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Ano XVIII. No. 876 Octubre 13 de 2014. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

ETICA Y POLITICA

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Aunque se crea irrelevante


Uno reconoce que la pol�tica es base para la democracia. Que, entendida como el arte del gobierno del pueblo, convoca la buena fe de muchos ciudadanos nobles que eligen este camino para servir a su gente.
Pero, como en casi todo, esta moneda tiene env�s: tambi�n uno ve muchos pol�ticos que acceden al poder para beneficiarse indecorosamente, en forma individual y familiar, del mandato que su pueblo les otorga en las urnas. Y los ve regodearse con la criminalidad o usando los bienes del com�n para su provecho o el de sus �ulicos o tratando con desprecio a los usuarios del Estado.
Tales comportamientos producen repugnancia, asco; pero si a esto se suma la sarta de mentiras que utilizan; el lenguaje plebeyo con que se enrostran; las verdades a medias que insin�an y que degeneran en calumnias, uno tiene que sentirse decepcionado de tales ciudadanos y, lamentablemente, de tal profesi�n.
Sin embargo, uno, dentro de su rol orientador del saber prudencial, tiene que insistirle a esa clase pol�tica, la que obra bien, y la descarriada, para que revivan sus principios o los retomen si los han menoscabado, a fin de que, mirando y haciendo el bien a su comunidad, pasen a la historia como hombres y mujeres probos, no como vulgares delincuentes.
Claro que uno tambi�n sabe que en medio del fragor de la lucha entre los recalcitrantes oponentes y partidarios pol�ticos, el llamamiento a la cordura es voz que se pierde, porque es mayor la retumbante del odio y las ofensas mutuas.
No obstante, hay que recalcar que el pol�tico tiene la obligaci�n de ejercer la pol�tica con decoro, honestidad, verdad, transparencia, justicia, osad�a, prudencia y generosidad, valores que conforman el fundamento de su �xito y del bienestar ciudadano. Aunque muchos crean que esto es irrelevante.

REFLEXIONES

* Mientras los pol�ticos se trenzan en discusiones balad�es, la inseguridad carcome las ciudades. C
* laro que los alcaldes trabajan por la seguridad, pero es tanto el desborde criminal que sus acciones resultan pocas frente a tanta delincuencia.
* Los asesinatos tienden a reducirse, pero la extorsi�n, el atraco, el robo, el asalto en la v�a p�blica y en los trancones vehiculares, las ri�as, los motociclistas muertos, se vuelven consuetudinarios.
* Cada a�o se est� presentando una nueva reforma tributaria porque ya no se da abasto a la voracidad del Estado.
* �Hasta cu�ndo aguantar� el pueblo tantos impuestos en nombre de la reducida inversi�n social?


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Ano XVIII. No. 877 Octubre 20 de 2014. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

REALIMENTACION

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Brebaje del alma para su camino


La realimentaci�n se entiende como el mecanismo de informaci�n de retorno que todo organismo recibe de s� mismo o de su medio sobre la forma de lograr o no, sus objetivos.
En el ser humano, la realimentaci�n se fundamenta en el bagaje sicof�sico-social con que est� dotado para alcanzar sus prop�sitos vitales: Su modo de ser, pensar, hacer, sentir, decir.
Este bagaje tiene componentes sentidos, aprendidos o reflexionados de la vida. Algunos de ellos est�n presentes en forma consciente, mientras otros apenas si afloran cuando se presentan reacciones intempestivas frente a un suceso pr�spero o adverso.
En el trabajo la constante interacci�n con el entorno sicof�sico o social permite una observaci�n permanente, tanto del administrador como de los compa�eros de trabajo, acerca de qu�, cu�ndo, d�nde y c�mo ese equipamiento personal est� contribuyendo o no, al logro de los objetivos de la organizaci�n. Objetivos que involucran y sincronizan los individuales y los institucionales.
Ha de verse, aqu�, la realimentaci�n como el mecanismo, intr�nseco y extr�nseco, eficaz, permanente, para estimular el comportamiento orientado a resultados o para refeccionar, a veces con dolor, aquello que dificulta o impide alcanzarlos.
Como todo mecanismo, la realimentaci�n demanda no el simple conocimiento intuitivo sino que precisa del estudio acad�mico contributivo a mejorar ese bagaje del alma para la ruta empresarial, tanto en el administrador como en el administrado, tanto en el individuo mismo como en el colectivo de trabajo.
Y �usted c�mo se ha preparado para ello?

REFLEXIONES

* DERECHOS PARA RECORDAR

El derecho a la vida es inviolable.
*Nadie ser� sometido a desaparici�n forzada.
*Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley.
*Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones.
*Se garantiza el derecho a la honra.
*La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento.
*El trabajo es un derecho y una obligaci�n social.
*Toda persona es libre de escoger profesi�n u oficio.
*�Si esto es as�, por qu� ocurren tantas cosas contrarias?


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Ano XVIII. No. 878 Octubre 27 de 2014. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

TURISMO CRIMINAL

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Acorralarlo para erradicarlo


Se tiene la sensaci�n de que en cuesti�n de negocios todo es permitido. Que, en nombre del esp�ritu emprendedor, nada est� vedado. Que la moral nada tiene que ver con el capitalismo.
Con estas presunciones, una de las fuentes de ingresos nacionales de marcada importancia como es el turismo, est� arrastrando tras de s� toda una actividad criminal que pareciera no tener freno ni que existiera autoridad alguna capaz de detener esa avalancha de cr�menes por miedo a que una ciudad pierda su "atractivo tur�stico".
Si se dice que una ciudad est� siendo invadida por proxenetas, por pederastas, por prost�bulos de hombres y mujeres, por narcotraficantes, por contrabandistas, procedemos como el avestruz, para no darnos por enterados de lo que sucede a nuestro alrededor. Pero nos van a devorar.
En este marem�gnum convergen muchas agencias de viajes, hoteles, transportadores, intermediarios, gu�as tur�sticos, recepcionistas y a�n organismos gubernamentales de licencias, que se prestan, por intereses econ�micos, a tan criminales actividades.
Se ve alg�n esfuerzo de algunas asociaciones de empresas de turismo por rechazar, con su publicidad, esas actividades criminales, pero hace falta mayor compromiso moral de todas aquellas que tienen que ver con la industria a fin de que el turista, comprometido con el crimen, reciba de la autoridad el tratamiento que merezcan sus actos.
Al turismo nacional e internacional sin �tica, sin respeto por la ley y por los derechos de los ciudadanos, hay que acorralarlo y erradicarlo, desde las asociaciones dignas, y con el apoyo decisivo del Estado, aunque ello disminuya los ingresos de divisas.
Porque, esto, tambi�n es cuesti�n de supervivencia de la industria tur�stica.

REFLEXIONES

* DERECHOS PARA RECORDAR


Toda persona tiene derecho al reconocimiento de su personalidad jur�dica.
*Todas las personas tienen derecho a su intimidad personal y familiar y a su buen nombre.
*La correspondencia y las dem�s formas de comunicaci�n privadas son inviolables.
*Todas las personas tienen derecho al libre desarrollo de la personalidad.
*Se proh�be la esclavitud, la servidumbre y la trata de seres humanos en todas sus formas.
* Si esto es as� �por qu� tantos derechos irrespetados?


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Ano XVIII. No. 879 Noviembre 3 de 2014. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

RESPETAR DIFERENCIAS

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Porque son personas, no porque sean diferentes


El hecho de que una persona que trabaja en la empresa tenga predilecci�n sexual por el mismo g�nero, no la hace menos apta para desempe�ar un cargo.
Esto lo tenemos muy claro desde hace much�simo tiempo cuando abog�bamos, desde el Departamento de Relaciones Humanas que dirig�amos, por el respeto a la labor de aquellos trabajadores con preferencias homosexuales, a condici�n de que se abstuvieran de actividades o comportamientos que comprometieran el normal desempe�o, la moral y las buenas costumbres, como es exigible a cualquier persona en el �mbito laboral.
Hoy, en una sociedad de mayor apertura al libre desarrollo de la personalidad, corresponde a las Gerencias de Gesti�n Humana la tarea de inculcar el respeto por las diferencias en cada uno de quienes conforman sus colectivos de trabajo.
Igualmente, ante el incremento de personas con disfunciones, las empresas deben continuar dando oportunidad a aquellas que son aptas para el desempe�o de un oficio, teniendo en cuenta, ante todo, su habilidad para ejecutarlo. No proceden aqu� ni la l�stima ni la compasi�n ni la protecci�n, sino el reconocimiento a sus competencias laborales.
La administraci�n no debe diferenciar a unas de otras, pero s� respetar sus diferencias como en el caso de raza, religi�n, g�nero. Y todas, de acuerdo con sus contratos de trabajo, deben dar lo mejor de s�, y ser reconocidas por lo que son: personas, no por sus disfunciones, diferencias o preferencias. Por tanto, en virtud de su cargo han de ser evaluadas en su desempe�o, con objetividad e igual rasero, para realimentarlas en la consecuci�n de los objetivos comunes de la organizaci�n.
En consecuencia, el respeto en la empresa por las diferencias debe darse desde todas sus �pticas porque no se trata de privilegiar a algunos porque son diferentes. Es cuesti�n de equidad.

REFLEXIONES

* DERECHOS PARA RECORDAR


Se garantiza la libertad de conciencia.
*Se garantiza la libertad de cultos.
*Se garantiza a toda persona la libertad de expresarse y difundir su pensamiento y opiniones.
*Se garantiza el derecho a la honra.
*Toda persona tiene derecho a presentar peticiones respetuosas a las autoridades y a obtener pronta resoluci�n.
*Si esto es as� �por qu� hay tanta violaci�n de ellos?


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Ano XVIII. No. 880 Noviembre 10 de 2014. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

LO ENCEGUECI� EL AMOR

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P�gina de la vida


Aquel viejo maestro sinti� en su coraz�n gran amargura al ver al joven trabajador suicida en el catafalco presidido por el Crucificado. Con su alma arrugada, y evocando al poeta, or� a su Gran Maestro:

�Oh, Dios!
�Ad�nde va esa nave cargada
con su cuerpo ya mustio?
�Ad�nde va su nave con velas
recogidas de miedo, de terror?
�Ad�nde va su nave,
en medio de ese oc�ano tan negro y proceloso
al que se abalanz�?
Maestro:
Te reconozco justo,
pero toma sus remos, orienta su nav�o,
y abr�zale, con esa
infinita dulzura,
que sabes explayar
sobre aquellos que amas.
Ay�dale a encontrar
esa lejana estrella que platear� su ruta
hacia la tumba aciaga.
Y perd�nalo, perd�nalo:
abandon� a los seres,
esos seres que amaba.
�Oh! �Gran Maestro, lo encegueci� el amor!
Octubre 29 de 2014

REFLEXIONES

* DERECHOS PARA RECORDAR


Todo colombiano, con las limitaciones que establezca la ley, tiene derecho a circular libremente por el territorio nacional.
*El trabajo es un derecho y una obligaci�n y goza, en todas sus modalidades de la especial protecci�n del Estado.
*Toda persona es libre de escoger profesi�n u oficio.
*El Estado garantiza las libertades de ense�anza, aprendizaje, investigaci�n y c�tedra.
*Toda persona es libre.
* Si esto es as� �por qu� tantos de ellos se respetan tan poco?


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Ano XVIII. No. 881 Noviembre 17 de 2014. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

CONGRESISTAS P�CAROS

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Ladrones de propiedad intelectual


Se est� volviendo costumbre entre los Congresistas de este pa�s, robar, desvergonzadamente, los trabajados acad�micos y las obras literarias que se publican en Internet.
Y cuando son cogidos en su baja, ruin, dolosa y deshonrosa usurpaci�n de propiedad intelectual, creen que, con solo presentar excusas, todo queda saldado.
Estos fabricantes de leyes, que para hacerlas tienen que robarse los trabajos de otros, no reciben ning�n escarnio por tan taimada y alevosa acci�n. Y hay quienes piensan que si ya a muchos no les causa asco que sean capaces hasta de asaltar el erario �qu� m�s da que se roben unas cuantas letras?
De ni�os aprendimos a admirar a los congresistas y a honrarlos como padres de la patria, pero de mayores hemos sentido que la conducta de muchos no responde a ese perfil de gente buena y, honradamente, preocupada por el bienestar de la patria. Qu� tristeza que gente llamada a dar buen ejemplo est� incurriendo en pr�cticas tan deshonestas m�s propias de p�caros estudiantes que de hombres o mujeres rectores del ordenamiento legal de una naci�n.
�P�caros! �P�caros! �Picaros! Eso es lo que son.
Estos p�caros deben recibir todo el peso de la ley, y los pocos congresistas dignos que vayan quedando deben levantar su voz, con dureza, para rechazar estos delitos contra la propiedad intelectual porque, de lo contrario, terminar�n por ser salpicados.
Va a ser muy dif�cil, para los honestos que ocupen un esca�o en el Congreso de la Rep�blica, borrar esa impronta que los congresistas p�caros est�n dejando en la mente y en el coraz�n de los ciudadanos del com�n.

REFLEXIONES

* DERECHOS PARA RECORDAR


El debido proceso se aplicar� a toda clase de actuaciones judiciales y administrativas.
*Se proh�ben las penas de destierro, prisi�n perpetua y confiscaci�n.
* Si esto es as� �por qu� hay tantos ciudadanos que tienen que vivir fuera del pa�s por amenazas contra su vida o la de su familia? �Por qu� todav�a hay personas secuestradas? �Por qu� hay inocentes condenados o extraditados?
*�Los derechos fundamentales de muchos ciudadanos se est�n quedando simplemente escritos en la Constituci�n?


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Ano XVIII. No. 882 Noviembre 24 de 2014. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

NO LASTIMAR

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Un prop�sito en la relaci�n humana


En el mundo del trabajo hay una permanente interacci�n entre quienes constituyen los equipos para las tareas encomendadas.
En este proceso de interacci�n e interrelaci�n se dan todo tipo de circunstancias que influyen en las actitudes y en las actividades de las personas, de manera positiva o negativa.
En el ejercicio del trabajo, no se est� libre, entonces, de lastimar a alguien, bien sea voluntaria o involuntariamente, pero se da.
Este lastimar a otro va desde lo f�sico hasta lo sicol�gico involucrando todo el natural humano.
Una frase, una mueca, una iron�a, un golpe, un desprecio, un enga�o, un deso�r, una amenaza, una falsedad un incumplimiento, una burla, un grito, un rega�o, reales o interpretados, lastiman, causan dolor y cicatrices. Y la persona herida va relami�ndolas hasta llegar al encono, a la rabia, con quien la ha herido.
A la manera como los erizos, conscientes de sus p�as, aprenden a convivir en su manada sin herir y sin que los hieran, as� mismo el ser inteligente, superior, humano, tiene que aprender a superar sus propias y ajenas flaquezas.
En el trabajo, la administraci�n debe mantener y reforzar el firme prop�sito de no lastimar a nadie, conscientemente, a trav�s de su permanente reiteraci�n de este cometido en las reuniones, en los medios. "En nuestra empresa no queremos lastimar a nadie" deber� ser la consigna que se replique en los muros de las redes sociales y en las paredes de las oficinas y f�bricas.
Por otra parte, el trabajador y su compa�ero deben aprender que las lesiones involuntarias recibidas han de resanarse con la comprensi�n, el di�logo y la informaci�n de retorno sobre la forma como ha percibido la lesi�n.
No lastimar a nadie conscientemente, y acudir presto a excusarse cuando ha sucedido, fortalece la capacidad de convivencia del equipo de trabajo. 

Lastimarlo, conscientemente, es una felon�a.

REFLEXIONES

* �Las universidades est�n creando ambientes de amor y sacrificio por la patria?
*�Esa patria soberana y libre sigue sometida por sus mismos ciudadanos al deshonor y a la sumisi�n de quienes han querido mantenerla arrodillada?
*�Los territorios de la patria, amenazados, no tienen ya los aguerridos leones que la defiendan de los usurpadores?
*�La fuerza laboral estatal que deb�a estar impregnando sus mentes de sabidur�a para orientar la patria hacia la felicidad y la prosperidad, est� desarrollando su inteligencia m�s para saquearla que para enorgullecerla?


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Ano XVIII. No. 883 Diciembre 1o. de 2014. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

PATRIA

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Lo que amamos


Quienes conservamos, con nuestros valores, el sentido de patria, pareciera como si estuvi�ramos en el lugar equivocado. Como lo estar�an quienes todav�a creen en Dios, en la familia o en s� mismos. Quiz�s, tambi�n, ello explicar�a el porqu� de la ausencia del valor "patria" en las universidades, colegios, escuelas, empresas y Estado.
Camilo Tovar, en respuesta a nuestra invitaci�n de la semana anterior a renovar la fe en la patria, nos envi� este correo:
-"�C�MO DIJO? �"PATRIA"? "Voz de origen castrense, que como una pandemia aparece en toda suerte de himnos y de odas a la guerra y de poemas a los uniformados que han escrito con sangre la Historia del pa�s, la palabra PATRIA es digna de desaparecer de la faz de la lengua castellana.
El uso y el abuso de este vocablo, que designa la abstracci�n de las pasiones nacionalistas m�s brutales, debe ser forzado a la caducidad. �O acaso vale la pena morir por la patria, como mueren tantos soldados campesinos a manos de la delincuencia del monte? �Trabajar para la patria, como trabajan los colombianos de bien, para sostener a la delincuencia de cuello blanco, ponderada y alabada como Los Padres de la Patria? "Hagamos Patria", dicen los ilusos que nunca leyeron la Historia.
El t�rmino civilizado y a la altura de los grandes desaf�os del Siglo XXI es PAIS. A Venezuela, Ch�vez le vendi� dizque el sentimiento de Patria, y vean por d�nde van los vecinos. En Colombia, una manga de mamertos fund� la Uni�n Patri�tica, y vean en lo que acab�: en su extinci�n. En general, y para decirlo al modo de la calle, aquello de La Patria es lo m�s. (aqu�, un t�rmino impublicable para nosotros) que hay...", concluye Camilo-.
A lo mejor, nosotros somos los que estamos equivocados, por "ilusos". Pero as� seguiremos, porque el vocablo: pa�s, no nos llena el coraz�n como el de PATRIA: "Tierra natal o adoptiva ordenada como naci�n, a la que se siente ligado el ser humano por v�nculos jur�dicos, hist�ricos y afectivos".(Drae) Y esto es lo que seguimos amando.

REFLEXIONES

* �Qu� van a hacer las autoridades con esos personajes d�scolos, desobedientes, inciviles que siguen quemando p�lvora o elevando globos de mecha encendida?
*�Qu� van a hacer las autoridades con esos padres irresponsables, torpes, que siguen dejando que sus hijos se quemen con p�lvora?
*S� precavido con tus ingresos extraordinarios. No los malgastes ni te dejes seducir por las tentadoras ofertas que hoy aparecen por todas partes.


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Ano XVIII. No. 884 Diciembre 8 de 2014. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

SIN ANIMADVERSI�N

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Cuando se yerra en la selecci�n


El equipo de trabajo est� constituido por personas de dis�miles procedencias culturales, formaci�n disciplinaria y modos de ser y actuar.
En la selecci�n de personal, generalmente, se privilegia el conocimiento t�cnico y cient�fico por sobre el conocimiento prudencial, cuando es en este en donde se encuentra la fundamentaci�n del comportamiento como aporte de la personalidad de cada miembro a su equipo.
La ciencia y la tecnolog�a son indispensables para los resultados del equipo pero no suficientes. Hay que tener en cuenta que ciencia y tecnolog�a se aprenden, mientras las caracter�sticas y los valores personales tienen un sustrato connatural que pueden mejorarse con la formaci�n, pero que si la estructura sicofisicosocial no los contiene, la relaci�n intragrupal ser�, siempre, dif�cil.
El administrador ha de desarrollar la aptitud necesaria para captar esa estructura y definir qui�n tiene la capacidad de desarrollar y asimilar las virtudes exigibles para el trabajo en equipo, tanto en el proceso de selecci�n o en el de evaluaci�n del equipo recibido, no escogido. Sin embargo, pese a esta aptitud hay el riesgo de equivocarse.
Pero lo que no ha de hacer el administrador equivocado, es que la animadversi�n, por aquellos que no encajan en el equipo de trabajo, le lleve a menospreciar al trabajador y a no hacer un esfuerzo por su adaptaci�n.
Por humanidad y por econom�a, el administrador que yerra, debe acrecentar el inter�s por el cabal funcionamiento de su equipo a trav�s del est�mulo, la disciplina formativa o su reestructuraci�n cuando uno u otra no hayan logrado su objetivo.
Pero sin animadversi�n, porque el error de selecci�n no es del trabajador.

REFLEXIONES

* Hay que reconocer que el pa�s, en su econom�a, viene mejorando.
*Hay que reconocer que los planes de vivienda de inter�s social son de gran alivio para la poblaci�n necesitada.
*Hay que reconocer que el incremento del empleo contribuye a que muchas familias est�n saliendo de su bajo nivel de pobreza.
*Hay que reconocer que el esfuerzo empresarial por sacar adelante al pa�s va dando resultados.
* Hay que seguir remando en esta direcci�n.


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Ano XVIII. No. 885 Diciembre 16 de 2014. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

CON HUMANIDAD

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Cuando el candidato no es seleccionado


En un proceso de selecci�n de personal no solo se pone en juego el futuro competitivo de la organizaci�n, sino tambi�n el futuro de quienes se someten a �l.
Esta particularidad, ambivalente, no es considerada por muchos expertos sociales en el proceso, sino desde el punto de vista de la empresa. Lo que importa a ellos es obtener el mejor perfil candidateado que se ajuste al perfil del puesto previsto y de su futuro desarrollo en la empresa. Una vez hecha la selecci�n y pasado el per�odo de observaci�n de la adaptaci�n del seleccionado al puesto de trabajo, se relegan todos los dem�s a una simple ficha de archivo por si acaso se vuelve a presentar una vacante.
Extra�amente, hay cient�ficos de las ciencias sociales que olvidan todas las circunstancias y comportamientos que suelen sortear quienes compiten por un cargo, y peor a�n, no sienten ning�n compromiso ni �tico ni profesional ni de urbanidad ni de humanidad con aquellos que no fueron vinculados.
Las frustraciones, muchas veces consecutivas, la falta de ingresos, la dependencia de otras personas para la subsistencia, el orgullo de jefe de hogar abatido ante la imposibilidad de conseguir trabajo, entre otras muchas vicisitudes, van dejando, en el alma y en el coraz�n de los no seleccionados, el sabor amargo de su desventura de no tener acceso al derecho de trabajar, con las m�ltiples consecuencias, a�n vitales, que pueden acarrearles.
Esta circunstancia deber�a merecer una mayor comprensi�n de parte de verdaderos cient�ficos sociales que deber�an ponerle el alma a su trabajo, no solo en cuanto a beneficios para la empresa, sino tambi�n en cuanto a respeto por quienes a trav�s de ese proceso les ayudan a obtener sus objetivos.
Por ello es imprescindible que haya una clara respuesta, no solo epistolar sino tambi�n telef�nica o por otros medios modernos, de finalizaci�n del proceso, aunque esto implique algunos egresos, para estimular, demostrar respeto, actitud �tica y urbanidad con ellos.
Porque, adem�s, est�n en juego el nombre y los valores de la empresa y el prestigio de unas profesiones llamadas a ser m�s humanistas. �O no?

REFLEXIONES

* Hay que reconocer que el pa�s, en su econom�a, viene mejorando.
*Hay que reconocer que los planes de vivienda de inter�s social son de gran alivio para la poblaci�n necesitada.
*Hay que reconocer que el incremento del empleo contribuye a que muchas familias est�n saliendo de su bajo nivel de pobreza.
*Hay que reconocer que el esfuerzo empresarial por sacar adelante al pa�s va dando resultados.
* Hay que seguir remando en esta direcci�n.


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Ano XIX. No. 886 Enero 12 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

TRADICION DA�INA

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Justificada con argumentos inv�lidos


Algunos grupos quieren conservar unas tradiciones que ri�en con el esp�ritu de los nuevos tiempos.
Claro que hay tradiciones que se deben respetar en una cultura, pero cuando la raz�n advierte que atentan contra la vida, la honra y los bienes de los seres, humanos o no, es necesario apartarse de ellas para no concurrir a esa tradici�n criminal.
Una tradici�n que busque mantener el uso de la p�lvora ruidosa y contaminante, as� sea en manos de expertos, es salvaje por sus consecuencias en el ambiente y en los seres vivos.
Una tradici�n que busque mantener sistemas de recreaci�n con base en el sufrimiento de los animales es desnaturalizada.
Algunos grupos, de estos, argumentan que quieren conservar esa tradici�n "como pr�ctica social responsable".
Pero, por ejemplo, �es "pr�ctica social responsable" conservar la tradici�n del lanzamiento de globos de mecha incandescente a sabiendas de que puede arrasar con bosques y vida animal o incendiar instalaciones industriales con los subsiguientes perjuicios para la econom�a de las empresas y de sus trabajadores, y a�n de la vida de �stos?
Las tradiciones da�inas tienen a�n muchos seguidores que justifican sus actos con argumentos inv�lidos, porque lo �nico v�lido es la vida, la integridad personal de los seres vivos, la conservaci�n del ambiente y el respeto por la naturaleza.
Nos estamos demorando en aprenderlo. Nos falta cambiar muchas costumbres, todav�a en uso, pero es necesario empezar a abandonar pr�cticas admitidas o toleradas que por sus consecuencias resultan criminales.

REFLEXIONES

* Hay que reconocer que el pa�s, en su econom�a, viene mejorando.
*Hay que reconocer que los planes de vivienda de inter�s social son de gran alivio para la poblaci�n necesitada.
*Hay que reconocer que el incremento del empleo contribuye a que muchas familias est�n saliendo de su bajo nivel de pobreza.
*Hay que reconocer que el esfuerzo empresarial por sacar adelante al pa�s va dando resultados.
* Hay que seguir remando en esta direcci�n.


