ser amigo de otro, cuando le conviene para sus planes de defensa, y lo trate como si fuera su enemigo cuando este requiere de m�s apoyo comercial.
ØEs vergonzoso y m�s en un pol�tico joven, que salga a la televisi�n a atacar a sus adversarios diciendo de ellos que se rumora... Se dice...
�Con qu� autoridad moral un pa�s certifica a otros en respeto a los derechos humanos cuando �l no es claro en su respeto a ellos?
Ø A uno le entristece ver que a nombre de la democracia se tolera todo desm�n, todo irrespeto, toda injuria, toda calumnia, todo asesinato, toda impunidad, toda corrupci�n.
ØEs triste ver a comerciantes oponi�ndose, por plata, a las medidas de la autoridad para controlar los cr�menes.


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Ano XIII. No.624. Agosto 31 de 2009. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

NO MAS CRITICAS .


La cr�tica en administraci�n privada o p�blica est� mandada a recoger. Es obsoleta. Pasada de moda. En definitiva: �out�.
El administrador que todav�a usa expresiones como: �Ese trabajo suyo es muy malo�. �Usted est� pensando con los pies�. �Usted definitivamente no sabe hacer nada bien�. �Vaya que le ense�e otro que usted, aqu�, no vino a aprender�. �Claro, ten�a que ser usted�. ��Eso es lo que le ense�aron en la universidad?�. �Usted es un mediocre�, etc., ese administrador, tambi�n est� llamado a recoger.
Con la excusa de la llamada cr�tica constructiva, hay administradores expertos en dar garrote, varilla, como m�todo de orientar el Talento Humano para alcanzar los objetivos del conjunto. Olvidan que eso de recurso humano se acab�.
El administrador de hoy, centrado en valores, sabe perfectamente que el Talento Humano tiene fortalezas y tiene limitaciones. Que es imprescindible estar desarrollando cada vez m�s sus fortalezas como competencias del ser, el saber, el hacer y el servir, y que las limitaciones propias del natural humano tienen que ayudarse a superar al m�ximo, sin desconocer que jam�s su Talento Humano, por muy competente que sea, dejar� de tener limitaciones.
Entonces, el enfoque de este administrador estar� no en la cr�tica como censura o vituperio de las acciones o conductas de su aportante de Talento, sino en el examen, el an�lisis, la observaci�n sobre sus acciones y conductas para ayudarle a superar aquellas que no facilitan el cumplimiento de sus objetivos.
El administrador centrado en valores, usar�, entonces, frases salidas de la mente y el coraz�n como: �Este trabajo que me presentas tiene tales y tales dificultades, por favor, corr�gelas y procura que no se repitan�. �Se�orita: Observ� estos cinco errores de ortograf�a en el proyecto que me prepar� para la junta de ahora, por favor corr�jalos r�pidamente�. �En este procedimiento te saltaste estos dos pasos, cuando vayas a hacerlo de nuevo pi�nsalo dos veces antes de empezarlo, para que te salga perfecto�. �Tu trabajo ha salido defectuoso en varias ocasiones por esto y esto, ya hemos hablado de ello, recuerda que esta es la �nica oportunidad para mejorarlo�. �Ven, repasemos lo que sobre este punto te ense�aron en la universidad, para que lo corrijas�. �Los indicadores de tu gesti�n est�n mostrando resultados del 60%, cuando deber�as estar obteniendo por lo menos el 90% y te veo conforme con ello. �Qu� vas a hacer para mejorarlos?
El administrador ha de centrar su acci�n en optimizar las competencias de la persona, ayud�ndole a eliminar sus errores, no en enrostrarle sus limitaciones o defectos.

REFLEXIONES

Ø
Ø Es admirable la actitud de empresarios que anteponen a sus intereses econ�micos, el respeto y la dignidad de la patria.
ØLa ofensa que se le hace a la patria, se le hace a cada ciudadano. Quien no lo sienta as� no tiene patria.
ØEl ciudadano se desconcierta cuando ve a los organismos del Estado, cada uno remando en direcci�n contraria al beneficio de todos.
ØLas relaciones bilaterales de los pa�ses amigos tienen que regirse por el respeto mutuo y el com�n entendimiento de sus problemas.
ØEl lenguaje virulento de l�deres pol�ticos estremece la paz de la naci�n.
ØEs excelente que muchas empresas est�n ganando much�simo dinero en esta �poca de dificultades, pero ello tiene que incidir tambi�n en el incremento del empleo. Responsabilidad social.
�C�mo creer en un servidor p�blico cuando hay tanto mentiroso?


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Ano XIII. No.625. Septiembre 7 de 2009. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

NO MAS PRINCIPES .


En las empresas privadas y en las empresas p�blicas no necesitamos pr�ncipes.
Necesitamos administradores, jefes-l�deres, cuyos valores sean aut�nticos, firmes, sin dobleces.Nos estamos cansando de las mentiras y enga�os con que muchos vienen orientando el Talento Humano, en los sectores p�blico y privado.
Estamos cansados de esos que s�lo ven al aportante del Talento Humano con la visi�n del amo. De esos que se asoman a las p�ginas de los peri�dicos, a las vallas o a las entrevistas de televisi�n con una sonrisa, pero que ponen cara dura cuando de orientar a su gente se trata, porque creen que en ello reside la autoridad y el poder.
Que andan por la empresa o por el pa�s haciendo promesas que saben que no van a cumplir e ilusionando a su gente con sus cantos de sirenas.
No queremos pr�ncipes a los que haya que reverenciar, queremos jefes-l�deres, hombres y mujeres, con gran esp�ritu de servicio, que tanto en la empresa privada como en los organismos del Estado, sean capaces de orientarnos a la conquista de los objetivos y de los derechos fundamentales que tenemos para alcanzar una vida digna. Que amen el poder, para servir.
Que hagan que la gente, bajo sus banderas y proyectos, alcancen mayor bienestar, a la par que ellos se engrandecen.
Que nos hagan sentir que trabajar no es un castigo sino una bendici�n.
Queremos tener administradores, p�blicos y privados, capaces de hacerse reconocer por su sabidur�a, por su dignidad, por su decoro, por su honor, por su lealtad, por su compromiso para con quienes, tambi�n con lealtad y compromiso, luchamos por los objetivos de la organizaci�n y de la patria.
No queremos m�s pr�ncipes, queremos m�s jefes-l�deres.

REFLEXIONES

Ø
Ø Se ha vuelto de com�n uso lanzar ep�tetos, insinuaciones, frases de doble sentido, mentiras amenazantes contra las personas que no est�n de acuerdo con las tesis pol�ticas de otras.
ØHay pol�ticos, que sin pruebas para ello, lanzan mantos de duda sobre instituciones del Estado, cuanto autores desconocidos cometen cr�menes.
ØSe ha vuelto com�n que l�deres pol�ticos digan que absolutamente nada se ha hecho en el pa�s por sus etnias, cuando son observables los procesos de reconocimiento e inversi�n en ellas.
ØSe observa que hay �padres de la patria� que se aprovechan de sus curules para su enriquecimiento personal.
ØEntonces, �d�nde queda la �tica en la pol�tica? �D�nde el ejemplo a las j�venes generaciones pol�ticas?


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Ano XIII. No.626. Septiembre 14 de 2009. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

NO MAS PETICIONES .


Hay un sindicalismo llamado a recoger: Ese que no ha podido o no ha querido entender que no son representantes de recursos humanos, sino de Talentos Humanos. Ese que basa sus conquistas en el arcaico concepto de que en la empresa tiene que darse la lucha entre el capital y trabajo. Ese que busca el bien de los dirigentes sindicales por encima del bien de sus asociados. Ese que manipula el sentimiento de sus seguidores con la bajeza de su lenguaje, con la injuria para aquellos a quienes en secreto extiende su mano de reconocimiento por su justicia. Ese que todav�a cree que en la relaci�n de los aportantes de capital y de Talento Humano, tiene que mover la masa elevando peticiones, poniendo, as�, a �ste en condiciones de desigualdad frente al aportante de recursos, en vez de trabajar por el cambio cultural del reconocimiento de la dignidad y la igualdad de quienes aportan a la empresa, para no continuar rebajando seres dignos al plano de mendicantes.
Necesitamos un sindicalismo, como el que, afortunadamente, varios practican, que entienda la empresa como un conjunto; que entienda que de los bienes de capital se usufruct�an todos los aportantes; que el trabajo es parte del proceso de desarrollo vital de las personas; que el aporte generoso de su talento es condici�n propia del talento Humano; que la rabia y el rencor de clase es funesto para los objetivos mutuos; que el honor de la dirigencia sindical impide el soborno, pedido u ofrecido, la d�diva camuflada para el l�der, lo que se convertir�a en enga�o y traici�n para sus ideales elevados de credibilidad, confianza y fe, que son su gu�a para el reconocimiento, el afecto y los resultados.
No queremos que se hable m�s de "pliego de peticiones", sino de contrataci�n y de convenios, entre partes que se reconocen por lo valioso de su aporte a la empresa.
No queremos m�s pliegos de peticiones sino proyectos conjuntos, hombro a hombro, de beneficio para los tres grandes socios empresariales: El capital, el Talento Humano y el estado comunitario.
Queremos un sindicalismo, que tambi�n en momentos de dificultad sea capaz, con su contribuci�n, de sacar adelante el proyecto empresarial, como varios lo han hecho. Un sindicalismo sabio, con dignidad, decoro y honor, no un enterrador de empresas.

ETICA POLITICA

Ø
Ø Al circo pol�tico todos seguimos asistiendo as� sean malos sus artistas. �Por qu�?
ØLas estad�stica sigue mostrando que el Congreso de la Rep�blica es una de las instituciones en la que menos creen los ciudadanos. �Por qu�?
ØLos pol�ticos probos han resultado incapaces de cambiarle el talante a la pol�tica. �Por qu�?
Ø Es decepcionante ver a pol�ticos j�venes, utilizando las mismas artima�as de la vieja pol�tica. �Por qu� lo hacen?
ØTodo pol�tico que se cae, cae parado. �Por qu�?
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ØUn hombre toca el trasero a una dama y le dan 4 a�os de c�rcel. Justicia. Pero un futbolista mata a un hincha, lo reconoce, y lo dejan libre.�Justicia? �Dinero? �Perd�n? �A qu� se juega en la justicia?


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Ano XIII. No.627. Septiembre 21 de 2009. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

NO MAS AVESTRUCES 9


Claro que tienen raz�n aquellos quienes, amable u ofuscadamente, nos escriben para que los retiremos de las bases de datos de nuestro Correo de la Etica, porque no quieren saber de nuestros planteamientos.
Y tienen raz�n porque, la mayor�a de las veces, desde aqu�, decimos cosas que ni los administradores ni los trabajadores ni sus asociaciones quieren escuchar.
De pronto, piensan ellos que es mejor no leerlas para que sus conciencias no se sientan impulsadas a hacerles pensar, a cuestionarse, a proponerse cambios radicales en sus sistemas de administrar, de trabajar o de orientar sus organizaciones.
Pero as� como ellos, tambi�n, hay otros muchos que nos escriben solicit�ndonos el env�o del Correo de la Etica, no s�lo para ellos sino para compa�eros, amigos, jefes que consideran interesados en �l.
Unos y otros, han alentado nuestra tarea y compromiso desde 1997.
Pero en los primeros se observa una actitud de avestruz, ese animalito que cree que basta con esconder su cabeza en un hueco en la tierra para deshacerse de sus problemas.
El administrador tiene que entender que hay una clara y definida evoluci�n en los conceptos y en las actitudes de orientar al Talento Humano. En esto hemos sido muy categ�ricos. Administrar con la mirada puesta solamente en el valor econ�mico, no solo es arcaico, sino indigno e indignante.
El Talento Humano tiene que saber que si trabaja �nicamente por la paga, su actitud corresponde a la de un esclavo y no a la que en el siglo XXI se espera de �l: Un aportante con conciencia de la importancia del trabajo como realizaci�n personal y de naci�n.
Y el sindicalismo tiene, definitivamente, que considerar que para salir del actual estado que le est� llevando a que menos trabajadores quieran estar en sus filas, tiene que dignificarse, modernizarse.
Administradores, trabajadores, l�deres sindicales, acepten el reto de escuchar los cuestionamientos que la Administraci�n Centrada en Valores les hace, porque el hombre y la mujer de hoy responden efectiva y eficazmente, a corto y largo plazo, m�s a los retos de la raz�n que a las amenazas o al l�tigo verbal o sicol�gico; porque la competitividad humana va dejando atr�s a los que s�lo trabajan por la paga; porque s�lo sobrevivir� el sindicalismo sabio, noble, digno y transparente.
�De qu� les sirve, entonces, hacer como los avestruces?

ETICA PUBLICA

Ø
ØEl servidor p�blico que solo cumple su deber cuando el juez se lo ordena por una acci�n de tutela, est� en el lugar equivocado.
ØEs hora de que las instituciones se revisen a fondo para higienizarse, pues muchos de sus servidores p�blicos son indignos de estar en ellas.
Ø Cuando la instituci�n de servicio p�blico se demora o es renuente en sanear su equipo de trabajo, tiene consecuencias enormes en su prestigio y credibilidad.
ØNinguna entidad p�blica puede tener �nimo de lucro. As� sea una empresa p�blica.
ØToda empresa de servicio p�blico tiene que buscar formas de autosuficiencia en la prestaci�n de ese servicio, lo que es muy distinto a buscar lucro a costa de sus usuarios.
�S� que mis palabras no se perder�n�


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Ano XIII. No.628. Septiembre 28 de 2009. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

MAS ESENCIA 10


Uno espera que en la medida en que una persona reciba m�s educaci�n tenga una conciencia m�s clara, una actitud m�s comprensiva para la convivencia ciudadana y una esencia humana superior. Pero se lleva sus grandes decepciones.
Hoy es muy dif�cil ver pol�ticos, gobernantes, jueces, servidores p�blicos, administradores, que no hayan pasado por las aulas. Inclusive, muchos de ellos ostentan importantes t�tulos de doctorado.Sin embargo, en m�s de lo esperado, su lenguaje, sus actitudes, sus comportamientos, desdicen de esa formaci�n recibida, y los encuentra uno cohonestando el crimen organizado, auxiliando el terrorismo, rob�ndose el erario p�blico, requisando los bancos donde trabajan, esquilmando sus empresas, posando de honrados, p�blicamente, mientras, telef�nicamente, convienen los porcentajes que se les debe pagar por contratos p�blicos.
Entonces, uno se pregunta �qu� huella dej� en ellos tanta ciencia?
Tanta ciencia y tanta t�cnica aprendida, tantos avances asimilados, tanta competitividad alcanzada en el ciberespacio, que deber�an servir para el mejor obrar, est�n creando monstruos humanos sin conciencia, sin actitudes para la convivencia, sin �nimo de b�squeda del bien de la humanidad, sin misericordia por quienes soportan la miseria.
De esos laboratorios educativos que son las escuelas, colegios y universidades, deber�an estar saliendo cohortes inmensas de hombres probos, rectos, con gran conciencia social y humana, buscadores de su propio bien como respuesta de su actitud a la b�squeda del bien com�n. Pero, no.
Como en las pel�culas de Frankestein, esos laboratorios, por alguna rara bacteria inoculada o adquirida, vienen observando que muchos de los que pasan por ellos salen enormemente deformados en su alma y que su mente l�cida, espl�ndidamente l�cida, s�lo encuentra caminos para el mal.
�D�nde, en qu� parte de ese laboratorio, se qued� enredada la esencia humana?
�D�nde, en que parte del proceso educativo, el producto perdi� ese ideal de vida, de solidaridad, de justicia, de respeto por la verdad, por la honra, por los bienes de los dem�s?
�D�nde, los cient�ficos de la educaci�n, dejaron que la ciencia no se nutriera m�s de la esencia del ser y del sentir humano, porque consideraron que lo importante era, �nicamente, la raz�n, y que era mejor, para el sabio monstruo que formaron, que no tuviera coraz�n?
Hay que volver a la esencia humana en la educaci�n, con fuerza, con aspiraci�n e inspiraci�n, con conciencia de que esta humanidad s�lo ser� grandiosa en la medida en que logre equilibrar el saber cient�fico y el saber tecnol�gico, regidos, los dos, por el saber prudencial del valor �tico y humano.
Se necesita tanta m�s esencia cuanta m�s ciencia.

Y DE LAS BUENAS MANERAS �QU�?