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Ano XIX. No. 887 Enero 19 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

MAR DE MENTIRAS

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�til para el embustero


La mentira parece ser un mal universal, que en la �poca de los grandes descubrimientos de las redes sociales se va extendiendo con facilidad suma. La mentira bordea todos los actos de nuestra vida. Desde los m�s simples hasta los m�s altruistas.
La mentira se percibe en toda relaci�n que se inicia, se expande o se termina. Pero all� se ve presente como or�n que corroe los m�s preciados metales.
Las mentiras en el Estado, las mentiras en el trabajo, las mentiras en la familia, las mentiras en los grupos sociales, en la religi�n, en la pol�tica, en la econom�a, en los medios de comunicaci�n y hasta en la amistad, anidan con complacencia suma de todos los que sabemos que all� est�n presentes pero las soportamos, las toleramos, las mantenemos y las alimentamos.
Inclusive llegamos a coger en las redes a un mentiroso, probamos sus mentiras y la sociedad lo sigue aceptando en su liderazgo pol�tico, econ�mico, sindical, period�stico.
Estamos convirtiendo la mentira en un modo de vida tal, que aquel, para quien la verdad es norma de vida, se va doblegando lentamente, como d�bil junco, ante tanta farsa, ante tanta falacia, ante tanta inadecuaci�n entre lo que se cree, se piensa, se dice, se hace.
Ahora lo "normal" de una relaci�n es buscar la manera de saber la verdad, no para repudiar al mentiroso, sino para saber actuar, defenderse de �l o pagarle con la misma moneda.
Mientras tanto desde el fondo de nuestro coraz�n, ni�os, j�venes, adultos, estamos repitiendo esa frase de nuestra pubertad: �Qui�n nos dijera la verdad?
Verdad cada vez m�s esquiva por lo �til que para el embustero est� resultando este mar de mentiras en esta sociedad.

REFLEXIONES

* Reconocemos que el pa�s se siente crecer.
*No todos tenemos que remar para el mismo lado, porque en esa din�mica, puesta al servicio del pa�s, el pa�s crece.
*Pero hay que hacer m�s por los m�s necesitados, en eso se est� quedando corta la Naci�n.
*El Estado ha sido incapaz de hacer cumplir la Constituci�n en cuanto a los paros en los servicios p�blicos. Ejemplo: Rama judicial.


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Ano XIX. No. 888 Enero 26 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

LA FELICIDAD

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En el trabajo


Los estudiosos de teor�a motivacional han venido agregando nuevos descubrimientos a la b�squeda de formas para obtener que la empresa sea un lugar de trabajo que satisfaga las aspiraciones de quienes a trav�s de �l buscan su realizaci�n personal, en concordancia con la competitividad y rentabilidad de la organizaci�n.
Estos dos objetivos siempre han inspirado la innovaci�n administrativa que ha pasado por la teor�a cient�fica, la escuela de las relaciones humanas, la del recurso humano y la del talento humano. Escuelas que han marcado sus �pocas y que han logrado avances importantes en el modo de orientar las personas para alcanzar esos objetivos.
En cada una de ellas se hab�a, por lo menos, insinuado la satisfacci�n del trabajador como elemento fundamental para su desempe�o y productividad.
Pero ahora, las empresas se vienen comprometiendo m�s a fondo con una teor�a, que no sabemos si se est�n sumando a ella por moda, porque esperan buenos dividendos, o porque sinceramente anhelan que, al crear el ambiente de trabajo que esta nueva orientaci�n demanda, permitir� la felicidad de sus trabajadores y en consecuencia la consecuci�n de los objetivos de la organizaci�n.
Esta nueva teor�a exige cambios a fondo del actual pensamiento administrativo empresarial; empezar� a emplazar inversiones econ�micas de importancia; estructuras organizacionales de mayor apertura; un clima organizacional que no permitir� sobreposici�n de nuevas estructuras en estructuras arcaicas, pero, por sobre todo, demandar� una creencia a fondo y de enorme buena fe, en ella.
Que los trabajadores encuentren en su trabajo el campo abierto para su felicidad es un paso gigantesco hacia un nuevo concepto de valor en la empresa.

REFLEXIONES

* Cada vez va siendo m�s com�n la expresi�n: "Igual ocurre en todas partes".
*Si hay asesinatos: "Igual ocurre en todas partes".
* Si hay atracos: "Igual ocurre en todas partes".
*Si hay abuso sexual: "Igual ocurre en todas partes".
* Es un conformismo aterrador mientras los muertos, los atracos, el abuso sexual no nos toquen directamente.


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Ano XIX. No. 889 Febrero 2 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

ADMINISTRAR

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Para la felicidad en el trabajo


A decir de algunos, los abalorios producen la felicidad en el trabajo, pero nosotros sabemos, desde hace mucho tiempo, que andan equivocados. En el trabajo se es feliz, no se es feliz, o se es infeliz. Esto ya hace muchos a�os ha sido aclarado por Herzberg en su ponencia sobre c�mo motivar a los trabajadores.
El trabajo produce felicidad cuando hay autonom�a, autorrealizaci�n, hay crecimiento del ser individual y social, en una labor enriquecida. El dem�rito en los est�mulos materiales provoca situaciones de no felicidad y hasta de infelicidad, seg�n el nivel, elevado o no, de carencias.
Y cuando los dos anteriores no se dan, el trabajo produce infelicidad constante.
De ah� se deduce que la felicidad en el trabajo tiene que ver con la profunda satisfacci�n que al ser humano le significan las realizaciones de su ser. Una realizaci�n que tiene que ver con el bien ser, y en donde el bien tener y el bien obrar no podr�n estar ausentes.
Luego, se infiere, que, si bien la felicidad es propia de cada persona, su llave est� en manos de la administraci�n. Una administraci�n leal; una administraci�n humana; una administraci�n centrada en el ser y sus circunstancias, que, desde esa �ptica, sea capaz de obtener los objetivos comunes de la organizaci�n, esa administraci�n es la que facilita que el administrado encuentre felicidad en el trabajo.
La responsabilidad est�, entonces, en el sistema administrativo, y es aqu� a donde deben estar apuntando el inter�s, la inversi�n, la formaci�n y los cambios estructurales de aquella empresa que quiere empoderarse en esta cultura de la felicidad.

REFLEXIONES

* Si un trabajador cree que jam�s podr� ser feliz en su trabajo, pues, jam�s lo ser�.
*Si un administrador cree que el trabajo es un castigo, as� ser� su sistema administrativo.
*Si un trabajador no se ve como un Talento Humano que aporta desde su empresa a la construcci�n de su mundo, siempre se ver� como un esclavo.
*Si un administrador no ve a la persona que administra como a un ser humano, siempre se creer� arriero.


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Ano XIX. No. 890 Febrero 9 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

M�S INVESTIGACI�N

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Para administrar mejor


Uno se sorprende de la enorme facilidad con que personas de otras profesiones, no relacionadas con las ciencias que concurren a formar el bagaje de conocimientos administrativos, se ofrecen como conferencistas en tales ciencias sociales.
Pero lo sorprendente es que no solo se da esa intromisi�n en este quehacer. Se ve a diario c�mo, en las dem�s profesiones, hasta los ignorantes quieren posar de conocedores.
No pretendemos desestimar que una persona, que tiene como base una profesi�n diferente, especialice su actividad en otra, por la que su vocaci�n le ha orientado. No.
Lo que queremos es insistir en que para liderar procesos administrativos no puede seguirse improvisando con fundamento en que: administrador, cualquiera puede serlo.
El administrador requiere de una gran vocaci�n, un gran desarrollo de las aptitudes y actitudes para este exigente servicio.
No basta con la formaci�n en t�cnicas de planeaci�n, orientaci�n, metodolog�a de la comunicaci�n, sistemas de mando, modelos matem�ticos de medici�n de resultados, toma de decisiones, y m�s. Es preciso ir m�s all�, a trav�s de la formaci�n en la disciplina investigativa de la estructura humana, que es lo que le dar� las grandes herramientas para la soluci�n de los problemas y conflictos propios de esa naturaleza, y lograr los resultados organizacionales dentro de marcos econ�micos, humanos y �ticos.
En este punto, investigaci�n del natural humano, es insuficiente el aporte que la academia da en sus facultades de administraci�n.

REFLEXIONES

* En los compromisos de paz, han de quedar salvaguardadas las disposiciones establecidas en el art�culo 333 y siguientes de la Constituci�n Nacional: "La actividad econ�mica y la iniciativa privada son libres, dentro de los l�mites del bien com�n".
*"La empresa, como base del desarrollo, tiene una funci�n social que implica obligaciones".
* "El Estado fortalecer� las organizaciones sociales y estimular� el desarrollo empresarial".
*�Las asociaciones empresariales est�n velando por el respeto a estas disposiciones, en los acuerdos de paz?


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Ano XIX. No. 891 Febrero 16 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

�PREDICAN?

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Que apliquen


Una sucesi�n de comportamientos no �ticos se ha venido presentado en empresas que posan de serias, de responsables social y ambientalmente, y que tienen bien elaborados sus c�digos de buen gobierno, de �tica, de manuales de convivencia, y hasta se confiesan de determinadas creencias religiosas.
Las redes sociales, las denuncias ciudadanas, las acciones de tutela, los mismos sindicatos est�n desenmascarando todas esas patra�as que las tales empresas est�n ejerciendo cobijadas por el manto de la publicidad que se regodea alardeando de su servicio a la comunidad, de su honestidad en los negocios, de su desinteresada atenci�n postventa y de su rimbombante departamento de Felicidad, cuando aplican todo lo contrario.
Las empresas no pueden dejar que se vaya deteriorando ese ambiente de trabajo y de servicio, construido dentro de unas responsabilidades �ticas, que han hecho que su progreso sea grande, su marca apreciada y respetada, y su voz escuchada en los grandes centros de opini�n.
El empresarismo, a su vez, tiene que entender que del enga�o en la calidad, en el peso y medida, en los servicios y en los precios, y de la contradicci�n entre lo que predican y aplican, solo se recogen amargas experiencias.
Grandes emporios internacionales viene absorbiendo importantes empresas nacionales que se distinguieron por sus calidades humanas. Si esos emporios se alejan de las pr�cticas del buen gobierno y de los compromisos �ticos de las empresas que absorben, es preciso no solo la aplicaci�n de la fuerza de la ley sino su desestimaci�n por parte de los consumidores nacionales, pese a su poder econ�mico.
Una empresa sin �tica, es una empresa condenada al fracaso, o por lo menos a la verg�enza, al escarnio o al menosprecio p�blico, como ha sucedido.

REFLEXIONES

* Las diferencias deben respetarse, pero los que se crean diferentes tambi�n deben tener respeto por los dem�s.
* La sociedad debe tener mente abierta a las diferentes maneras de expresi�n del ser humano, pero no puede tolerar los abusos sexuales, laborales o raciales que a la sombra de esa liberalidad se cometen.
*Las autoridades deben obrar con presta justicia cuando de esos abusos se trate, porque de lo contrario estar�an enviando mensajes equ�vocos para la formaci�n de las nuevas generaciones.


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Ano XIX. No. 892 Febrero 23 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

INCITAR

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Para hacer mella


Resulta importante, en esta �poca, mantener una l�nea editorial que recuerde lo valioso del comportamiento �tico en cada momento del actuar en el campo empresarial, porque suele suceder que lo que se expone, frente a la realidad constante, va haciendo la mella necesaria para la reflexi�n y el retorno a los cauces naturales del bien ser, humano.
Por ello, no dejamos de:
Insistir en la necesidad de la verdad.
Repetir que el respeto laboral tiene que seguir siendo fundamental para el resultado operacional.
Recalcar en la dignidad tanto del trabajador como de quien orienta su labor desde la administraci�n.
Exhortar al cumplimiento de la palabra dada, mutuamente, en el contrato de trabajo.
Recordar la importancia de poner toda el alma en la labor que se realiza.
Instar para que el perd�n, la reconciliaci�n, est�n presentes en los naturales avatares de la jornada diaria.
Pedir que el error, reconocido, sea aceptado como una manera de formaci�n y no de castigo.
Alentar para que las diferencias individuales de las personas que trabajan sean respetadas por unos y otros.
Estimular la nobleza del mando y de la autoridad, y la serenidad de la obediencia o acatamiento.
Reiterar que la soberbia de poder, en vez del poder como servicio, solo trae amargura y resentimiento.
Invocar la sensibilidad social para con los compa�eros que enfrentan circunstancias dif�ciles o calamidades dom�sticas imprevistas.
Demostrar que en la medida en que el trabajador se interese por mejorar su formaci�n, en esa medida crece como ser integral.
Porfiar en el honor sindical fundamentado en valorarse y valorar a los dem�s como personas.
Todo esto y m�s, hay que seguirlo repitiendo, porque, a fuerza de reiterarlo, todos estos valores contrarrestar�n lo que se predica en contrario con los gritos silenciosos del ejemplo.

REFLEXIONES

* Cuando quedes comprometido a hacer algo, hazlo. Si no puedes, inf�rmalo, pero no te quedes callado.
*No es necesario levantar la voz para corregir un error de otra persona.
*Tu puntualidad ser� siempre una nota caracter�stica de tu personalidad.
* S� un excelente compa�ero. En el trabajo, el compa�erismo es sost�n y aliento.
*Aunque est�s desconcertado ante la vida, no abandones tus metas. Rev�salas y renu�valas, si fuere necesario.
* Que el recuerdo de la forma como orientaste a tus trabajadores siempre sea grato para ti.


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Ano XIX. No. 893 Marzo 2 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

COMPROMISO

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En el crecimiento


Hay varias virtudes empresariales que es preciso resaltar cuando la organizaci�n se compromete en crecer.
Prudencia, coraje, visi�n y compromiso.
Cada una de ellas aporta sus caracter�sticas al nuevo emprendimiento que se propone.
La prudencia da la sensatez, el buen juicio, la cautela, y la moderaci�n para que el discernimiento sobre la decisi�n de crecer no caiga en la temeridad.
El coraje, por su parte, contribuye con el �mpetu, el esfuerzo, el �nimo y el valor necesarios para el �xito.
La visi�n, a su vez, provee la capacidad de otear los escenarios futuros apropiados en los que estar� compitiendo la renovada organizaci�n.
Pero el compromiso, entendido como la capacidad de todas las personas de involucrarse en las acciones que les corresponden para llevar a feliz t�rmino el crecimiento, es, quiz�s, la virtud que mayor solidaridad demanda.
Por ello es preciso que el empresario prudente, con coraje y con visi�n, convoque oportunamente a todas las fuerzas vivas de su empresa a comprometerse con un plan en el cual la participaci�n sea tan amplia y tan decisiva, que ella misma invite a este empoderamiento.
El compromiso, por lo tanto, requiere que tanto los administrados como los administradores, se involucren desde las primeras acciones en los puntos pertinentes a ellos.
Cuando los planes de crecimiento se hacen a espaldas de algunos sectores de la organizaci�n, no se logra el aporte entusiasta que el compromiso demanda y ello repercute, necesariamente, en el �xito del crecimiento deseado.


REFLEXIONES

* No finjas quebrantos de salud para evadirte del trabajo. Enfrenta tus ausencias con entereza y �nimo de corregirlas.
*No prejuzgues. Antes de emitir un juicio investiga, analiza. Cu�ntas veces los prejuicios nos hacen equivocar en las decisiones.
*A veces juzgas con la primera versi�n que te cuentan de un problema, sin o�r las otras. Cuidado, est�s al borde de una injusticia o de un error.


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Ano XIX. No. 894 Marzo 9 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

BLINDAR LA EMPRESA

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La mayor responsabilidad social actual


Las circunstancias actuales vienen mostrando las dificultades de algunos sectores de la econom�a del pa�s que es preciso considerar, oportunamente, para no ser sorprendidos por una situaci�n dif�cil.
Pese a que algunos sectores muestran resultados econ�micos elevados, es cierto que hay afectaci�n de otros por los sucesos internacionales observables, entre otros las exportaciones.
La reflexi�n de hoy invita a los empresarios y trabajadores, dentro de su responsabilidad �tica, a insistir en tres elementos fundamentales para no caer de nuevo en las dificultades que nos sobrevinieron en el pasado por falta de oportuna previsi�n.
El primero de ellos, innovaci�n. Es preciso revisar, ya, las l�neas de la empresa para redefinir nuevos, mayores o mejores productos o servicios, dentro de mercados actuales, ampliados o nuevos, con la seguridad de que habr� momentos grandes de incertidumbre, mientras esta se cierna en los pa�ses del �rea de influencia.
El otro es el control de costos. Tambi�n es preciso revisar y reajustar los costos de cada proceso que presenten alguna laxitud en raz�n de las circunstancias favorables por las que se ha atravesado en los �ltimos a�os. Aqu� la creatividad del empresario y del trabajador ha de ser tal, que visualice las fugas manifiestas y ocultas de la econom�a empresarial.
El tercer elemento es la solidaridad. Todos, absolutamente todos en la empresa, deben estar conscientes, sin p�nico, de la importancia del aporte innovador y creativo para poner los diques necesarios a fin de blindar a la empresa de situaciones adversas ya previsibles.
Todo esto tiene esta raz�n �tica de fondo: La principal responsabilidad social empresarial es mantener su aporte a la creaci�n de riqueza nacional, y una empresa que fracasa es una gran parte de riqueza que pierde la naci�n.

REFLEXIONES

* En tus momentos de dificultad en la empresa, acu�rdate de que un buen compa�ero te sirve de gu�a, consejero y apoyo.
* Analiza tu relaci�n con el jefe-l�der de tu grupo, con esp�ritu abierto. En �l podr�s encontrar tambi�n un compa�ero si mantienes esa apertura sincera y respetuosa.
*La hipocres�a, la mentira y la murmuraci�n acaban con las buenas relaciones en el trabajo.


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Ano XIX. No. 895 Marzo 16 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

LA PRUDENCIA

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Como ventaja competitiva de mercado


La �tica nutre en el saber prudencial la reflexi�n al momento en que la persona se apresta a elegir la alternativa m�s conveniente para s� misma y para los dem�s, para obrar aqu� y ahora.
Todo acto humano es precedido de una deliberaci�n y de una decisi�n, para actuar l�cita o il�citamente.
Su licitud est� inscrita en los valores universales, en los valores de la propia recta conciencia y en los valores culturales aprendidos.
Hemos insistido en que el compromiso es fundamental para el crecimiento empresarial. Pero el saber prudencial sella con el signo del �xito todos los dem�s valores que concurren a facilitarlo.
Sin ese sello prudencial lo cierto es que se conduce al deterioro de la empresa porque sus antivalores frenan todo emprendimiento.
Son antivalores de la prudencia: La improvisaci�n como sistema; la temeridad en la ejecuci�n de acciones no bien pensadas; el abandono del riesgo a la suerte; la negligencia en la formaci�n profesional requerida; la operaci�n con dudas no resueltas; la indecisi�n por falta de car�cter para enfrentar o solucionar los conflictos no previstos, pese a la debida planeaci�n; el desinter�s por las tendencias pol�tico- econ�micas de la naci�n y del mundo; el desconocimiento de lo que sucede con la competencia nacional e internacional; el exceso o la insuficiencia verbal o escrita en la comunicaci�n y seguimiento del plan; la desidia en la auditor�a y control requeridos, y la falta de perseverancia, injustificada, en la acci�n emprendida.
De aqu� se deriva que el saber prudencial toca toda la esencia del crecimiento empresarial y que su ausencia, en administradores y administrados, establece la diferencia competitiva por el mercado con las dem�s empresas del sector.

REFLEXIONES

* Tienes que ser firme cuando en tu presencia se pisotee la honra ajena.
*No abandones a tus amigos en las dificultades, pero s� lo suficientemente objetivo para no solidarizarte con sus errores.
*Cuando te dirijas a otra persona, utiliza un tono de voz pausado y claro, para que te entienda con facilidad.
*Controla tu timidez al hablar, eso con el ejercicio se supera.
*Nunca dirijas tu palabra a otro con la cabeza agachada o mirando a otra parte. Prefiere mirarlo con suavidad para percibir si te est� comprendiendo.


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Ano XIX. No. 896 Marzo 23 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

SERENIDAD Y TEMPLANZA

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En el momento de la verdad empresarial


A toda empresa asiste un inter�s que puede inscribirse en las tres siguientes acciones: Sobrevivir, crecer o incrementar sus rendimientos.
La supervivencia de la empresa en momentos de dificultades de su entorno, es un objetivo claro de mantenerla ante la expectativa razonable de que la crisis amaine. Es una lucha en un mercado dif�cil, en donde muchas empresas esperan mantener su equilibrio o perder lo prudentemente posible sin mayor riesgo para su inversi�n, a la espera de tiempos mejores.
La supervivencia de la empresa est� definida en t�rminos de factibilidades, contrapuestas a la decisi�n de clausurarla, porque las tendencias muestran perspectivas de resurgimiento.
Aqu� la virtud empresarial m�s demandada es la serenidad porque se estar� transitando por sobre una l�nea muy delgada entre el �xito y el fracaso, y las turbulencias del mercado suelen ocasionar p�nico, desasosiego, desapacibilidad, desequilibrio.
A su vez, crecer o incrementar los rendimientos, si bien son objetivos diferenciales, pueden tambi�n ser concurrentes porque uno y otro llegan a influir sobre su mutua consecuci�n.
El entorno en que se proponen est� pleno de factibilidades, de retos, de visionarias realidades de prosperidad.
Pero aqu�, la virtud empresarial que se impone, adem�s de la prudencia, es la templanza. Ella es la que modera el apetito desbordante sujet�ndolo a la raz�n para crecer o enriquecerse con los pies en la tierra. Es tal la naturaleza de su requerimiento que ella permitir�, en medio de su crecimiento f�sico o financiero, mantener la agilidad y la flexibilidad ante el cambio, necesarias para afrontar los vaivenes propios de su ejercicio. La gula enceguece.
Serenidad y templanza: dos virtudes empresariales necesarias, la una en tiempo de crisis, la otra en tiempo de bonanza. Dos momentos, dos retos, dos estilos de direcci�n.

REFLEXIONES

* �Tienes clara la visi�n personal de tu vida?
*Cuando te golpee la tristeza, ac�ptala, pero recuerda que no puedes quedarte indefinidamente en ella.
*Abre tu coraz�n a la esperanza, aunque a tu alrededor todo sea desespero.
*El futuro est� en la actualizaci�n del conocimiento.
*Nunca digas que es tarde para aprender. Siempre, a toda hora, estamos recibiendo grandes ense�anzas de los dem�s y asumimos la mayor�a de ellas.
*Vence la pereza, es el principal obst�culo en tu plan de carrera.


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Ano XIX. No. 897 Marzo 30 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

CLIMA LABORAL

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Responsables de la felicidad laboral


Desde lo m�s rec�ndito de su coraz�n, el hombre y la mujer que trabajan anhelan ser felices en su medio laboral.
Muchas son las causas necesarias y concurrentes para que esa felicidad se d� como fruto de su ordenamiento al interior de la organizaci�n.
La apropiaci�n de un sistema de administraci�n centrada en valores. Un clima organizacional ambiental y moral apropiado. Un salario acorde con las mutuas necesidades tanto empresarial como del trabajador. Una capacidad de autonom�a decisoria dentro del �mbito de las responsabilidades asignadas. Un dise�o de puesto de trabajo, retador y atractivo. Una autoridad con disciplina formativa y en concordancia con la pr�ctica laboral humanizada. Un respeto general por el orden, la seguridad, el aseo. Una auditoria, una revisor�a y un control interno sin despotismo, sin persecuci�n, con vocaci�n de contribuci�n a los mejores resultados. Una proyecci�n comunitaria que iniciada en la familia abarque los grupos de inter�s de su responsabilidad social integral. Y unos orientadores, que no supervisores, fogueados en gerencia humanizada.
Estos son algunos de los gruesos temas que una empresa, y todos los que trabajan en ella, tienen que vigilar concienzudamente si quieren estar preparados para que sus actividades contribuyan a la felicidad, satisfacci�n, de su Talento Humano, y, en consecuencia, a su alta productividad.
Tenemos que insistir en que la responsabilidad por la creaci�n, el mantenimiento y el incremento de este clima laboral no es una tarea espec�fica de los due�os o administradores, sino que en ella han de estar involucrados todos los que forman parte de la organizaci�n.
Con frecuencia los trabajadores esquivan su compromiso con esta tarea porque todo lo esperan como gratuidad de quienes los orientan, cuando corresponde a cada uno de ellos, con el esfuerzo administrativo, gran parte de la contribuci�n a hacer del lugar de trabajo un campus para la felicidad.
Campus para la felicidad masacrado por quienes predican que el trabajo es un castigo o una explotaci�n o por quienes realmente explotan.

REFLEXIONES

* �Por qu� ser� que no nos aplicamos a sacar adelante la industria de este pa�s, en cambio s� nos dejamos atrapar, y perdemos tiempo, discutiendo la turbidez de cualquier pol�tico o funcionario se�alado de corrupto?
*Hay momentos en que uno siente que es in�til el batallar por su calidad de vida, ante tan escaso humanismo de tantas entidades prestadoras de servicio de salud.
*Resultan incre�bles las formas como altos dignatarios, que deb�an ser ejemplos de honestidad, se apropian de los bienes de ciudadanos v�ctimas. �Qu� esperanza!


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Ano XIX. No. 898 Abril 6 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

ANTAGONISMO

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Entre compa�eros de trabajo


Al interior del grupo de trabajo la solidaridad es la principal virtud que ha de acompa�arlo. Sin embargo hay quienes forman de �l un infierno. Generalmente nadie puede elegir sus propios compa�eros de trabajo y esto hace que concurran, al grupo, personas de muy dis�miles caracter�sticas particulares. La convivencia en �l demanda una gran comprensi�n de tales caracter�sticas, un entendimiento de sus procederes y de sus causas y una paciencia pr�ctica para superar las desavenencias.
Esta mente abierta para aceptar y dirimir las dificultades que en toda convivencia se presentan, a veces es abusada por quienes tienen el prop�sito de mantener un clima de antagonismo, "contrariedad, rivalidad, oposici�n sustancial o habitual", para conseguir sus oscuros objetivos. Porque as� como hay trabajadores de gran talante para la amistad y el compa�erismo hay otros a quienes los roe su envidia, su inter�s en perjudicar a otros, en hacer que los saquen del grupo porque los ven como una amenaza por su seriedad, su honestidad, su productividad o su contribuci�n alta a los est�ndares de calidad.
Esos trabajadores malintencionados suelen ser obsecuentes, hasta no m�s, con sus administradores y mostrar alto inter�s por la convivencia para protegerse, con esta capa mendaz, de la exigencia de responsabilidad que en el malestar del grupo les corresponde.
El ambiente de trabajo, propicio para la felicidad, tiene que ser un prop�sito de cada uno de los trabajadores de la empresa. Ning�n trabajador, por m�s nuevo que sea, ha de quedarse callado ante las irracionales pesadeces o malos tratos o provocaciones a las que sean sometidos por trabajadores antag�nicos interesados en desalentar su animosidad, su af�n por el rendimiento, por participar o por ganarse la buena voluntad tanto de sus compa�eros como de quienes lo orientan.
Una buena pr�ctica administrativa eval�a con frecuencia el nivel del ambiente de convivencia como contribuci�n a la satisfacci�n o felicidad en el puesto de trabajo.

REFLEXIONES

* Encomiable el trabajo de mejoramiento de la estructura f�sica de las ciudades. Tal actitud responde al necesario crecimiento de las mismas, mas hay que planearlo debidamente.
*No puede invitarse a las autoridades a no aplicar las leyes que, para evitar la corrupci�n, restringen las contrataciones en per�odos electorales. Antes hay que derogarlas.
*La justicia medi�tica, como en el caso de las Cortes, siempre presenta mucho til�n til�n y poco de paletas.
*La �tica est� siendo la gran ausente de la vida p�blica nacional. O �la �tica no tiene nada que ver con las formas de gobernar los pueblos?


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Ano XIX. No. 899 Abril 13 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

RESPETO Y HONOR

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En la actividad laboral p�blica


Los espartanos sol�an inculcar a sus hijos el respeto y el honor.
En la vida laboral estas dos virtudes tienen un valor relevante puesto que el primero induce al reconocimiento de los derechos del otro, y el segundo al personal orgullo de su propia val�a juzgada por s� mismo y por los dem�s.
Pero en quien debe inculcarse con mayor vehemencia la asunci�n del respeto y el honor, como norma de vida cotidiana, es en el trabajador del servicio p�blico, ya que por vocaci�n ha de entender que su respeto por el bien com�n, por el ciudadano, por el ejercicio noble de su cargo, es prenda de garant�a para que la Rep�blica pueda cumplir su misi�n de servicio a cada hombre y mujer que la conforman.
Tambi�n ha de entender que sobre su honor est�n fincadas las esperanzas de una naci�n soberana y justa.
Cuando el servidor p�blico pierde el sentido del respeto, y banaliza su honor, sucede lo que se observa: Una justicia en la que pocos creen, una corrupci�n galopante, un gobernante que con mentiras llena el vac�o que dejan sus errores, unos cuerpos colegiados sin credibilidad y con se�alamientos de manejos turbios y de intereses ego�stas.
Esa veneraci�n y acatamiento que debe prodigarse al ciudadano tiene que contrarrestar las ansias de muchos que llegan a los cargos p�blicos con el �nico af�n de su propio beneficio a costa de todo.
Y esa buena reputaci�n adquirida por las correctas acciones del servidor p�blico, vendr� a darle sentido a la entrega generosa, a la actitud transparente, a la vocaci�n de servicio y al sacrificio silencioso de quien trabaja con dignidad en las organizaciones del Estado.
El respeto y el honor no pueden dejar de estar presentes en toda actividad laboral p�blica.

REFLEXIONES

* Es evidente que hasta las obras mejor planeadas tienen su margen de improvisaci�n. Pero cuando tales improvisaciones afectan a muchos ciudadanos no es tolerancia lo que debe ped�rseles sino comprensi�n.
*Tolerar es aceptar que las autoridades sigan jugando a su antojo con las libertades ciudadanas.
*Comprender es reflexionar, entender y valorar las improvisaciones de esos seres humanos que pueden equivocarse, para tomar frente a ellas una posici�n de aceptaci�n o no y actuar en funci�n de ese razonamiento.


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Ano XIX. No. 900 Abril 20=center>
EMPRESA PRIVADA

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Punta de lanza contra la miseria


Con mucha frecuencia se oyen ataques a empresarios que por su af�n de lucro olvidan que a sus capitales corresponde una funci�n social.
Claro que no puede concebirse un empresario que no busque, a trav�s de su emprendimiento, el enriquecerse, tener altos niveles de ingresos o, al menos, obtener la rentabilidad necesaria para sus prop�sitos. Sin embargo, reiteramos que no puede hacerlo por fuera de los marcos legales y �ticos que ha de respetar y profesar.
Mas, a la hora de la verdad, uno encuentra que muchos de esos empresarios, a�n grandes, mientras obtienen inmensas utilidades pregonan algunas inversiones en proyecci�n comunitaria, las que a la postre tambi�n revierten en su propio beneficio por la factibilidad de recuperarlas v�a descuentos tributarios.
Nadie niega la responsabilidad de la empresa de crear riqueza para s� y para el pa�s. Nadie desconoce que es leg�timo obtener utilidades por raz�n de un excelente servicio organizacional para cubrir necesidades de sus clientes. Nadie objeta su determinaci�n de retribuir adecuadamente a sus accionistas. Lo que no puede aceptarse es que cacareen su inversi�n social, y mantengan salarios inapropiados, injustos, de hambre.
La empresa privada es la mayor contribuyente a la generaci�n de puestos de trabajo en el pa�s y por consiguiente es la punta de lanza contra la miseria que genera el desempleo; por eso, ella misma y sus organizaciones asociativas, tienen que estar conscientes de que su contribuci�n tiene que tener tal fortaleza que no se convierta en una distribuidora de pobreza y que sus trabajadores y familias digan bien de su sistema de compensaci�n.
As�, y solo as�, el empresarismo podr� ganar mejor buena voluntad entre los ciudadanos. O si no, pobre empresa privada.

REFLEXIONES

* Hay empresas grandes que tienen por norma �tica no dar sobornos, pero no hacen la misma exigencia a sus contratistas quienes terminan haciendo el juego sucio.
*Hay empresas internacionales que en sus pa�ses de origen aplican con rigor su c�digo de �tica, pero no tienen el mismo comportamiento en los pa�ses donde tienen sucursales.
*Parece que, definitivamente, muchas empresas creen que la �tica es buena pero para que la apliquen los dem�s.


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Ano XIX. No. 901 Abril 27 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

VICIOS HUMANOS

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Marcan el no retorno a las virtudes ciudadanas


Hay tres actitudes viciosas en la humanidad que hay que insistir en hacerlas desaparecer de nuestras relaciones:
La mentira, la violencia y la deshonestidad.
La mentira se viene ense�oreando de todos nuestros actos, y se ha convertido en un instrumento poderoso para desacreditar al otro, para ganar beneficios personales y, a�n, para utilizarla pol�ticamente en la lucha por alcanzar el privilegio de gobernar pueblos o mantenerse en el poder Y es sorprendente la forma como, a sabiendas de la capacidad de mentir, aceptamos lo que nos dicen otros sin pasarlo por un riguroso tamiz que permita acercarnos a la verdad.
La violencia f�sica y verbal, tambi�n se ha posicionado entre nosotros de tal manera que ya parece normal todo acto o palabra violenta, y convivimos con ello porque eso es como parte del proceso del crecimiento de las ciudades y de la civilizaci�n misma. Adem�s, toda propuesta violenta tiene una respuesta similar porque se cree que con ella se constri�e o se elimina. La violencia, hoy generalizada y civilizada, llega hasta los vientres de las madres o hasta las camas de enfermos, estorbosos por sus costos o por su incertidumbre de recuperaci�n.
A su vez, la deshonestidad va calando, potentemente, con su mensaje de viveza, de sagacidad, en todas las esferas sociales de tal manera que quien se enriquece, il�citamente, en los cargos p�blicos, o quien en la empresa privada logra mayores beneficios sin importar m�todos deshonestos para alcanzarlos, lo ven como un signo de mayor inteligencia por su capacidad para esquivar los controles o para justificar sus actitudes �mprobas cuando un juez, natural o de la rep�blica, osa investigarlos.
Mentira, violencia y deshonestidad, est�n marcando el camino de no retorno a las virtudes ciudadanas de esta generaci�n, y, cada vez m�s, se vive su posicionamiento en nuestras relaciones, tanto que nos vamos contaminando de tales vicios humanos, casi sin darnos cuenta.

REFLEXIONES

* Primero, los de la salud. Luego los de los pa�ales. Despu�s los del arroz. Posteriormente los del aceite. �Qu� empresarios seguir�n en la lista de los que se investigan y sancionan por pr�cticas no l�citas?
*�Las asociaciones de grandes, medianos y peque�os empresarios abandonaron la buena costumbre de recordarles a sus afiliados la obligaci�n del bien obrar en todos sus actos?
*�El abandono de la capacitaci�n y formaci�n �tica empresarial, no ser� lo que est� contribuyendo a que tantos empresarios est�n siendo investigados por sus actos deshonestos?


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Ano XIX. No. 902 Mayo 4 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

REPUDIO

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En medios y encuestas independientes, y en las urnas


Los pueblos tienen la forma de castigar a los hombres p�blicos que sedientos de poder olvidan, en su ejercicio, que su conducta debe estar regida por los nobles principios intr�nsecos a toda democracia y no por los vicios que asumen de tanto transitar por las hendijas que lamentablemente resquebrajan el sistema.
Esa forma de castigarlos no es solo con la pena que reciban por sus delitos, sino que va hasta el repudio de sus actos que la opini�n p�blica ha de endosarles.
Observamos que la capacidad de hacer desistir a los delincuentes no est� en la sola existencia de la ley, o en las altas penas que se anuncian, sino en la efectividad de la sanci�n penal o social, cuando los procesos de formaci�n no han dado los resultados deseados en ese sector p�blico. Pero esta sanci�n social, que resulta poco aleccionadora en una democracia laxa donde impera la injusticia y donde la impunidad alcanza los m�s altos niveles, no tiene la fuerza necesaria para hacer que un servidor p�blico desista de cualquier intento de beneficiarse o beneficiar a otros por fuera de los marcos l�citos establecidos, mientras la ciudadan�a, como colectivo y a trav�s de los instrumentos que la Constituci�n le otorga, no unifique su rechazo a las malas pr�cticas de los servidores p�blicos en el Gobierno, en el Congreso, en la Justicia, en las altas Cortes, los que seguir�n llenando sus arcas individuales a costa del Bien Com�n.
La condena p�blica, que s� est� en manos de los ciudadanos, hay que revitalizarla con toda la potencia de control social haciendo que a trav�s de los medios de comunicaci�n libres, de las encuestas independientes, de las protestas p�blicas, se muestre con claridad el repudio a la conducta de esas personas desvergonzadas, y que, en las urnas, tambi�n quede claro el rechazo a sus protervas actitudes.
De lo contrario estar�amos cohonestando sus cr�menes.

REFLEXIONES

* La libertad de expresi�n no puede ser patente de corso para atentar contra la honra de los dem�s.
*En las redes sociales la libertad de expresi�n no puede ser excusa para la injuria.
*�Ha disminuido el respeto ciudadano por sus mandatarios, por sus representantes en los cuerpos colegiados, por la autoridad policial?
*�Por qu� persiste el hacinamiento en las c�rceles?
*�Por qu� suele incumplirse lo que se pacta en una protesta ciudadana?


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Ano XIX. No. 903 Mayo 11 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

DIAMANTES

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Del pensamiento �tico empresarial


En el maravilloso mundo de las redes sociales hay momentos en los que, as� como encontramos tanta basura, tambi�n hallamos diamantes que muestran que el bien obrar contin�a arraigado en el alma y en el coraz�n de muchos gerentes de empresa. Y resulta importante resaltar este hallazgo porque as� como estas joyas escasean y su escasez
incrementa su ya importante valor, as� el pensamiento de los hombres y mujeres que gerencian empresas bajo los mandatos �ticos de su conciencia y de su c�digo de buen gobierno, merece ser valorado, exaltado y reconocido por los diamantes que bru�e en sus ejercicios profesionales.
Esta es la joya que encontramos:
"Soy el pap� de. , el gerente de .. y asesor de. Amante de la poes�a y de la buena prosa. Me encanta la m�sica, tanto que de peque�o convert� la J de mi segundo nombre en una clave de sol. Me gusta ver correr el agua limpia y ver bien verde, y en todas sus tonalidades, el paisaje.
Me preocupa y me pone irascible ver c�mo las fronteras entre el bien y el mal est�n embolatadas. No he podido aceptar que el rigor en hacer bien las cosas se haya perdido, y que la honorabilidad en el buen proceder ande embolatada. Creo en el conocimiento y en la buena comunicaci�n como elementos esenciales del liderazgo y de la buena jefatura.."
Queremos recalcar que en la mente de un empresario que razona de tal manera, no puede caber el ego�smo que impida reconocer, para bien de quienes trabajan bajo su orientaci�n, que toda empresa hay que liderarla desde una jefatura �tica, porque en ella la interrelaci�n se da entre seres humanos, no entre amos y esclavos ni entre mercaderes y mercanc�as ni entre explotadores y explotados.
As� administrador y administrado ser�n seres humanos diamantinos.

REFLEXIONES

* Cuando en la empresa todos piensan en el bien para todos, las relaciones laborales son humanizadas.
*La gerencia de gesti�n humana en la organizaci�n no puede limitarse a servir a los due�os.
*Las relaciones laborales no pueden quedarse en su zona de confort porque las grandes orientaciones mundiales no podr�n seguir siendo ignoradas en el mundo laboral internacionalizado.
*�Por qu� suele incumplirse lo que se pacta en una protesta ciudadana?


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Ano XIX. No. 904 Mayo 18 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

SENSIBILIDAD SOCIAL

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No sensibler�a


Los due�os, administradores y trabajadores de una empresa no pueden quedarse en el campo de la racionalidad, simplemente, como base del sistema de sus relaciones laborales.
Unos y otros han de entender que m�s all� de sus respectivos contratos tienen, adem�s, un interactuar que se mueve en el mundo de los sentimientos y de las emociones.
Cada uno de ellos, a su vez, tiene ra�ces que le unen a otros seres: familiares, amigos, acciones sociales, y dem�s, con quienes tambi�n les atan sentimiento y raz�n.
Estas caracter�sticas de lo humano, desarrollan en cada uno tal grado de sensibilidad social por el otro, que los sucesos pr�speros o adversos de cualquiera de ellos afectan a los dem�s sujetos de esa relaci�n.
Por eso no es raro ver c�mo un trabajador se angustia por las dificultades personales, familiares, de los due�os o de los administradores, y viceversa.
Solamente en relaciones laborales dif�ciles se encuentra quien se alegre de los sucesos adversos del otro o maldiga su prosperidad.
Por lo tanto, as� como es importante mantener un adecuado clima laboral para la realizaci�n de la tarea, de igual modo es necesario contribuir al clima social intrainstitucional para mantener la higiene mental necesaria que haga agradable la vida de trabajo y que facilite que se extienda esa satisfacci�n o felicidad por ella, hasta el entramado de las ra�ces que los unen a otros seres.
Sin embargo no hay que confundir la sensibilidad social, en cualquiera de sus grados de manifestaci�n, con la sensibler�a. La primera nace del reconocimiento racional del ser, la segunda de la percepci�n m�sera del otro.

REFLEXIONES

* Siempre cre�mos que el agro quedaba bien protegido en los acuerdos de los TLC. �La situaci�n lechera muestra lo contrario?
*La salida masiva de personas de la extrema pobreza solo puede lograrse en la medida en que los sectores de la producci�n crezcan y se desarrollen sin sobresaltos.
*Solo la delincuencia y la subversi�n se benefician de los dimes y diretes de nuestros altos y arrogantes servidores p�blicos.


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Ano XIX. No. 905 Mayo 25 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

HAY ESPERANZA

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Aunque todo se vea tan oscuro


El oscuro panorama de la senda que recorre la humanidad para hacer de la vida un valle donde el hombre encuentre sus oportunidades de realizaci�n, no impide que se observen esfuerzos de individuos y organizaciones por un futuro m�s halag�e�o.
El avasallamiento, la trata de personas, el retorno a pr�cticas salvajes de esclavitud de pueblos ultrajados as� por su miseria o por su religi�n, son estigmas para toda esta sociedad que hasta se desconecta de los medios para ignorar tama�a barbarie.
Pero as� como hay pueblos persecutores, tambi�n hay pueblos que abren sus brazos para recibir esos seres humanos, n�ufragos muchos, y darles cobijo con su bandera. Entonces, todav�a hay esperanza.
Las invasiones de estados, las guerras intestinas de las naciones con subversivos, narcotraficantes y delincuentes organizados, los asesinatos ordenados por dictadores, las persecuciones religiosas, �tnicas, raciales, brotan por todas partes del globo en pleno siglo de civilidad y de desarrollo.
Pero se escuchan voces de l�deres religiosos y a�n pol�ticos que invitan al desistimiento de este accionar, con gran audiencia. Entonces todav�a hay esperanza.
Las mezquinas actitudes de unos empresarios que, en busca de enriquecimiento il�cito, enga�an con sus pesos y medidas, con sus pactos secretos, con su publicidad falaz, con sus modos corruptibles o con sus relaciones laborales ma�osas, cada d�a crecen con desprestigio para el sistema de empresa privada.
Pero se observan empresarios dignos, que desde el silencioso trajinar de su actuar, creen y obran con la firme convicci�n de que sus productos son un servicio a una sociedad que los requiere, y que sus relaciones laborales se rigen por principios de dignidad y val�a humana. Entonces, todav�a hay esperanza.

REFLEXIONES

* Insistimos en este tipo de reflexi�n porque es triste ver que m�s empresas, de hondo calado en el coraz�n de los ciudadanos, est�n siendo investigadas por acciones no l�citas.
*El empresarismo tiene que dejar de presentarse con una cara social, cuando tiene comportamientos obscuros.
*El futuro de la empresa privada en nuestra regi�n est� en manos de aquellos empresarios cuyos comportamientos sean �ticos.
*Porque si la empresa privada no es coherente en su discurso de ser una gran opci�n de desarrollo econ�mico, �tico, para el pa�s �para qu� empresa privada?


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Ano XIX. No. 906 Junio 1o. de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

EL MODO �TICO

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Coherencia es honestidad


Uno de los principios de la Banca �tica es el de coherencia que evita que sus dineros vayan a financiar proyectos que atentan contra sus principios �ticos.
Generalmente, a la banca tradicional, que es distinta de la solidaria, no le interesa lo que sus clientes hagan con los dineros que les presta, as� ellos se destinen a financiar compra de armas, capitalizar negocios il�citos, perjudicar el ambiente, publicitar enga�osamente, divulgar informaciones, pel�culas, telenovelas cuyos contenidos van contra las buenas costumbres o el respeto por la vida.
En la captaci�n de dinero s� suele ser muy cuidadosa, m�s que todo por el control estatal para evitar el lavado de activos.
Tanto para la colocaci�n como para la captaci�n, la banca tradicional tiene que asumir nuevos principios porque por una parte, ya a los accionistas empieza a importarles lo que se hace con sus dineros, y por otra, las exigencias de sus c�digos de buen gobierno y de �tica, a los que est�n obligados por raz�n de la competitividad nacional e internacional, les est� demandando coherencia, transparencia.
Este modo �tico tambi�n es aplicable a las empresas proveedoras de productos o servicios, muchos de los cuales van a organizaciones subversivas, a empresas criminales, a dotadores de grupos armados ilegales.
Las empresas no pueden estar haciendo negocios con personas u otros empresarios, a sabiendas de que sus productos se est�n destinando a estas pr�cticas criminales, porque estar�an propugnando este actuar delictivo, igual que las que pagan por protecci�n a organismos armados ilegales.
Este principio �tico de coherencia en captaci�n, financiaci�n y proveimiento responde a una concepci�n diferente de un capitalismo m�s apropiado a nuestra nueva era: Ganen todo lo que puedan, pero, eso s�, honestamente.

REFLEXIONES

* La industria viene decayendo con gran riesgo para el mantenimiento de los puestos de trabajo.
* Las empresas internacionales que se est�n yendo del pa�s, est�n arrojando centenares de trabajadores a la calle.
* �Se est�n cansando las empresas de las continuas alzas de las cargas tributarias?
*�Hay otros pa�ses ofreciendo mejores oportunidades de inversi�n que el nuestro?


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Ano XIX. No. 907 Junio 8 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

ARROGANCIA Y AVARICIA

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Vicios de empresarios


Hay dos vicios, s� dos vicios, en los que caen muchos empresarios, y de los cuales, como de todos los vicios, es dif�cil salir porque se construyen a base de repeticiones y de h�bitos: La arrogancia y la avaricia.
Por raz�n del conocimiento, del poder y del mando que ejercen, caen f�cilmente en esa altaner�a y soberbia propias de la arrogancia que les impulsa a dar respuestas sin mesura, sin el suficiente peso, demeritando las observaciones que otros hacen de sus posibles yerros. Arrogancia que causa tantos males a la organizaci�n y a la comunidad hasta con p�rdida de vida de seres humanos. Ejemplo: La solicitud de revisi�n de una estructura. La respuesta arrogante: "Eso no se va a caer". Al d�a siguiente cae dejando muerte, dolor, tristeza y desconfianza, il�mites.
Unida a la arrogancia y casi de su mano va la avaricia. Ese af�n desordenado de enriquecimiento que lleva a muchos empresarios a sisar las calidades de los productos que se han ofrecido de acuerdo a su propio est�ndar o norma o que han de producirse conforme a las disposiciones legales que lo regulan, y que, a sabiendas, se elaboran de modo diferente para obtener mayor lucro, tambi�n con riesgos para la vida. Ejemplo: Viviendas, medicamentos, alimentos en los que se utilizan materiales insuficientes, de calidad menor, o de contenidos no concordantes con lo que se ofrece.
Y esto es lo que hemos venido observando: empresarios viciosos de arrogancia y avaricia que hacen mucho mal a la humanidad, a la empresa privada digna, a las profesiones y hasta a su propia generaci�n.
Contra la arrogancia y la avaricia se imponen la humildad de aquellos que s� son verdaderos grandes empresarios, y la leg�tima aspiraci�n de riqueza, contraria a la ambici�n del empresario avariento.

REFLEXIONES

* Est� bien que uno manifieste p�blicamente que es honrado, transparente, honesto, cuando realmente lo es.
*La virtud de la humildad no puede estarse pregonando, porque la sola manifestaci�n verbal de que se es humilde, puede estarla contradiciendo.
*Hay que tener en cuenta que nadie es tan absolutamente perfecto que no pueda caer en un error. Esto conviene tenerlo claro para que cuando veamos que una persona, a la que tenemos en alta estima, yerra, podamos comprenderla.


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Ano XIX. No. 908 Junio 15 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

VERDUGOS SOCIALES

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Soberbios y arrogantes


Hay personas que van por la vida convertidos en verdugos para sus cong�neres.
Los hay en la administraci�n empresarial, en las v�as, en las instituciones educativas, en los restaurantes, en las comunidades religiosas, en los gobiernos. En todo lugar se les encuentra.
Los verdugos sociales suelen ser personas soberbias, arrogantes, impacientes, incomprensibles, incultas, belicosas y rabiosas, que act�an as� ante el primer escollo que sufren sus apetencias.
Responden m�s a la temperatura de su interior infantil o parental que a la racionalidad con la que deber�an encarar sus actos.
Por todo y por nada hacen un esc�ndalo, gritan, humillan, zapatean, insultan, lanzan palabras soeces, se�alan con su �ndice acusador, y cuando alguien no ha dado pronta respuesta a su requerimiento o cuando alguien ha cometido un error o una infracci�n o se ha equivocado en un servicio, no les importan los antecedentes de bien obrar, de bien servir, de bien producir. Tampoco les importa si hay o no relaci�n de dependencia, ellos siempre se creen superiores de los dem�s.
Los verdugos sociales mortifican con dureza a los vendedores, a los conductores y mec�nicos de veh�culos, a los meseros, a los trabajadores, a los feligreses, a los servidores p�blicos y a toda la ciudadan�a, porque esperan as� lograr resultados a su favor. Creen que con su acre comportamiento pueden obtener lo que otros consiguen con comprensi�n, respeto y entendimiento.
Los verdugos sociales son producto de sus propias habituales formas ego�stas de encarar las dificultades que se presentan con los dem�s.

REFLEXIONES

* Es triste ver c�mo se deshace el pa�s en manos de los terroristas.
*�Destruir el acueducto de una poblaci�n qu� sentido tiene para quienes se autoproclaman defensores del pueblo?
*Ya uno no sabe si es dolor de patria lo que siente o ira por la torpeza de un Estado tan tolerante con los criminales.
*�Y por qu� ser� que la ciudadan�a est� intentando tomar la justicia por su propia mano?


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Ano XIX. No. 909 Junio 22 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

POR AMOR AL PADRE

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P�gina de la vida


Aquel viejo maestro sentado ante su, tambi�n, viejo televisor, la ve�a vociferando, manoteando, tratando, con su actitud violenta, de disuadir a la autoridad para que no informara sobre su conducta. Estaba acompa�ada por su padre que permanec�a como en el trasfondo viendo a su hija convertida en fiera, quiz�s por los efectos del alcohol.
Y con tristeza, el viejo maestro pens� en la familia de esos, padre e hija desventurados, cuya imagen se repet�a una y otras vez en las redes sociales.
Vio, en su pensamiento, a esa familia cubri�ndose la cara de verg�enza, anhelando que la virulencia se fuera convirtiendo, poco a poco, en un difuso pasado.
Pens�, del mismo modo, en todos los padres de familia del mundo que tienen que soportar la desverg�enza de sus hijos, y en todos los hijos que olvidan que sus actos de desvar�o hieren en lo profundo el coraz�n de sus padres.
Tambi�n vio, con tristeza, a todos esos padres de altos funcionarios de empresas privadas y p�blicas, hoy perseguidos por la justicia, cuyas vidas cayeron al oscuro foso de la avaricia, y sinti� el dolor de su dolor.
Pero, asimismo, pens� en esos padres que van por la vida regando el coraz�n de sus hijos con su sabidur�a para que crezcan dentro de los senderos de la rectitud y de la bondad. Padres que, seguramente, no tendr�n que sufrir por esc�ndalos medi�ticos, porque las conductas de sus hijos buscar�n estar alineadas con el bien obrar, el bien decir, el bien pensar y el bien sentir.
Gran Maestro, increp� el viejo maestro, �acaso el m�s grande amor que puede demostrar un hijo por su padre no es honrarle y hacer que, con su conducta, los dem�s le honren? Entonces, �por qu� hay tantos padres que est�n sufriendo por culpa del deshonor de sus hijos?

REFLEXIONES

* Uno siente crecer el menosprecio por la clase pol�tica.
*Es vergonzosa la forma como los vivos se aprovechan de las tragedias para hacerse pasar como v�ctimas.
*Algunos de los graves accidentes en una empresa suceden por causa del exceso de licor ingerido por el trabajador en su d�a de descanso.
*La gerencia de gesti�n humana tiene que aprender a leer las nuevas realidades del mundo del trabajo.