Ø
Ø Ese se�or del piso de encima, que saca sus gatos para que hagan sus necesidades en las �reas comunes de su condominio, sin importarle sus vecinos, es todo un doctor.
ØEse se�or que conduce un costoso carro, y que no se detiene para que una pareja de ancianos pase una v�a dif�cil, es todo un doctor.
ØEse se�or que ve que un ni�o va corriendo tras un bal�n y acelera su veh�culo para arroll�rselo porque en la calle no se juega, es todo un doctor.
ØEsa se�ora que conoce los riesgos de contaminar a otros y no se protege cuando estornuda o tose, es toda una doctora.
ØEse joven que, hasta altas horas de la noche, pone su m�sica a todo volumen, sin importarle que el sue�o de sus vecinos se turbe, es todo un doctor.
ØEse se�or que en los restaurantes llama a los meseros como a sus perros, tiene un pomposo t�tulo de doctor.


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Ano XIII. No.629. Octubre 5 de 2009. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

MAS COHERENCIA .


Las estad�sticas de criminalidad resultan repulsivas cuando se convierten en la carta de presentaci�n de la gesti�n de muchas autoridades territoriales: �Hemos reducido en tanto por ciento los homicidios, los hurtos, los atracos, los secuestros, las violaciones�, dicen, y sacan pecho con resultados p�rricos en la mayor�a de esos delitos.
Hay que decir, no obstante, que muchas hacen esfuerzos, que tratan de hacer algo por el cumplimiento del deber constitucional de preservar la vida, honra y bienes de los ciudadanos. Pero esos resultados ser�n insuficientes mientras haya, aunque sea, un solo muerto, un solo secuestrado, un solo atracado. Uno solo. No un 10, ni un 5, ni un 1 por ciento. Uno solo. Es exigente esta esperanza en medio de los turbiones deshumanizados de la humanidad. Pero hay que exigirla como objetivo program�tico de quienes pretendan alcanzar estas investiduras.
Mas, para lograrlo, es preciso vencer una serie de incoherencias que la autoridad democr�tica viene presentado:
Sindicados que salen de las c�rceles y al otro d�a se ordena su recaptura porque no deb�a hab�rseles liberado. Hay que verlos c�mo se r�en de sus v�ctimas, a quienes les bulle su sangre en anhelos de justicia o venganza.
Amnist�a para los evasores de las multas de tr�nsito. Por Dios, si la mayor�a de esta generaci�n no cumple la normatividad de la movilidad sino a base de fuertes sanciones pecuniarias. Se alienta, as�, a los asesinos del volante, mientras que a los que s� responden por sus faltas se les exprime con todo el rigor legal.
Empleo para j�venes delincuentes sin haber pasado por el tamizaje de la justicia, en tanto que j�venes que van por el camino recto de la ley no encuentran f�cilmente en qu� ocuparse. Y se da el mensaje claro de que andar por este camino no paga.
Blandas medidas de control con hinchas de equipos de f�tbol cuyas intenciones asesinas, por una camiseta, son ya absolutamente previsibles. Tiemblan las manos de las autoridades, porque all� se mueven muchos intereses econ�micos de inversionistas y apostadores.
Mal ejemplo de hombres y mujeres que juran servir a la patria, pero en cuyos corazones y acciones, solo tienen y muestran amor por el alto salario que su curul les paga. Est�n ah� al servicio de sus ambiciones, al servicio de la tajada presupuestal o de oscuros intereses, pero poco, muy poco, al servicio de las honestas aspiraciones de sus sufragantes.
Y como que ya no hay nada que hacer porque el lenguaje de la democracia pareciera ser tolerar, soportar y soportar, no importa que el asesino, el secuestrador, el atracador, el corrupto siga ganando la partida.
Porque, en materia de autoridad p�blica, definitivamente, se observa poca coherencia.

Y DE LAS BUENAS MANERAS �QU�?

Ø
Ø Ese se�or, que grita a su secretaria, es un egresado del programa de administraci�n de empresas de una importante universidad del exterior.
ØEse se�or que agrede a ese joven porque no cree en lo que le dice, es un pastor.
ØEsa se�ora profesional que le ense�a a sus hijos la convivencia en paz, insult� delante de ellos al operario de la v�a, porque las se�ales le estorbaban para seguir m�s r�pido en su veh�culo.
ØEse universitario que lo tiene todo porque sus padres tienen un buen trabajo, no se cansa de burlarse del compa�ero pobre porque no tiene los vestidos de marca que �l usa.
ØTanta ciencia y tan poca esencia.

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Ano XIII. No.630. Octubre 12 de 2009. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

LEALTAD CON EL PROVEEDOR .


Hay empresas, que suelen tener unas actitudes hasta ignominiosas con las personas o empresas que las abastecen.
Olvidan que la relaci�n comprador-proveedor tiene que basarse en la buena fe, en la confianza, en la transparencia. Pero en lo que m�s tiene que fundamentarse esa relaci�n, es en la concepci�n, en la aceptaci�n y en el reconocimiento de que tambi�n los proveedores son empresarios.
Y esto se olvida. Y ese olvido conlleva a creer que todo proveedor suele ser ma�oso, que las ganancias de sus negocios tienen que ser las que las empresas compradoras definan, y hasta les importa un comino, si se quiebra o no. Es decir, lo exprimen hasta el extremo con tal de lograr, ellas, m�ximos beneficios.
Una actitud empresarial as�, no s�lo es absolutamente reprochable, por indigna, por estulta, sino que termina por volverse en su contra.
Los grandes beneficios de un proveedor honesto, experimentado, con profesionalismo, creativo, con racionalidad en sus costos y en la transferencia de ellos a la empresa prove�da, es una alianza de enormes utilidades para �sta.
Son f�ciles de observar esos beneficios en hechos como: La reducci�n de los d�as y costos ocultos de inventarios porque estar�n b�sicamente a cargo del proveedor; la garant�a de la mejor calidad esperada en productos o servicios, por el conocimiento, la experiencia y el profesionalismo del proveedor como Talento Humano especializado; la permanente actualizaci�n t�cnica, cient�fica que la competitividad, a �ste, le demanda; la respuesta �gil ante los picos de producci�n y ante las necesidades constantes o extraordinarias resultantes en las empresas; la seguridad que ofrece, por el conocimiento que el proveedor desarrolla de la empresa cliente, sobre la cadena de calidad, en su m�ximo nivel de exigencia, la que, tambi�n, estar� asegurada en las materias primas, en los repuestos, en los insumos que un abastecedor, con este perfil, ofrece.
De todo esto se desprende que todo empresario tiene que ser consciente de que el proveedor es imprescindible para su negocio, de que el proveedor no puede ser maltratado ni puesto en riesgo de p�rdida, de que la buena relaci�n de confianza con el proveedor es garant�a de incalculables beneficios mutuos.
Y por ello, el valor de la lealtad del empresario con el proveedor ser� la manera de generar lealtad del proveedor con el empresario.
Cuando no se tiene esa lealtad con el proveedor, �qu� lealtad puede esperarse de �ste?

Y DE LAS BUENAS MANERAS �QU�?

Ø Ese que ves ah�, en esa reuni�n donde se est� hablando mal de compa�eros que est�n ausentes, es el rector del claustro.
ØEse se�ora que va hablando por su celular, sin utilizar �manos libres�, cuando maneja su carro, es jefe de seguridad en su empresa.
ØEse, que a todo perrito callejero que ve en la carretera le tira el carro encima, es un profesor universitario.
ØEse que cuando se vara en carretera, y que sin piedad alguna arranca las ramas de los �rboles que hay a la vera, para ponerlas como se�al de varada, es profesor en la facultad de agronom�a de una universidad.
ØTanta ciencia y tan poca esencia.

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Ano XIII. No.631. Octubre 19 de 2009. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

LAS FAUCES DE LA CORRUPCION .


No parece que tuviera freno la voracidad de muchos de los que trabajan con las instituciones del Estado en la obtenci�n de beneficios para s� o para terceras personas con perjuicio del bien com�n.
Inmensas sumas de dineros p�blicos de las que se apropian, descaradamente, numerarios de las diferentes ramas del poder; cuantiosas exigencias de comisiones monetarias, por cualquier oficio prestado a los ciudadanos o a las empresas por servidores p�blicos para evitar, agilizar, o inclinar procesos civiles o penales, demuestran que el avance de estos il�citos en todos las formas de gobierno de los pueblos es, desesperadamente, desalentador.
Uno esperar�a de todas esas formas democr�ticas, de izquierda, de centro, de derecha, un compromiso a fondo para la erradicaci�n de este flagelo, o que alguna de ellas se distinguiera de las dem�s por su capacidad de blindar las instituciones de esta lacra caracterizada universalmente.
Pero las constantes informaciones de los medios, nacionales e internacionales, a cerca de los actos corruptos; el alto nivel de impunidad alcanzado; los diarios malabares de los pol�ticos para perpetuarse en los beneficios inadecuados de sus cargos o para lograr acuerdos legislativos de gran provecho para los propios legisladores, hacen concluir que la corrupci�n es un mal end�mico y epid�mico.
Y prueban, tambi�n, que la buena fe y la buena voluntad de aquellos que sincera y �ticamente aportan sus capacidades de liderazgo pol�tico con sus pr�cticas de buen gobierno, son f�cil presa de la manipulaci�n de sus colaboradores que han aprendido a sacar buena tajada de esas buenas actitudes.
En las contiendas electorales se escuchan esl�ganes esperanzadores de que �esto tiene que cambiar�, que �s� se puede�, que hay que acabar con las instituciones corruptas con una �lucha frontal contra la corrupci�n�, pero logrado su prop�sito en las urnas, se sigue observando que las fauces de la corrupci�n contin�an abri�ndose, desmesuradamente.
�Hasta cu�ndo? �Hay con qui�n? �Se puede? �Definitivamente, c�mo evitar que estas sucias fauces sigan devor�ndonos?

Y DE LAS BUENAS MANERAS �QU�?

Ø Ese motociclista que ves violando todas las disposiciones de tr�nsito para llegar temprano a una cita, es el gerente de una empresa.
ØEse comunicador que es un excelente relacionista p�blico en su empresa, trata inhumanamente a la persona que se le acerca a pedirle limosna en el sem�foro.
ØEse gobernante que te habla bellezas de su vocaci�n y trayectoria democr�tica, presupuestalmente, discrimina a los alcaldes que fueron elegidos por partidos diferentes al suyo.
ØEse pastor que predica el perd�n y el amor, azuza el odio en su feligres�a contra aquellos que tienen otras concepciones religiosas.
ØTanta ciencia y tan poca esencia.

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Estamos adecuando nuestra p�gina en Google sites Pulse aqu�: ETICA CIVIL EMPRESARIAL, PARA INGRESAR A NUESTRO NUEVO PORTAL





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Ano XIII. No.632. Octubre 26 de 2009. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

SI HAY CON QUIEN .


Aquel viejo maestro, con su cabeza recostada en el espaldar de su, tambi�n vieja, silla mecedora, sonre�a.
Sus ojos estaban cerrados, como en uno de esos momentos de enso�aci�n, y murmuraba: �Se puede. S� hay con quien. Hay que seguir. Hay que persistir�.
Recordaba, con alegr�a, la reciente llamada que le hab�a hecho una de las j�venes ejecutivas que hab�an asistido a su curso de Administraci�n Centrada en Valores:
- Profe, lo llamo para contarle lo que me acaba de pasar.
- Profe �recuerda que yo en clase le dije que todo lo que usted dec�a era muy bonito, pero que eso no pasaba de ser un idealismo?
El maestro recordaba y sonre�a.
- Profe, �recuerda lo que nos dec�a que nosotros como administradores ten�amos que estimular, apoyar y tener una actitud de franco respeto por la persona que es capaz de reconocer sus errores?
- S�, hab�a respondido el maestro.
- Pues, vea le cuento. Uno de mis colaboradores de los que asistieron a su curso, antes que yo, me llam� para decirme que necesitaba hablar conmigo urgentemente. Estaba preocupado, nervioso. Acud� a su llamado, prontamente, y �sabe qu�? me dijo: Doctora, me da pena haberla defraudado en su confianza, pero, tengo un desfalco importante en mi inventario; he analizado las causas, y la verdad no s�, a�n, a qu� se debe, pero quer�a coment�rselo de inmediato; yo s� que los organismos de control se demorar�n en detectarlo, pero es mejor que usted, jefa, lo sepa de primera mano, y que estoy dispuesto a asumir las consecuencias de mi error.
- Profe, ese �man� me toc� el alma.
- Le estoy ayudando a encontrar las causas de su error, le estoy fortaleciendo su conducta con el elogio a su capacidad de enfrentar la realidad, le estoy acompa�ando en su ansiedad y estoy definiendo con �l la forma de reparar el da�o.
- Profe, yo nunca pens� que la gente fuera as�.
Y el viejo maestro, se repet�a: S�, claro que se puede, hay con quien, hay mucho con quien. Y m�s de los que uno cree.
Aquel viejo maestro recordaba y sonre�a.

REFLEXIONES

Ø
Ø �Es leg�timo que un periodista obtenga informaci�n confidencial dando dinero a la fuente para que viole la obligada reserva?
�Por el hecho de que existan tantas aberraciones humanas, eso s�lo basta para legitimarlas?
�Si lo com�n es la mentira, la deshonestidad, la vulgaridad, entonces, la gente que respeta la verdad, que es honesta, que es caballerosa, est� fuera de moda?
�Por qu� ser� que a la gente buena se le cree est�pida, mientras que a la que juega sucio se le admira por viva?
�Por qu� ser� que s�lo hay una universidad colombiana entre las quinientas mejores del mundo? �C�mo se puede competir as�?





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Ano XIII. No.633. Noviembre 2 de 2009. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

NI TODO EL MUNDO LO HACE .


La Universidad Pontificia Bolivariana, dentro de la l�nea de su proceso formativo, public� una valla con un contenido esencialmente preventivo, dentro del derecho leg�timo y la obligaci�n que le asiste como ente educativo, de enrutar el pensamiento de sus discentes.
Uno de los mensajes de la valla era hacer caer en la cuenta a sus j�venes estudiantes de que por el hecho de que la sociedad manifieste su comprensi�n con aquellas personas que, por enfermedad, por tendencia, por h�bitos adquiridos, o por su propia concepci�n del desarrollo de su personalidad, tienen conductas alejadas del comportamiento esperado por la sociedad, de acuerdo con los naturales c�nones culturales, no todo el mundo tiene esas conductas.
Las j�venes generaciones est�n recibiendo d�a a d�a el bombardeo de la publicidad, de las redes sociales virtuales, de las presiones de sus compa�eros y del ejemplo de muchos de sus mayores, para que adopten conductas que no est�n dentro de la l�nea de su formaci�n de hogar.
Por eso tenemos que recordarles que son muchos, pero muchos, los que practican el sexo como relaci�n de amor entre un hombre y una mujer, los que jam�s han violado a otra persona; los que tratan con delicadeza, con ternura, a los ni�os y a las mujeres; los que son transparentes en sus negocios; los que rechazan la corrupci�n; los que tienen control sobre el alcohol; los que est�n alejados de las drogas, de la magia negra, del satanismo, y que, por lo tanto, tal argumento: �Todo el mundo lo hace�, refiri�ndose a conductas diferentes a �stas, no es un argumento ni de peso ni de fondo ni inteligente ni verdadero para basar en �l una opci�n libre y responsable de conducta juvenil.
Es obligaci�n, de todas las escuelas de formaci�n, trabajar para que el joven sepa que hay caminos cuyo tr�nsito arrastra dificultades enormes por la dependencia que crean, por la incapacidad, a veces total, de romper los lazos de los h�bitos, a fin de que, con la suficiente ilustraci�n nacida de su inter�s por el conocimiento y de la sabidur�a que de all� se desprende, decida el trazo del camino de su vida, sea cual fuere, con plena advertencia y con pleno consentimiento.
Tendr�, adem�s, que saber que si se equivoc� en su elecci�n, suya y �nicamente suya es la responsabilidad porque oportunamente recibi� el consejo, el ejemplo, la lecci�n, la advertencia y le fueron se�alados los efectos factibles de su decisi�n.
Joven, te deseo lo mejor para tu vida.

REFLEXIONES

Ø Alcalde: Hoy es primero la seguridad ciudadana, despu�s todo lo dem�s.
Ø �Por qu� despu�s de tantos a�os de existencia del hombre, todav�a la humanidad se sigue matando como animales salvajes?
Ø �Por qu� las telenovelas se solazan en mostrar la torpeza de los cuerpos de seguridad en la lucha contra el crimen?
Ø �T�nta traici�n, t�nta corrupci�n, t�nto chantaje, t�nto soborno, t�nta violaci�n, t�nto asesinato, y t�nta suciedad de pol�ticos y de gobernantes, denunciadas en pel�culas y telenovelas de narcotr�fico, no producen asco en esta sociedad moderna y civilizada?
Ø �Por qu� ser� que no hemos sido capaces de solucionar el problema de las personas de la calle que se hacinan bajo los puentes y a la orilla de quebradas y r�os?





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Ano XIII. No.634. Noviembre 9 de 2009. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

NI TODO SE PONE DE MODA .


La Universidad Pontificia Bolivariana, en su valla pedag�gica para su comunidad educativa, ten�a el siguiente mensaje: �Ni todo se pone de moda�.
Hay una constante en el ser humano que est� presente en �l por el solo hecho de pertenecer a este g�nero: La reflexi�n �tica.
Por propia inferencia, hay un momento de su vida en que distingue lo que es el bien de lo que es el mal en el acto, piensa realizar en el aqu� y y en el ahora. Nadie se lo tiene que ense�ar porque esa distinci�n es connatural a su ser.
Esa inferencia le permite tomar las decisiones necesarias para sus comportamientos vitales que siempre estar�n orientados a su bien, aunque, a veces, el bien, que perciba como tal, sea un mal para �l mismo. Pero siempre buscar� lo que el cree que es �su bien�.
Muchas personas, buscando su propio bien, han optado o se han dejado seducir o se han habituado o sufren comportamientos que no eran tan visibles y que, sin ser brotes pasajeros o ligeros, han permanecido y permanecer�n mientras el hombre exista, libre o no.
Mas, por el hecho de su mayor frecuencia, no puede estarse pensando, ni predic�ndose, que lo �in� sean tales comportamientos. Van a estar ah� m�s visibles por el avance de la tecnolog�a, por la mayor comprensi�n de la debilidad humana, por el pluralismo que las democracias asumen.
En las empresas, personas con comportamientos tales, tienen que ser comprendidas, para que el ejercicio de su trabajo, en t�rminos de eficiencia y eficacia, se logre dentro del mutuo respeto por su opci�n. Pero a su vez, tambi�n a ellas ha de exig�rseles enorme respeto por quienes deciden permanecer en la l�nea del no alcoholismo, no drogadicci�n, no promiscuidad, no homosexualismo, no lesbianismo, no magia negra, no satanismo. Pues, pareciera, por la influencia de los medios de comunicaci�n, por las posibilidades democr�ticas de manifestarse p�blicamente, o por el respeto al personal concepto del libre desarrollo de la personalidad, que lo �out� fuera la decisi�n de permanecer dentro de los c�nones naturales.
Y hay que tener bien en claro que lo que no es normal, no es normal.
Por ejemplo: Lo normal es que el m�dico sea guardi�n de la vida, pero el que algunas legislaciones toleren el feticidio, jam�s har� que esto sea normal, ni que la frecuencia de cometerlo lo ponga de moda, especialmente, en sociedades donde la maternidad es uno de sus grandes valores humanos.
Joven, al hacerte esta reflexi�n, deseo lo mejor para ti.

REFLEXIONES

Ø
Ø �Por qu� hay tanta corrupci�n en gobiernos que han jurado combatirla?
�C�mo puede afirmarse que hay seguridad ciudadana cuando hay tantos muertos, tantos atracos, tantos secuestros, tantos abusos contra mujeres y ni�os?
�Por qu� nos est�n lavando el cerebro para hacernos creer que es normal que en cualquier �sociedad civilizada� haya asesinatos, violaciones, secuestros, atracos, extorsiones, por m�nimas que sean?
�La persona, la familia, los amigos de quienes sufren esta violencia, si ver�n que eso es normal?
ØGobernante �por qu� ese conformismo tuyo con los �ndices de violencia?
ØSean maldecidos todos aquellos que asesinan ni�os.

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Ano XIII. No.635. Noviembre 16 de 2009. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

NO TE DEJES ECHAR EL CUENTO .


La Universidad Pontificia Bolivariana, titulaba su valla pedag�gica con esta frase: �No te dejes echar el cuento�. Mas, en todo proceso educativo de las instituciones reconocidas por su clara l�nea de formaci�n basada en los valores propios de la naturaleza humana, se encuentran, con gran frecuencia, personas u organizaciones que levantan sus voces con postulados diametralmente opuestos.
Por eso desde las tribunas, desde las mismas aulas, desde las relaciones interpersonales, desde los grafitis, desde las carteleras, desde las manifestaciones publicas, desde la radio y la televisi�n no cesan de echar cuentos para incidir en la desorientaci�n de aquellos ni�os y j�venes, que, en su proceso, buscan afianzar su l�nea de comportamiento asumida en el hogar y en la instituci�n educativa.
Suelen echar esos cuentos, entre otros:
Los adictos al tabaquismo que muestran como un acto muy libre y muy moderno el hecho de convertirse en contaminantes chimeneas humanas.
Los adictos sociales a las sustancias sicoactivas con las que deterioran sus cuerpos y sus mentes o los que se postran hasta llegar a situaciones irracionales.
Los adictos sexuales que andan por la vida como bestias salvajes buscando satisfacer sus instintos como el acto m�s importante de su existencia humana, sin importar violentar a sus v�ctimas o sacrificarlas a su placer, o que ensa�an sus pasiones violentas en ni�os y en ni�as.
Los adictos al alcohol o los bebedores sociales que tienen que embriagarse para ocultar su timidez o sus miedos o que insisten en hacer que el otro se embriague, haciendo ostentaci�n de la generosidad de sus fortunas o de demostraci�n de sus capacidades de negociantes, bajo sus efectos. O que se indisponen ante la presencia de alguien que no se embriaga como ellos.
Los practicantes de ritos oscuros, sat�nicos, que pactan sacrificios de otros seres, para sentir y creer que tienen el poder de las fuerzas del mal a su favor, y la eterna juventud.
Y a todos esos echadores de cuento, se suman: Locutores de radio con sus tendenciosas insinuaciones y vulgares expresiones pornogr�ficas, o que incitan a la violencia entre las barras. La televisi�n y la publicidad sin el m�s m�nimo recato en los horarios familiares con la criminalidad exhibicionista de mujeres y hombres del narcotr�fico o la vida desenfrenada de muchos actores y actrices.
Son demasiados los echadores de cuento que bombardean diaria y constantemente la mente de j�venes sanos con la consigna inicua y depravada de que, aquellos que no quieren o�r sus perversas sugestiones, �no saben lo que se pierden�.
Joven: NO TE DEJES ECHAR ESOS CUENTOS. Quiero lo mejor para ti.

REFLEXIONES

Ø
Ø Alcalde: �En tu ciudad a qui�n le duele tantos ni�os y j�venes muertos con tanta frecuencia?
ØAlcalde: �1717 muertes violentas en un a�o no son demasiadas?
ØAlcalde: Son buenas tus intenciones, tus denuncias, tus programas �pero por qu� no cesan las muertes?
ØAlcalde: Por qu� no aprovechas tu liderazgo y movilizas a todos los ciudadanos que creen en ti a grandes manifestaciones contra la muerte? Convoca.
ØAlcalde: Los muertos de las comunas m�s pobres exigen que las dem�s comunas se levanten en protesta por esas muertes.
Ø S� alcalde, nada en contra tuya, s�lo que estamos obsesionados con la incapacidad del Estado para detener tanto homicidio.

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Ano XIII. No.636. Noviembre 23 de 2009. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

EL HUMANISMO EMPRESARIAL .


A la empresa privada se le suele endilgar la incapacidad de lograr un aut�ntico inter�s por las pr�cticas human�sticas, porque �stas se han considerado incompatibles con la rentabilidad de los negocios.
Tambi�n se le endosa la hipocres�a en el manejo de los descubrimientos de las ciencias sociales en materia de orientaci�n, reconocimientos, est�mulos y relaciones labores.
Se le carga, adem�s, el sambenito de que su raigambre capitalista no la ha dejado evolucionar en su tendencia a la explotaci�n del Talento Humano.Y como si fuera insuficiente, se pregona que en el duro batallar de la empresa por el mercado nacional e internacional, las frecuentes arremetidas de los competidores en la guerra del mercadeo, la utilizaci�n de todos los medios para alcanzar los fines de ventas, la necesidad de reducir costos de operaci�n, justifican cualquier mella en los prop�sitos humanitarios del empresarismo.
Estas cuatro objeciones son absolutamente v�lidas para algunas empresas que realmente no s�lo no han cambiado su concepci�n capitalista salvaje acerca de la relaci�n Capital-Talento Humano, sino que mantienen pr�cticas disfrazadas de humanismo por su conveniencia y por sus resultados cortoplacistas.
A ello han contribuido: Las �reas intraempresariales disfrazadas de gesti�n humana por moda; las asociaciones de peque�os y grandes industriales con su miop�a y tolerancia de actos discordantes con sus postulados de empresa digna, de responsabilidad social, y de c�digos de �tica empresarial; las mismas asociaciones de los trabajadores, aquellas que ni siquiera tienen en su agenda la exigencia del reconocimiento de la dignidad del Talento Humano o que la venden por platos de lentejas.
Pero la peor contribuci�n la hace el analfabetismo, voluntario calculado o involuntario lerdo, de los aportantes de Capital y de Talento Humano sobre los aut�nticos valores empresariales, o su enceguecimiento tambi�n voluntario calculado o involuntario lerdo, de que el �nico valor posible en la empresa es el econ�mico.
Y no deja de ser sumamente peligroso, para los avances de las ciencias de los negocios que est�n mostrando las realizaciones de unas empresas administradas con las teor�as y las pr�cticas centradas en valores integrales, y que representan el avance del capitalismo social de la era postindustrial por sobre las obsoletas teor�as del capitalismo manchesteriano, que haya tanto analfabeta, del valor integral, con dinero y con poder.

REFLEXIONES

Ø Si desea leer el comentario enviado por el Senador Jorge Enrique V�lez en relaci�n con nuestra preocupaci�n por tantos homicidios en nuestras ciudades, pulse aqu�.
�Usted como Talento Humano, qu� est� haciendo en su empresa para activar el incremento de puestos de trabajo? Excelente que usted lo tenga, disfr�telo, pero hay muchos que todav�a no lo logran.
ØComo el comercio ha adelantado la promoci�n de las ventas de Navidad, nosotros tambi�n adelantamos nuestra promoci�n de solidaridad:
En esta Navidad acu�rdate de los que sufren, de los que tienen hambre, de los que est�n desplazados de sus hogares contra su voluntad, y llena una de sus mesas vac�as con tu amor y con el amor de tu familia, para que tu felicidad sea una felicidad solidaria. (Campa�a anual del Correo de la Etica)

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Ano XIII. No.637. Noviembre 30 de 2009. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

�QUE VALE LA VIDA? .


Hay un valor universal civil supremo: La vida.
Esta humanidad, deteriorada hasta el extremo de olvidar que este valor es rector fundamental de la convivencia, ha desperdiciado millones de a�os sin encontrar el remedio al mayor crimen que alienta, despreocupada, o solo preocupada cuando el asesinato ronda sus toldas familiares, pues, de lo contrario, permanece insensible o fomenta la civilidad destructora de la energ�a humanizada desde el momento de la concepci�n del racional humano.
Cuando sobre la vida se ponen otros valores como el econ�mico o el de los fanatismos pol�ticos y religiosos, la vida racional no vale nada, y al no valer, la vivencia continuar� deteriorada.
En esta cultura de la NO VIDA, hay muchos agentes, activos y pasivos, que contribuyen permanentemente a alentarla directa o indirectamente, o que se convierten en causas necesarias para que esta civilizaci�n del siglo XXI est� alimentada por el tendido de muertes que est� dejando, convirtiendo al mundo entero en un campo de concentraci�n extenso, sin las hirientes y humillantes alambradas, ni el bullicio aterrador de sirenas, pero con el retumbar de las bombas asesinas terroristas, la metralla, el fusil, las minas mutiladoras o el aleve silencio de las armas blancas.
Todo esto sucede sin que esta humanidad, sin fe en si misma, s� de cuenta de que est� construyendo dolor y muerte por incapacidad de alentar el m�s noble valor civil de la especie humana: LA VIDA.
Las religiones, la pol�tica, los estados, sus gobiernos nacionales y locales est�n fracasando en inculcar el respeto por la vida.Y uno ve, con tristeza suma, con desasosiego, desesperanza y decepci�n, c�mo hay mandatarios que se lavan las manos, tratando de ocultar la responsabilidad hist�rica que les corresponde en la criminalidad de sus ciudades, de cuya seguridad son responsables por claro mandato de la Constituci�n republicana.
Hay quienes, con una tasa de 88, 8 de asesinatos, sin contar los feticidios, por cada cien mil habitantes de su ciudad, pareciera que creyeran que eso es normal en este mundo civilizado. Nos estamos contagiando de esa creencia. Por eso, no es extra�o que se piense que nuestros comentarios sean una visi�n pesimista de esta era tan tecnol�gicamente sobresaliente que nos correspondi� vivir, o que nuestras alusiones a la responsabilidad de los alcaldes de nuestro pa�s, que se est� sumiendo en el irrespeto a la vida, sean ataques pol�ticos.
Hemos tomado las estad�sticas que trae la revista SEMANA �Noviembre 23 a 30 de 2009- para 9 ciudades en relaci�n �con la violencia que est� matando a los colombianos� , de enero a octubre de 2008 y Enero octubre de 2009, y hemos sumado 10.357 asesinatos. Con 7 ciudades al alza.
Esta cifra es indicadora de la existencia de una cultura de la NO VIDA. Muestra que el respeto por la vida se est� perdiendo a pasos agigantados. Se�ala que la vida en nuestro pa�s ciertamente no vale nada.
Alcaldes, ustedes pecan por acci�n y por omisi�n. Centupliquen sus pocos o muchos esfuerzos para que se respete la vida, pero, de inmediato, empiecen una acci�n a gran escala, envolvente, propagand�stica y program�tica para que el respeto por la vida se posicione como el mayor valor de sus ciudadanos.
Porque la VIDA es el mayor bien civil apetecible de la especie humana.

REFLEXIONES

Ø Nos causa tristeza y decepci�n el triple mensaje que encierra la frase de un servidor p�blico de la capital: �En Bogot� han aumentado los homicidios, pero no tanto como en Medell�n y Cali�. �Qu� esperanza! Despreocupaci�n, vanagloria, rivalidad. Pensemos en Colombia. Pulse aqu�.
En esta Navidad acu�rdate de los que sufren, de los que tienen hambre, de los que est�n desplazados de sus hogares contra su voluntad, y llena una de sus mesas vac�as con tu amor y con el amor de tu familia, para que tu felicidad sea una felicidad solidaria. (Campa�a anual del Correo de la Etica)

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Ano XIII. No.638. Diciembre 7 de 2009. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

EL MANDATARIO .

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EL MANDATARIO

 

En la administraci�n, p�blica o privada, quien dicta las leyes, las normas o da las �rdenes, tiene que tener absolutamente claro que una gran mayor�a de sus conciudadanos o de su Talento Humano las acatar�, en la medida en que sean comprensivamente racionales y respondan a la necesidad organizativa de la convivencia o de la productividad.

Pero tambi�n tiene que tener muy presente que habr� muchos que no las seguir�n o que buscar�n la forma de infringirlas,  porque “hecha la ley, hecha la trampa”.

Sin embargo muchos mandatarios se quedan en las buenas intenciones con sus preceptos, porque no prev�n o son t�midos o miedosos en dise�ar y hacer cumplir los procesos necesarios para hacer recaer el peso de su autoridad leg�tima sobre los inciviles o los indisciplinados.

Una muestra clara de ello, en el sector p�blico, es la prohibici�n que hicieron algunos gobernantes del uso de globos de mecha encendida debido al alto riesgo de incendios de inmobiliarios y forestales, y el uso de la p�lvora, por personas no calificadas, debido a las tristes experiencias de quemaduras de propios y vecinos. Pero una gran cantidad de inciviles se pasaron la norma por la faja, y el resultado fue que hubo muchos quemados (varios ni�os) a pesar de la prohibici�n. Se admite la norma pero no se cumple.