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Ano XIX. No. 910 Junio 29 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

LADRONES

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En la empresa


Quiz�s nada haya m�s frustrante para un buen administrador que el tener que despedir a un trabajador de su empresa por ladr�n.
El buen administrador que se preocupa por un proceso de selecci�n eficaz, por una remuneraci�n laboral adecuada, por ofrecer un nivel de confianza elevado, muchas veces, recibe, en contraprestaci�n, una actitud ruin de algunos trabajadores, porque confunden la bondad con la falta de cuidado, el esp�ritu abierto con la falla de control, la cordialidad con la carencia de autoridad.
Ese trabajador, malicioso, carente de honestidad, aprende much�simas formas de sisar los bienes empresariales, formas que van desde desviar repuestos buenos como da�ados, tirar productos o insumos por encima de las cercas de la empresa para que los reciban sus c�mplices, no cobrar lo indicado cuando se trata de familiares, pasar productos sin registrar en las cajas a sus amigos o parientes, hasta mantener arreglos con proveedores a quienes acusa recibo de cantidades no exactas y con quienes comparte lo faltante. Y m�s, mucho m�s.
Pero hay robos asociados a las modernas tecnolog�as que van m�s all� en su cuant�a y en su perverso disfraz, que tienen que ver con el tiempo empresarial desperdiciado en las redes sociales; el traslado de sumas de dinero a otras cuentas mediante el aprovechamiento de las autorizaciones y contrase�as que le fueron dadas para realizar su trabajo o la utilizaci�n de los medios de la organizaci�n para sus negocios particulares.
Frente a ese trabajador ladr�n, hay muchos trabajadores honestos, responsables, sumamente delicados en el manejo de los bienes empresariales, pero la mancha que est�n dejando los rateros est� creciendo inusitada, peligrosa y amenazantemente solidaria. Por ello el administrador, que tiene que ser un espejo n�tido de honradez, no puede bajar la guardia en el control ni menos en la formaci�n �tica.

REFLEXIONES

* Dios quiera que el Presidente de nuestra Rep�blica no est� equivocado en el proceso de paz.
*�C�mo puede ser que uno de los grandes atractivos tur�sticos que ofrecen nuestros pueblos sea mostrar lo que fueron las haciendas de Pablo Escobar?
*Los gobernantes hablan y ponen vallas en las ciudades contra la corrupci�n, pero la corrupci�n los sigue corroyendo, y a�n, a muchos de ellos mismos, se les sindica de corruptos.
*Cuidado, tambi�n se ha observado que hay gerentes que roban a las empresas que dirigen.


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Ano XIX. No. 911 Julio 6 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

F�TBOL

 

Hay que devolverle su dignidad

Al f�tbol hay que verlo como un sistema empresarial del sector de servicios, que, como cualquier empresa, investiga y desarrolla, administra, presta servicios, financia y comercializa, dentro de un marco �tico y sostenible. Por lo tanto debe regirse por los mismos valores de responsabilidad, solidaridad, justicia, honestidad, respeto por la verdad y por la vida, que ata�en a este sistema.
Pero esa visi�n empresarial se pierde porque los mismos empresarios y trabajadores de este espect�culo lo hacen ver como un antiguo circo romano en donde los esclavos buscaban deleitar a sus amos con sus batallas en la arena; porque a las mafias de apostadores y a aquellos dirigentes que son corruptos, solo les interesa la alta rentabilidad, as� tengan que apelar a la trata de blancas o a la explotaci�n de los trabajadores del f�tbol; porque muchos jugadores tienen comportamientos soeces, violentos, premeditados para ganar a cualquier costo; porque tambi�n muchos locutores y seguidores suelen azuzar las pasiones y la violencia en los estadios y en las calles desde sus tribunas, sus grader�as o sus muros en las redes sociales; porque hay �rbitros favorecedores, complacientes y hasta venales que imparten ventajosa justicia por muchas causas. Y m�s, mucho m�s.
Se hace necesario que los empresarios y trabajadores del f�tbol a "motu propio" revisen y reasuman esos valores empresariales, y, que, a su vez, el Estado, como ha sucedido con los contrabandistas, legisle de tal manera que se sigan evitando los esguinces que suelen hacerse al c�digo sustantivo del trabajo, al erario p�blico, a los derechos de ciudadanos consagrados en la carta constitucional, y al propio Estado ya que hay organismos internacionales que le han arrebatado su soberan�a en los convenios suscritos con ellos, y ante los cuales los mismos estados tiemblan, vergonzosamente.
A la empresa del f�tbol hay que devolverle su dignidad.

REFLEXIONES

* Hay cooperativas financieras que s� ponen el alma en el servicio a sus asociados y clientes.
* Hay organizaciones que alardean de beneficios a sus asociados o usuarios y son desalmadas en su trato.
* Cuando hay problemas de producci�n o de finanzas, las organizaciones sin �nimo de lucro deben tener y demostrar m�s humanismo con su talento humano.
* El equipo de f�tbol que gana el trofeo de campe�n �por qu� no gana tambi�n el de juego limpio? O �son excluyentes?


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Ano XIX. No. 912 Julio 13 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

LA TRISTEZA

 

Momento del alma

La tristeza, entendida como la aflicci�n causada por un momento dif�cil sobre el cual transita el alma, no es ajena al mundo del trabajo. Y aunque se espera que, en �l, la raz�n impere sobre el sentimiento, nunca podr� dejar de repercutir en los actos laborales cuotidianos.
De ah� se desprende que la productividad ha de estar influenciada por esa disposici�n del alma de la persona que trabaja, la que, en tiempos, pasar� por circunstancias de felicidad, de no felicidad y a�n de infelicidad.
Desconocer tales circunstancias es pretender robotizar al ser humano.
Pero este ser humano que trabaja ha de entender que su leg�timo momento de tristeza ha de ser eso, un momento, y que ha de aprender que si bien le asiste el derecho a estar triste, tambi�n est� obligado a superarlo en t�rminos de tiempo y de actitud.
La muerte de un ser querido, la p�rdida de un bien obtenido con sacrificio, la ruptura de una relaci�n estable, la carencia de recursos para atender una urgencia manifiesta, la disminuci�n f�sica y ps�quica por situaciones de salud personal o de los seres cercanos, las tensas relaciones con el orientador, son, entre muchas, causas de tristeza que afectan el rendimiento.
Son momentos duros del alma que el administrador tendr� que aprender a acompa�ar para facilitar el camino del retorno a la normalidad.
Toda la teor�a actual de felicidad o satisfacci�n en el trabajo se derruir� si no est� basada en la mutua comprensi�n de los momentos que vive el alma de quien trabaja. Por eso, el consuelo en la tristeza, en la empresa, s� importa.

REFLEXIONES

* Recordando a Balmes
*"Cuando las pasiones rugen con feroz bravura, cuando los partidos se disputan la arena con tanto encarnecimiento, dif�cil es que puedan hacerse escuchar, ni siquiera o�r, los templados acentos de la raz�n y la imparcialidad."
*"....la verdadera paz, aquella paz en que a la sombra del imperio de la ley y bajo el influjo de una pol�tica elevada, leal, cuerda y previsora, se reparan las grandes injusticias, se protegen los intereses leg�timos, se calman las pasiones, se concilian los �nimos. esta paz, esta verdadera paz �la tendremos?


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Ano XIX. No. 913 Julio 20 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

INDIFERENCIA

P�gina de la vida

Aquel viejo maestro, en su vieja silla favorita, escuchaba con atenci�n a su amigo quien le contaba c�mo tropez�, en una de las aceras por la que deb�a pasar para su ejercicio matinal, con un hombre de mediana edad que estaba despojado de todo, y en actitud de llanto y de tristeza.
Pese al temor de acercarse a un desconocido, decidi� ayudarle. Aquel hombre le relat� su historia: Estaba haciendo su pr�ctica deportiva cuando unos motociclistas, armados, le obligaron a despojarse de todo lo que llevaba puesto, su billetera, sus alhajas, su celular, sus tenis, su costosa ropa deportiva de marca.
Hab�a pedido ayuda a los transe�ntes pero estos le evitaban como si fuera un loco. Las personas que en las ma�anas le saludaban amablemente cuando se encontraban en su recorrido, no le reconoc�an en el estado en que se hallaba y segu�an de largo. Ni ten�a a quien recurrir en ese momento porque viv�a solo en su apartamento, a�n retirado del sitio en el que fue atracado. Estaba preso de gran angustia y de mayor verg�enza.
El amigo del viejo maestro, finalmente procur� que el hombre pudiera llegar a su casa. El hombre, al despedirse estrech� su mano con una infinita gratitud.
El viejo maestro sinti� en su coraz�n la alegr�a de su amigo por haber ayudado pero, tambi�n, su tristeza por la enorme indiferencia a la que ha llevado la barbarie de una ciudad que crece grandiosamente, pero que tambi�n oculta su inmensa miseria de coraz�n, de solidaridad.
Gran maestro, tron� el viejo maestro �las ciudades jam�s ser�n capaces de alinear su crecimiento f�sico con su crecimiento espiritual? Y abriendo sus brazos como ruego: "Haz que la indiferencia deje de ense�orearse de mi ciudad". El amigo del viejo maestro sonri�, complacido.

REFLEXIONES

* Se ve como normal que las empresas privadas den dinero para las campa�as pol�ticas.
*Pero quienes lleguen a los puestos p�blicos, �tendr�n la libertad moral de legislar o gobernar sin tener en cuenta las pretensiones de sus donantes?
*En la lucha contra la corrupci�n, �no ser�a mejor que el Estado fuera el que, definitivamente, financiara las campa�as pol�ticas?


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Ano XIX. No. 914 Julio 27 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

RETAR

 

No humillar ni compadecer

Es dif�cil que quien lo haya tenido todo en la vida, sea capaz de dimensionar, en toda su extensi�n, las dificultades por sobre las que atraviesan las personas de las clases m�s vulnerables social y econ�micamente.
Por ello, muchos planes sociales estatales y empresariales solo se conciben como sistema de asistencia, creando una enorme dependencia a la persona que es objeto de ese asistencialismo, cuyo motor es la l�stima, sin que concurran en ella ni la voluntad ni la oportunidad de abandonar su estado de miseria no solo f�sica sino espiritual e intelectual.
Las clases econ�micas fuertes y el mismo Estado tienen una responsabilidad social inmensa en el desarrollo de sus pueblos, pero un desarrollo entendido como la capacidad que produce la educaci�n, la formaci�n de conciencia, el desarrollo creativo y la oportunidad laboral, de que alguien en condiciones de precariedad econ�mica y social, se convierta en un ciudadano de valer por el aporte que puede entregar a medida que va saliendo de su condici�n de miseria.
Lo visible hoy es que millares de personas vienen saliendo a fuerza de conductas turbulentas, estimuladas por el asistencialismo de una parte y por los dineros emergentes, de otra, originando una cohorte generacional que dar� paso a otra con menores virtudes personales y ciudadanas o carente de ellas.
Porque hemos vivido y creemos en la capacidad de las personas pobres de lograr �xitos en su vida, con base en las oportunidades empresariales y estatales, es por lo que insistimos en que hay que seguir ense�ando a pescar antes que regalar el pez.
Retarlas no minimizarlas. Honrarlas como cong�neres no humillarlas con la l�stima o la compasi�n de la d�diva.

REFLEXIONES

* La �tica y la moral parecieran un estorbo en la contienda electoral.
* Parece que las virtudes ciudadanas de tantos pol�ticos, se vinieran al suelo en los per�odos electorales.
*En �pocas de elecciones muchos servidores p�blicos sienten la presi�n por su voto, se les coarta su libertad.
*La mayor�a de los pol�ticos en �poca electoral incrementan el juego sucio, la traici�n, la calumnia, los ataques a los contradictores.


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Ano XIX. No. 915 Agosto 3 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

DA�O AJENO

 

Repararlo �ticamente

Consciente o inconscientemente, nuestras actitudes en el trabajo pueden producir da�os en las personas que nos rodean.
Esos da�os pueden originarse en un af�n individual de obtener nuestras metas sin sopesar los sentimientos de los dem�s o en una soberbia administrativa, perversa, o en el inter�s oculto de hacer sentir una condici�n de superior inteligencia.
De uno y otro modo, quien los soporta siente que su personalidad es vulnerada, su autoestima resquebrajada, decae en el inter�s por el aporte grupal, sospecha de la lealtad de sus compa�eros, rumia sus sentimientos de ira, de odio e inclusive de venganza contra el autor del da�o.
Estos sentimientos trascienden los l�mites laborales y se desatan en la familia ya en forma de queja, ya de agresividad, ya de ausencia del hogar para frecuentar otros escenarios a veces cargados de viciosos comportamientos.
Los cambios son observables, adem�s, en el rendimiento, y mientras el administrador que involuntariamente los ha causado no se acerque a conocer sus or�genes, cada d�a que pasa se har� m�s dif�cil el retorno a la normalidad productiva.
Claro que quien voluntaria y perversamente haya logrado crear este clima, no tendr� inter�s alguno diferente a sancionar o prescindir del trabajador.
Este mensaje, por lo tanto, est� destinado a aquellos administradores de buena fe que, sin propon�rselo, han llegado a causar da�o ajeno, para que con la buena voluntad que les ha de asistir, enderecen sus equivocaciones oportunamente y sin dilaciones, por el bien del trabajador, de su familia, de su empresa y el suyo propio.
Esta es una respuesta �tica de una conciencia bien formada, como parte de la reparaci�n del da�o.

REFLEXIONES

* �Podr� enderezarse este pa�s despu�s de todo el da�o que le ha causado el narcotr�fico?
* �El af�n de r�pido enriquecimiento, a d�nde est� llevando a nuestros j�venes profesionales?
* �C�mo est� incidiendo el mal ejemplo de los l�deres pol�ticos en la formaci�n democr�tica del pueblo?
* Una sociedad que no proclama ni defiende sus valores �ticos tendr� que soportar estructuras de violencia y deshonestidad.


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Ano XIX. No. 916 Agosto 10 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

CIENCIA Y CONCIENCIA

 

Para el enriquecimiento l�cito

Entre todos los valores que ha de tener y de fomentar el emprendedor, est�n los del saber y los del ser.
Ciencia y conciencia.
Quienes se inician como emprendedores, como motivo impulsor, suelen tener en mente la obtenci�n de los beneficios econ�micos a la mayor brevedad posible.
Y este es, realmente, un acicate importante en nuestro sistema capitalista. Pero el emprendedor, para no caer en el lado salvaje del capitalismo, ha de fortalecer su sabidur�a y el desarrollo de su conciencia individual y social. Por eso, cuando se proponga crear o fomentar o estimular su propia empresa ha de empezar por formularse los siguientes interrogantes: �Tengo el suficiente conocimiento t�cnico-cient�fico para lo que me propongo? �En qu� �reas claves del desarrollo empresarial presento fortaleza o limitaciones: Investigaci�n y desarrollo, producci�n o servicios, administraci�n, comercializaci�n, finanzas? Sus respuestas han de estimularle a la b�squeda de mayor saber para su �xito.
Mas no ha de quedarse ah�: Ha de preguntarse: �Lo que emprendo qu� beneficio trae para la comunidad a la que ans�o servir? �Es �tica la forma como obtendr� mis beneficios? �No causo da�os a otros, ni al ambiente? �He formulado los principios y valores que han de enmarcar todas las acciones de los procesos propios de mi emprendimiento?
Ciencia y conciencia han de convertirse, entonces, en los motores base del desarrollo para quienes buscan enriquecerse l�citamente con el favor del reconocimiento de las comunidades que constituyen su mercado.
El no saber y el actuar indecorosamente est�n pasando cuenta de cobro a emprendedores que han cre�do que lo �nico que atrae dinero es m�s dinero.

REFLEXIONES

* Cuando uno se comporta como una veleta cualquier ligero soplo lo desv�a de su camino.
* Es mejor decir me equivoqu�, que estar tapando constantemente el error.
* No hay mayor oscuridad que la que uno mismo se crea con sus miedos.
* �Hasta d�nde puede llegar aquel que de su vivencia hace una mentira?
* La justicia abate la sed de venganza.


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Ano XIX. No. 917 Agosto 17 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

CR�TICAS

 

Siempre destructivas

Toda persona necesita recibir informaci�n de otras sobre su comportamiento y sobre la forma como su conducta influye en su interrelaci�n con los dem�s.
En muchos, esta es una necesidad sentida cuando se encuentran en un proceso de integraci�n con otras personas o con la organizaci�n.
Cuando se siente esta necesidad, la persona ofrece una gran apertura a recibir toda esa informaci�n de retorno, y a elaborar la que es �til para su prop�sito de adecuar su comportamiento. La que no considera �til, la pasa por alto.
Pero cuando esta informaci�n viene contaminada con un af�n autoritario o arrogancia o displicencia o iron�a, es decir, como cr�ticas, no facilita ese proceso sino que, por el contrario, lo obstruye debido a las barreras que la persona levanta ante el sentimiento de rechazo que tal forma le provoca.
En este sentido es en el que decimos que las cr�ticas siempre son destructivas y nunca constructivas, porque contrario al examen o juicio bien intencionado que pretende la informaci�n de retorno, quienes critican, censura o vituperan las acciones o conductas del otro lo que buscan son prop�sitos diferentes al de ayudarle a considerar posibles cambios para alcanzar sus objetivos.
Esto tiene que estar muy claro para el administrador, para el orientador, para el maestro, para el padre de familia, si quiere realmente contribuir a que su orientado tenga claridad acerca de la manera como ha de forjar su comportamiento, con su ayuda, para tener �xito en su interrelaci�n.
La diferencia entre la informaci�n de retorno y la cr�tica est� basada en la intenci�n y objetividad del an�lisis del comportamiento, y en el lenguaje utilizable al transmitir el resultado de este an�lisis.

REFLEXIONES

* Hay quienes piensan que si no aprovechan esos cuatro a�os que tienen como funcionarios p�blicos para financiarse con las coimas, no tendr�n c�mo sobrevivir los cuatro siguientes que podr�an estar sin trabajo.
*Hay quienes sostienen que el 10 por ciento del contrato es el porcentaje correcto de "agradecimiento" para el funcionario que lo adjudica.
*Hay quienes afirman que como todo el mundo le saca su tajada al Estado, ellos �por qu� no?
*Estas formas de pensar corrompidas, m�s el p�simo ejemplo de altas Cortes y gobernantes, hacen que la corrupci�n siga tan campante en nuestro pa�s.


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Ano XIX. No. 918 Agosto 24 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

TALENTOS

 

Concurrencia para satisfacer necesidades

Las debilidades que presenta el Talento Humano en nuestras organizaciones empresariales, adem�s de su escasez en el campo tecnol�gico, se est�n viendo claramente reflejadas en los impedimentos que se tienen para el crecimiento, la innovaci�n y la calidad de productos que se est�n demandando en raz�n de los tratados de libre comercio, causa que se perfila como una de las importantes en el insuficiente incremento de las exportaciones.
Hasta ahora, la gran fuerza para educar y formar el talento humano que la empresa necesita, la est� haciendo la familia que invierte grandes capitales de su patrimonio para darle una profesi�n o una formaci�n t�cnica al miembro de ella, sin que su carga se vea compensada ni estimulada ni orientada por las empresas beneficiadas con el aporte de ese talento.
Por su parte, las universidades privadas se inclinan a formar en las carreras m�s demandadas para la rentabilidad propia y necesaria de sus negocios, as� el futuro de estas sea incierto, y a expensas de lo tecnol�gico por falta de visi�n o de compromiso con el pa�s. Las universidades y las instituciones p�blicas tambi�n est�n sufriendo de este contagio y, por ende, el Estado est� quedando corto en sus programas de formaci�n esperados por las empresas.
Est� claro que se necesita m�s talento humano t�cnica y �ticamente formado para los retos empresariales, actuales y futuros, pero, para que la familia pueda seguir siendo la gran comprometida en este proyecto, requiere que las asociaciones empresariales, el Estado y las mismas universidades concurran espl�ndidamente para orientarla, estimularla y financiarla.

REFLEXIONES

* La gente como que no se cansa de revivir las grandes aberraciones de esta sociedad en las telenovelas, y sigue, morbosamente, la vida de asesinos y delincuentes que la pantalla le ofrece como si fueran h�roes.
*Hay quienes en la lucha por sus derechos, pierden la noci�n de sus deberes.
*La libertad es la m�s grande conquista de la democracia, pero la m�s atropellada a�n por aquellos que se dicen dem�cratas.
*Si un servidor p�blico, ocupe el cargo que ocupare, no se respeta �qu� respeto ciudadano podr� inspirar?


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Ano XIX. No. 919 Agosto 31 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

POL�TICOS

 

El voto �tico los mete en cintura

Cuando se toca el tema de la �tica y la pol�tica se siente como semillar en tierra �rida.
Suelen los pol�ticos, en �pocas electorales, rodearse de una aureola de virtudes y compromisos que s�lo sostienen mientras est�n en campa�a, ya que se olvidan de los valores y de las promesas hechas cuando acceden al cargo que buscaban.
Baste observar c�mo algunos, en sus proyectos electoreros, atacan a los gobernantes de turno porque poco hacen por las comunidades, pero mientras ellos detentaron el poder menos hicieron.
Hablan de paz, de seguridad, de freno a la violencia y se desbocan en ofensas, en vituperios en contra de sus opositores o de sus ideas, fomentando as� odio y rencor.
Presentan como propuesta el freno a la corrupci�n y no dudan en financiarse con dineros de personas y empresarios que luego pasar�n su cuenta de cobro en contratos y prebendas, como contraprestaci�n a la inversi�n que hicieron en el candidato.
La ley les exige una clara demostraci�n de los dineros que ingresan a las campa�as, y, sin embargo, ruedan millones y millones sin control, justificados en que, en la lucha por el voto, todo se puede. Y hay quienes llegan a religar el voto a un almuerzo, a unas tejas, a unos bultos de cemento.
Sin embargo, el ciudadano tiene en sus manos como meter en cintura a los pol�ticos �mprobos, si es capaz de votar �ticamente (en conciencia, sin pasi�n, sin fanatismo), por hombres y mujeres a quienes les compruebe real pulcritud, rectitud de �nimo, integridad en el obrar y mayor probidad. Pero cuidado que esos carteles, esos pasacalles y esas vallas que los muestran sonrientes, sonrientes mientras el pueblo soporta, suelen ser muy enga�osos.

REFLEXIONES

* Hay empresas que insisten en la pr�ctica publicitaria de informar a medias sobre los costos totales de un producto, para atrapar incautos.
*Vergonzoso que el Estado tenga que endurecer las penas para las empresas que hacen pactos de precios en perjuicio de los clientes.
*Ser empresario tiene que ser equivalente a ser honrado, leal, buen ciudadano para que el �xito empresarial no est� manchado por la turbidez de lo no �tico.
*La dignidad de los empresarios se seguir� cuestionando mientras no demuestren que sus empresas son �ticas.


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Ano XIX. No. 920 Septiembre 7 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

VOTO �TICO

 

Di�fana conducta para obtenerlo

El ciudadano de bien tiene un dilema grande para la pr�xima convocatoria electoral: �Por cu�l candidato votar que est� alineado con su expectativa de gobernante o legislador honesto, interesado realmente por la soluci�n de los principales problemas de la comunidad, sin fanatismos, sin odios, con su mente puesta en la naci�n?
Ese ciudadano cabal encuentra dificultad para entregar su voto �tico a much�simos de la actual baraja de candidatos porque no solo encuentra d�biles sus propuestas en lo trascendental para la vida, sino por sus inadecuados procederes: Deslealtad, enga�os, compra de avales, odios y rencores, vicios.
Los campos de la libertad ciudadana, constre�ida cada d�a m�s por rid�culas leyes; de la convivencia social como ciudad, como familia; del crecimiento del joven como ser; de la atenci�n humanizada integral al estudiante; del trabajo para los j�venes inexpertos en edad productiva; del crecimiento cultural de las comunas; de la atenci�n humanizada para la salud y para la vejez; de plenas viviendas dignas, son apenas tratados.
El ciudadano probo tambi�n encuentra dificultad para entregar su voto �tico, porque ve a los candidatos moverse por todas las corrientes y partidos, buscando afanosamente su aval, no importa su costo en dinero o en sacrificio de sus propias ideas, desarticuladas del valor, de la rectitud y del buen criterio que da la lealtad a un ideal, a una creencia, a una causa intensamente aprehendida. Esas veletas tampoco merecen el voto �tico ciudadano porque su mandato estar� al servicio del que m�s sople.
El valor del voto �tico es imponderable y, para ganarlo, el candidato debe ser de di�fana conducta. �Hay alguien as�? Entonces vote por �l.

REFLEXIONES

* Doloroso lo que pasa en una de las fronteras del pa�s.
*Los colombianos injustamente perseguidos merecen nuestro apoyo y consideraci�n.
*Hay gente buena sufriendo con las deportaciones.
*Pero no todos los colombianos se est�n portando bien en el exterior.
* Un solo colombiano criminal en el exterior hace avergonzar a los que all� luchan por el buen nombre de su naci�n.


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Ano XIX. No. 921 Septiembre 14 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

GENTE

Que no es trigo limpio

La gavilla de trabajadores que se necesita para robar a sus empresas esas grandes sumas de dinero que se denuncian; los numerosos individuos que se hacen pasar por v�ctimas, por desplazados, por deportados, sin serlo; la multitud de empresarios y personas que se requiere para mover las enormes cifras con las que untan a los servidores p�blicos corruptos; la cantidad de gente viva que invade predios escudados en desesperados necesitados; los innumerables sujetos dedicados a la extorsi�n de empresarios, tenderos, transportadores, vecinos; las pandillas de contrabandistas, narcotraficantes y falsos menesterosos; los muchos que est�n subidos en el carrusel de las contrataciones, todos ellos, sin contar a los abusadores sexuales ni a los maltratadores de mujeres ni a los alzados en armas ni a los asesinos ni a los pol�ticos y gobernantes �mprobos ni a los jueces venales, todos ellos, todos, est�n demostrando que hay, en este pa�s, un n�mero incalculable de conciudadanos que no son trigo limpio.
Y estas multitudes sumadas, mismas que ponen en riesgo la paz interior y exterior, son las que restan prestigio, nombre, a la naci�n que se debilita en su soberan�a y en su dignidad por culpa de tanto, pero de tanto desalmado.
Mas lo peor es que queramos tapar estas realidades por temor a que la, ya pobre, imagen del pa�s se deteriore m�s a�n.
Los grandes exponentes de la dignidad y la calidad del Talento Humano colombiano, quedan opacados con las miserables acciones de aquellos que del mal han hecho su perversa religi�n, y que se regodean con sus protervas haza�as.
Por la generaci�n actual y la futura: �C�mo vamos a superarlo?

REFLEXIONES

* Cuando justificamos los cr�menes que pasan en esta ciudad, diciendo que eso ocurre en todo el mundo �nos estamos consolando tontamente?
*Los cr�menes de esta ciudad hablan de la incapacidad grande de las autoridades civiles, judiciales, policiales y militares para combatirlos.
*En �poca preelectoral �se evita, abiertamente, mostrar los resultados contra el crimen porque se perder�an muchos votos?
*Mucha bulla en los peri�dicos por los abusos sexuales a los ni�os, pero poca agilidad de la justicia para condenar a tales criminales.


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Ano XIX. No. 922 Septiembre 21 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

FACINEROSOS

 

�Por qu� se sigue votando por ellos?