�D�nde estriba la desobediencia? O en la incivilidad salvaje y cavern�cola de un gran sector de la comunidad. O en la incapacidad, la  tolerancia (virtud del d�bil), o la permisividad a cambio de los resultados de las encuestas y de los votos para el mismo que dict� la norma.

El mandatario incapaz, tolerante y permisivo frente a los resultados presupuestados, que deben ser “cero quemados, cero incendios”, saldr� a decir que las medidas adoptadas redujeron en un tanto por ciento estos aberrantes hechos y tratar� de mostrar el �xito de su fracaso como autoridad, manifiesto en las lesiones graves a seres humanos y a pobres animales aturdidos, maltratados, estresados o abortantes con el ruido del desenfreno en el uso de la p�lvora. Mientras que, reporteros de televisi�n, entrevistar�n a los salvajes que violaron la norma, como si fueran unos h�roes de la desobediencia, en una clara apolog�a del delito. �C�mo nos duele! A usted �no?

Si un mandatario as�, no tiene capacidad para detener tanta incivilidad, tanta conducta cavern�cola,  con todo el poder que le da la ley, con el cuerpo policivo a su , con el cuerpo policivo a su disposici�n y con la capacidad que debe tener y ostentar de ser acatado por todo su pueblo, aunque presente las mejores realizaciones en el plano material, ese mandatario incapaz de detener tanta salvajada que se comete contra la vida, la integridad de las personas y los animales, o asume con dignidad y valent�a su compromiso de velar por la vida, honra y bienes de los ciudadanos o renuncia a su cargo por incapacidad para el mando. En cualquiera de estos dos casos, que Dios y la Patria se lo premien.

EN ESTA NAVIDAD

En esta Navidad acu�rdate de los que sufren, de los que tienen hambre, de los que est�n desplazados de sus hogares contra su voluntad, y llena una de sus mesas vac�as con tu amor y con el amor de tu familia, para que tu felicidad sea una felicidad solidaria. (Campa�a anual del Correo de la Etica)

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Ano XIII. No.639. Diciembre 14 de 2009. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

EL MANDATARIO (2)


No falt� quien se molestara por los ep�tetos que hemos dado a quienes infringen, voluntariamente, las normas de los mandatarios, porque creen que el CORREO DE LA ETICA tiene que ser llano, blanco, sin calificativos.
Pero �c�mo m�s llamar a esos padres de familia, a esos hombres o mujeres que ahora protestan por el l�xico directo y duro, que son capaces de dar a un ni�o o permitirle un juguete explosivo de p�lvora: una verdadera bomba en sus manos? De la memoria que guardamos del Evangelio, recordamos esta frase que transcribimos “�Qu� padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpi�n?” Ahora dos mil a�os despu�s, �qu� civilidad! hay padres, de todos los estratos, que son capaces de dar a sus hijos explosivos para que jueguen aunque los conduzcan a la muerte. Premodernos, ser�a de pronto el calificativo dulce que les gustar�a o�r  y no el de cavern�colas o salvajes que hemos utilizado. Pero uno se reafirma en su lenguaje cuando ve a un padre o a una madre cargando el cuerpo de su hijo ex�nime o mal herido, y les escucha expresiones como “�Por qu� fui tan bruto que di p�lvora a mi hijo” o “Por qu� quem� p�lvora delante de ellos?”, porque eso es lo que son unos “brutos”.[1]
Y tocante a la incapacidad de mandatarios de hacerse obedecer, en este como en otros temas, los invitamos a leer el testimonio anal�tico y documentado titulado �INEPTITUD, DESIDIA, INDOLENCIA O...CORRUPCION? enviado por la Fundaci�n Sue�o Colombiano, como muestra irrefutable de tanta incapacidad. Pulse aqu� para solicitarlo.

Tenemos, tambi�n, que agradecer a quienes reenv�an a sus amigos estos mensajes, porque puede que no cambiemos el mundo, pero s� podemos cambiar nuestro mundo, el mundo que nos rodea..

BUENAS MANERAS

Ø Va a terminar un a�o que no fue f�cil. �Qu� has planeado para el pr�ximo?
Ø �Eres de los que das p�lvora a tus hijos, o de los que admiten que la quemen en su presencia? Ten coraje y no lo permites, podr�s lamentarlo toda la vida. En esto, tolerancia cero.
Ø No dejes que el licor amargue tu felicidad. No manejes veh�culo, aunque s�lo te hayas tomado un trago. Nos causa tristeza y decepci�n el triple mensaje que encierra la frase de un servidor p�blico de la capital: �En Bogot� han aumentado los homicidios, pero no tanto como en Medell�n y Cali�. �Qu� esperanza! Despreocupaci�n, vanagloria, rivalidad. Pensemos en Colombia. Pulse aqu�.
En esta Navidad acu�rdate de los que sufren, de los que tienen hambre, de los que est�n desplazados de sus hogares contra su voluntad, y llena una de sus mesas vac�as con tu amor y con el amor de tu familia, para que tu felicidad sea una felicidad solidaria. (Campa�a anual del Correo de la Etica)

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Ano XIII. No.640. Diciembre 21 de 2009. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

EL MANDATARIO (3)


Luc�a Henao M. nos hizo el siguiente comentario en el correo que nos envi� d�ndonos su opini�n sobre nuestro anterior editorial: �No hay gobierno que pueda con tanto desubicado que tenemos�.
Esta frase nos hizo repensar nuestra posici�n en relaci�n con algunos conceptos emitidos sobre los mandatarios.
1. Realmente �estamos exigiendo imposibles a los gobernantes?
2. �El n�mero de desubicados es mayor?
Porque pareciera que ninguna autoridad fuera capaz de resolver con su actual �leal saber y entender�, hechos como: Matanza de ni�os, muerte en las v�as por indisciplina de conductores y motociclistas o alicoramiento, contaminaci�n ambiental, lesiones por p�lvora, terrorismo rural y urbano.
Entonces, uno se pregunta: Si la autoridad es incapaz frente a estos delitos que cometen tantos desubicados, no queda sino una clara soluci�n: Fijar prioridades. Por lo tanto el mandatario debe darle prioridad de inmediato a la salvaguardia de la vida. Lo primero es la vida, lo dem�s vendr� posteriormente. Pero lo primero es la vida.
Porque �para qu� m�s escuelas si a sus puertas matan a los ni�os? �Para qu� m�s viajes al exterior, si se necesita la presencia �in situ� de todas las autoridades para combatir el sicariato y el terrorismo de la ciudad? �Para qu� m�s v�as, si mientras m�s se construyen hay m�s muertes en ellas? �Para qu� m�s alumbrados decembrinos, si todav�a hay cientos de ni�os quemados por la p�lvora?
GOBERNANTE, LO PRIMERO, LO URGENTE, LO UNICO, EN EL MOMENTO ACTUAL, ES CUMPLIR EL MANDATO CONSTITUCIONAL DE SALVAGUARDAR LA VIDA. ES LO PRIORITARIO.
ESTE ES NUESTRO GRITO

NUESTROS GRANDES DESEOS PARA TI, AMABLE LECTOR
ØQue seas feliz en todo momento de tu vida.
ØQue la paz anide en tu coraz�n para que la derrames.
ØQue el dolor no toque tu puerta y si llegare, que tengas valor para afrontarlo.
ØQue seas muy, pero muy amado.center>





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Ano XIV. No. 641. Enero 18 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

YA NO HAY PATRONOS .


En Administraci�n Centrada en Valores venimos luchando fuertemente por acabar con los rezagos de negrerismo, sistema �que trata con crueldad a sus subordinados o los explota� -Drae- y que yace o subyace en las empresas privadas.
Recursos humanos, supervisi�n, sentido de pertenencia, pliego de peticiones y m�s, son vocablos que desde el siglo pasado debieron haberse eliminado del lenguaje de las ciencias administrativas, tanto en las empresas como en las universidades, para posicionar los de Talento Humano, Orientaci�n, Compromiso, Convenios, que contribuyen a sentar las bases del mutuo respeto entre los aportantes de Capital y de Talento y el reconocimiento y valoraci�n de su propia y mutua dignidad humana.
Sin embargo, universidades y empresas por la rutina o por el af�n dominante, no han ca�do en la cuenta, o no quieren abandonar este lenguaje, porque, adem�s, cifran en �l los �xitos del capitalismo desalmado.
El administrador moderno y m�s a�n los administradores j�venes que todav�a los usan, acusan fuerte retraso cient�fico en esta materia. Otro vocablo, contra el cual hay que empezar a dar una batalla dura, es el de �patr�n�. Los patronos ya tambi�n est�n mandados a recoger, a pesar de que este t�rmino est� metido hasta los tu�tanos en la legislaci�n laboral.
El t�rmino �patr�n o patrono� trae, desde la aparici�n de la era industrial, una connotaci�n de capataz, l�tigo, carcelero, dominio, due�o, amo, mandam�s, autoritarismo, paternalismo, dependencia, vigilancia, obreros, incapacidad del trabajador de aportar, de orientar su propio destino, de sentir satisfacciones por su trabajo diferentes a la paga.
Si usted se considera, obra y piensa como �patr�n o patrono�, tiene que actualizarse en administraci�n. Y para ello es necesario empezar a asumir un nuevo lenguaje que termine influenciando sus acciones administrativas.

BUENAS MANERAS

ØS� generoso en el aporte de tus ideas para el mejoramiento de la empresa donde trabajas, aunque no haya premios monetarios para ello. Construyes.
ØCuando aportas con generosidad tus ideas a la empresa, est�s estimulando el ser creativo que hay en ti. Eso te hace persona valiosa y desarrolla tu inteligencia. �Qu� mejor paga?
ØCuando hayas tenido dificultad en la relaci�n con personas que orientan tu actividad en la empresa, no des rienda suelta a tu lengua con tus compa�eros, ni respires por la herida, ya calmado escribe tu queja y entr�gala a quien consideres que tiene en sus manos el poder de solucion�rtela.





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Ano XIV. No. 642. Enero 25 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

DON DE MANDO .


Tanto en las entidades p�blicas, como en la empresa privada, es necesario que quienes orientan el Talento Humano y la comunidad obtengan el acatamiento y el respeto debido a sus decisiones.
Independientemente de su estilo de direcci�n, su autoridad debe ser claramente aceptada por quienes han de realizar las ejecutorias, o cumplir las normas, para el beneficio organizacional o del bien com�n.
Cuando no se alcanza esa respuesta por un significativo n�mero de trabajadores o de servidores p�blicos o de ciudadan�a, al mandatario le falta el don de mando, imprescindible para la productividad o para los resultados esperados en la administraci�n del Estado.
Esa falta de don de mando, en el sector p�blico, se vuelve visible cuando el mandatario del ente territorial toma determinaciones, relacionadas con la aplicaci�n de la ley, para encausar comportamientos garantizadores de la seguridad del com�n, en su vida, en sus bienes o en su honra, y, por diversas razones, esas determinaciones son poco acatadas, por lo que se vuelve incontrolable la criminalidad o el desorden ciudadano.
El mandatario puede presentar muchas y muy buenas realizaciones en otros campos, pero si no logra obtener el acatamiento debido para que se reduzcan a la m�nima expresi�n los indicadores de desobediencia ciudadana delictiva, carece de don de mando, y no puede escudarse en la falta de colaboraci�n de los dem�s organismos del Estado, porque precisamente, esa incapacidad de lograr que todos concurran para garantizar los derechos ciudadanos, es muestra palpable de su incapacidad de convocatoria.
Cuando en la empresa privada se carece de don de mando, el administrador es retirado de su cargo. Pero en la administraci�n p�blica, de mayor repercusi�n en la vivencia comunitaria, �qu� suele ocurrir?

BUENAS MANERAS

ØEn tus momentos de dificultad en la empresa, acu�rdate de que un buen compa�ero te sirve de gu�a, consejero y apoyo.
ØAnaliza tu relaci�n con el jefe-l�der de tu grupo, con esp�ritu abierto, en el podr�s encontrar tambi�n un compa�ero si mantienes esa apertura sincera y respetuosa.
ØLa hipocres�a, la mentira y la murmuraci�n acaban con las buenas relaciones en el trabajo.





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Ano XIV. No. 643. Febrero 1 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

ESPERANZA .


La humanidad finca en la esperanza todos sus anhelos de encontrar los caminos para lograr avances, paralelos a su desarrollo tecnol�gico, en el respeto por la vida, en el mejoramiento de las condiciones de vida de los millones de seres humanos necesitados, en el exterminio del terrorismo y de todo sistema de tr�fico ilegal, y en la b�squeda de la esquiva paz.
Es necesario mantener y acrecentar esa esperanza porque ella mantendr� vivas las estrategias, las iniciativas, los esfuerzos y la pasi�n por alcanzar esos avances human�sticos.
Claro que la esperanza se debilita en la medida en que la ciza�a avanza, en la medida en que las grandes l�neas del pensamiento que orientan a la humanidad, como la democracia, la religi�n, la pol�tica, la econom�a y la ciencia, se debilitan por la perversidad, la corrupci�n, la ambici�n, los vicios, la falsedad y la falta de objetividad investigativa.
De ah� que toda persona con liderazgo virtuoso en la familia, en la comunidad, en la naci�n, en el mundo, tenga que seguir insistiendo, trabajando, en revisar, reformar y fortalecer esas l�neas de pensamiento para que la esperanza como pasi�n, como valor, como virtud, est� por encima de las pasiones humanas viles.
Es nuestra mayor esperanza que juntos, sin distingos de pensamiento, busquemos y alcancemos nuestros anhelos de una humanidad m�s humanizada, que repercuta en nuestros hogares, en nuestros trabajos, en nuestras empresas, en nuestros sistemas de convivencia.
Revivamos nuestra esperanza aunque alcanzarla parezca una utop�a. No importa. Reviv�mosla. Pero, l�deres, hag�moslo ya.

BUENAS MANERAS

Ø Es necesario que en tu empresa haya una actitud positiva de cambio hacia los imperativos �ticos relacionados con el ambiente.
Ø Tienes que asumir seriamente tu obligaci�n de proteger el ambiente. No esperes que otros lo hagan.
Ø Tienes que darte cuenta de que tu contribuci�n a mejorar el ambiente, repercute, definitivamente, en tu propia familia.
Ø El respeto por los animales es respeto por el sistema energ�tico del cual participas.





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Ano XIV. No. 644. Febrero 8 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

DECISIONES QUE HIEREN

P�gina de la Vida


Aquel viejo maestro, sentado en su tambi�n vieja silla mecedora, analizaba los dos correos electr�nicos enviados a residentes de su unidad.
En uno, una se�ora suger�a el no ingreso de taxis y de mensajeros domiciliarios, explicando razones de seguridad, en el otro, un hombre, enfermo, al parecer de edad avanzada, presentaba sus objeciones a esta sugerencia.
Y el viejo maestro reflexionaba: -Cu�ntas veces nuestro af�n por el beneficio de la comunidad, nos hace olvidar de los sufrimientos de las dem�s personas que conviven con nosotros en un condominio. Nuestro celo, nuestros intereses particulares proyectados, a veces, como intereses comunitarios, nos hacen olvidar a los m�s necesitados, a los ni�os, a las personas que atardecen, a los enfermos, a las mujeres en condiciones de necesidad de protecci�n.
Y a aquel viejo maestro, en su reflexi�n, se estremec�a al releer las palabras del hombre enfermo:
�Es f�cil para aquellos que gozan de buena salud y/o poseen un veh�culo propio, denigrar de quienes por nuestras limitaciones de salud (enfermedad coronaria y c�ncer en mi caso), no poseemos un veh�culo y debemos utilizar espor�dicamente los servicios de domicilios�.
El viejo maestro inspirado por estas palabras, pensando en las empresas, se dec�a: -As�, tambi�n, muchos j�venes administradores en su af�n natural de progresar, de sobresalir, de cambiar, para mejorar las cosas, pierden o hacen a un lado la sensibilidad social necesaria para con los semejantes que orientan y que caminan, por, muchas veces, caminos tortuosos de la enfermedad y la ancianidad, senderos que esos j�venes muy seguramente tendr�n que recorrer.
Maestro: Cu�ntas veces en las empresas, los administradores y en especial los administradores j�venes, en su af�n de cumplir con el deber, de tener resultados, olvidan el dolor humano de sus orientados causado por sus decisiones administrativas y no se detienen a alivianar sus heridas, aunque tales decisiones sean justas.
El viejo maestro inclin� su cabeza y se sumi� en sus recuerdos.

BUENAS MANERAS

Ø Piensa que tu eres directamente responsable de lo que sucede en el ambiente, y que por eso tienes que minimizar la contaminaci�n que provocas. �O eres de los que creen que el problema de la contaminaci�n ambiental es s�lo de los dem�s?
Ø �Qu� cantidad de responsabilidad te corresponde por el aire impuro que respiran tus propios hijos en la ciudad? �O eres de los que creen que s�lo afecta a los hijos de los dem�s y no a los tuyos?
Ø El respeto por el ambiente tiene que hacerte cambiar muchas costumbres en el uso de los servicios p�blicos.





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Ano XIV. No. 645. Febrero 15 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

RESPONSABILIDAD CON EL AMBIENTE

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Con la aparici�n de la era industrial, se inici� el mayor veh�culo de contaminaci�n del ambiente por acci�n humana. En la medida en que su creatividad se crec�a, apalancada por los sucesivos descubrimientos hasta llegar a nuestra era, todo desecho de la producci�n era arrojado al ambiente sin cargo alguno de conciencia. Las vecindades ve�an con orgullo el asentamiento de grandes f�bricas en su epicentro sin importar el pesado y denso humo de sus chimeneas, el mon�tono ruido de las m�quinas, el polvo, el bullicio de los transportes.
Con el transcurrir del tiempo la comunidad ha ido tomando conciencia del valor del respeto y el cuidado del ambiente.
Pero aparecen nuevos contaminadores, potencialmente superiores vinculados a la radiaci�n, que se van instalando en pa�ses, en regiones y hasta en los mismos hogares.
Este factor de contaminaci�n invisible, silencioso, con escasos opositores porque se ejecutan tanto a nombre del desarrollo que producen, como del mejoramiento de la calidad de vida, nos est�n situando nuevamente en los comienzos de la era industrial en cuanto a la inconsciencia del deterioro del ambiente.
Hay un continuum claro de contradicci�n en el desarrollo de la humanidad, con caracter�sticas de destrucci�n propia, tan�ticas, que le hacen buscar los novedosos caminos de la tecnolog�a pero a cambio tiene que sufrir las consecuencias de su avasallamiento.
La empresa de hoy, competitiva, no puede marginarse de ese desarrollo, pero tiene, paralelamente y en similar proporci�n, que invertir en los elementos de protecci�n y contrarresto del da�o calculable que las modernas tecnolog�as est�n transfiriendo al ser humano y al ambiente.
Es una cuesti�n de �tica ambiental dentro del concepto de responsabilidad social empresarial integral. Si su empresa no lo hace, sus predicamentos �ticos y de responsabilidad social resultan pura farsa.

BUENAS MANERAS

Ø �De que te sirve pregonar que amas la empresa donde trabajas, si no est�s comprometido con los resultados?
�De que te sirve exigir que te respeten como ser humano digno, si todav�a sigues actuando como un simple recurso humano?
�De que te vale alardear de que trabajas en la mejor empresa, si tu rendimiento es bajo?
�Por qu� cuando te equivocas en tu trabajo, tratas de ocultar tu error y luego gritas a los cuatro vientos que eres buen trabajador y honrado?





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Ano XIV. No. 646. Febrero 22 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

VICTIMAS MENDACES

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Los seres humanos tienen que soportar toda clase de dificultades durante su vivencia. Nada les es absolutamente f�cil. Pero hay algunos que tienen que sobrellevar mayores dificultades que otros.
Nos conmueven los efectos de la naturaleza violenta sobre multitud de personas arrastradas o sacrificadas o dejadas sin techo, por la fuerza de las aguas, por los incendios, por los terremotos.
Nos duele ver tantas otras que, debido a las acciones de los bandidos, de los terroristas, de muchos que abusan de su posici�n de fuerzas del orden, deambulan por los caminos de una patria que deber�a ser dulce madre.
Nos estremece el llanto de los ni�os, de los hu�rfanos, de las viudas, de los esposos, de los hijos, por las violentas muertes provocadas por cualquiera de los actores armados. En su mente tendr�n siempre dibujada el horror de la cruel escena presenciada o imaginada, y en su coraz�n, guardado el dolor que muy dif�cilmente dejar� de acompa�arlos mientras vivan.
El rostro de las v�ctimas, es un rostro tatuado con la huella de las dificultades extremas.
Y quienes, de momento, soportamos menos inclemencias, menos atropellos, m�s libertad, deber�amos estar mostrando, con generosidad y solidaria acci�n, nuestro acompa�amiento a tantas y tantas v�ctimas humanas.
Pero se observa, que en medio de ese cuadro de dolor y horror, hay quienes se esconden sin haber sufrido, para beneficiarse de esos actos de generosidad y solidaridad, y se convierten en v�ctimas mendaces que s�lo buscan su bien en detrimento del de las v�ctimas reales.
Y m�s duro a�n, tener la percepci�n de que algunos servidores p�blicos o privados o voluntarios se apoderan de aquello que la generosidad comunitaria entrega de buena fe en sus manos para las v�ctimas o lo dejan perder en las bodegas.
Tanta podredumbre humana en medio de tanto dolor. �Y esto tambi�n tienen que tolerarlo las v�ctimas reales?

BUENAS MANERAS

ØAhora que las dificultades econ�micas del pa�s empiezan a superarse, t� como trabajador, tienes que seguir aportando toda tu capacidad para la reducci�n de los gastos en tu lugar de trabajo. Contribuyes as� a la generaci�n de empleo.
ØAdministrador: �Cu�l es tu respuesta a las acciones generosas de tus trabajadores que en los momentos de dificultad econ�mica de la empresa hicieron sacrificios grandes para sacarla adelante? No olvides que hay cien mil formas de hacer reconocimientos, sin necesidad de grandes erogaciones.
ØAunque no est�s satisfecho con tu salario o con el trabajo que realizas, hazlo bien, sumamente bien. Es la mejor forma de conseguir lo que anhelas.





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Ano XIV. No. 647. Marzo 1 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

NO MAS SUPERVISORES

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El mundo empresarial anda en permanente b�squeda de los mejores m�todos y procedimientos para alcanzar su prop�sito de obtener que el equipo de trabajo alcance los mejores resultados de sus procesos de extracci�n, transformaci�n y servicios con el mejor estilo de orientaci�n de su Talento Humano.
Esa b�squeda est� influenciada por una tesis que ha cobrado tanta fuerza que no hay empresa que no la haya asimilado en su filosof�a o que no est� sintiendo la presi�n de actores internos y externos para ello.
Esa tesis es : El hombre o la mujer que trabaja es una persona.
De esta tesis se han desprendido varias l�neas de acci�n consecuentes, entre ellas:
El cambio de mentalidad en los conceptos y actitudes referidos a su estilo de direcci�n.
El cambio en el lenguaje corporativo de la empresa que busca romper toda traza de deshumanizaci�n o cosificaci�n tanto del administrado como del administrador.
Por ello, las empresas han asumido el reto de humanizar a trav�s del trabajo en equipo, pero tambi�n porque el modelo de administraci�n centrada en valores est� dando respuesta, con efectividad, al prop�sito com�n de alcanzar los objetivos organizacionales con dignidad.
Sin embargo, en su prop�sito, se van quedando rastros de actitudes o lenguaje propios de la ant�tesis de la personificaci�n del trabajador y dignificaci�n del trabajo: Uno de esos rezagos es el vocablo supervisi�n. Ya no hay supervisores, hay orientadores, hay l�deres de los equipos humanizados de trabajo. Porque, se supervisan las m�quinas, se supervisan los recursos, pero al Talento Humano se le orienta.
Claro que si usted se siente recurso, si usted piensa y act�a como recurso, no va haber quien lo oriente, porque usted lo que necesita es que lo manejen, que lo arreen. Usted, as�, lo que necesita es un capataz.

BUENAS MANERAS

Ø M�tete en tu cabeza y en tu coraz�n que el trabajo es una bendici�n.
ØNunca maldigas de tu trabajo, porque �l es la llave de tu crecimiento y desarrollo.
ØMant�n presente la importancia de la intima relaci�n entre la satisfacci�n en tu trabajo con tu vida familiar.
ØPiensa en lo que significar�a para ti y para tu familia el no tener trabajo.





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Ano XIV. No. 648. Marzo 8 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

PARATOTALITARISMO

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Cuando se ejerce el derecho a votar, la mayor�a de los sufragantes lo hacen por el bien del pa�s. Y eso est� muy bien, y eso hay que fomentarlo y recordarlo constantemente.
Pero a veces se olvida que el bien del pa�s est� �ntimamente ligado al futuro de la permanencia y desarrollo de la libre empresa.
Esta filosof�a de libre empresa y de empresa privada, que los empresarios y sus asociaciones defienden con timidez, ha dado pruebas fehacientes de que en la medida en que el empresarismo avanza, los niveles de pobreza se reducen. No hablamos de grandes ni de medianas empresas solamente, hablamos tambi�n de peque�as empresas, que son capaces de generar, a�n en Estados Unidos, un alto porcentaje de los puestos de trabajo de la naci�n. Esto, tambi�n lo hemos visto, vivido y comprobado a trav�s de nuestro trabajo, por muchos a�os, con el fomento de la microempresa y de la famiempresa.
Los administradores no pueden ser t�midos en ilustrar tanto a los aportantes de capital como de Talento Humano, sobre los grandes riesgos que se vienen presentado con los reg�menes paratotalitarios, esos que disfrazados de democracia y camuflados en movimientos de extrema izquierda buscan llegar al poder para imponer obsoletas pr�cticas colectivistas, que lo que hacen es sumir en la miseria y en la pobreza y en la restricci�n de libertades a los pueblos que se dejan enga�ar con las sirenas de democracias falseadas.
La defensa de la libre empresa, dentro del marco de un capitalismo social, tiene que darse tambi�n en las urnas, por la responsabilidad que nos compete para que el futuro no est� cargado de expropiaciones, de escasez de recursos, de �lites que pregonan igualdad y se apropian de los bienes del com�n, de miseria y hambre. Basta mirar para un lado.

BUENAS MANERAS
Ø No uses apodos para llamar o nombrar a otro compa�ero de trabajo o a tu jefe-l�der.
ØS� generoso en aportar tus sugerencias a la empresa para mejorar tu puesto de trabajo, sus procesos, tu entorno.
ØCumple a cabalidad las normas de seguridad. Tienes obligaci�n de conservar �ntegra la salud de tu cuerpo.
ØRecuerda en todo momento, que la autoridad es servicio.





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Ano XIV. No. 649. Marzo 15 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

�DEPORTISTAS O ESCLAVOS?

(1)


La ley del deporte establece que este es un �derecho social�, y que tanto �el deporte, como la recreaci�n y el aprovechamiento del tiempo libre, son elementos fundamentales de la educaci�n y factor b�sico en la formaci�n integral de la persona�. (Ley 181 de 1995)
Esta visi�n del deporte, es una visi�n de profundo contenido humanista: El deporte como medio del desarrollo de la persona humana. Y es leg�timo que cada persona que alcanza altos niveles de perfeccionamiento, quiera poner a consideraci�n de los entusiastas seguidores los resultados de su esfuerzo, y como el artista, merece que, por su recurso tiempo y arte que aporta, sea retribuido hasta con generosidad.
Pero aparecen algunos deportes que convocan masivamente a seguidores y que son aprovechados con otros fines diferentes por apostadores y mafias, a quienes no interesa, en modo alguno, la concepci�n del deporte como elemento fundamental de educaci�n y formaci�n integral, sino que ven al deportista como una mercanc�a. Cuentan con la estultez de muchos comentaristas de deporte de radio y TV, que le hacen el juego a los apostadores y a la mafia, perifoneando que han vendido a tal o cual futbolista.
Y hay deportistas, tambi�n, que aceptan que los venden, que los negocian en el mercado del deporte como si fueran una res. Y hasta dicen con orgullo inocultable: �Me compr� tal club�. Est�n cosificados.
Las personas no se venden, ni se compran. La esclavitud es una ignominia para la humanidad. Hay esclavos modernos: Hombres o mujeres deportistas que se aceptan como esclavos, que se valoran como esclavos y que admiten que se les compre y se les venda como esclavos. Y hay amos camuflados en clubes deportivos, a�n en aquellos que aparecen como entidades sin �nimo de lucro.

BUENAS MANERAS
Ø Para educar un animalito no tienes que martirizarlo con objetos calientes.
ØEl castigo a los animales tiene que darse para que adquieran comportamientos habituales, pero no para descargar en �l tu rabia con un palo, una cadena, una parrilla caliente o con lo que tengas en la mano.
ØPara educar tu perro mant�n disponible elementos que no lo hieran pero que le permitan asociar la falta con el castigo.
ØPrefiere el premio al castigo, como est�mulo de su conducta.





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Ano XIV. No. 650. Marzo 22 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

�DEPORTISTAS O ESCLAVOS?

(2)


Se suele argumentar, cuando uno trata sobre estos temas, que todo mundo se vende. Que se vende el profesional, el artesano, el artista, porque reciben dinero por su trabajo.
Cuando uno hace un contrato de trabajo pone a disposici�n de aquel, con quien lo ha celebrado, sus recursos de tiempo, conocimiento y tecnolog�a, pero jam�s ni su ser, ni su dignidad. Si uno decide retirarse, el contratante no puede retener su tarjeta profesional o los derechos sobre la disposici�n de su tiempo, de su conocimiento y su tecnolog�a, a excepci�n de los secretos naturales o comprometidos que, t�cita o expl�citamente, se acepten guardar.
En cambio, en algunos deportes, como generalmente el deportista no es propietario de sus derechos deportivos, el due�o de su pase lo utiliza para �manejarlo� a su antojo y personal beneficio. All� s� se observan contratos de trabajo que est�n estigmatizados por el uso y la propiedad del deportista.
Lamentablemente, son muy pocos los casos en que los deportistas son due�os de sus pases y pueden actuar con independencia frente a los maltratos y vej�menes de sus amos.
Peor a�n, la ley 181 del deporte en Colombia podr�a estar fomentando este sentido de esclavitud cuando dice: ��nicamente los clubes con deportistas profesionales o aficionados, podr�n ser poseedores de los derechos deportivos de los jugadores o deportistas�, aunque se entiende que el propio deportista puede ser su due�o. M�s adelante dice la ley: �Enti�ndese por derechos deportivos de los jugadores o deportistas, la facultad exclusiva*) que tienen los clubes deportivos de registrar, inscribir, o autorizar la actuaci�n de un jugador cuya carta de transferencia le corresponde conforme a las disposiciones de la federaci�n respectiva�.
*) Esta palabra �exclusiva� fue declara inexequible por la Corte Constitucional, por lo que el propio deportista puede ser due�o de esos derechos.
Para sacar a los deportistas de estos rezagos de vicios de esclavitud es preciso que cada deportista sea el �nico due�o de sus derechos deportivos, por encima de lo que pretendan las grandes federaciones nacionales o internacionales, que a veces se escudan en mala fe de jugadores para perpetuar este escarnio. Cambiar la ley, tajantemente, tiene que ser un prop�sito para extinguir los usos residuales del deportista como objeto de compra y venta, porque la sentencia de la Corte (T-1024/05) tambi�n se ha quedado corta.

BUENAS MANERAS
Ø Es necesario cierto grado de confianza en la gente, pero es ingenuo confiar en todo el mundo.
ØHay quienes simulan sufrimientos o dificultades para aprovecharse de ti.
ØSer buen samaritano con desconocidos es un riesgo muy grande en esta �poca.





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Ano XIV. No. 651. Marzo 29 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

LA EXPERIENCIA DE VOTAR

(1)


Definitivamente la democracia pareciera que fuera sin�nimo de corrupci�n, de politiquer�a.
Cada votaci�n registra hechos demostrados del avance de la sucia pol�tica.
La descarada compra de votos, los intentos y las alteraciones de los resultados en las urnas. Los manejos paquid�rmicos de los escrutinios.
Las denuncias mutuas, agresivas, severas, de los contrincantes pol�ticos.
La facilidad con la que unos y otros se quitan su honra y fama.
La indiferencia que se ve con los pobres resultados de las investigaciones �exhaustivas� de los delitos electorales.
La incapacidad por desidia o por desconocimiento de las autoridades electorales.
Todo ello, y mucho m�s, muestra que la sucia pol�tica se toma todos los escenarios de la democracia para que politiqueros, narcotraficantes, terroristas se vean surgir en las urnas como heroicos, desprendidos y desinteresados padres de la patria.
La experiencia de votar con honestidad por hombres y mujeres pol�ticos de gran probidad, siempre deja la amargura por los resultados de una concurrencia de votantes camuflados de honestos o de interesados por el bien de todos, cuando est�n atra�dos por compartir el beneficio individual de quienes aspiran a ganarse millonadas de pesos o ansiosos por conseguir los mayores beneficios sin importar las anteriores trapisondas legislativas de aquellos por quienes cautivan su voto.
Amarga la experiencia de votar en cada elecci�n que asegura pulcritud electoral, pero que termina en el fest�n de la sucia pol�tica.
�Hasta cu�ndo?
O �eso es propio de las democracias?