Aquel viejo maestro, recostado sobre la baranda del tambi�n viejo balc�n, recordaba los gritos de proselitistas acompa�antes de un candidato al m�ximo cargo p�blico, quien levantaba sus brazos haciendo la V de la victoria, con una sonrisa de triunfo, sard�nica.
No era la primera vez que rememoraba esa caricatura de democracia que se paseaba por las calles de la ciudad abrazando y besando ni�os de preferencia personitas negras o mujeres embarazadas; dando la mano a menesterosos; autografiando los carteles de protesta de los vendedores ambulantes; entregando propaganda a los autom�viles que pasaban, y que, con su pito, insultaban a quienes imped�an su marcha, pero que el candidato sent�a como un concierto sumado a su campa�a.
Y recordaba a ese candidato, reci�n salido del penal donde hab�a pagado condena por cr�menes contra la sociedad, coreando con su s�quito: "Delincuente o no delincuente..ser� nuestro presidente" mientras la manifestaci�n se iba perdiendo lentamente entre las calles cercanas. El viejo maestro se acord� de tantos otros pol�ticos, candidatos cuyas vidas mancilladas eran olvidadas por las turbas en su esperanza de ver cumplidas las sempiternas promesas de mejor calidad de vida, de mejor ingreso, de menos tributos, de m�s viviendas, de menos cr�menes, de mayor educaci�n, de plena seguridad social, de subsidios para los ancianos, de autopistas para el desarrollo, de menos pobreza. De su ensimismamiento, vino a sacarlo una manifestaci�n pol�tica que pasaba al pie de su balc�n.
Gran Maestro, imprec� el viejo maestro �C�mo es posible que nuestra gente siga escuchando las falaces promesas de aquellos pol�ticos imp�dicos que le enga�an, y que contin�e poniendo en ellos las esperanzas de su vida? �Por qu� nuestra gente sigue votando por facinerosos?

REFLEXIONES

* La indisciplina est� haciendo que muchos j�venes sean aislados de grupos en los cuales estar�an asegurado el futuro de sus vidas.
*Los sucesos adversos que hoy fustigan tu alma, talvez sean el acicate para que reorientes tu vida.
*Cuando un amigo se enferma uno tambi�n siente el peso de su dolor.
*Dale una nueva oportunidad a tu trabajador, pero hazlo de tal manera que le sirva de aprendizaje. font face="arial" size=4>*Mucha bulla en los peri�dicos por los abusos sexuales a los ni�os, pero poca agilidad de la justicia para condenar a tales criminales.


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Ano XIX. No. 923 Septiembre 28 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

ESCARMENTAR

 

En cabeza ajena

Pocos acostumbran escarmentar en cabeza ajena. Posan de osados y creen que, lo que a otros pas�, a ellos no les pasar�. Piensan que sus comportamientos inadecuados no saldr�n a la luz p�blica, y conf�an en su sagacidad para evadir las acciones que desvelen su falsedad, su deslealtad, su sucio comportamiento.
A muchos empresarios les viene ocurriendo esto: Pregonan sus compromisos �ticos empresariales con sus trabajadores, con sus grupos de inter�s, sin embargo calzan la m�scara de la mentira, hasta que son descubiertos.
No se trata de empresarios micros. Se trata de grandes que no vacilan en convertirse en carteles a trav�s de sus nefastos convenios de precios, en perjuicio de sus clientes; que no titubean en dotar a veh�culos de instrumentos tramposos para evadir las mediciones de control de gases; que no tiemblan en aceptar pagos a subversivos a cambio de protecci�n delincuencial; que no dudan en disminuir los est�ndares de calidad, as� pongan en riesgo la vida humana.
El efecto de estos y otros comportamientos no �ticos sobre sus empresas tarde o temprano se hace sentir, y las pone en vilo ante la opini�n p�blica y a�n ante los mercados de capital. Pero el resultado mayor que se observa es la desconfianza que se crea en la empresa privada, por la generalizaci�n que los caricaturiza como los explotadores de la comunidad a la que dicen servir con sus productos.
�Empresarios! es necesario aprender de los errores de los dem�s porque no puede exponerse el nombre, el prestigio, el futuro de la empresa por la ambici�n, la falsedad o los pactos al margen de las disposiciones legales o �ticas.
Cuando no se obra por convicci�n de acuerdo con los c�nones del deber ser, es necesario aprender a escarmentar en cabeza ajena.

REFLEXIONES

* Los resultados del proceso de paz ser�n los que ciertamente dir�n si fue o no beneficioso para el pa�s.
*El costo de comprobar si el proceso de paz fue beneficioso ser� alto, pero justificable si arroja los frutos esperados.
*La gran amenaza que se cierne sobre la empresa privada en un proceso de paz, deriva de las experiencias vecinas: Se jura y perjura que las empresas no tendr�n problemas y poco despu�s se confiscan.
*Claro que los empresarios deben intervenir en pol�tica, pero no con pasi�n sino con inteligencia, para defender el principio constitucional que los sustenta.


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Ano XIX. No. 924 Octubre 5 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

PROPAGANDA

 

A expensas del ciudadano

Es natural que el gobernante mantenga informada a la ciudadan�a de sus realizaciones. Para ello existen: el sistema de rendici�n de cuentas, los boletines de prensa, y los avisos en los medios, entre otros.
El sistema de rendici�n de cuentas suele ser poco atractivo para concitar a la comunidad; los boletines de prensa oficiales tienen tanto problema con la credibilidad que los medios suelen curarse en salud porque cuando publican algo de ellos utilizan un lenguaje dubitativo, como: "aseguran los medios gubernamentales", "los presuntos sindicados", "versiones oficiales dicen". Bien conocen los afanes figurativos de los gobernantes y la subjetividad de tales fuentes.
Por estas y otras razones los gobernantes se han dedicado a gastar altas sumas de dinero, provenientes de los contribuyentes, para crear y mantener su imagen que muchas veces dista de la realidad; para divulgar p�rricos logros o para echar agua sucia a sus antecesores, cuando no para tapar la criminalidad o a lavarse las manos en su responsabilidad.
Por lo dem�s, los medios reciben con los brazos abiertos esa propaganda que no repara en costos, aunque saben que suaviza sus posiciones editoriales en cuanto a la auditoria social que est�n llamados a ejercer sobre los actos gubernamentales. �Mermelada!
Se precisan dos acciones muy concretas. Una por parte de los organismos de control del Estado para delimitar al m�ximo esta vena rota de los mandatarios de turno. Otra por parte de los mismos medios a fin de garantizar su independencia, a�n a costa de sacrificios econ�micos.
Esto es lo menos que puede esperarse del Estado y sus organismos de control, y de unos medios period�sticos consecuentes con su funci�n social.

REFLEXIONES

* El odio, real o aparente, que corroe a los l�deres pol�ticos, tambi�n es capaz de anidarse en los corazones de quienes de buena fe los siguen.
* �A qui�n le est�n doliendo los cientos de personas desaparecidas este a�o en la ciudad?
*Mientras la propaganda gubernamental dice que van cientos de d�as sin asesinatos en la ciudad, las noticias cuentan otras cosas diferentes.
*Somos reiterativos porque todo esto nos inquieta profundamente aunque solo haya un secuestrado, un asesinado, un ni�o abusado.


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Ano XIX. No. 925 Octubre 12 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

INHONESTIDAD

 

La mancha crece

Hay una racha, quiz�s como nunca antes vista, de inhonestidad de personas de la empresa privada y del Estado que va recorriendo y atenazando cada parte del globo terr�queo.
Casos como el de la FIFA, la ONU, la Volkswagen, sin contar la corrupci�n de jefes de gobierno ni los acuerdos de "contingentaci�n" de precios de varias empresas (carteles) ni los malos manejos de intermediarios financieros, entre muchos otros, son una muestra palpable de que se sigue creyendo que la �tica es solo para los pusil�nimes.
El gran beneficio que traen estos aterradores descubrimientos de la mala fe y perversidad de empresarios y gobernantes y sus respectivas sanciones, es que el efecto del mal ejemplo arrastre a muchos j�venes a no emprender acciones similares, aunque a muchos otros, con las audaces argucias con las que cuentan los expertos defensores de tales fechor�as, les har� pensar que podr�n soslayar el juicio legal y sus condenas, ya que poco les importa el juicio social o del mercado.
Uno no quisiera creer que por lo extensa de esta mancha del mal obrar, eso est� intr�nseco en el quehacer y en el pensar de mujeres u hombres emprendedores o servidores p�blicos. Pero que sigue creciendo, sigue, sin que nada detenga esa ambici�n, esa soberbia y esa deshonestidad, tal como sigue creciendo el silencio aterrador, ante estos actos, de aquellos que de la integridad han hecho su c�digo �tico.
Por el bien de la empresa privada y de las naciones, que la justicia y la sociedad sancionen, con todo su peso, a esos criminales.

REFLEXIONES

* Ahora aparecen en la picota empresarios del az�car.
*Es fundamental que la justicia aclare: si se trata de una persecuci�n a azucareros, si es un modo estatal de confiscar los bienes empresariales o si realmente se dio la ilegalidad se�alada.
* Cualquiera que sea la realidad de este esc�ndalo con el az�car, resulta grave para el prestigio que ven�a recuperando la empresa privada.
*Empresarios, recuerden, cualquier falta de integridad de uno de ustedes afecta la empresa privada, y la ofrece en bandeja de plata a aquellos que quisieran desconocer el sistema como factor fundamental de desarrollo de la naci�n o, a�n, sacarlo de la Constituci�n.


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Ano XIX. No. 926 Octubre 19 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

COHERENCIA

 

Virtud ciudadana

La coherencia, como virtud ciudadana del l�der, contribuye a elevar los niveles de confianza entre �ste y los miembros de su comunidad sea familiar, empresarial, social, religiosa o pol�tica.
Son coherentes:
El pol�tico que en su arenga p�blica invita a luchar contra la corrupci�n y es transparente en sus gestiones econ�micas personales y familiares. El religioso cuya predicaci�n concuerda con su modo de vida p�blica y privada.
El miembro de un organismo colectivo de representaci�n ciudadana que aprueba leyes y ajusta su comportamiento a lo que en ellas se ordena. El ciudadano que en su lucha por el ambiente llega hasta los niveles de hero�smo pero que tambi�n es capaz de aceptar las razones reales del progreso en armon�a con la naturaleza, con igual valent�a.
El empresario que se empe�a en dar un ordenamiento de buenas costumbres a su empresa y es el primero en respetar la normatividad de sus c�digos de �tica y de buen gobierno.
El trabajador que se compromete en su contrato laboral a una cantidad y calidad espec�ficas de producto, y ajusta sus acciones cuotidianas para obtenerlas.
El sindicato que en su trabajo de representar a sus asociados guarda un talante de dignidad y honestidad.
El jefe de hogar que con su ejemplo rubrica todas las ense�anzas que d�a a d�a imparte a los suyos.
Esas actitudes l�gicas y consecuentes entre lo que se piensa, se dice, se siente y se hace, son fruto de una reflexi�n serena de la vida con la que seres superiores suelen rubricar la impronta que dejan en sus seguidores.
Gente de val�a. Oro en polvo.

REFLEXIONES

* Es bien importante comprender el trasfondo de la pol�tica, que si bien es el arte de gobernar a los pueblos, tambi�n muchos la convierten en el arte del enga�o, la mentira, la ambici�n y la hipocres�a.
*Grandes ingresos; importantes contactos con centros de decisi�n; capacidad de influir en el ordenamiento jur�dico, son las enormes posibilidades de quienes se dedican a la pol�tica como servicio a la comunidad.
*Pero los centros de poder, p�blico o privado, siempre albergar�n dirigentes honestos y dirigentes pervertidos por la codicia.


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Ano XIX. No. 927 Octubre 26 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

PULCRITUD

 

Caracter�stica de dignidad

Hay palabras sabias que van quedando relegadas en el hablar y que merecen ser reasumidas para hacer m�s amable la convivencia. La pulcritud es una de ellas. No solamente ata�e a aspectos f�sicos sino tambi�n a actitudes sicosociales del ser humano, que hablan de su calidad como persona.
En la empresa, por m�s que el trabajo demande contactos con herramientas o elementos, o por m�s que tenga que hacerse bajo presi�n de tiempo, lugar, cantidad, calidad o mando, la pulcritud tiene que estar, ah�, en el diario laborar.
En lo f�sico, hace referencia al bien vestir, al bien presentarse, al bien asearse, al bien lucir. Hay quienes descuidan estas circunstancias y, en su acercamiento a los dem�s, producen repulsi�n. Personas sin camisa en el trabajo, sin asearse, sin cuidar su cabello o su barba o sus u�as, con uniformes sin lavar, con manos y rostros sucios mientras no operan maquinaria, malolientes, desdicen de esa pulcritud.
En lo social, hace referencia a los buenos modales en el uso de las �reas o servicios comunes, y del lenguaje. Tambi�n en esto se encuentra quienes se descuidan en el empleo de los servicios higi�nicos, de las comedores, de las salas de espera, de los servicios colectivos de transporte o que usan vocabulario soez o expresiones de doble sentido, y cuyos procederes asquean a los dem�s.
En lo s�quico, hace referencia al comportamiento en la interrelaci�n de la persona con el equipo de trabajo y con los dem�s participantes del colectivo o en el manejo de los asuntos propios de su labor. Tambi�n aqu� hay quienes no se esmeran en su conducta, no son respetuosos en el mando o en sus relaciones, vociferan sus �rdenes o tienen doble faz para recibirlas o hacen trampas o sisan bienes, dineros o derechos ajenos o roban tiempo o descuidan sus dotaciones.
La pulcritud en la empresa no puede perderse, es parte de su dignidad. Sin pulcritud, la empresa es nido de grandes roedores.

REFLEXIONES

* En las relaciones humanas uno se cansa de tanta falsedad.
*Debes aprender a distinguir entre quien te quiere utilizar y quien verdaderamente te brinda su amistad.
*En las ciudades, la libertad se restringe cada d�a m�s.
*Claro que uno en la vida no puede estar bailando al son que le toquen.
* Quien trabaja con pereza siempre buscar� excusas para justificar su bajo rendimiento.


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Ano XIX. No. 928 Noviembre 2 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

SERVICIO P�BLICO

 

Caracter�stica de dignidad

En la medida en la que los Estados crecen, se hace necesario dar mayor importancia a los procesos selectivos de su Talento Humano.
Por eso las instituciones estatales que entienden su gesti�n como un ministerio de alta calidad para sus usuarios, enfatizan en priorizar las competencias del servir que han de poseer sus trabajadores. De esta manera podr�n reducir la carga negativa que tienen que soportar por comportamientos indignos que las enlodan y las comprometen en su prestigio.
Pero no solo el proceso de selecci�n ha de demandar el sumo cuidado, sino tambi�n los ulteriores de adaptaci�n, formaci�n y transformaci�n, donde han de enfatizar en valores y principios. Porque si la instituci�n no est� reiterando la importancia de la mejor actitud de servicio, intr�nseca al ejercicio del cargo del servidor p�blico, este terminar� por dejarse llevar de quienes hacen de su tarea un sendero para la corrupci�n y el crimen.
De ah� que no pueda bajarse la guardia en el uso de todos los medios disponibles en la organizaci�n para el sostenimiento del mensaje de orgullo de ser servidor p�blico, refrendado por el reconocimiento ciudadano de su virtud de servir.
El entrenamiento, el reentrenamiento, la capacitaci�n, la formaci�n y la transformaci�n de los servidores p�blicos, debe ser, entonces, un proyecto vital y permanente en las organizaciones del Estado, pero ligado al proyecto de cada uno.
Las fuerzas de la oscuridad tienen enorme sabidur�a y habilidad para sembrar ciza�a en el coraz�n y en la mente de un Talento Humano que tiene en sus manos la oportunidad de servir al bien com�n o servirse de �l.
S� buen servidor p�blico y honrado.

REFLEXIONES

* Por fin los gremios representativos de empresarios se pronunciaron en defensa de la empresa privada en el proceso de paz. Y lo hicieron bien.
*Hay quienes quieren hacer creer que deben ser privilegiados por tener m�s. Se endiosan.
*Las horas que dedicas a la vida de hogar deben ser las de mayor satisfacci�n para ti y para los tuyos.
*Nunca dejes de agradecer a quien fue capaz de permanecer a tu lado apoy�ndote y exponi�ndose en el momento de tu dificultad.


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Ano XIX. No. 929 Noviembre 9 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

EL JUEGO

 

�Vicio que se convierte en adicci�n?

Ya est� establecido por organismos mundiales de salud que el juego puede llegar a ser una enfermedad de consecuencias funestas para la persona misma, su familia, la empresa.
Seg�n la ASOCIACION ESPA�OLA PARA LA PREVENCI�N Y AYUDA AL LUD�PATA: "La ludopat�a consiste en una alteraci�n progresiva del comportamiento por la que un individuo siente una incontrolable necesidad de jugar. En Espa�a afecta aproximadamente a un 2 % de la poblaci�n, seg�n datos de la Federaci�n Espa�ola de Jugadores de Azar Rehabilitados (FEJAR)" http://www.apalmadrid.org/.
Pero como enfermedad debe tenerse claro que es la resultante de una serie de conductas no adecuadas que terminan por ser habituales. El h�bito cimienta virtud o vicio.
Contrarrestar estas conductas, como en todas las adicciones, demanda autocontrol, ayuda familiar y profesional. Por el momento, conviene distinguir algunos comportamientos de un jugador que no tiene esta afecci�n: El juego, para �l, solo es un rato de esparcimiento.
Juega con amigos, familiares, compa�eros en momentos de su ocio socializado.
Pone l�mites de tiempo y per�odos para esta actividad, gane o pierda.
Nunca apuesta sumas diferentes a las que ha definido como egreso para su entretenimiento.
Nunca juega con dinero prestado, ni con el dinero destinado a satisfacer las necesidades de su familia.
Sabe resolver las presiones que quieran ejercer sobre �l para que apueste m�s fuerte o siga jugando.
Controla el uso de bebidas alcoh�licas que podr�an hacer desbordar sus l�mites.
En el lud�pata, estas conductas le son contrarias.

REFLEXIONES

* �Cu�l es la libertad que los j�venes de hoy est�n buscando?
*�A los j�venes que trabajan, las empresas los est�n orientando en la construcci�n de su futuro?
*�Hay campo en el trabajo para la audacia que caracteriza a los j�venes trabajadores?
* �C�mo hacen las empresas para equilibrar el dinamismo de sus j�venes con las tareas rutinarias de su trabajo?
* Porque se parte de que la responsabilidad social de la empresa tambi�n debe hacerle consciente de estas circunstancias.


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Ano XIX. No. 930 Noviembre 16 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

EL JUEGO
(2)

 

�Vicio que se convierte en adicci�n?

Una investigaci�n sobre Ludopat�a y trabajo: an�lisis de las repercusiones laborales de los jugadores patol�gicos de m�quinas tragaperras, de FERN�NDEZ-MONTALVO, J.; B�EZ, C.; ECHEBUR�A, E., http://www.redalyc.org/pdf/1806/180618248001.pdf , del Colegio Oficial de Psic�logos de Madrid Espa�a, demostr�, ordenada, pormenorizada y prioritariamente, los efectos de esta adicci�n en el mundo del trabajo: "Absentismo laboral 47,1%. Problemas de concentraci�n y disminuci�n del rendimiento 39,6%. Robos o estafas en el trabajo 28%. Conflictos con los compa�eros de trabajo 23,1%. Despidos, amenazas de despido y no renovaci�n del contrato 21,5%. Dificultades para encontrar un nuevo empleo 16,5%. Cambios de puesto por problemas derivados del juego 3,3%. Accidentabilidad laboral 0,8%".
Este estudio muestra la forma como se perjudica la empresa por causa de los lud�patas, pero el propio trabajador y su familia, quienes son los que llevan todo el peso de esa desgracia, no pueden resarcirse tan f�cilmente como la empresa.
Si en la selecci�n de personal no se logr� establecer este h�bito en el postulante, e ingres� a la organizaci�n, pero se observan en �l actitudes de buen trabajador y conocimiento, pese a su adicci�n, corresponde a la Gerencia de Gesti�n Humana ayudarle a superar esa afecci�n a trav�s de los m�todos de ayuda que ofrecen las entidades de salud. Este esfuerzo empresarial ha de hacerse por dos razones, la una de humanidad, la otra de econom�a. La raz�n econ�mica es, adem�s, bien poderosa por el costo que significa adquirir un nuevo buen trabajador.
Pero la raz�n de fondo para este trabajo asistencial es ese enunciado del que tanto se enorgullecen los empresarios: "Aqu� lo m�s importante es el hombre".

REFLEXIONES

* Las autoridades suelen tomarse todo el tiempo del mundo para resolver los problemas que les presenta la comunidad.
*Pareciera que las autoridades juegan a ver qui�n se cansa primero, si ellas en no resolver los problemas o la comunidad en exigir sus derechos.
*"La promesa dada fue una necesidad del pasado; la palabra rota es una necesidad del presente". Maquiavelo.
*"Las promesas son olvidadas por los pr�ncipes, nunca por el pueblo". Giuseppe Mazzini.


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Ano XIX. No. 931 Noviembre 23 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

EL JUEGO
(3)

 

Herencia y carencia de voluntad frenan retorno

"La voluntad del paciente adicto o compulsivo es controlada y dominada por su compulsi�n, y as� vemos las excusas y las justificaciones m�s inveros�miles de por qu� alguien se gasta lo que consigue, en licor, juego, tabaco, drogas o d�ndole rienda suelta a su sexo. El juego, como el alcoholismo y el tabaquismo no es un vicio, sino una adicci�n o mejor a�n una enfermedad, y como cualquiera de las compulsiones anteriormente mencionadas, el jugador, el drogadicto, el sexo-adicto, tienen una soluci�n". Nos dice �scar Moreno Mej�a, en sus comentarios a nuestro editorial anterior.
Por su parte Jos� J. nos dice: "Hay que pensar en la herencia que influye considerablemente en este caso, yo la tuve de mi padre, y me ha tocado trabajar continuamente con mi personalidad para manejar esta situaci�n que a veces se pone delicada, m�s hoy que existen los casinos, el chance, la loter�a y dem�s juegos en caf�s y bares". Tahurer�as.
El lud�pata enfrenta, en ocasiones, estas dos situaciones: la de la herencia y la del control de su voluntad por la compulsi�n que ha formado su h�bito. Factores que dificultan su retorno.
Pero hay esperanza, en el medio del caos que todas las adicciones est�n presentando, porque la misma sociedad empieza a defenderse de ellas hasta llegar a establecer un nuevo orden social. Entretanto, empresarios, familia, Estado han de estar vinculados �ntimamente a los procesos de recuperar hombres y mujeres buenos trabajadores, antes de que toquen fondo y se vuelvan un problema para la organizaci�n, la familia y su entorno.
El Estado, por su parte, ha de ser m�s riguroso con las licencias para las tahurer�as, por los ni�os, por los j�venes, por los ancianos.

REFLEXIONES

* En el pa�s se est� poniendo en pr�ctica la frase de Voltaire: "Calumniad, calumniad que algo quedar�."
*Los gobernantes corruptos de nuestro pa�s olvidan lo que T�cito, historiador romano, gritaba: "En un esp�ritu corrompido no cabe el honor".
*Aquellos a quienes les encanta dar consejos, olvidan lo dicho por Juan Zorrilla de San Mart�n: "No olvides que dar un consejo es contraer un compromiso, cuando menos".
*Empresarios que no son honestos han de recordar lo dicho por Francisco de Quevedo: "Aquel hombre que pierde la honra por el negocio, pierde el negocio y la honra".


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Ano XIX. No. 932 Noviembre 30 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

EL JUEGO
(FIN)

 

P�rdidas ocultas

Vamos a concluir esta serie editorial sobre el juego, insistiendo en que las empresas no pueden desconocer ni desentenderse de las consecuencias de la ludopat�a en el mundo del trabajo.
Han, pues, de poner especial cuidado no solo en cuanto al tratamiento de estas u otras adicciones de sus trabajadores, con las ayudas de los especialistas, sino tambi�n a los riesgos que enfrentan mientras no sean subsanadas.
Se ha denunciado, por ejemplo, la extracci�n de bienes de la empresa o de los compa�eros de trabajo para ayudarse a cubrir deudas de juego o graves robos en l�nea, por parte de personas en cargos de mucha confianza. Casos de estos, inclusive, han ido a las Cortes penales buscando que sean aliviadas las condenas de los delincuentes por la merma de su capacidad de autocontrolarse, como atenuante sicol�gico, porque se cree que la ludopat�a puede ser excusa para quien roba.
Tambi�n la ausencia del trabajo sin causa justificada o con causa justificada pero simulada, suma p�rdidas a las ya esperadas por las naturalmente asociadas al trabajo mismo.
Pero la ausencia mental del trabajo, los largos per�odos de ensimismamiento, el abandono de la concentraci�n por estar pensando en c�mo resolver los problemas familiares, econ�micos o sociales que le trae su adicci�n al juego, son de mayor repercusi�n ya por sus p�rdidas ocultas ya por el bajo rendimiento ya porque pueden ocasionar incidentes o accidentes de trabajo cuyos costos, tanto para la empresa como para el trabajador mismo, pueden ser relevantes.
Insistimos, concluyendo, que por bienestar humano y por razones econ�micas, las empresas, definitivamente, han de interesarse, a fondo, en la ayuda a aquellos buenos trabajadores que quieran habilitarse de su ludopat�a.

REFLEXIONES

* Frases de Drucker que queremos recordar a los administradores de hoy:
*"Hacer lo correcto es m�s importante que hacer las cosas bien"
*"Nadie deber�a ser nombrado para una posici�n directiva si su visi�n se enfoca sobre las debilidades, en vez de sobre las fortalezas de las personas."
*"Donde hay una empresa de �xito, alguien tom� alguna vez una decisi�n valiente."
*La libre empresa no puede justificarse �nicamente por ser un buen negocio. Solo se puede justificar porque es buena para la sociedad.


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Ano XIX. No. 933 Diciembre 7 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

MISERICORDIA

 

Empaquetarla entre los valores del emprendedor

Conviene aprovechar este tiempo de Navidad para volver a reflexionar sobre el valor de la misericordia, valor que en la empresa pareciera que quisiera borr�rsele de un plumazo como si fuera un obst�culo para quien dice tener actitudes de emprendimiento, actitudes que, a veces, se confunden con arrogancia, dureza, exigencia m�s all� de lo humano admitido o criterios imperativos prevalecientes sobre los razonables. La misericordia, como valor empresarial, es una: Virtud que nos inclina a compartir, a sentir, a dolernos de la desgracia que, por sus errores o sufrimientos, soportan las personas con quienes trabajamos.
Y en esta definici�n empieza la resistencia del emprendedor a aceptar la misericordia en su lenguaje y en su actitud, porque se cree que la compasi�n, que ha de tenerse por el mal que sufren esas personas, est� fuera de los c�nones de las buenas pr�cticas administrativas.
Al emprendedor, como a los jueces, se les insiste en que no tengan coraz�n, es decir que se roboticen.
Pero el administrador robot no puede existir porque los resultados administrativos son fruto del accionar con humanos, y, en la medida en que entienda que, ayudar a sus dirigidos a salir de los males que soportan, es parte de su generosa obligaci�n, en esa medida est� demostrando su sabidur�a en la ciencia administrativa, su madurez como l�der despojado de hipocres�a, con solidaridad y sensibilidad humana, y, encontrar�, por reciprocidad, en sus momentos de dificultad personal, manos misericordiosas que le ayudar�n a salir de sus propios padecimientos.
Ser misericordioso es, entonces, una de las virtudes que faltaban por empaquetar en el malet�n de valores de empresarios que quieren transitar por camino del �xito.
Y hay que empaquetarla ya, porque no sabemos ni el d�a la hora.