BUENAS MANERAS
Ø En las reuniones de trabajo, no interrumpas agresivamente, deja que se expongan las ideas y luego exp�n las tuyas con serenidad.
Ø No contribuyas a la p�rdida de tiempo de tu equipo con discusiones innecesarias.
Ø Permanece siempre atento a la forma como se utiliza el tiempo en tus reuniones.





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Ano XIV. No. 652. Abril 5 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

LA EXPERIENCIA DE VOTAR

(2)


El certamen, llamado democr�tico, que acaba de transcurrir deja otra lecci�n grande: La amarga huella de los insultos y los vej�menes entre candidatos.
Exministros de Estado, exdiplom�ticos, exgobernantes, aun de su mismo partido, enfrentados peor que vendedores en plazas de mercado; entendible en estos por su escasa preparaci�n, pero imperdonable entre personas con estudios superiores,a�n en el exterior.
Triste espect�culo de profesionales, con caracter�sticas de liderazgo p�blico, que se tratan mal p�blicamente, o se acusan rec�procamente, o se lanzan juicios temerarios sin tener en cuenta los procesos judiciales, escudados, estultamente, por fueros de los cuales no gozan los dem�s ciudadanos, porque tambi�n esto ser�a igual de aberrante.
Viudos de poder que pretenden retomarlo a pesar de sus escasas ejecutorias en beneficio de sus compatriotas, pero much�simas en beneficio propio y de sus �ulicos, o que alardean de propuestas electoreras de trabajar por los pobres de este pa�s, cuando, en su mandato, no se observ� la disminuci�n de la tasa de pobreza, ni la de la violencia.
C�mo llena de amargura ver estos comportamientos que emanan a borbotones de las cloacas de la sucia pol�tica.
Y a la manera como, en los tristes, deplorables y mandados a recoger espect�culos de ri�as de gallos, los noveles apostadores aprenden las ma�as de viejos y sucios galleros, as� la nuevas generaciones de pol�ticos est�n expuestas a asumir los vicios del caudillismo electorero que hacen amarga la experiencia de votar.
�Hasta cu�ndo hay que convivir con esto? O � tambi�n esto es propio de las democracias?

BUENAS MANERAS
Ø Administrador, si no tienes vocaci�n para orientar a tus colaboradores, est�s en el lugar equivocado.
ØAcusas falta de car�cter cuando tu jefe-l�der se equivoca en una orden y t� no tienes el valor de advert�rselo.
�Por qu� ser� que hay administradores incapaces de asumir con serenidad la comunicaci�n de los resultados de la valoraci�n de desempe�o de su Talento Humano?





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Ano XIV. No. 653. Abril 12 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

LA EXPERIENCIA DE VOTAR

(3)


LA VENTA DEL VOTO

No concluyen a�n las lecciones que nos dej� la experiencia de votar. Partamos de tres axiomas:
En una democracia el voto se considera secreto.
En una democracia el voto se considera el instrumento, por excelencia, de participaci�n ciudadana en los destinos de la Rep�blica.
En una democracia el voto cautivo o amarrado o comprado es una afrenta a la institucionalidad del pa�s nacional.
Pero se observan votantes interesados en �yo te doy mi voto si tu me das tal cosa�.
No es el voto pensando en que aquella que se pretende elegir es la persona que mejor contribuir� a optimizar el pa�s. Eso es embeleco de los idealistas, se dice socarronamente.
Otros electores votan por un almuerzo, por un pu�ado de monedas, y, as�, por un plato de lentejas, cambian su honor y el destino de su patria.
Por eso se constituye en una enorme verg�enza nacional el hecho de que organismos internacionales hayan podido constatar ese descarado atentado contra la democracia: La compra de votos, con pesos, bultos de cemento o tejas de lata. Pero �realmente qui�n se est� irguiendo con entereza frente a la sucia pol�tica que siempre obtiene lo que se propone, a como d� lugar?
Los m�s realistas siguen insistiendo en que la compra-venta de votos jam�s acabar�, mientras haya hambre, pobreza y galgos pol�ticos de las necesidades humanas.
No obstante las reales circunstancias socioecon�micas de muchos de nuestros conciudadanos, alguien tiene que ponerle coto a tanta verg�enza y a tanto estigma, que arrojan la sucia pol�tica, y que no son, precisamente, inducidos por los m�s pobres, sino que, �stos, son aprovechados por la sagaz inteligencia manipuladora de quienes saben usar las grandes necesidades del pueblo como poder pol�tico para su personal inmenso beneficio.
�Hasta cu�ndo? O �Esto tambi�n es propio de las democracias?

BUENAS MANERAS
Ø Cualquiera que sea tu cargo, planea tus actividades semanales y cons�ltalas con tu jefe-l�der. Ir�s alcanzando mayor autonom�a.
Ø Tambi�n f�jate objetivos concretos para tu vida familiar durante un a�o y convi�rtelos en metas alcanzables para cada mes.
ØSi tienes una clara direcci�n de tu vida y de tu trabajo, te valorar�s mejor como ser humano.





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Ano XIV. No. 654. Abril 19 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

LA EXPERIENCIA DE VOTAR

(fin)


EL TEATRO DE LA SUCIA POLITICA

A la pr�ctica creciente de los delitos contra el sufragio se suman la incapacidad t�cnica, real o premeditada, y la falta de claridad de los sistemas de informaci�n sobre los resultados de las urnas, como contribuci�n a incrementar las dudas de manipulaci�n de los resultados de las elecciones por parte de la sucia pol�tica.
A algunos medios de comunicaci�n, cuando todos deber�an obrar como auditores sociales para el ejercicio del control de la limpieza electoral, uno los ve como azuzadores de las pol�micas y rivalidades de los politiqueros, en concordancia con sus propios intereses, como sistema efectivo de obtener altos niveles de audiencia o ranking, en medio de ese r�o revuelto.
Es decir, que el teatro electorero, est� montado con todo su tinglado incluido, y all�, los manipuladores tienen toda la habilidad necesaria para facilitar la exhibici�n de los protagonistas, antagonistas y actores de reparto, rodeados de todo el ambiente necesario para el servicio de su causa.
Entretanto, el ciudadano probo, el pol�tico limpio, el periodista �tico, los medios de comunicaci�n alineados con la verdad, observan, d�a a d�a, que en esto de la democracia todo es tan permisivo, t�nto, que permanecer en orilla distinta de la que ocupa la sucia pol�tica, les exige cada vez mayor car�cter y mayor fortaleza para no dejarse arrastrar por la corriente de las veleidades y los beneficios que suelen brillar, como el oropel, en tales orillas, o para no ceder ante los ataques sistem�ticos a los que se exponen cuando el juego de las veleidades no les doblega.
�Hasta cu�ndo? Y � para finalizar, qui�n ha dicho que todo este tinglado perverso que hemos observado en �nuestra experiencia de votar� tiene que ser propio de las democracias?

BUENAS MANERAS
Ø �Por qu� todo lo relacionado con el sexo es m�s importante que el propio desarrollo intelectual y moral de la persona?
�Por qu� en el amor todo se est� reduciendo a simple sexo?
Ø �No est� el hombre o la mujer llamado por su naturaleza a ser m�s racional en el disfrute de los goces de la vida, que los mismos animalitos?





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Ano XIV. No. 655. Abril 26 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

UN MUNDO DESBOCADO

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P�gina de la vida

Aquel viejo maestro, al frente de su tambi�n viejo televisor, se estremec�a con las noticias reiteradas y sucesivas del acaecer mundial:
Guerras santas, por el petr�leo, por el territorio, contra el terrorismo; bombas en las ciudades; la Iglesia Cat�lica pidiendo perd�n por cr�menes sexuales de sus religiosos; suicidios de personajes reconocidos; autodestrucci�n para destruir a otros; asesinato de periodistas, de ni�os; narcoterrorismo reactivado; planeta contaminado; gobernantes asociados con terroristas; amenazas de activistas musulmanes; violencia sexual, proxenetismo; amenazas de justificaci�n de la instrumentaci�n de la muerte como lucha pol�tica; justicia lenta, politizada, venal; impunidad galopante; atracos; venganzas; masacres; enorme creatividad para la movilizaci�n de la droga; tratos, venias y reverencias en todos los estratos a los �dones� de las mafias, cual reyes o dioses.
Y en medio de todo ese basural humano, una noticia inmensamente buena, con color de la esperanza: EL DIA DE LA TIERRA.
Pero la tierra enfurecida -pensaba el viejo maestro al ver la gran columna de humo del volc�n que lesiona la econom�a continental-, parece que quisiera recordar que el da�o voluntario que la humanidad le est� causando al planeta tendr� un costo inmenso, superior, en grado sumo, al que la propia naturaleza puede causar con sus erupciones, con sus tsunamis, con sus temblores, con sus deslizamientos, con sus borrascas.
Y el viejo maestro, trataba de comprender, c�mo en medio de una humanidad tan violenta, tan criminal, tan injusta, se podr�a trabajar a fondo por restablecer el orden natural del ambiente, cuando esta misma humanidad no ha sido capaz de restablecer el orden natural de su coexistencia, tan ligado a �quel.
Maestro, no es acaso cierto, que la fuerzas destructoras que bullen en la humanidad y que como jinetes apocal�pticos recorren las naciones, impiden visualizar grandes propuestas reales, salvadoras del planeta, salvadoras de la vida, salvadoras de la fe, salvadoras de la esperanza de una mejor convivencia humana?
Y el viejo maestro, suspir� profundamente, como resign�ndose. El, que nunca ha podido entender la resignaci�n. �Entonces, qu� vamos a hacer?

BUENAS MANERAS
Ø �De qu� sirve un d�a sin carro, si las mismas autoridades provocan, con sus malas decisiones, inmensos focos de contaminaci�n ambiental?
�Motociclista, definitivamente, a ti no te importa tu vida?
�Por qu� ser� que cada d�a es menor el n�mero de conductores que ceden con amabilidad el paso a otros conductores?





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Ano XIV. No. 656. Mayo 3 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

NI LASTIMA NI COMPASION

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Sensibilidad social racional

El enternecimiento y la compasi�n que excitan los males que sufren otros, en personas de sensibilidad social, no pueden estar presentes en ninguna de las actuaciones empresariales de los jefes-l�deres, ni de los responsables de la proyecci�n social de la organizaci�n.
En la actividad diaria uno se encuentra con personas que son expertas en inspirar l�stima, en dar l�stima, como medio de manipulaci�n de esos humanos y nobles sentimientos.
Por ello, la conmiseraci�n que se siente hacia quienes sufren penalidades y desgracias, si bien no puede desaparecer, porque se llegar�a al endurecimiento del coraz�n, s� tiene que llevarse a nivel racional para no caer en las garras de quienes han aprendido a usarla casi como profesionales en ese oficio. Con buena rentabilidad para ellos.
Trabajadores o asociados que por el manejo irresponsable de sus ingresos se ponen en condiciones de miseria, o no pagan oportunamente sus servicios o sus cuotas de arrendamiento o la amortizaci�n de la vivienda o el colegio, no pueden ser objeto de ayuda de la organizaci�n, a pesar de la l�stima que inspire el cuadro familiar amenazado con el desalojo o con el corte de los servicios o con el despido de las aulas.
Cuando el trabajador o el asociado presente una real situaci�n de dificultad, ajena a su sistema organizado de vida, hay que ayudarle, de conformidad con los reglamentos, pero sin l�stima, sin compasi�n. Hay que ayudarle con dignidad, como persona que es, capaz de salir adelante con su esfuerzo. El apoyo que se le d� ser� como el bast�n que le permitir� dar los pasos necesarios para enderezar su situaci�n, pero que tendr� que desechar posteriormente si quiere seguir erguido, digno.
Las v�ctimas, los damnificados, suelen desarrollar un sentido de dependencia tal, que, a veces, hasta muerden la mano de quienes les ayudan, si esa ayuda no se hace con dignidad, con raciocinio, con contraprestaci�n, de su parte, aunque sea peque�a.
El hombre y la mujer que trabajan ni pueden inspirar l�stima o compasi�n, ni pueden estar sometidos a ella. Habr� momentos que tendr�n que ser objeto de los planes sociales de la empresa, pero insistimos, con dignidad reconocida por ambas partes.
Y esto tambi�n lo tiene que saber el sindicalismo moderno.

BUENAS MANERAS
Ø En conciencia, �c�mo puedes conducir un veh�culo si has tomado licor?
�C�mo puedes ser tan descuidado de no pagar oportunamente las cuotas de administraci�n de tu unidad residencial?
ØD�jate de estar diciendo que amas mucho tu empresa, si ni siquiera eres leal con ella.
ØAl votar, piensa primero en tu pa�s.
Ø Es rid�culo o�rte pedir perd�n por la falta consuetudinaria que cometes y que no corriges.





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Ano XIV. No. 657. Mayo 10 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

ENDURECER EL CORAZON

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Ayudar a trav�s de instituciones

La reiteraci�n de los sucesos que demuestran el decrecimiento de posibilidades de confianza en la gente, lleva a uno a reflexionar sobre si la humanidad tiene que dejar a un lado la magnanimidad de coraz�n.
Muchos se han visto asaltados en su buena fe, cuando han tratado de prestar un servicio a un pr�jimo. Porque...:
�Qui�n no se conmueve con el conductor, que, hecho un mal de l�grimas, cuenta una historia triste con su peque�o hijo, y qui�n no siente la necesidad de desembolsarle alg�n dinero para ayudarle, para luego darse cuenta de que ese conductor acostumbra hacerlo con muchos de sus pasajeros?
�Qui�n no siente la premura de la ayuda que requiere un pasajero que se baja como angustiado de un taxi a pedirle que le cambie un billete porque el conductor no tiene forma de devolverle, para comprobar luego que el billete es falso?
�Qui�n no se conmueve, cuando el sem�foro le detiene, con una mujer que se le acerca con un ni�o en sus brazos y otros menores rode�ndola, llenos de harapos y de hambres, muy posiblemente, ni�os alquilados?
�Qui�n, al salir de la ceremonia religiosa, no siente el deber de depositar una moneda en el vaso desechable que le extiende el mendigo ciego, que, muchas veces, cuando la gente se dispersa, se quita sus oscuras gafas y se aleja caminando tranquilamente, mirando los billetes recibidos?
�Qui�n no siente la necesidad imperiosa de detenerse ante el espect�culo de un hombre tirado en la carretera, al parecer golpeado por un veh�culo, que hace gestos de dolor y pide ayuda, para que usted se detenga, quiz�s con la intenci�n de robarle?
La manipulaci�n de los sentimiento humanos ha contribuido a que la humanidad endurezca cada d�a m�s su coraz�n, y que el deseo de ayudar a un pr�jimo se reduzca cada vez m�s por el abuso que se hace de su magnanimidad.
Pero la humanidad no puede perder sus sentimientos solidarios de ayuda a quienes realmente sufren. Por ello es necesario que se apoye cada vez m�s a las organizaciones que con transparencia y real prop�sito buscan contribuir a reducir los quebrantos del pr�jimo. Estos canales son la mejor forma de ayudar, de servir, de no contribuir a la propagaci�n de la manipulaci�n de los nobles sentimientos humanos.
Y ante un caso de solicitud de ayuda individual inminente, la raz�n, m�s que el coraz�n, tendr� que continuar siendo la mejor consejera. Aunque tambi�n a la raz�n la suelen enga�ar.

BUENAS MANERAS
Ø Si un compa�ero, realmente necesitado te solicita ayuda, no se la niegues.
ØS� generoso con el trabajador nuevo que necesita de tus conocimientos.
ØLos secretos que te confiere tu cliente, debes guardarlos y nunca compartirlos con otros clientes.
ØJam�s asegures haber realizado un trabajo que no has realizado.