REFLEXIONES

* Hay empresas dirigidas por hombres y mujeres de bien que equilibran su crecimiento con el desarrollo de cada uno de los que participan en la organizaci�n. Humanismo.
*No suelen ser las m�s, por lo cual es necesario seguir insistiendo para que muchas otras dejen las m�scaras que calzan, y se inicien por el verdadero camino de la prosperidad para todos: Crecimiento y desarrollo con equidad.
*Las empresas que crezcan sin desarrollo humano sostenible, caer�n al primer tropiezo de la econom�a. F�rmelo.


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Ano XIX. No. 934 Diciembre 14 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

COMPRENSI�N

 

Para hallar en el trabajo felicidad

Esa virtud que nos inclina a compartir, a sentir, a dolernos de la desgracia que, por sus errores o sufrimientos, soportan las personas con quienes trabajamos, es imprescindible para los miembros de cualquier equipo.
Es una virtud que tiene que arraigarse en todos aquellos de cuya solidaridad dependen los resultados de su vida, de su familia, de su obra social, de su trabajo.
Un trabajador que no vibre con los acontecimientos adversos de sus compa�eros, por lo menos tiene que ser capaz de entender, desde su empat�a, sus sufrimientos o sus adversidades y contribuir, desde la capacidad de sus recursos intelectuales, f�sicos, s�quicos, monetarios, a ayudarlos a salir adelante.
Varias veces hemos dicho que en el trabajo a nadie se puede obligar a ser amigo, pero s� a SER COMPA�ERO Y BUEN COMPA�ERO.
De igual modo a nadie se puede obligar a sentir los padecimientos que el pr�ximo soporta, pero s� a COMPRENDERLOS, y apoyarlo en la medida de la capacidad reflexiva de cada uno. Pero hay algunos que se alegran con los males de los otros: No son compa�eros ni misericordiosos.
Ha de entenderse que la obligaci�n en el trabajo no es solo producir m�s y de mejor calidad, sino tambi�n la de convertir nuestra empresa en un lugar donde encontremos felicidad. Y en ello va tambi�n la efectividad organizacional.
El jefe-l�der no puede desentenderse, de modo alguno, del fomento de la misericordia entre sus orientados, como no puede desentenderse, tampoco, de ayudar a dirimir las dificultades y conflictos en sus relaciones si quiere tener un equipo de trabajo que le responda con lealtad, presteza, eficiencia, compromiso y felicidad.

REFLEXIONES

* Nuevas empresas investigadas por publicidad enga�osa en materia de medicamentos, indica que hay mucha distancia entre la buena fe y esos negocios de la salud.
*Se queda uno perplejo con las mentiras de muchas promociones.
*Los c�digos de �tica se est�n convirtiendo en hermosas frases para cazar clientes incautos.
*No puede uno entender c�mo, a esta altura de la civilizaci�n, muchos hombres de empresa no han evolucionado de simples negociantes a negociadores dignos. �O eso es una tara propia de ser emprendedor?


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Ano XIX. No. 935 Diciembre 21 de 2015. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

EL PERD�N

 

En el clima organizacional

Dec�amos que "misericordia y comprensi�n" sol�an ser vocablos que parecieran inapropiados en el lenguaje de los emprendedores. A tales virtudes, necesarias en la vida de la empresa, agregamos hoy la del perd�n.
Con bastante frecuencia, tanto administradores como administrados cometen, consciente o inconscientemente, equivocaciones, faltas, errores que es necesario que sean perdonados cuando quien los perpetra se encuentra realmente interesado en no volver a provocarlos.
El perd�n tiene el sentido de remisi�n de la culpa como elemento de trascendencia de todo lo que ha pasado, para dar v�a a lo que est� por venir. Esta actitud, nacida del saber prudencial, toma elementos de la inteligencia emocional para hacer sentir que, en el mundo del trabajo, todo no tiene que ser absolutamente cuadrado sino que hay consideraciones de humanidad como elementos importantes en el ejercicio de la tarea diaria.
Y aunque la empresa es campo de mayor racionalidad, no hay que olvidar que tanto jefes-l�deres como los dem�s trabajadores son aportantes de talento a la organizaci�n pero sin posibilidades de prescindir de sus fortalezas y debilidades humanas al entregar su talento.
El perd�n en la empresa tiene que ver, tambi�n, con la formaci�n de la generosidad de esp�ritu de quienes trabajan en ella, generosidad que va de los pormenores a los grandes procederes que la convivencia demanda.
En el clima organizacional se capta, se siente, se vive, cuando empresarios y trabajadores optan por la misericordia, la comprensi�n y el perd�n en sus relaciones laborales.

FELICIDADES

* Al concluir nuestro 19� a�o de edici�n, queremos hacer llegar a lectores y amigos nuestros deseos de felicidad en estas festividades.
*Igualmente, queremos agradecer a SANDIEGO y COTRAFA su incondicional patrocinio de nuestro trabajo de formaci�n para la competitividad humana.
*Esta es nuestra �ltima publicaci�n del a�o. Dios mediante regresaremos el pr�ximo 12 de Enero de 2016.
*Nuestro programa en Radio Bolivariana continuar� cada s�bado a las 11:30 de la ma�ana por los 92.4 de FM, con repetici�n los lunes a las 4:35 de la tarde por los 1110 de AM. Por internet: http://www.radiobolivarianavirtual.com/


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Ano XIX. No. 936 Enero 12 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

CULTURA UNIVERSAL

 

Para bien o para mal

El mundo de hoy tiene una caracter�stica, inconcebible en el pasado, la universalizaci�n cultural.
Desde cualquier lugar del mundo, por rec�ndito que parezca, nos llegan, a trav�s de los diferentes medios, los pensares, los sentires, los obrares de toda la humanidad.
Y como un hilo conductor, sus bondades y sus aberraciones.
Y todo se asimila sin que pueda pasar por el tamiz de quienes lideran pueblos que por su ignorancia, quieren conservar costumbres o mantener soberan�a para dominar.
Las grandes empresas trasnacionales, m�s poderosas que los mismos estados donde se afincan; las ideolog�as que no tienen ya barrera alguna para expandirse a placer; el arte que no tiene limitaci�n de idioma ni de sentimiento; el deporte que explaya el cultivo de las cualidades f�sicas, sobre las dem�s; la creaci�n o mutaci�n o clonaciones de vida en laboratorios, todo esto y m�s, constituye la avalancha incontenible de cambios deseados y no deseados por todos los pueblos, pero que los transforma para su bien o para su mal.
Las organizaciones mundiales, ya obsoletas frente a este gran cambio cultural universal, deber�an estar trabajando en el dise�o de ese mundo cercano sin fronteras, sin cacicazgos, sin reyezuelos, sin tiranos, sin ej�rcitos asesinos, sin obligados abandonos de los lugares donde cada quien quiera vivir, con modelos econ�micos equitativos. Y sobre todo, deber�an estar dise�ando e impulsando y ejecutando el esquema de formaci�n de los pueblos que s�lo podr�n hallar en los valores universales de la especie, su gran esperanza de larga vida feliz.
Es hora, tard�a quiz�s, de encauzar todas las acciones a contribuir a esa globalizaci�n de la cultura con fundamento en los valores universales de la �tica.

20 A�OS

* Iniciamos, con esta entrega, nuestro 20� a�o de env�o del Correo de la �tica a nuestros miles de abonados, muchos de los cuales nos siguen desde los inicios.
*Sin interrupci�n, cada semana hemos enviado un mensaje de responsabilidad, solidaridad, verdad, justicia, honradez y vida para empresarios, trabajadores, universitarios que quieren orientar sus vidas de trabajo al bien hacer, al bien tener, al bien sentir, al bien ser y al bien pensar.
*Empezamos estos 20 a�os con inmensa alegr�a y con la seguridad de que, si bien no cambiaremos el mundo, nuestras palabras no se perder�n.


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Ano XIX. No. 937 Enero 18 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

SE�OR�O

 

Instrumento de buen poder

Hay tres formas de interpretar esta actitud ante la vida: "Dignidad. Gravedad y mesura en el porte o en las acciones. Dominio y libertad en obrar, sujetando las pasiones a la raz�n". Drae.
Las tres son instrumentos del buen poder en manos de un empresario o un trabajador con caracter�sticas de rectitud.
Una actitud digna, frente al constante quehacer en el trabajo de mantener y acrecentar la empresa y optimizar su rentabilidad, impide que la vulgaridad, la ruindad, el menosprecio de los dem�s, ronde por los salones de producci�n o las oficinas haciendo, as�, de ellos lugares gratos de trabajo aunque las exigencias sean elevadas.
La mesura y la gravedad en el comportamiento o en el actuar del empresario, convoca al acatamiento de la orden con mayor presteza y a la aceptaci�n inmediata de las razones del mando, porque se aprecian nacidas de prudencia, tacto, ponderaci�n, seriedad, propios de un perfil se�orial.
El domino de las pasiones que con lleva su sujeci�n a la raz�n, modera las fuerzas instintivas de ira, de rabia, de ofuscaciones violentas, de maltrato a los dem�s cuando los resultados no son los esperados; ese dominio imprime un sello de respeto tal que la vida de la empresa remansa los momentos de dificultad para encontrar el sosiego necesario para salir de crisis o enfrentar los retos de las amenazas del entorno.
En conquistar el se�or�o empresarial, de tan menguada presencia en la vida de muchas empresas, deber�an estar enfocados los esfuerzos de trabajadores y administradores para incrementar los logros organizacionales y apreciar el regocijo que se siente cuando de uno se dice: ESE ES UN SE�OR.

REFLEXIONES

* Con el solo hecho de que se cambie de gobernantes los problemas de sus pueblos no cambian.
*Despu�s de un gobierno democr�ticamente fuerte, uno d�bil solivianta las fuerzas contenidas del desorden.
*La criminalidad busca medir la capacidad de autoridad de las nuevas administraciones, sobre todo de aquellas que pierden su tiempo buscando errores de las pasadas.


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Ano XIX. No. 938 Enero 25 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

PAZ

 

Arquitectura de empresarios y trabajadores

No puede confundirse, como se viene haciendo, que la paz del pa�s es el acuerdo al que se llegue con un grupo insurgente.
Que contribuya a la paz, s�. Pero que sea la paz para un pueblo agobiado por tantos agentes del crimen y por tanta injusticia social, no.
Los empresarios y trabajadores de las empresas tienen un deber muy grande de contribuir a alcanzar altos niveles de paz en este pa�s, en la medida en que honren su obligaci�n de generar riqueza para beneficio de todos con mayor �tica y con mayor responsabilidad. Constructores de paz.
Por lo tanto atentan contra la verdadera paz de la Naci�n quienes obstaculicen el normal desarrollo de las actividades que permitan alcanzar la rentabilidad necesaria para pagar bien a los trabajadores, para hacer los aportes impositivos al pa�s, para crecer y ampliar la base de cargos que generen nuevos empleos para los menos favorecidos.
Empresarios y trabajadores tienen que entender, dentro de su posici�n privilegiada, que hay much�simos otros conciudadanos que carecen de empleo, que no tienen lo necesario para una vivencia digna y humana, que escasean de medios para educarse o educar a su familia, que el acceso a los medios de salud son muy limitados para ellos, y que mientras estas circunstancias no cambien dr�sticamente, no solo la paz de esta Naci�n estar� amenazada sino la sobrevivencia misma del sistema de empresa privada.
Cada uno puede ser un gran arquitecto de paz en la medida en que abandone su ego�smo y, desde su puesto de trabajo, piense m�s en la Naci�n.
Mientras tanto, aunque se firmen acuerdos, no habr� paz.

REFLEXIONES

* Toda sociedad busca cambiar costumbres y en ese proceso se presentan rupturas y des�rdenes.
*Pero esa misma sociedad, en esa b�squeda, alcanza un nuevo orden social en el que permanecer� mientras nuevas fuerzas propician nuevos cambios.
*El papel del liderazgo religioso, pol�tico, econ�mico, cultural, estar� en saber interpretar el cambio deseado para orientar los esfuerzos al mayor beneficio social.
*Es bueno recordar que "todo cambio no es mejora, pero que toda mejora s� es un cambio".


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Ano XIX. No. 939 Febrero 1o. de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

NO DESISTIR

 

Por quienes han preferido el camino del bien

Frecuentemente se reciben invitaciones a desistir del trabajo de difusi�n de los valores o de recomendar comportamientos ajustados a lo legal y a lo �tico en las empresas, con expresiones como: "Esto seguir� siempre as�". "En todas partes es lo mismo". "Es bobada insistir en ense�ar valores en una sociedad donde lo que predomina es la viveza". "Si los que triunfan son los mentirosos, los corruptos, los insolentes, perjudicamos a los hijos insisti�ndoles en que digan la verdad, que sean pulcros, que sean respetuosos".
Y uno como que termina concedi�ndoles la raz�n porque ve que un hombre o una mujer de bien, para llegar a ser alguien en la vida, tiene que luchar contra un gran n�mero de individuos sin conciencia, sin remordimientos, sin temor a ser sometidos por sus delitos, que detenta poder, brindan sobornos, asesinan, calumnian, amenazan, chantajean, no se paran en consideraciones humanas de ninguna �ndole, con tal de lograr lo que se proponen o mantener sus posiciones.
Pero a quienes nos recomiendan desistir en la difusi�n de los valores �ticos en el trabajo, es necesario responderles que, desde su juicio, est�n olvidando que todav�a hay una pl�yade de hombres y mujeres de buena fe que van por esta vida, pese a los errores que a veces puedan cometer, dando testimonio de honradez, de justicia, de verdad, de respeto por la vida, de solidaridad y de responsabilidad, y que ellos, los que generalmente son los que nos leen, refuerzan sus comportamientos con nuestras palabras de aliento y reflexi�n.
Hay muchos hombres y mujeres trabajadores que merecen que les sigan llegando nuestras exhortaciones sobre los valores en la empresa, para fortalecerlos en el dif�cil camino del bien que han preferido.

REFLEXIONES

* Es bien sabido que la desconfianza se genera cuando aquel en quien se conf�a no act�a responsablemente.
*Ahora, toda persona que es denunciada, as� sea inocente, es culpable a�n sin comprob�rsele nada. Los medios tienen gran parte de culpa.
*Es desesperante ver a lentitud de los gobernantes reci�n posesionados en implementar los programas para lo cual fueron elegidos.
*Se endurecen las leyes contra los criminales, pero sigue elevada la impunidad. �Entonces?


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Ano XIX. No. 940 Febrero 8 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

REDES SOCIALES

 

No pueden convertirse en guarida de maleantes

Por m�s que estemos viviendo la �poca de los "millennials"; por m�s que el libre acceso a las redes sociales sea casi ilimitado; por m�s que se crea que los valores morales y �ticos no tienen cabida en ese mundo sorprendente pero casi ca�tico, a los seres humanos que participan en �l, les ata�en deberes ineludibles.
No puede haber licencia all� para calumniar a otro, para quitarle su honra y fama, para injuriar, para utilizar la mentira y la falacia como instrumento de combate, para despertar pasiones, lujuria o simplemente para zaherir por diferencias de sexo, religi�n, pol�tica, raza, econom�a o sociedad.
Tampoco puede creerse que exista licencia para enga�ar con ofertas de productos de costos mentirosos, de entregas que no se cumplir�n, de presentaci�n, calidad, tama�os, colores, que se suministran diferentes a como se publicitan o con el mal uso de la informaci�n de los medios de pago de los usuarios en l�nea.
Claro que uno sabe que ladrones, mentirosos, falsos, ventajosos, vivos, criminales siempre habr�, pero cuando esto toma grandes dimensiones es como si se tratara de una epidemia la que hay que controlar con severas medidas que defiendan a la gente de bien que queda expuesta.
As� como no puede permitirse que la criminalidad se desborde en una comunidad, as� mismo no puede permitirse que las redes sociales sean guarida de maleantes, aunque se invoque el derecho a la libertad de expresi�n o a la libertad de empresa.
Adem�s, en las redes sociales hay que exigirse todo el rigor con que el Estado suele compeler el inadecuado comportamiento presencial en las diversas organizaciones.

REFLEXIONES

LA INJUSTICIA http://www.proverbia.net/
* La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo. Plat�n (427 AC-347 AC) Fil�sofo griego.
* La injusticia, siempre mala, es horrible ejercida contra un desdichado. Concepci�n Arenal (1820-1893) Escritora y soci�loga espa�ola.
* Lo arbitrario no s�lo es funesto cuando se utiliza para el crimen. Empleado contra el crimen, tambi�n es peligroso. Benjam�n Constant (1767-1830) Escritor y pol�tico franc�s.
* El fuero para el gran ladr�n, la c�rcel para el que roba un pan. Pablo Neruda (1904-1973) Poeta chileno.


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Ano XIX. No. 941 Febrero 15 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

EL PLAGIO

 

�Formando su propio cartel?

"Copiar en lo sustancial obras ajenas, d�ndolas como propias" (DRAE), se ha vuelto costumbre entre los medios de comunicaci�n, entre las altas esferas del Estado, entre artistas de variada rama y renombre, y a�n entre empresarios de medicamentos, alimentos, vestuario, que no tienen verg�enza en plagiar un producto o una obra para beneficiarse econ�micamente eludiendo as� los costosos procesos investigativos, de producci�n o de difusi�n que la v�ctima ha realizado. Porque para eso es la "viveza", argumentan.
Hay periodistas que se est�n equivocando gravemente y por lo tanto dando oportunidad de incredibilidad, cuando toman relatos, f�bulas o cuentos publicados en redes sociales o traducidos de otros medios, y los copian textualmente para ilustrar el comienzo de sus art�culos sin dar ning�n tipo de cr�dito a la fuente o a quien los comparte. El lector, no informado, cree que ese periodista es autor, cuando es un plagiador.
Hay empresarios que sin pudor alguno copian modelos de calzado, de dise�os, de logos y a�n de marcas, con ligeras variaciones, para beneficiarse, aunque lo justifiquen trasladando a sus clientes parte de esos beneficios. El cartel de los plagiarios.
Al plagiario periodista, generalmente, se le desvincula del medio. Al plagiario empresario le llueven las demandas, lo mismo que al plagiario artista, pero al plagiario del Estado o pol�tico, se le ve seguir ascendiendo en su carrera, sin rubor alguno.
Pero a esta sociedad que se ve tan estoica ante cr�menes de lesa humanidad �qu� le van a importar unos ladrones que se apropian de obras de otros haci�ndolas pasar como suyas?

REFLEXIONES

LA PACIENCIA

Tomadas de http://www.proverbia.net/
* La paciencia es amarga, pero sus frutos son dulces. Jean Jacques Rousseau (1712-1778) Fil�sofo franc�s.
* Cuando fuiste martillo no tuviste clemencia, ahora que eres yunque, ten paciencia. Refr�n.
* La paciencia tiene m�s poder que la fuerza. Plutarco (50-125) Escritor griego.
* No hay aut�ntico genio sin paciencia. Alfred de Musset (1810-1857) Poeta franc�s.
* Si he hecho descubrimientos invaluables ha sido m�s por tener paciencia que cualquier otro talento. Isaac Newton (1642-1727) Matem�tico y f�sico brit�nico.


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Ano XIX. No. 943 Febrero 29 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

INCREDIBILIDAD

 

Mientras no haya un pueblo soberano y digno

Cada vez se deteriora m�s y m�s la credibilidad en las instituciones de la Naci�n.
Uno percibe que no hay en quien creer: ni en la justicia, ni en los representantes del pueblo, ni en los �rganos de control, ni en las autoridades nacionales ni regionales. Mentiras van, mentiras vienen. Acusaciones de unos contra otros. Exceso de gastos fiscales y tributaci�n. Acatamiento a medias o desconocimiento de lo que disponen las altas cortes. Las asonadas. La corrupci�n. Justicia por la propia mano. A cualquiera se le ocurre decretar un paro armado y lo hace. Se asesinan muchachos que se meten a la polic�a a buscar su tarjeta militar, mientras se habla de di�logo para la paz. Se siegan vidas por un maldito celular. Qu� tristeza. Todo esto y m�s es s�ntoma, y grave, de un pa�s no gobernado e ingobernable.
Pero, lo peor es que no se ven caminos esperanzadores porque cada cual sigue en lo suyo. El pueblo, postrado. Sus dirigentes o comprometidos o pl�cidos en posiciones logradas.
Uno vibra con el mensaje del Pont�fice a los j�venes: "Riqueza, Esperanza, Dignidad", pero hasta ah� se llega, porque las estructuras siguen siendo inamovibles.
Se observan esfuerzos de hombres y mujeres por alentar mejores vivencias, mejores comunidades, mejores climas de vida pero su paso es tardo y ni los mismos que lo anhelamos somos capaces de acompa�arlos con tenacidad y coraje.
�Esto seguir� hasta el final de los siglos o se erguir� un pueblo capaz de sentir verg�enza por su cobard�a, por su manso convivir con la criminal forma de vida a la que est� siendo sometido?
No habr� credibilidad mientras no haya todo un pueblo soberano y digno que sea capaz de redireccionar la senda.

REFLEXIONES

LA BONDAD

Tomadas de http://www.proverbia.net/
* Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace da�o en otro. La vida es un todo indivisible. Mahatma Gandhi (1869-1948) Pol�tico y pensador indio.
* Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro. Plat�n (427 AC-347 AC) Fil�sofo griego.
* Si hacemos el bien por inter�s, seremos astutos, pero nunca buenos. Cicer�n (106 AC-43 AC) Escritor, orador y pol�tico romano.
* No puedes obligarte a ti mismo a sentir algo que no sientes, pero si puedes obligarte a hacer el bien, a pesar de lo que sientes. Pearl S. Buck (1892-1973) Novelista estadounidense.


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Ano XIX. No. 943 Febrero 29 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

PARTICIPACION

 

Sin hipocres�a

En la vida empresarial actual se impone cada vez m�s la participaci�n, entendida como que todas las personas que conforman la organizaci�n toman parte en sus planes, en sus procesos, en sus decisiones y en sus resultados.
La participaci�n invita a la formaci�n de h�bitos refrendados por virtudes o valores como generosidad, comprensi�n, buena fe.
Tanto empresa como trabajador deben tener claro el alcance de la participaci�n, a trav�s de la comunicaci�n, para no llamarse a enga�o cuando se convoca a ella o se exige.
Es claro que todos no pueden estar en todo, por lo que es necesaria esa clara definici�n de hasta donde se quiere llegar y hasta donde se acepta llegar.
Pero no puede darse la hip�crita forma de unos y otros de mostrarse o aclamarse participantes y participativos cuando en la pr�ctica se excluye o no se da. Por ejemplo cuando la empresa dice que es participativa y el trabajador solo se entera de lo que pasa en ella a trav�s de los medios. O cuando el trabajador ve que la empresa puede recibir da�o grave por algo que observa, y se lo calla.
La participaci�n no es un don de gratuidad de la empresa, ni es una conquista sindical, es un mutuo reconocimiento de la importancia de la interacci�n de los actores empresariales, que en la empresa moderna racionalmente se define y se practica para beneficio de todos.

REFLEXIONES

LA ARMONIA

Tomadas de http://www.proverbia.net/
* La paz y la armon�a constituyen la mayor riqueza de la familia. Benjam�n Franklin (1706-1790) Estadista y cient�fico estadounidense.
* El derecho del obrero no puede ser nunca el odio al capital; es la armon�a, la conciliaci�n, el acercamiento com�n de uno y del otro. Jos� Mart� (1853-1895) Pol�tico y escritor cubano.
* Entre dos individuos, la armon�a nunca viene dada, sino que debe conquistarse indefinidamente. Simone de Beauvoir (1908-1986) Novelista e intelectual francesa.


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Ano XIX. No. 944 Marzo 7 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

FAMILIA

 

Aliciente en el trabajo

Por lo general, todo hombre y mujer que trabajan est�n ligados a una familia. Para casi todos ellos, el bienestar de la pareja, de los hijos, de los padres, de los familiares cercanos, constituye uno de los principales alicientes para buscar, mantener y crecer en el ejercicio de su trabajo, dependiente o no.
Otro de los alicientes para ello es el propio desarrollo personal.
Estos dos est�mulos han de permanecer v�vidos en cada uno de los trabajadores en tanto senderen hacia la b�squeda de su excelencia.
Por ello, si la familia constituye uno de los elementos que impulsan a la realizaci�n de la labor cuotidiana, es preciso, por parte de los orientadores, mantener informaci�n sobre las necesidades y realizaciones de las familias del trabajador, para generar planes organizacionales que contribuyan a mantener el clima familiar necesario para el aporte a la satisfacci�n del trabajador durante la ejecuci�n de la tarea.
Es imposible pedir a quien trabaja que deje fuera los problemas y entre a trabajar con �nimo despierto y actitud serena cuando una angustia econ�mica sofoca, un hijo se enferma, un padre padece deficiencias o un c�nyuge fracasa en su labor profesional.
Es posible que alguna empresa no alcance a contribuir con mucho a sus soluciones, pero s� con la orientaci�n para encontrarlas a trav�s de Gesti�n Humana y contactos exteriores.
Por m�s que se modernice el concepto empresarial, no se puede caer en la inhumana pr�dica de que "aqu� lo �nico que nos interesa es lo que usted produzca y por eso se le paga", desconociendo la val�a humana como fundamento de la efectividad. Mas, para ello, el mismo trabajador tambi�n ha de reconocer su val�a.

REFLEXIONES

LA AMBICION

Tomadas de http://www.proverbia.net/
* La ambici�n no hermana bien con la bondad, sino con el orgullo, la astucia y la crueldad. Leon Tolstoi (1828-1910) Escritor ruso.
* La ambici�n jam�s se detiene, ni siquiera en la cima de la grandeza. Napole�n I (1769-1821)
* La ambici�n suele llevar a las personas a ejecutar los menesteres m�s viles. Por eso, para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse. Jonathan Swift (1667-1745) Pol�tico y escritor irland�s.
* En el desprecio de la ambici�n se encuentra uno de los principios esenciales de la felicidad sobre la tierra. Voltaire (1694-1778) Fil�sofo y escritor franc�s.