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Ano XIV. No. 658. Mayo 17 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

�SE PERDIERON LOS VALORES?

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El reto del valor

Hay que insistir, incansablemente, en la necesidad de revitalizar actitudes colectivas en nuestra sociedad lesionada por antivalores que en las �ltimas d�cadas han venido sobreposicion�ndose a unos valores que buscan hacer fuerte y confiable la vivencia comunitaria de esta misma sociedad.
Por donde uno pasa, observa que hay un transfondo de valores religiosos, econ�micos, sociales, humanos, en los mismos actos inadecuados, ilegales, inhumanos o no �ticos.Por ejemplo:
La literatura de reciente moda est� plagada de citas en donde los sicarios oran a la Sant�sima Virgen para que les ayude a la efectividad en su pr�ctica criminal.
La b�squeda del dinero f�cil se hace con el prop�sito filial de mejorar las condiciones de vida de la madre o de la familia.
El respeto por los due�os del dinero o por el mandato del jefe, est� presente en el pacto social de lealtades establecido t�citamente en el grupo delincuencial.
La guarda del secreto profesional, es exigido en extremo.
Generalmente, se escogen las camadas de seguidores de entre personas que sobresalen por caracter�sticas de seriedad, iniciativa, valent�a, capacidad de riesgo, aptitudes, destrezas inscritas en valores humanos.
El respeto por la ley est� presente en la medida en que es �til para la conservaci�n o para evitar el riesgo de p�rdida en el negocio, o como simple fachada.
El respeto por la palabra dada, por el cumplimiento de la entrega en el plazo comprometido, por el pago a tiempo de lo debido, es eje de estas relaciones.
En fin, se puede inferir que los valores de esta sociedad no se han perdido, perviven en el transfondo y son utilizados para garantizar el �xito de la gesti�n emergente, cultura que ha sido abrazada por amplios sectores de la sociedad en todos sus estratos, casi sin remordimientos de conciencia.
Este es el punto de partida de la regeneraci�n de los valores: Descontaminar los aut�nticos valores, del aprovechamiento que se hace para otras causas y resembrarlos en la mente y en los corazones de las j�venes generaciones. Tendr�n que pasar por los menos tres de ellas para que esa revalorizaci�n pueda volverse a notar como mayoritaria en esta sociedad contaminable, contaminada y contaminante.
Pero se puede.
Compromet�monos, nuevamente, a trabajar los valores con mayor ah�nco en los hogares, en los colegios, en las iglesias, en las empresas.
Ese es el reto del valor.

BUENAS MANERAS
Ø Te has puesto a pensar porqu� te est�s quedando tan solo en tu vida?
�Has fomentado alguna vez la corrupci�n de un servidor p�blico?
�Te has convertido en c�mplice de tu compa�ero de trabajo en los desfalcos en tiempo y bienes a la empresa?
Ø �Eres de los que crees que nada tienes que ver con la violencia en tu ciudad?





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Ano XIV. No. 659. Mayo 24 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

RESPONSABILIDAD SOCIAL

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Un excelente negocio


Continuamos viendo, con satisfacci�n por una parte y con decepci�n por otra, el auge de la Responsabilidad Social Empresarial. Con satisfacci�n, porque vemos que hay empresas que han tomado con seriedad su participaci�n en este ejercicio, que hacen de �l una filosof�a de empresa y trabajan para que se convierta en cultura organizacional.
En cambio hay otras en las que es palpable el af�n de aprovecharse de los beneficios econ�micos y de imagen que suele otorgar, con creces, la responsabilidad social.
Resulta f�cil distinguir qu� empresa est� caminando por el sendero de la convicci�n y cu�l, la que anda por los de la conveniencia y el oportunismo.
Cuando usted ve que una empresa se encarga del ornato de una glorieta en la ciudad, como contribuci�n comunitaria, pero coloca una valla de tama�o exagerado, anunciando que ella cuida de peque�o jard�n, entonces, est� claro que no le importa la contaminaci�n visual que provoca, que no le importa agredir el ambiente, que su inter�s es que todo el mundo sepa de su �gran labor social�. Est� buscando la conveniencia de la divulgaci�n de su imagen, no el real aporte a la conservaci�n del ambiente.
Otras empresas, cuando ocurre una tragedia, corren de primeras con sus �ayudas� para ver si pueden salir en las publicaciones de los diarios y noticieros. Les interesa la divulgaci�n de su imagen, no el acompa�amiento a seres humanos en tragedia.
Diferente actitud asumen las empresas convencidas de que su responsabilidad social empresarial integral es un aut�ntico aporte comunitario: A �stas se les ve investigando las inminentes necesidades de la comunidad, coordin�ndose con los organismos de ayuda, haciendo entrega oportuna de los implementos para la satisfacci�n de sus necesidades. Este es su principal af�n, y si salen en las notas de prensa, es bueno, pero no lo prioritario.
Si uno profundiza, observa que en su plan estrat�gico hay una clara definici�n de su compromiso con la comunidad, encuentra documentados los procedimientos para la ayuda, y las partidas presupuestales destinadas a atender estos casos cuando se presenten. No cabe, entonces, duda alguna de que estas empresas no son oportunistas, si no que responden a claras directrices culturales en su compromiso de socios para el desarrollo de la comunidad, de la cual son parte y a la cual deben much�simo. Y econ�micamente les tiene que ir muy bien, aunque no sea lo que buscan directamente, porque siempre el trabajo por la comunidad arroja excelentes resultados para un negocio.
�Su empresa, entre cu�les est� situada?

BUENAS MANERAS
ØHay quienes pretenden presentar como problema comunitario, su problema personal.
ØHay quienes fingen ser v�ctimas para aprovecharse de las ayudas destinadas a los que realmente han sufrido.
Ø Hay quienes pretenden pasar por encima de todos, con tal de satisfacer sus deseos.
ØHay quienes creen que, por mantener buenas relaciones humanas, todo, hasta el irrespeto, lo tienen que tolerar.





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Ano XIV. No. 660. Mayo 31 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

EMPRESAS SUCIAS

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Un p�simo negocio

No. No vamos a cambiar el mundo. Pero que estamos convencidos de que muchos empresarios enderezar�n sus comportamientos con nuestros mensajes, lo estamos.
Pues bien, los empresarios tienen que saber que todo lo que hacen en sus empresas sale a la luz p�blica. Por convicci�n, por honestidad o por miedo a las denuncias tendr�n que enderezar caminos.
Ese ha sido el mensaje contundente que el escritor Oscar Tulio Lizcano dio a una empresa en un art�culo que public� en un diario regional bajo el t�tulo: ��C�llate!, traficante de la necesidad humana�, pues, en su concepto consider� que tal empresa utiliz� estrategias sociales para presionar a sus beneficiarios a participar en una manifestaci�n p�blica a su favor.
Independiente, de si es o no real la interpretaci�n que el escritor ha dado, vale la pena tomarlo como voz de alerta, y sobre todo para aquellas empresas que est�n llamadas a ser ejemplo de solidaridad, de cooperaci�n, de sentido humano.
Reconocemos que una empresa puede y debe tener una posici�n muy clara de defensa ante las medidas gubernamentales que afecten o puedan afectar su futuro, pero esas posiciones tienen que tener la transparencia necesaria para no ser interpretadas como jugadas sucias.
El problema es que la empresa que juega sucio, contamina con su imagen a las dem�s, por eso, no es extra�o que recibamos con alguna frecuencia, correos de nuestros lectores que nos dicen, enf�ticamente: �Ustedes son unos ilusos: �Qui�n va a cambiar el sistema?� �Ese es y ser� el sistema capitalista�. �El sistema no piensa sino en su propio beneficio�.
Pero no estamos hablando, en pleno siglo XXI, de un sistema capitalista anacr�nico, sino de un sistema que se viene definiendo, a s� mismo, como: �con sentido de responsabilidad social� y que la Constituci�n Nacional reconoce �como base del desarrollo, pero con una funci�n social que implica obligaciones�.
Porque ese es el compromiso que asume la empresa que dice tener una clara filosof�a de responsabilidad: La funci�n social que tiene que cumplir el Capital, en nuestro siglo.
Si no se entiende as�, si no se obra as�, si no se juega as�, se est� jugando sucio.
Y las empresas sucias tendr�n que pagar su costo en el mercado, porque el mundo de hoy, globalizado, tambi�n est� asumiendo, con exigencias, su sentido de responsabilidad social integral.
Empresario: Lo sucio, lo pagas porque lo pagas. Tenlo por seguro.

BUENAS MANERAS
ØEn tu trabajo, obra como si estuvieras a�n en per�odo de prueba.
ØHay quienes, con su actitud, hacen del trabajo un infierno.
ØAdministrador: �Cu�ntos de tus orientados est�n aburridos en su trabajo por tus falsas promesas, por tus mentiras, por tu falta de humanismo, por tu deslealtad?
ØSi tu amigo no piensa como t� en materia pol�tica, econ�mica o religiosa �qu� importa? Es tu amigo.





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Ano XIV. No. 661. Junio 7 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

COMPROMISO LEAL

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Deber administrativo


Generalmente la administraci�n, y a�n la administraci�n moderna que ha abolido de su lenguaje y de su pr�ctica el sentido de pertenencia, suele exigir compromiso s�lo a sus administrados. No parece que ella, a su vez, tuviera que sentirse igualmente obligada.
Este compromiso mutuo se identifica con la lealtad. No s�lo el trabajador debe ser leal y comprometido con la administraci�n, sino que �sta, tambi�n, debe ser leal y comprometida con �l.

Sentido de compromiso
El sentido que damos aqu� al compromiso (siguiendo a Jos� A. Contreras) es de una fuerza racional, m�s que emotiva, de din�mica diferenciada s�, que pone cada una de las partes que conforman el conjunto empresarial en la identificaci�n y en la forma como se involucran en la empresa.
Decimos racional porque, las relaciones entre los aportantes de capital o sus representantes, y de Talento, tienen que partir del uso de la raz�n, del pensamiento, de la inteligencia, m�s que del sentimiento o del sentimentalismo.
Decimos de din�mica diferenciada, porque cada actor ha de imprimir a su compromiso la fuerza propia de que sea capaz. Aqu� hay un punto absolutamente relacionado con esa, tambi�n fuerza interior, como es la motivaci�n intr�nseca de cada uno de los participantes. Y si ese motor interior presenta debilidades, d�bil tambi�n ser� el compromiso.
Decimos identificaci�n, porque la fuerza de los objetivos, como principal motor de la motivaci�n y el compromiso, hace que todos se integren en su misi�n, en su visi�n, en sus valores, en sus resultados.
Decimos en la forma como se involucran, porque el compromiso, si bien tiene la energ�a propia que le imprime cada persona de la organizaci�n, no admite debilidades, tibiezas, mediocridades, sino que es exigente en cuanto a que, cada uno, debe dar de s� todo lo que le sea posible. Y esto es exigible.

Reflejo de las debilidades en el compromiso
De todo lo anterior se desprende que las debilidades mutuas de los administradores y trabajadores, se ven reflejadas en las limitaciones de todo el organismo, y que la falta de compromiso se centuplica cuando �ste no se acepta como deber administrativo.
Por lo tanto, al asumir la administraci�n centrada en valores como sistema y cultura organizacional, tendr� que revisarse la forma como toda la entidad est� alineada con el conocimiento, la interpretaci�n, la estimulaci�n y la acci�n del compromiso leal y mutuo.

BUENAS MANERAS
ØAdministrador: Esa expresi�n: �Es tu estudio o es tu trabajo, elige� �s� estimula el desarrollo personal y laboral del trabajador?
ØAdministrador: �A qu� tienes miedo, cuando no cooperas para que los trabajadores asistan a las aulas universitarias?
ØTrabajador: �Por qu� est�s esperando que toda la capacitaci�n que necesitas te la den �nicamente en horas de trabajo?
ØTrabajador: Toda capacitaci�n que recibes tambi�n te beneficia, a ti, y mucho.





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Ano XIV. No. 662. Junio 14 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

EMPRESAS PUBLICAS EQUIVOCADAS

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Indulgencias con padrenuestros ajenos

Afortunadamente, las empresas p�blicas o del Estado han adoptado procesos administrativos que desde mucho tiempo atr�s ya estaban arraigados en el sector privado.
Pero, desafortunadamente, muchas empresas p�blicas calcaron ese esquema administrativo sin profundizar en la diferencia que existe entre la raz�n de ser de una empresa del Estado y de una empresa particular. Algunas, inclusive, alardean de su intenci�n de lucro y muestran, como gran �xito de su gesti�n, la maximizaci�n de sus utilidades.
El entendimiento de la rentabilidad
Tenemos muy claro que cualquier empresa, privada o p�blica, tiene que ser rentable. No obstante, la rentabilidad de la empresa p�blica tiene que basarse en el entendimiento de que el exceso de sus ingresos sobre los egresos se justifica, solamente, en funci�n de su crecimiento y modernizaci�n, no en funci�n de su burocracia, ni siquiera de servicios ben�ficos a la comunidad, diferentes a los de su propia raz�n de ser.
Porque deslumbradas por la sostenibilidad y la responsabilidad social de moda, est�n creyendo que la suya est� en el cubrimiento de otras necesidades sociales, en detrimento de su contribuci�n determinada al bienestar ciudadano y al incremento del producto interno bruto en donde confluye el beneficio com�n. Es en la prestaci�n del servicio que les ata�e, con el deber de hacerlo accesible para toda la poblaci�n en forma justa y equitativa sin exclusi�n por razones de pobreza o de miseria, en donde deben arraigar el cumplimiento de su verdadera responsabilidad social.
Vigilancia del gasto p�blico
M�s a�n, estas empresas tienen que ser excesivamente vigilantes del gasto y vigiladas, porque los costos de sus servicios no pueden elevarse con exageradas sumas de salario, que se pagan a�n por encima de promedios nacionales, por el lujo y el boato de sus oficinas, por la firma de convenciones colectivas que se negocian alegremente con el dinero del com�n, por los excesos en los gastos de representaci�n o propaganda.
Las empresas p�blicas no pueden excluir de sus servicios a ning�n ciudadano, ni pueden seguir esperando que los estratos altos sigan subsidiando a los estratos bajos, porque esta es una clara funci�n estatal.
En otras palabras, las empresas p�blicas del Estado no pueden seguir ganando indulgencias con padrenuestros ajenos.
Tampoco pueden ahorcar a los usuarios de sus servicios, en nombre de su imagen de responsabilidad social, completamente equivocada, porque no son recaudadoras de impuestos, con los cuales, s�, se debe atender eso que ellas hacen por fuera de su raz�n de ser.

BUENAS MANERAS
ØAbandonar el camino que has empezado, sin causa justa, debilita tu voluntad.
ØSi no hay concordancia entre lo que haces y lo que predicas, es muy dif�cil convencer a los dem�s.
ØQuienes piden perd�n tienen que demostrar y comprobar la sinceridad de su arrepentimiento por la falta cometida.
ØEnsaya dirigirle la palabra a quien no te habla, a ver qu� pasa.
ØToda las organizaciones religiosas son constituidas por seres humanos, por eso pueden equivocarse.





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Ano XIV. No. 663. Junio 21 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

ACTITUD

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Acrisolar en la reflexi�n


Solemos responder a los est�mulos con formas aprendidas, meditadas o sentidas de la vida, las que hemos ido convirtiendo en h�bitos y que de alguna manera orientan nuestro obrar.
Cuando estas actitudes habituales son fruto de la reflexi�n, del compromiso personal con una forma de respuesta a los sucesos pr�speros o adversos que se nos presentan, estamos hablando de procesos de formaci�n: Nos hemos impuesto habituar una tendencia de comportamiento ante los hechos, mensajes, creencias o actitudes de otros seres que permanentemente tocan nuestra existencia.
Pero cuando h�bitos, virtuosos o no, son el resultado de lo que hemos asimilado inconscientemente de los mayores, por imitaci�n de aprendizaje, o cuando son fruto del obrar constante basados en la forma como percibimos la vida desde nuestros sentidos, entonces estamos hablando de procesos reactivos instintivos naturales o adaptados.

Actitudes basadas en reflexi�n
El Talento Humano de la organizaci�n, desde el administrador hasta el administrado, necesita forjar actitudes que tiendan a producir comportamientos acordes con el avance de las ciencias contribuyentes a la administraci�n moderna.
De ah� que el administrador, que quiere crecer como persona, requiere de la formaci�n meditada de h�bitos. El ejercicio administrativo no puede dejarse al azar ni a las reacciones sentimentales. Tiene que ser fruto de una personalidad moldeada con h�bitos a base de raz�n, que sabr� utilizar lo aprendido o sentido de la vida, en el momento debido, pero a partir de la reflexi�n.