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Ano XIX. No. 945 Marzo 14 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

COMPROMISO Y LEALTAD

 

Son �ridos en empresas arcaicas

Con regularidad nos ocupamos de dos virtudes que han de acompa�ar al trabajador de la empresa moderna: Compromiso y lealtad.
Y decimos "empresa moderna" porque realmente estas dos virtudes s�lo pueden tener su m�s completa pr�ctica en una empresa que haya abandonado los vestigios de sujeci�n excesiva, de supervisi�n suspicaz, de despotismo, de incomunicaci�n, de intransigencia patronal, porque en las arcaicas, aquellas en las que todav�a las personas son consideradas, y se consideran, un recurso m�s, solo cabe miedo, sumisi�n, falsedad, rumor, desavenencia y actitud de competencia suspicaz entre los equipos de trabajo.
La empresa moderna, caracterizada por un estilo de administraci�n fundamentada en valores, est� recalcando la val�a del trabajador, y lo est� haciendo consciente de ella a trav�s de una orientaci�n reconocedora y valoradora de sus facultades humanas para su trabajo; una delegaci�n con autonom�a; una exigencia razonable en cuanto a los objetivos convenidos, no impuestos; una audici�n de sus inquietudes y necesidades; un entendimiento en el reconocimiento del error, y una disciplina formativa necesaria para enderezar los rumbos.
En un clima as�, las respuestas del trabajador son: el compromiso, entendido como cumplimiento a cabalidad de sus obligaciones contractuales y de su palabra dada, y la lealtad entendida, tambi�n, como cumplimiento de lo que su hombr�a de bien y el honor le est�n demandando con respecto a esa empresa digna.
La empresa moderna en contraprestaci�n a su apertura humana ha de formar en ese compromiso y lealtad, y reclamarlos, como corresponde entre quienes se reconocen como mutuos aportantes.

REFLEXIONES

EL TRABAJO

Tomadas de http://www.proverbia.net/
El trabajo y la lucha llaman siempre a los mejores. S�neca (2 AC-65) Fil�sofo latino.
* El genio comienza las grandes obras, pero s�lo el trabajo las acaba. Joseph Joubert (1754-1824) Ensayista y moralista franc�s.
* M�s conf�o en el trabajo que en la suerte. Proverbio latino
* El placer que acompa�a al trabajo pone en olvido a la fatiga. Horacio (65 AC-8 AC) Poeta latino.
* El trabajo es vida. Thomas Carlyle (1795-1881) Historiador, pensador y ensayista ingl�s.


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Ano XIX. No. 946 Marzo 21 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

DEMONIOS EN LAS CALLES

 

Por autoridad l�nguida e incivilidad

En materia de movilidad, el desorden, la desobediencia, el irrespeto a las normas est�n siendo una constante entre los ciudadanos, a�n de bien, de nuestro pa�s.
Es asombrosa la forma como responden los conductores de veh�culos a los ingentes esfuerzos que hacen las administraciones p�blicas por ampliar las v�as, mejorarlas, construir unas nuevas: Se apoderan de ellas dejando parqueado su carro, con ol�mpico desd�n, por tiempos que van desde minutos hasta horas y d�as.
Por ejemplo: Ampl�an una calle de dos calzadas a tres, y los "ciudadanos" empiezan a estacionar sus veh�culos a lado y lado dejando una sola para la circulaci�n. El trabajo de los entes municipales se pierde, porque el tr�nsito por ella se sigue dificultando tal como ocurr�a cuando solo hab�a dos calzadas.
En esto se conjugan dos problemas: Una ciudadan�a incivil y una autoridad l�nguida. Ambos tiene que ver con el comportamiento social que linda con las buenas costumbres y la moral p�blica, y que deb�a estar ajustado a las normas legales, y a la responsabilidad que compete a toda autoridad: �tica ciudadana y �tica p�blica.
De ah� que la tan cacareada frase: "Los buenos somos m�s", tambi�n habr� de analizarse a la luz de los comportamientos c�vicos que hacen que un hombre o una mujer sean seres de bien. Porque hay personas de enorme calidad humana, casi �ngeles, que al subirse a un veh�culo se convierten en furibundos demonios de las calles.
Una ciudad puede ser muy innovadora, muy desarrollada, pero si paralelamente la autoridad es desafiada, como est� sucediendo en todos los campos, y su respuesta es pusil�nime, de muy poco valen los reconocimientos externos frente al sentir de sus buenos ciudadanos decepcionados.

REFLEXIONES


* �Ya est� suficientemente claro que hay un nuevo libreto que aplicar en las modernas relaciones en el trabajo?
* En el deseo de humanizar la banca tradicional, una sola persona, as� sea su gerente, no es suficiente para lograrlo. Hay que cambiar toda una cultura universal.
* Es natural que encontremos debilidades en la vida de cada prohombre, pero es necesario recordar que es un ser humano.
* No resulta f�cil aplicar lo que se predica cuando la pasi�n desaf�a.


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Ano XIX. No. 947 Marzo 28 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

HOLOCAUSTO

 

Al que empresarios y trabajadores contribuyen

Que mueran miles y miles en los conflictos b�licos; que mueran miles y miles por el terrorismo, por las guerrillas, por el narcotr�fico, por la pol�tica, por las bandas criminales, por la delincuencia com�n, por los abortos, por el hambre, por la violencia sexual, por la violencia de los estados, ya no hace mella en mucha gente.
La sangre de seres humanos corre por los pisos; lavamos, y seguimos nuestras fiestas, nuestros bailes, a�n por encima de ella.
Ya no doblan las campanas por los asesinados; las banderas solo flotan a media asta cuando la v�ctima es prominente; no hay duelo en la humanidad por los sacrificados, ni siquiera por los inocentes.
Que mueran miles y miles por culpa de empresas y trabajadores: de salud, de transporte, de productos alimenticios, de medicinas, y de tantos que contaminan el ambiente, tampoco causa, ya, siquiera asombro.
Las manifestaciones de protesta por esta gran matanza de seres humanos son l�nguidas y t�midas.
Jam�s la humanidad hab�a sufrido tal holocausto como el que ahora soporta, o mejor, tolera.
El valor de la vida ya no tiene altar donde hacer ofrendas que mantengan encendida la hoguera del respeto por la de los seres humanos y no humanos. El negro tabern�culo de la muerte la ha destronado por la displicencia, la cobard�a y la resignaci�n de la misma humanidad, sin liderazgo.
Por ello incumbe, a empresarios y trabajadores, desde su campo laboral y con gran rigor human�stico, adquirir amplia conciencia de su triste aporte a este holocausto, para restringir los riesgos con que sus actividades est�n contribuyendo a incrementarlo.

REFLEXIONES

Atacar la fe de los creyentes parece que ha dado buenos dividendos a los medios.
* La publicidad rayana en la pornograf�a pareciera que fuera hecha por creativos que no tienen familia que educar.
* Muchas empresas pregonan el valor de la familia en sus c�digos de �tica, y no vacilan en apoyar publicidad que va en contra de ese valor.
* Un capitalismo social humaniza la relaci�n laboral.


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Ano XIX. No. 948 Abril 4 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

ALINEACION

 

De los valores del trabajador con los de la organizaci�n

Cuando ingresa un trabajador a la organizaci�n, trae una serie de valores que ha adosado a su individualidad en el camino de su vida. Son valores de orden personal, familiar, social, empresarial u organizacional que alimentan sus creencias, sus principios y fundamentan su �tica en cada uno de esos campos.
En su proceso de formaci�n ha recibido tanta informaci�n que es posible que mucha de ella est� desviada, laxa, mal interpretada o simplemente diferente a lo que se espera de �l en su nueva empresa.
De ah� que resulte imprescindible revisar tres pasos en el proceso de inducci�n y de adaptaci�n al cargo: Un primer paso es conocer a fondo los valores del trabajador. Este conocimiento debe ser previo a su ingreso y luego, reforzado en el proceso de inserci�n a la vida laboral. Los administradores suelen ser poco diligentes en la investigaci�n de esos valores y suelen dejarlo a su intuici�n o carecen de los instrumentos necesarios para hacerlo.
Un segundo paso es, sobre la base de esa investigaci�n, determinar el proceso de reorientaci�n de los valores del trabajador a los que, en su direccionamiento estrat�gico, ha definido la empresa como fundamentales para ella. Tambi�n aqu� escasea la acci�n administrativa, m�s que todo, porque se cree que eso de los valores es secundario en la tr�ada estrat�gica.
Un tercer paso es la evaluaci�n de los resultados del proceso de reorientaci�n. La alineaci�n de los valores del trabajador con los de la organizaci�n no puede dejarse al azar porque podr�a producirse una p�rdida, costosa en dinero, en tecnolog�a, en conocimiento y en humanismo, al tener que desvincularlo por comportamientos no alineados, debidos a fallas en este proceso. Por eso hay que revitalizarlos permanentemente.

REFLEXIONES

Alcalde: las medidas temporales imprevistas pueden darle resultado pero es mejor hacer respetar, permanentemente, las leyes que protegen el ambiente. �Se hace?
* Los criminales saben que los ciudadanos de bien no tienen c�mo defenderse, y conocen la inoperatividad de la justicia y de las autoridades.
* Tambi�n es una verg�enza tanta podredumbre en la instituci�n policial.


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Ano XIX. No. 949 Abril 11 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

ACEPCI�N DE PERSONAS

 

Pervierte la jefatura y el liderazgo

Las democracias suelen mostrar su mayor nivel de ruindad, mezquindad y producir mayor asco, cuando en ellas pulula la acepci�n de personas que no es otra cosa que la "acci�n de favorecer o inclinarse a unas personas m�s que a otras por alg�n motivo o afecto particular" -Drae-, sin tener en cuenta m�rito o raz�n.
En nuestras democracias, los hijos y las familias de los jefes pol�ticos sin otro m�rito o raz�n que la de serlo, son privilegiados con altos cargos, con excelentes contratos y distinciones, mientras los ciudadanos aguantan, toleran o simplemente permanecen indiferentes ante tama�a y tan generalizada injusticia. Y eso se prolonga por generaci�n y generaci�n.
En las empresas, con mayor frecuencia de la esperada, tambi�n se da la acepci�n de personas cuando se favorece a un miembro del equipo por la cercan�a a su jefe, por su zalamer�a, por su capacidad de correvedile, por preferencias sexuales, religiosas, raciales, regionales, que no por sus merecimientos.
Dar un trato mejor a unos que a otros sin m�rito ni raz�n, tambi�n hace odiosa la administraci�n y rebaja y envilece tanto a los unos como a esta. Pero el mayor mal que causa es que la injusticia cometida queda escondida en los pliegues del coraz�n de quien la sufre y ello afecta sus ideales de compromiso y lealtad, y por contera la productividad, el clima organizacional y la satisfacci�n laboral -felicidad-.
Los verdaderos jefes-l�deres de las organizaciones no pueden caer en la tentaci�n de dar mejor trato a unos que a otros, inmerecidamente, porque si lo hicieren concluir�an por pervertir su jefatura y liderazgo.
Y una jefatura y un liderazgo pervertidos terminar�an, a su vez, por desmoronar toda la empresa.

REFLEXIONES

Pareciera que los odios entre las hinchadas de los equipos de f�tbol tuvieran otro ingrediente m�s grave: el regionalismo.
*  Los coros soeces que se entonan en los estadios y los ataques al amueblamiento de las poblaciones donde se disputan los partidos est�n demostrando odio por la regi�n visitada.
* Autoridades: este desborde de pasi�n contra las regiones, alimentado muchas veces por los medios, podr� tener consecuencias graves. Cuidado.


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Ano XIX. No. 950 Abril 18 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

ESC�NDALOS

 

Atolladeros de organizaciones privadas y p�blicas

No cesan los esc�ndalos nacionales e internacionales en los que aparecen organizaciones y dirigentes que decepcionan con su falta de pulcritud �tica en los negocios y servicios.
Paralelamente, en los medios se reitera la convocatoria a que la �tica empresarial se restablezca con la voluntad necesaria para que, en el liderazgo, sean los valores y los principios los verdaderos orientadores de los comportamientos empresariales, y no la ambici�n, la avaricia, el af�n de logros y rentabilidad a costa de su inmolaci�n. Pero es como gritar en el desierto.
Porque tanta fuerza ha alcanzado la forma como avanzan los esguinces a las normas del bienhacer, del bienser, del bienestar y el bientener que tama�as atrocidades parecieran lo normal en los actuales negocios de productos y servicios.
Si no por la raz�n o por la fuerza del saber prudencial, las organizaciones han de ser metidas en cintura con toda la potencia del Estado.
Pero si el Estado sigue contaminado -�hasta m�s d�nde?-, por la corrupci�n y por la politiquer�a, se corre el peligro de persecuci�n injusta en su prop�sito mendaz de enderezar lo torcido.
Entonces, uno se pregunta �qu� hacer con la avaricia, la ambici�n, el ansia de enriquecimiento il�cito empresarial y la persecuci�n pol�tica estatal disfrazada de bienhacer, que est�n sugiriendo la certeza de ser connaturales a organismos privados y del Estado? Pues el problema mayor es que estos aterradores vicios se est�n extendiendo como mancha maligna por todo el orbe, a�n en organizaciones llamadas a mantener viva nuestra fe y nuestra esperanza.
Entretanto, las fauces del extremismo permanecen abiertas para engullirse tambi�n a aquellas empresas y estados que a�n luchan por conservar su dignidad en medio de tal atolladero.

REFLEXIONES

Los criminales tampoco creen en la capacidad de la autoridad para controlar sus cr�menes.
* Nuestras esperanzas en las nuevas autoridades para frenar el holocausto, se est�n viendo frustradas.
* Una sola persona asesinada, un solo motociclista muerto es una bofetada a un pueblo esperanzado en construir una naci�n humanizada.


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Ano XIX. No. 951 Abril 25 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

VIRTUDES EMPRESARIALES

 

Potenciadoras de la satisfacci�n laboral

El Doctor Martin Seligman en su Psicolog�a Positiva http://psicologiapositivacr.com/ se�ala seis virtudes aplicables en todos los roles vivenciales.
Esas virtudes, con su fundamento aristot�lico, son la Sabidur�a, el Valor y el Coraje, el Amor y la Humanidad, la Justicia, la Templanza y la Trascendencia.
Han sido llamadas virtudes �ticas -el valor y el coraje, el amor y la humanidad, la justicia-, y diano�ticas -la sabidur�a, la templanza y la prudencia-, porque unas corresponden a la parte sensitiva del alma y las otras a su parte racional, intelectual.
Para cada una de esas virtudes, desarroll� con Christopher Peterson, 24 fortalezas como caminos para potencializarlas y encontrar la satisfacci�n o felicidad, como resultado de la b�squeda de ser mejor en el rol existencial.
Estas virtudes cuando se asumen en los planes estrat�gicos organizacionales sirven de orientadoras a las fortalezas que necesariamente ha de desarrollar todo emprendimiento �tico.
Y frente a los hechos de avaricia, de insensibilidad, de libertinaje, de atropello a la dignidad humana, de enga�o a usuarios y clientes, de discriminaci�n, que se vienen presentando en el mundo del trabajo, la tarea de las empresas dignas para fortalecer estas virtudes en ellas, permitir� que la mancha creciente y extendida de los esc�ndalos en que andan empantanadas organizaciones privadas y p�blicas, encuentre dique por la voluntad empresarial de ser verdaderas "bases del desarrollo" para la naci�n, como lo reconoce la carta constitucional. Reconocimiento y derecho, traicionados hoy por mismas empresas del sistema.
Por ello nos ocuparemos de cada virtud en particular en nuestros pr�ximos editoriales.

REFLEXIONES

�D�nde est� la autoridad cuando pasan motociclistas en sus veh�culos ruidosos despertando el vecindario?
* �D�nde est� la autoridad cuando motociclistas compiten en las v�as p�blicas, con riesgos para transe�ntes?
* �D�nde est� la autoridad cuando motociclistas rapan a los conductores de veh�culos en estacionamientos y sem�foros?


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Ano XIX. No. 952 Mayo 2 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

SABIDURIA

 

Sin �tica es picard�a

En las organizaciones, tanto due�os como administradores y administrados, tienen que entender que la sabidur�a como virtud, como actitud habitual, ha de estar acompa�ada de un compromiso �tico profundo.
Cuando este no existe, la sabidur�a se convierte en un h�bito que manipula el conocimiento y la forma de lograr resultados por fuera de los ordenamientos de la moral y de la �tica, de las buenas pr�cticas administrativas y de los valores que se preconizan en las triadas estrat�gicas.
La sabidur�a, sin la �tica, da paso a la sagacidad, a la avaricia, a la manipulaci�n de los seres humanos aportantes al proceso de la organizaci�n, a pr�cticas ilegales de oligopolio o monopolio, a la publicidad enga�osa, a las promociones mentirosas, al trabajo mal remunerado, al trabajo con bajo rendimiento y desleal, al incumplimiento de lo pactado por las partes en su contrato de trabajo, al ausentismo falaz, porque abusa del conocimiento para el aprovechamiento il�cito, en vez de utilizarlo en el cumplimiento del servicio que les corresponde.
Fortalezas como la creatividad, la innovaci�n, el amor por el aprendizaje, la originalidad, la inteligencia pr�ctica, la perspicacia -Peterson y Seligman 2004-, sin el componente �tico, pueden, entonces, desviarse y convertirse en potencializadores de sabidur�a para hacer el mal, en beneficio propio, como de hecho se observa, y de donde emana el gran descr�dito creciente que viene soportando el sistema de empresa privada y las instituciones del Estado.
Porque, lamentablemente, hay que reconocer que los grandes p�caros de este pa�s, ya sean due�os, trabajadores o servidores p�blicos, tienen una inteligencia, un conocimiento, una sabidur�a asombrosa, para eso: para hacer el mal, y, cuando son atrapados, para defenderse, para soslayar, para justificar, para contraatacar y hasta para mostrarse arrepentidos y pedir perd�n, aun con l�grimas, de cocodrilo.

REFLEXIONES

Muchos j�venes m�dicos salen de universidades de altos estratos con poca sensibilidad humana y mucha egolatr�a. Es necesaria una intervenci�n �tico-social en ellas.
* En algunas cl�nicas universitarias pululan j�venes m�dicos o estudiantes m�s preocupados por atender su "whatsapp" que a los pacientes.
* �Hay alguna norma legal que permita restringir el uso de celulares o tabletas o "whatsapp" en el trabajo?


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Ano XIX. No. 953 Mayo 9 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

SABIDURIA-2-

 

La gran ventaja competitiva

Arist�teles conceb�a la Sabidur�a como la suprema de las virtudes, el conocimiento perfecto de los principios y las causas.
En el proceso organizacional suele anteponerse la intuici�n a la sabidur�a, porque, como desde entonces, no hay suficiente disciplina para el conocimiento de la causalidad.
La improvisaci�n en las organizaciones p�blicas y privadas son constantes manifestaciones del desinter�s por los factores que llevan al saber. No se fomenta el inter�s por un intelecto que se pregunte con m�s frecuencia sobre el porqu� de los sucesos, ni por la apertura mental necesaria para responder a la curiosidad propia de quien siente el imperativo de investigar para llegar a la posesi�n de la verdad para la acci�n.
El no pensar, si no el operar rutinaria y autom�ticamente como lo posicion� la administraci�n cient�fica de Frederick W. Taylor en la industria, dej� la raz�n al margen para entender un proceso, para comprender su principio y sus causas, y para ejercitar la investigaci�n desde la base y as� contribuir a los resultados exitosos operacionales, porque solo podr�a ejecutarse el trabajo tal como se ordenaba, reduciendo a cero el aporte mental del trabajador. �Vaya ciencia!
Pero lo m�s triste es que ni en medios educativos, ni en organizaciones p�blicas y, poco, en las privadas de la Naci�n, est� primando el desarrollo de la Sabidur�a como fundamento del propio avance del pa�s, por la rigidez o falta de flexibilidad en aquello que damos como sabido, o por las copias que preferimos hacer de pa�ses m�s sabios por su disciplina de conocimiento. Copias generalmente mal hechas o mal trasplantadas en culturas diferentes.
Las organizaciones p�blicas y privadas deben aspirar a la Sabidur�a, facilitando los medios para que todos sus aportantes sean sabios en la b�squeda de su misi�n.
La Sabidur�a, as�, se convertir� en su gran ventaja competitiva.

REFLEXIONES

Ante la impunidad reinante uno esperar�a un gran revolc�n en el sistema de justicia.
* Es tan grande la corrupci�n en los organismos responsables de la movilidad, que uno tiene que ver con admiraci�n cuando un buen servidor p�blico exige su derecho a la honra y fama.
* Raz�n asiste al Procurador de la Naci�n cuando se observan hechos en los que se trata mejor a un ser animal que a un ser humano.
* Conmovedora la escena cuando el cuerpo policial ayuda a una madre a dar a luz en lugares inh�spitos.


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Ano XIX. No. 954 Mayo 16 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

VALOR Y CORAJE

 

Gran virtud si se asume desde lo �tico

La segunda de las virtudes empresariales que tomamos de la Psicolog�a Positiva es el Valor y el Coraje, que aqu� se entiende como la disposici�n del �nimo arraigada en la fuerza de voluntad para encarar con audacia los retos que el emprendimiento demanda, para vencer o soslayar sus obst�culos y para perseverar en el prop�sito iniciado.
Esta disposici�n de �nimo vence la indecisi�n, el amilanamiento, el miedo, la turbaci�n, el desasosiego, que impiden que la inteligencia vea con claridad las realidades.
Con esta actitud, la voluntad, con su fuerza, estar� presta a hacer frente al desaf�o organizacional que se presente cuando las dificultades competitivas se den, cuando los insumos escaseen, cuando la producci�n o el servicio se estropee en el proceso y su calidad demerite, cuando las oportunidades de �xito se desplieguen en los momentos financieros m�s dif�ciles, o cuando los contradictores internos busquen excusas para frenar los crecimientos planeados o cuando las relaciones laborales tambaleen.
Tal disposici�n de �nimo y tal fuerza de voluntad ser�an energ�as perdidas, o solo �mpetus, si la persistencia o la perseverancia no estuviere presente en su ejercicio.
La virtud del Valor y el Coraje tiene que ser propia de todo hombre o mujer que decida dedicar gran parte de su vida a crear, mantener o aportar a una empresa. Su carencia es la principal raz�n del fracaso de muchos.
Sin embargo, no ha de confundirse el Valor y el Coraje, con la arrogancia, la temeridad, el arrebato, el frenes�, propios de soberbios carentes de sabidur�a.
Sabidur�a y coraje: Conocimiento y determinaci�n. Excelente binomio empresarial si se asume desde lo �tico.

REFLEXIONES

La soberbia de los pol�ticos lleva al pueblo a polarizarse peligrosamente.
* Parece que nos interesara m�s el esc�ndalo sexual de los artistas de la televisi�n que el futuro del pa�s.
* Nos importa m�s la vida de un animal que la vida de los ni�os que mueren de hambre en nuestro pa�s.
* Importa m�s la marcha de la marihuana, que la marcha en contra de las pol�ticas gubernamentales err�ticas sobre la salud de los colombianos.


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Ano XIX. No. 955 Mayo 23 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

VALOR Y CORAJE -2-

 

Para erguirse sobre el sentimiento de esclavitud

Esta virtud del Valor y el Coraje es preciso fortalecerla cada d�a porque suele sentirse amenazada por el mando, por la subordinaci�n, por la descalificaci�n en el puesto de trabajo, por los rumores de compa�eros envidiosos o de asociaciones que quisieran que uno permaneciera doblegado ante ellas.
Para ello, hay que trabajar en el vencimiento del miedo que se desarrolla ante las amenazas, afront�ndolas, s�, con el temor racional que representan los retos, pero con la pasi�n y la fuerza que el entusiasmo produce en quienes la ejercitan a diario.
As� mismo, el Valor y el Coraje incitan a trabajar con la perseverancia que impide que se abandonen las tareas iniciadas, y que se persista en aquellas que m�s dificultades ofrecen, sin desconocer que habr� realidades que impidan llevarlas a feliz t�rmino por lo cual requerir� de la capacidad para reconocerlo y flexibilizarse ante tales. Este reconocimiento reforzar� la autenticidad y la honestidad de los actos de quien as� obre.
Asumir esta virtud, cultivarla, desarrollarla da tal vigor al administrador y al administrado, que necesariamente tendr�n que cambiar los h�bitos laborales para llegar a los caminos de satisfacci�n o felicidad que hacen que el amanecer del nuevo d�a traiga la disposici�n y el entusiasmo necesarios por la labor a emprender.
En las porter�as de las organizaciones uno suele ver los rostros de aquellos a quienes el Valor y el Coraje incitan al ejercicio diario de su trabajo, y los de aquellos que arrastran las cadenas de la amargura pues carecen de la valent�a para erguirse sobre su sentimiento esculpido de esclavitud en su trabajo.

REFLEXIONES

La soberbia deportiva es m�s relevante cuando se pierde ante un rival que se cre�a f�cil de vencer. No se sabe perder.
* Pero tambi�n cuando no se sabe ganar, la soberbia envilece el triunfo.
* Cuando las coces aparecen en el deporte, los deportistas se igualan a los animales pateadores. Vergonzoso.
* �Qu� organizaci�n est� libre hoy de corrupci�n?


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Ano XIX. No. 956 Mayo 30 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

AMOR Y HUMANIDAD

 

Sin esta virtud la empresa no puede ser fidedigna

Pocos creen que pueda vivirse la virtud del Amor y la Humanidad entre empresarios, administradores y administrados.
La historia de las relaciones laborales est� signada de odios, de rencores, de envidias, de desconfianzas, de difamaciones y de actos demasiado oscuros como para pensar en que sea posible un mundo organizacional en el que, estas y las dem�s virtudes puedan desarrollarse, porque se percibe como campo �rido en donde solo brotan las espinas y los cardos de la lucha de clases, de las animadversiones generacionales, de las explotaciones humanas.
A ello, tambi�n, ha contribuido la forma como la lober�a ha querido disfrazarse de relaciones humanas, de proyecci�n a la comunidad, de servicio social, de puestos de trabajo para la felicidad o de defensa de los derechos de los asociados. Tales lobos han sacrificado, as�, la voluntad de quienes persiguen sus fines aut�nticos con acciones genuinas.
Pero la empresa de hoy, y menos la del futuro, podr� ser fidedigna sin el Amor y la Humanidad, porque cada d�a la sociedad avanza por caminos menos diferenciales, m�s igualitarios, m�s cr�ticos de des�rdenes en la administraci�n o de abusos del Talento Humano, y con mayor �nfasis en el respeto a los derechos humanos rec�procos y mayor conciencia �tica de sus due�os o accionistas.
La aut�ntica bondad, la genuina solidaridad, las profundas relaciones humanas, la verdadera comprensi�n en los sucesos adversos, tendr�n que ser las grandes avenidas por donde fluya la capacidad productiva y de servicio de las modernas organizaciones privadas y p�blicas.
De este modo es como se dar� la manifestaci�n de la virtud del Amor y la Humanidad en el mundo laboral.