Aptitudes y actitudes
Y como el atleta de alto rendimiento entrena permanentemente su cuerpo y su mente para responder a los retos de competencia, as� el administrador, cuyas aptitudes le se�alan caminos de �xito, debe refrendarlas con el permanente trabajo de conformaci�n de sus actitudes para el ejercicio de su m�s importante responsabilidad como es la de orientar su Talento Humano a fin de lograr los objetivos del conjunto organizacional, en lo cual debe ser el mejor de los mejores.
De aqu� se deduce, adem�s, que organizaciones que improvisan administradores, y los administradores que creen que ya lo saben todo en cuesti�n de orientaci�n del Talento Humano, pagan en sus resultados, a�n econ�micos, esa improvisaci�n y soberbia.
Administrador, tus actitudes deben acrisolarse en la reflexi�n.

REFLEXIONES
ØCada accidente deja una lecci�n que pocas veces se aprende.
ØDespu�s de los accidentes se oyen fuertes las voces de las autoridades d�biles.
�El concepto del control total de p�rdidas deshumaniz� el riesgo personal de los trabajadores?
ØLa tragedia se olvidar� y volver� a repetirse. �O no?





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Ano XIV. No. 664. Junio 28 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

EL BIEN COMUN

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Como felicidad colectiva anhelada


Generalmente consideramos el bien com�n, como una enorme torta para repartir entre un gran n�mero de ciudadanos, donde unos pocos se llevan la tajada m�s grande, muchos la m�s peque�a y los m�s las simples migajas.
Con tal concepci�n unas democracias consideran que, en la medida en que se aumenta el n�mero de los que intervienen en esa repartici�n, se est� mejorando la condici�n de los pueblos. Otras consideran que es preciso hacer que los pocos que se llevan la tajada m�s grande dejen de hacerlo y se reduzcan a la condici�n de recibir tambi�n migajas para rasar a todos los ciudadanos en la pobreza o en la miseria.
Buena vida
Se pierde de vista que el bien com�n es la concreci�n de los factores que hacen que los habitantes de un pa�s tengan la felicidad que desean y que se merecen porque tienen una buena vida.
Ese buen vivir se alcanza cuando se integran todos los conceptos de bienes deseados, como son: el bienser, el bientener, el bienestar, y cuando se dan las oportunidades para que los ciudadanos los obtengan con el �nfasis que deseen y conforme a sus capacidades y sus actitudes.
La aut�ntica democracia es facilitadora, entonces, del ambiente, de los recursos, de los medios necesarios para alcanzar lo que es apetecible para la buena vida de los individuos de la comunidad, y es garante del bien ser con su autoridad y con sus programas de educaci�n, reafirmantes de la autoestima y la autodefinici�n, dos grandes bases transformante del ser y sus anhelos.
Esa democracia tambi�n es responsable de la distribuci�n, con equidad, de los bienes del com�n con fundamento en la justicia, la legalidad y la moralidad. Un bientener que facilite que todos los nacionales tengan acceso al estudio, a la salud, al trabajo, al abrigo en todas sus manifestaciones, y a la recreaci�n, conforme a sus aspiraciones y capacidades.
Valores democr�ticos
Pero esa democracia tiene que estar revestida de un concepto de integridad, rectitud, probidad en su autoridad y en su tarea de distribuci�n, porque muy f�cilmente puede caer en la tentaci�n de la preferencia por los fuertes encubierta en la demagogia de lucha por los d�biles.
En s�ntesis, siguiendo a J. Maritain, la autentica democracia tiene que ver el bien com�n no como la suma de los bienes econ�micos individuales, sino como la vivencia satisfactoria de todos los ciudadanos y de cada ciudadano como indivisible unidad corporal y espiritual, en todos los campos posibles de su realizaci�n como individuo miembro de la comunidad nacional.

REFLEXIONES
ØHay quienes suelen ganar siempre o metiendo la mano donde no deben o protegidos por quienes tienen la obligaci�n de arbitrar en funci�n de la justicia. F�tbol: Lecci�n 1.
ØNo importa que tan veterano seas en lo que haces, la injusticia siempre produce efectos en tu �nimo si eres v�ctima de ella. F�tbol: Lecci�n 2





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Ano XIV. No. 665. Julio 5 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

AUTOESTIMA DE NACION

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Es nuestra esperanza

Cuando una sociedad pasa por etapas dif�ciles de convivencia y va dejando jirones de su coraz�n con cada crimen, con cada iniquidad, con cada demostraci�n de la incapacidad de sus autoridades para aplicar la pronta y cumplida justicia, las comunidades se van acostumbrando a aceptarlo, pierden su capacidad de asombro y terminan, como sus mismas autoridades, viendo que el delito es un mal necesario instalado en su vivencia diaria.
En una sociedad tal, la patria se desfigura hasta convertirse en una expresi�n bobalicona o demag�gica, la autoridad es soportada y maldecida, los l�deres pol�ticos, religiosos, sociales son menos reconocidos, o si se reconocen se siguen, algunos por la buena fe de sus actos, los m�s por la capacidad camale�nica que desarrollan o porque el pueblo sabe que as� sean ladrones, p�caros, mentirosos, no importa, con tal de que los beneficios alcancen tambi�n para �l. Pobre pueblo.
Estereotipo que se convierte en realidad
Cuando estas circunstancias perduran por generaciones, el estereotipo de pueblo delincuente, p�caro, indecente, marginado de la ley y de las buenas costumbres, deja de serlo, para convertirse en el retrato real y viviente de un pueblo, de una comunidad, de una sociedad, de una naci�n, en su entorno.
Y cuando los hombres y mujeres probos de esa naci�n emprenden la tarea de erguirse por sobre esas realidades y de sacar a su gente de ese infierno vivencial, entonces se enfrentan a la duda, a la suspicacia, que los hacen pensar que nada puede hacerse ya con un sociedad enferma, auto desvalorizada, sin est�mulo para salir adelante, con poca fe en si misma, con poco amor y respeto por ella misma, con una enorme incredulidad en los dem�s y con abiertas fauces como lobos para caer encima de quienes pretendan recomponer caminos, enderezar sus vidas.
Volver a repensar la naci�n
Esta naci�n, as� duramente dibujada, tiene que volver a pensarse, a reeditarse, a recomponer sus formas de convivencia, a aceptar el orden, la disciplina en sus vidas, para cambiar desde su historia, su presente y su futuro a fin de que cada uno de los hijos de la patria puedan sentirla y vivirla con orgullo de naci�n grande, de naci�n buena, de naci�n justa, de naci�n capaz de generar alta autoestima en cada uno de quienes la conforman.
Ut�pico o no, es esa nuestra esperanza.

REFLEXIONES
Ø Sostener una injusticia cometida, a�n despu�s de reconocerla, es perversidad. F�tbol: Lecci�n 3.
ØEstamos ense�ando a ni�os y a j�venes a que hay que apelar a la presi�n a la autoridad, cuando no podemos vencer al otro. F�tbol: Lecci�n 4.
ØTambi�n les estamos ense�ando a apelar a la zancadilla, a la lesi�n mal intencionada para sacarlo del juego, a simular haber sido agredido, a hostigar al otro para hacerle presa f�cil de una sanci�n. F�tbol: Lecci�n 5.





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Ano XIV. No. 666. Julio 12 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

INSEGURIDAD Y CIRCO

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�Hay gritos in�tilmente repetidos?

Para nadie es un secreto que las ciudades van siendo cada vez m�s inseguras y por tanto ingobernables, a pesar de lo que digan sus autoridades, las que, en su mayor�a, siempre estar�n tratando de ocultar los hechos o de echar la culpa a otras, por el desprestigio que significa para ellas las masacres, los cr�menes, los accidentes vehiculares, las tragedias anunciadas en su jurisdicci�n.
Ese ocultamiento se vuelve m�s grave cuando se hace en funci�n de que esa realidad no golpee las arcas privadas o p�blicas.
Hay que reconocer que a uno le ofusca ese pragmatismo en el manejo de las estad�sticas porcentuales criminales, en las que se vuelven expertas, para hacer creer que, aunque haya cr�menes, estos no son tantos como los ocurridos en igual per�odo del a�o anterior, as� hayan sido miles. Tapan el sol con su dedo.
Percepci�n de incapacidad
Lo que se percibe es que a las autoridades les qued� grande el gobierno de sus ciudades por la tolerancia perpetuada y legada con el crimen organizado o no; por la lectura err�nea que se est� haciendo de la globalizaci�n generalizada del delito (�en todas partes ocurre lo mismo�); por la creencia de que las comunidades permanecen fieles a los valores ancestrales; por la debilidad de las leyes influenciadas por los mismos criminales, y por la propia debilidad personal pluricausal del mandatario, incapaz de convocar la voluntad de los ciudadanos para desarraigar el delito. Pareciera como si ya las autoridades se hubieran dado por vencidas y quisieran dejar esa �papa caliente� a otro. Perpetuarla.
Pasmosa frialdad
Nos acostumbramos a ver con pasmosa frialdad que a la vuelta de la esquina de nuestra casa se asesine o a insinuar que la v�ctima seguramente se lo merec�a, y debilitar as� el grito comprometido por el respeto a la vida y por la exigencia a la autoridad para que cumpla su deber constitucional de garantizarla. Para calmar ese grito que, seguramente tambi�n, se estruja en las gargantas de quienes leen esta p�gina, las autoridades, en su tarea de preparar fiestas populares que reduzcan el estr�s de las ciudades v�ctimas, suelen distraer su atenci�n de los graves problemas denunciados.
El circo es necesario y �til pero no se puede bajar la guardia en la lucha creativa, proactiva y consistente contra el crimen.

REFLEXIONES
Ø A veces los opositores que uno consideraba valerosos e insobornables sacrifican criterios y principios por un cargo p�blico.
ØDuele que personas que son s�mbolos del dolor de la patria pierdan prestigio por el af�n inconmensurable de dinero.
ØA veces hay personajes que cuando los capturan juran que son inocentes y despu�s negocian con sus jueces el reconocimiento de su culpa.





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Ano XIV. No. 667. Julio 19 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

INSEGURIDAD Y CIRCO

(2)

�Gobernantes de ciudades modernas o de pueblos crecidos?

Es posible que se nos diga que somos ap�tridas porque, desde el punto de vista de la �tica p�blica, denunciamos el mal gobierno que vienen sufriendo muchas de nuestras ciudades, algunas de ellas con grandes avances econ�micos y tecnol�gicos.
Hay ciudades llamadas por su vocaci�n a ser las m�s educadas, pero muestran una indisciplina tal que contrasta con su enorme infraestructura educativa y su amplia cobertura.
Hay ciudades llamadas por su vocaci�n a su industrializaci�n, cicateras en el fomento del empleo, con porcentajes elevados de miseria; con asociaciones de industriales o trabajadores indiferentes a los atracos y a las extorsiones a los que son sometidos, frecuentemente, muchos trabajadores y empresarios.

Ciudades acorraladas
Hay ciudades llamada por su vocaci�n a ser las m�s avanzadas en tecnolog�a, las m�s apetecidas por importantes modernas empresas, pero acorraladas en su movilidad por la falta de visi�n en el dise�o del sistema vial de los mandatarios pasados, y a�n presentes, o porque alegremente ordenan cierre de v�as de importancia nacional y regional, para celebrar eventos pol�ticos o culturales que deb�an pensarse en otros escenarios creados o por crear, para no encarecer los gastos del transporte ni incrementar la contaminaci�n.
Hay ciudades llamadas por su urgencia a la limpieza de su aire, porque su geograf�a dificulta que los vientos arrastren la poluci�n, donde los mandatarios no reparan en invertir millones y millones de pesos en juegos pirot�cnicos, contribuyendo a esa contaminaci�n que enferma nuestra gente y nuestros ni�os, y da�ando el ambiente, cuando ellas mismas, �oh iron�a!, lo proh�ben a los ciudadanos o mantienen campa�as amplias de respeto por el ambiente. Falta de convicci�n en la educaci�n por el respeto a la naturaleza.

Centenares de bandas criminales
Ciudades modernas llamadas por vocaci�n y por visi�n a ser muy seguras para enfrentar un gran crecimiento vinculado a la calidad de vida, con m�s de 300 bandas criminales, cuyos miembros no van a responder a programas de empleo, porque muy pocos criminales se someten a ganarse un salario m�nimo, cuando sus fechor�as les producen tantos r�ditos, o que cabalgan sobre algunos representantes de la Rep�blica, para aplicar justicia, venales, politizados, aliados con narcotraficantes, sostenedores de los altos �ndices de impunidad.
Ap�tridas, dir�n algunos, pero �a quien le est� doliendo la incapacidad de sus mandatarios y cuerpos colegiados para redireccionar la seguridad que necesitamos; para poner en cintura a este pueblo d�scolo; para hacer m�s amable la vivencia de propios y visitantes en las ciudades; y para dejar de gobernarlas como si fueran peque�os hermosos pueblos de provincia?

REFLEXIONES
Ø Hay personas ejemplares que resultan inferiores al se�or�o demostrado de sus padres.
ØHay quienes predican el respeto por la naturaleza y no vacilan en contaminarla.
ØHay empresas que hacen �responsabilidad social� con donaciones de sus clientes o trabajadores pero los beneficios tributarios son para ellas.





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Ano XIV. No. 668. Julio 26 de 2010. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

POR UN PRINCIPIO

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P�gina de la vida

Aquel viejo maestro, sentado en su tambi�n vieja silla mecedora, le�a las p�ginas del diario y hall� en �l bases para un contraste de valor que, por una parte, le hizo pensar de nuevo que sigue existiendo gente de bien cuya conducta es admirable, en el servicio p�blico.
Reley� sobre el proceder de aquel embajador ante un organismo internacional que present� renuncia a su cargo porque sinti� que se le presionaba para que faltara a su deber.
Al viejo maestro le pareci� su actitud llena de coraje: dejaba atr�s todo lo que significaba su investidura, por un principio.
Pens� que ese hombre merec�a una estatua.
Pero, por otra parte, d�as antes, aquel viejo maestro hab�a o�do, estupefacto, que un servidor p�blico anunciaba una medida gubernamental de enormes proporciones diciendo, palabras m�s palabras menos, que lo estaban obligando a ello; que le hab�an ordenado que lo hiciera. Tambi�n, pens� el viejo maestro, todav�a quedan Pilatos en la administraci�n p�blica.
Record� lo que ense�aba a sus alumnos de Administraci�n Centrada en Valores:
Cuando ustedes no est�n de acuerdo con una decisi�n de su jefe-l�der, lo primero que tienen que hacer es manifest�rselo. Si �l insiste y ustedes contin�an con su desacuerdo, tienen dos caminos: 1. O aceptarla por disciplina si sus principios se lo permiten, tomar la orden como propia, y presentarla as� ante los dem�s. 2. O renunciar. Cualquiera de los dos caminos nace de su formaci�n en valores. Si renuncian, sacrifican todo por un principio y eso es digno de admiraci�n. Si la aceptan, por disciplina, no perder�n confianza ni autoridad ante las personas que orientan y sobre todo su conciencia estar� tranquila porque tuvieron el valor de manifest�rselo as� a su jefe-l�der y su responsabilidad queda salvada. Pero nunca, nunca, se laven las manos con sus jefes-l�deres. Nunca salgan a decir �hago esto porque me lo ordenaron� porque con ello no s�lo demuestran su alevos�a sino su pobreza de esp�ritu. Pilatos de la administraci�n.
Aquel viejo maestro cerr� el diario y empez� a rumiar recuerdos de amigos y alumnos que hab�an obrado con coraje, con lealtad, con altura, con responsabilidad, con fidelidad a sus principios, en situaciones semejantes.
Gran Maestro, or�: Ellos tienen una estatua en mi coraz�n.

REFLEXIONES
Ø Hay empresas con enormes utilidades que se contentan con pagar el salario m�nimo a sus trabajadores.
Ø Hay asociaciones de trabajadores que no les importa que la empresa se quiebre con tal de obtener mayores �beneficios� cortoplacistas para ellos.
Ø Hay muchos pol�ticos que son responsables de la indiferencia ciudadana a participar en el gobierno del pueblo.