REFLEXIONES

Cada d�a trae la noticia de las trampas en las que caen empresas y empresarios en su af�n de enriquecerse sin l�mites �ticos.
* Jefe-l�der, no abandones a tus orientados en los momentos de dificultades personales. Tambi�n te obliga lealtad.
* Trabajador, que tu lealtad para quien bien te orienta, haga que le acompa�es en sus momentos de dificultad que se le presenten en el mando.


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Ano XIX. No. 957 Junio 6 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

JUSTICIA

 

Todo acto en su contra abre profundas heridas

Entendemos la Justicia en el emprendimiento, no s�lo como lo que ha de darse en raz�n de derecho o pertenencia o la imparcialidad en el juicio sobre las acciones ordinarias o extraordinarias en el trabajo, si no, adem�s, como la aplicaci�n racional del principio de oportunidad para todos, en concordancia con sus m�ritos, lo que habit�a una disposici�n de �nimo en quien se esmera por cultivarla hasta constituirlo en un ser equitativo.
La Justicia es un imperativo organizacional. De ah� que todo acto de injusticia o de inequidad, por parte de cualquiera de los aportantes al equipo de trabajo, abra profundas heridas tales como las que se hace a un �rbol cuando es lacerado con un hierro, del que tratar� de protegerse recubriendo su lesi�n si no puede expulsarlo, pero all� le quedar� grabada para siempre.
Pero esta virtud de la Justicia no puede concebirse sin la Sabidur�a y la Humanidad.
La Sabidur�a, para entender que por el recto sendero de la Justicia ha de llegar a que el liderazgo y la jefatura, con probidad, sean reconocidos y por lo tanto respetados y acatados.
La Humanidad, para hacer sentir que, tal liderazgo y tal jefatura, se ejercen desde una comprensi�n de la esencia humana tanto de aquellos a quienes se orienta como de los propios orientadores, lo que deriva en verdadero amor por lo que se hace y por lo que rodea a este acto laboral. Amor que es diferente a ese embeleco explotador del llamado: sentido de pertenencia.
Sabidur�a, Humanidad y Justicia tienen que dar, como resultado de su ejercicio organizacional permanente, un clima propicio para el logro de los objetivos del conjunto laboral a corto, mediano y largo plazo.

REFLEXIONES

La mentira es el h�bito m�s desarrollado por la inmensa mayor�a de pol�ticos y gobernantes.
* Los pueblos se someten como reba�o a las decisiones de sus gobernantes aunque signifiquen menores posibilidades de mejorar su vida.
* Cuando se pierde el respeto por la dignidad de los cuerpos colegiados del Estado, avanzan la criminalidad, la justicia de la comunidad por su propia mano, el desacato a la ley y el desorden social.


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Ano XIX. No. 958 Junio 13 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

TEMPLANZA

 

En el acto del mando

La Templanza, virtud cardinal empresarial, tiene como caracter�stica fundamental "moderar los apetitos y el uso excesivo de los sentidos, sujet�ndolos a la raz�n". Drae.
Esta virtud es principal en la organizaci�n porque tiene una profunda relaci�n con el amor a s� mismo, con la valoraci�n de la dignidad del otro, con el autocuidado del cuerpo y del esp�ritu como una sola entidad, lo que deriva en un ser sano, presto para las ejecuciones racionales de mando y de tarea, y con el clima organizacional.
El mando suele desviarse de la Templanza requerida: por el desenfreno en el ansia de poder; por la intemperancia verbal vociferante para hacerse obedecer; por la ligereza en la toma de decisiones; por la aspereza en el trato de quienes participan de su entorno, ascendente, descendente, horizontal o diagonalmente; por los excesos en el uso del licor y del yantar que le perturban en el ejercicio de su labor; por un marcado hedonismo que le hace disfrutar del placer de causar miedo, y a�n agresividad, entre sus ordenados, quienes cambian de actitud o de conversaci�n al sentir sus bien calculados y cercanos pasos.
El mando tiene que amarse, tiene que disfrutarse, tiene que quererse ejercer, dentro de los t�rmino de la Templanza, porque de lo contrario se convierte en pesada y adversa carga que se asume m�s por la paga que por el goce racional que debe producir el prestar este servicio de mandar.
Cuando el mando no se ama, repercute, adem�s del p�simo ambiente de trabajo que crea, en el amor a s� mismo, en el autocuidado de la salud del cuerpo y del esp�ritu propio y de la misma familia del mandador.
Cuidado: La gula de poder puede volverse viral en las organizaciones.

REFLEXIONES

Alcaldes: Se est� extendiendo el n�mero de defensores de los derechos humanos que pierden su vida en manos de criminales.
* Gobernantes: Qu� tristeza que haya que hacer paros para exigir que ustedes cumplan los acuerdos de paros anteriores.
* Que empresas que hayan sido sancionadas por el Estado por sus vergonzosos acuerdos de precios, cumplan su condena, adquieran el compromiso de no repetici�n y pidan p�blico perd�n, las enaltece. Cualquiera puede errar.


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Ano XIX. No. 959 Junio 20 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

TEMPLANZA -2-

 

H�bitos fortalecedores

Para contrarrestar la tendencia a la gula del poder, los emprendedores Martin Seligman y Christopher Peterson en Psicolog�a Positiva recomiendan unos h�bitos fortalecedores de la virtud de la Templanza, a saber:
La humildad y la modestia. Pero no la humildad de garabato, sino la aut�ntica humildad que, conociendo sus limitaciones y debilidades, se comporta de acuerdo con este conocimiento en acciones como: solicitar ayuda, rectificar una decisi�n errada, reconocer que hay personas que saben m�s en sus oficios, y que por m�s alto que est� en la pir�mide administrativa, siempre habr� un mando superior. Tampoco esa modestia que se disfraza de tal, para que otros le lisonjeen, como cuando se dice: "Yo no esperaba este homenaje" si directa o indirectamente lo ha buscado, e, incluso, finge enrojecerse cuando le dicen "pero si no hay otro como t� que lo pueda merecer" y se eriza con la sobada de espalda.
Perd�n y clemencia. La soberbia altanera del poder no admite que alguien pueda equivocarse porque est� convencida de que en todo error hay mala fe, mala intenci�n. Por eso el administrador tiene que habituarse a tener una mente abierta frente a los actos de los dem�s para comprender el porqu� de tales actos cuando son err�neos, voluntarios o no, para disciplinar y saber perdonar a quien, a sabiendas, obr� mal pero muestra arrepentimiento sincero, y para tener toda la clemencia del mundo para con aquel que err� de buena fe.
Autocontrol. La templanza en el poder demanda esta capacidad de contener los primeros impulsos y reacciones para no dejarse llevar por ellos y tomar toda decisi�n pausada, meditada y acertadamente para que sea acatada sin tener que gritar "Aqu� mando yo" o "Si te gusta bien, o si no te vas".
La falta de templanza en el mando lo debilita y deprecia.

REFLEXIONES

Jueces: �Por qu� tanta impunidad?
* Jueces: �Por qu� uno no los ve erguirse con dignidad de administradores de justicia en nombre de la Rep�blica cuando son tachados de venales?
* Jueces: �Por qu� uno percibe que tantos de ustedes son implacables con el humilde y tolerantes con el privilegiado?
* Jueces: Ustedes los insobornables, los justos, los dignos, h�ganse sentir y reconocer de sus comunidades.


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Ano XIX. No. 960 Junio 27 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

TRASCENDENCIA

 

Para hacer perdurable y amable una empresa

La Trascendencia es como el culmen de las virtudes empresariales aqu� analizadas: la Sabidur�a, el Valor y el Coraje, el Amor y la Humanidad, la Justicia y la Templanza. Cada una de ellas ha de darse en las organizaciones si les asiste el prop�sito de fondo: Trascender.
La Trascendencia difiere de la inmanencia en el sentido de que esta demuestra un comportamiento arraigado en el encerramiento en s� mismo para su �nico y propio beneficio, lo que determina el ser y el actuar de muchas organizaciones.
El que emprende una obra ha de tener en mente la importancia de que ella se expanda en lo econ�mico, en lo estructural, en lo social, en lo ambiental y en lo humano. Es decir, integralmente.
Trascender implica ir m�s all� de la superaci�n de unos l�mites o de unas condiciones propias del sistema; limitaciones que es preciso avasallar para que su buen resultado lleve a ocupar nichos empresariales sobresalientes en el mercado por su perdurabilidad y por el aprecio de la comunidad.
Kant presentaba la Trascendencia como "la capacidad de traspasar los l�mites de la experiencia posible".Drae.
A eso llama la vocaci�n empresarial. No a un empresarismo centrado exclusivamente en el crecimiento de su capital, sino de uno, cuya visi�n de negocio es tal, que sabe que nada lograr� en este campo si no tiene fe en la importancia de la Trascendencia de cada uno de los aportantes a la empresa como trabajadores, como accionistas, como administradores, como clientes, como comunidad, y que esa Trascendencia toca tambi�n con la naturaleza del ser humano que en todo acto busca su plena satisfacci�n.
Crear y mantener organizaciones para que, integralmente, trasciendan y hagan trascender a los grupos de inter�s de su �rea de influencia, es el cometido moderno de todo emprendedor y toda empresa, dignos.

REFLEXIONES

En cuesti�n de paz, los resultados ser�n los que nos dir�n si fue bueno o no el acuerdo logrado.
* Tanta gente desplazada en el mundo. Tanta muerte. Tanto sufrimiento. Tanto dolor. Y las potencias incapaces de frenarlo. O �les interesa?
* �Se equivocaron los ingleses con su decisi�n de salir de la Uni�n Europea?
* �Por qu� los inversionistas extranjeros est�n cerrando o reduciendo sus almacenes y su empleo en el pa�s?


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Ano XIX. No. 962 Julio 11 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

DIFERENCIAS

 

Respeto en la selecci�n

Queremos insistir en la importancia del respeto por las diferencias individuales, desde el momento mismo en el que las personas ofrecen sus talentos para trabajar en la empresa.
Primero tenemos que enfatizar que es inhumano pretender basarse en diferencias para negar el acceso al trabajo a cualquier persona, que, pese a condiciones propias, son aptas para desempe�ar un cargo.
El concepto de aptitud, aqu�, tiene que abarcar el vocacional, el circunstancial y el conocimiento: La voluntad, el empe�o, el ansia de realizar, no pueden estar aislados del escenario, la particularidad, el ambiente y el modo de practicar tal trabajo; tampoco de la noci�n, el juicio, el entendimiento y la sapiencia que requiera.
Por lo tanto, la selecci�n de un candidato a un puesto del trabajo no puede hacerse con base en la edad, en el g�nero, en la raza, en la religi�n, en la pol�tica, en su procedencia, que siempre ser�n discriminatorias, sino en las exigencias intr�nsecas y extr�nsecas del cargo que son las que optan para la mayor eficacia en su ejercicio y para mayor justicia. Esto es racionalidad.
Negarle el trabajo a alguien cuyas aptitudes solo est�n limitadas por un condicionamiento f�sico viable o vedarlo a alguien por una condici�n sexual que no ser�a impedimento alguno para ese trabajo o rechazarlo por procedencia universitaria, residencial o estrato o preferir a una persona blanca cuyas aptitudes resultaron inferiores en el proceso a las de una persona negra, es una gran injusticia y una gran miop�a.
El momento actual en el que las diferencias toman tanto realce en la humanidad, el emprendedor ha de guiarse por la recta conciencia y el respeto en la selecci�n de quienes aportar�n su talento a la empresa, pese a ser diferentes.

REFLEXIONES

Solo se podr� hablar de paz cuando cese tanta criminalidad de tantos bandos.
* �Qu� paz podr� haber cuando los l�deres pol�ticos de esta naci�n est�n trenzados en duras y arrogantes batallas sobre la paz misma?
* �Y qui�n le dice a la madre o al padre cuyo hijo yace v�ctima de balas asesinas, que la paz es inminente?
* En pol�tica se lanzan, premeditadamente, mentiras que a fuerza de repetirlas la gente termina crey�ndolas verdades.


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Ano XIX. No. 963 Julio 18 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

DIFERENCIAS -2-

 

Obligan comportamientos como personas id�neas y rectas

Las personas que buscan el reconocimiento de sus diferencias y han encontrado trabajo en una empresa, asumen una responsabilidad muy grande para no obstruir el ingreso de otras muchas por sus actitudes no apropiadas.
Por ejemplo: personas inclinadas sexualmente a las de su mismo sexo han de asumir un comportamiento de profundo respeto, serio, adecuado en los claustros empresariales evitando esc�ndalos de cualquier �ndole por amaneramientos, acosos o presentaci�n personal. Son, primero, personas trabajadoras y como tal han de comportarse.
Las personas limitadas f�sicamente han de evitar delegar tareas que pueden realizar perfectamente sin ayuda alguna, para no explotar la indulgencia de los dem�s por la compasi�n que puedan inspirar. Son, primero, trabajadores antes que limitados.
Las personas negras o ind�genas deben sobreponerse al estereotipo que los se�ala como de rendimiento lento, y al sentimiento de inferioridad que suelen asumir en el grupo de trabajo. A su vez las personas blancas deben abandonar sus aires de superioridad o de mejor calidad f�sica. Son, ante todo, personas seleccionadas por su inteligencia y capacidad.
Las personas m�sticas deben evitar el proselitismo en su trabajo y con su consagraci�n, colaboraci�n, acatamiento, dar testimonio de su respeto a las dem�s que trabajan con ellas. Se les contrat� por su aptitud para desempe�ar su cargo.
Las personas de estratos bajos deben cultivar su lenguaje, desarmar sus sentimientos de odio de clases y sentirse y comportarse como personas con igualdad de situaciones y oportunidades de progreso dentro su campo de trabajo.
De esta manera las diferencias contribuir�n a hacer hombres y mujeres, que, como personas trabajadoras, se reconocen en su dignidad, en su respeto y en su eficacia.

REFLEXIONES

Hay momentos por sobre los que atraviesa el pa�s, que hacen dudar de que pueda haber cabida para la felicidad ciudadana.
* �Acaso no es leg�timo defender a nuestros hijos de esos animales dom�sticos ajenos que, sin parecer peligrosos, los atacan y los hieren?
* Las protestas ciudadanas son leg�timas, pero los paros en los servicios p�blicos son ilegales.


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Ano XIX. No. 964 Julio 25 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

ESNOBISMO

 

A veces son formas disfrazadas de explotaci�n

El poco avance de las ciencias administrativas y sociales en materia laboral, comparado con los sistemas de redes sociales, est� haciendo caer a los "cient�ficos de la administraci�n" en sosos esnobismos para denominar a hombres y mujeres de empresa cuyo sistema de administraci�n integra el humanismo, el ambiente, el entrenamiento, la rentabilidad, el direccionamiento estrat�gico.
Estos hombres y mujeres que tienen una visi�n actualizada de la forma de conducir las relaciones laborales para alcanzar el m�ximo beneficio y satisfacci�n para todos los componentes de la organizaci�n, que no son otros que sus due�os y sus trabajadores, en su af�n de descubrir nuevos caminos para la �xito, est�n dej�ndose pescar por cuanto aviso hay de programas, cursos de extensi�n, cuyos contenidos poco difieren de los tradicionales, pero que se presentan en una envoltura distinta, esnobista.
En la administraci�n empresarial hay unas l�neas o ejes que no pueden variar pese a la modernidad: 1. Se trabaja con personas que cada d�a avanzan m�s en conocimientos y en exigencias de derechos y de busca de felicidad. 2. El sistema de mando ejerce el triple papel de orientador, facilitador y entrenador, m�s por convicci�n y por reconocimiento recibido de su capacidad directriz. 3. La respuesta ambiental interna y externa est� enraizada en la responsabilidad social integral empresarial de los nuevos tiempos. 4. La rentabilidad es leg�tima y ha de buscarse por todos con empe�o, dentro de los marcos de respeto a la persona que trabaja, a la comunidad y al cliente, y de modo �tico.
Cualquiera que sea el orientador, al cual nosotros preferimos llamar JEFE-LIDER, debe sondear avances cognoscitivos y facilitadores de satisfacci�n dentro de los ejes se�alados, evitando la tentaci�n de la explotaci�n que a veces se disfraza de modernas terminolog�as.

REFLEXIONES

Cuando la conciencia no ha sido bien ilustrada, duda de cu�l ha de ser su bien obrar ante las urnas.
* Las obras p�blicas que causan controversia, pero que finalmente tienen en cuenta el sentir de la comunidad, terminan por beneficiar a la ciudadan�a.
* En la educaci�n de los hijos, los padres hacen mucho �nfasis en la pr�ctica de la bondad, pero tambi�n deben ahondar en la forma de defenderse de la abundante maldad circundante.


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Ano XIX. No. 965 Agosto 1 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

A�N HAY ESPERANZA

 

En la medida en que la humanidad venza su propia estupidez

Las redes sociales facilitan el m�s r�pido conocimiento de lo que sucede en el universo. Frente a tales sucesos, las diversas culturas interpretan, a la luz de sus propias ideolog�as, los mensajes contenidos en ellos.
Pero, por m�s contaminados que se presenten en su interpretaci�n, se percibe un trasfondo de unidad mayoritaria sobre el deber ser de la humanidad frente a hechos turbios, as� quienes los cometan se enorgullezcan de ello o muchos permanezcan indiferentes.
Por ejemplo, se observan reacciones de repudio en todo el orbe ante las masacres que se perpetran en cualquier lugar de la tierra. Se siente rechazo universal contra todo lo que sea abuso infantil. Pese a la voracidad de los corruptos, se perciben luchas a fondo contra la corrupci�n en los Estados.
Es decir, se observa un lazo continuado unitario en la raza humana, a veces invisible por sus propios actos de estupidez, donde emerge el ansia de innumerables por el bien ser y el bien obrar.
El liderazgo social probo encuentra que, aunque la humanidad tropieza, �sta sigue adelante en la b�squeda de mejores condiciones de vida dentro de marcos de moralidad y �tica, porque est�n enquistados en el natural humano, y que estar� enfrentado al liderazgo sagaz, enga�oso e �mprobo, que continuar� resisti�ndose a los embates del bien.
Entonces, la esperanza de una raza humana, inteligente y digna, capaz de vencer la estupidez que incuba, persiste para su propio bien.

REFLEXIONES

Si la empresa privada se aleja de sus lineamientos �ticos las fuerzas extremas la debilitar�n.
* Los empresarios de los pa�ses totalitarios donde han puesto en pr�ctica la expropiaci�n de empresas, han pecado de ingenuos al creer que un r�gimen tal, les proteger�a.
* Es mejor tener toda la claridad necesaria ahora por lo que se avecina, ya que quejarse despu�s de haber sido enga�ados, ser� como llorar sobre la leche derramada.


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Ano XIX. No. 966 Agosto 8 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

HACIA LA PAZ

 

P�gina de la vida

Aquel viejo maestro, abatido por el paso del tiempo, ve�a con tristeza c�mo sus amigos rivalizaban en medio de la pol�tica, hoy convertida en la m�s s�rdida de las pasiones.
Hombres y mujeres nobles empecinados en conseguir lo mejor para el pa�s, pero equivocados en la forma como se dejan manipular por los odios personales de sus l�deres cuyos intereses republicanos se ven opacados por sus ocultos afanes individuales.
El pa�s, pens� el viejo maestro, no merece el circo que se ha toldado, sino la reflexi�n serena, n�tida, sobre un presente y un futuro basados en bienestar para todos, pero todos, todos.
Y ve�a a su pueblo desconcertado frente a grandes decisiones tomadas sobre hechos no concretados o frente a tratados incompletamente conocidos. Un pueblo presionado por la propaganda y las redes sociales para votar sin la ilustraci�n suficiente. Un pueblo perplejo ante la impunidad de la justicia, ante la acci�n de la delincuencia organizada, ante los enormes perjuicios provocados por paros ilegales. Un pueblo soportando en silencio, mientras las hordas extremas del mundo se ven avanzar agigantadas.
�Oh Gran Maestro! clam� aquel viejo maestro �cu�ndo ser� que nuestro pueblo podr� beber, con �nimo sereno, el n�ctar de una paz integral suficientemente comprendida, generosamente garantizada, y pr�digamente recibida?

REFLEXIONES

Hay tanta p�rdida de autoridad que hasta se agrede f�sicamente al servidor p�blico que impone una sanci�n.
* Hay tanta p�rdida de autoridad que se deterior� el respeto debido a los gobernantes leg�timamente constituidos.
* Hay tanta p�rdida de autoridad que hay zonas urbanas vedadas a las fuerzas del Estado.


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Ano XIX. No. 967 Agosto 15 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

ESTADO ARCAICO

 

Solo forma tiranos, aut�matas, robots

Suele observarse en los organismos del Estado el trato vil que reciben muchos servidores p�blicos por cuenta de los intereses de quienes ocupan posiciones de mando.
El irrespeto a la libre expresi�n, a la libre determinaci�n de su acci�n dentro del marco de los ideales de servicio; la presi�n amenazante sobre sus cargos si no alinean sus intereses con los intereses de los pol�ticos en las urnas, hacen del servidor p�blico una veleta en manos de los vientos traicioneros de turno.
Servidores p�blicos a los que se les hace pensar en forma rectil�nea, a los que no se les permite manifestar lo que se piensa con respecto a un plan, a un proyecto, que por su experiencia ven condenado al fracaso, no ofrecen ninguna garant�a de leg�timo obrar con los ciudadanos a quienes est�n llamados a servir.
Formar servidores p�blicos absolutamente obsecuentes, es fomentar el Estado paquid�rmico, el actuar soterrado o el tortuguismo, porque el ansia de realizar de esos servidores p�blicos se frena, el ansia de servir se les imposibilita, y todos terminan por esperar que se les diga qu�, c�mo, cu�ndo y d�nde hacer, para poder obrar. Robots filados para la acci�n aut�mata.
El administrador del Talento Humano del sector p�blico se convierte, entonces, en arriero de una recua de hombres y mujeres con su identidad humana perdida, lenta, perezosa, incapaz de voluntad para moverse por su propia iniciativa. Y as� se perpet�an en los cargos los capataces, que no los orientadores. Los tiranos que no los Jefes-l�deres. Los amos, que no los compa�eros de servicio a la comunidad.
Esta es la marca que deja el Estado arcaico.

REFLEXIONES


* Hay gobernantes que creen que los ciudadanos no son seres pensantes sino irracionales.
* Hay gobernantes que se dejan meter la mano de todo el mundo en la administraci�n que ellos deber�an hacer de su ciudad.
* Hay gobernantes absolutamente obsecuentes que no son capaces de levantar su cerviz cuando su regi�n es amenazada por el mismo Estado.


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Ano XIX. No. 968 Agosto 22 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

ESTADO MENTIROSO

 

Cambiar por el bien del pa�s

En la lucha por el poder estatal la mentira se est� convirtiendo en su arma principal.
Mienten unos y otros; con descarado �nfasis inventan o prestan o�do a rumores que revisten de verdad a fuerza de repetirlos, y el pueblo ingenuo cree que todo lo que dicen sus l�deres, de lado y lado, es cierto porque ellos lo dicen.
�Para llegar a los altos cargos hay que mentir? �Para resistir el embate del contrincante hay que mentir? �Para restarle poder al otro hay que mentir? �Para imponer tributos hay que mentir?
La pulcritud, la probidad, el reconocimiento del error son infligidos diaria e inmisericordemente porque, con tales valores, el conjunto de los poderes y �rganos de gobierno se sienten enrostrados y temen perder sus caretas.
No ha de desconocerse la fragilidad humana en el enfrentamiento de los momentos de verdad, pero es aterrador ver que nuestros pol�ticos, nuestros gobernantes, nuestras cortes, nuestros cuerpos colegiados, nuestros organismos de control y nuestras entidades p�blicas, cada d�a son menos preciados porque son m�s frecuentes las constataciones de procederes enga�osos, mentirosos, de tant�simos de ellos.
Convendr�a investigar la hip�tesis de que hay mayor p�rdida econ�mica en el pa�s por las mentiras del Estado, que por su corrupci�n o por el accionar de las bandas criminales. Pero lo que no hay que probar, porque de hecho est� comprobado, es que el mentiroso, el criminal y el corrupto pertenecen a la misma camada.
Esta monstruosidad de Estado hay que cambiarla para bien del pa�s soberano.

REFLEXIONES


*  Da tristeza ver a tantos deportistas triunfadores ilusionados con promesas, y con el tiempo o�rlos quejarse de sus incumplidos gobernantes.
* Si se protesta por el maltrato a los animales, �por qu� no, por el monstruoso espect�culo del boxeo y la lucha libre?
* Es muy com�n o�r decir que vendieron a un futbolista, o que compraron a otro y dieron otros dos a cambio. Lenguaje de esclavistas.


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Ano XIX. No. 969 Agosto 29 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

ESTADO MENTIROSO -2-

 

Cambio dif�cil pero posible

El doctor Mario Melguizo nos escribe con motivo de nuestro pasado editorial sobre Estado Mentiroso: "Es verdad. Mentirosos y tergiversadores para su propia conveniencia. Una pregunta: �qu� se puede hacer?"
Generalmente vemos el Estado como un ente abstracto, lejano, inidentificable, frente al cual resulta est�ril toda acci�n para cualquier intento de cambio. Pero si entendemos el Estado como el "conjunto de los poderes y �rganos de gobierno de un pa�s soberano" (Drae), veremos que ellos est�n regidos por personas. Personas que nosotros elegimos o que eligen aquellos que nosotros hemos elegido. Vale decir que cada uno de nosotros tenemos, en nuestras manos, poder de decisi�n para el cambio.
Sin embargo, hemos comprobado, hist�ricamente, la dificultad de cambiar este estado de cosas porque quienes se han adue�ado del poder y de sus �rganos tienen la suficiente sagacidad para hacer aparecer como democr�tica su continuidad o la de su familia o allegados, en ellos, y lograr la eterna resignaci�n de una ciudadan�a, que prefieren ignorante.
La posibilidad de acci�n para reducir las mentiras del Estado se ve, entonces, en varios frentes: Uno ciudadano, de concientizaci�n del valor de su voto, ilustraci�n, opini�n y participaci�n. Otro, con los servidores p�blicos para que a trav�s de los �rganos de control dignos, no arrodillados, sean formados, depurados y enrutados, por convicci�n o por fuerza de la ley, hacia sus buenas pr�cticas administrativas p�blicas.
Estas, y otras acciones, ser�n f�ciles en la medida en que tengamos la voluntad y la sabidur�a para sacudirnos de este horrendo yugo de gente falaz que se ampara en todo Estado arcaico y mentiroso.

REFLEXIONES


*  Con el 95% de impunidad, los deseos de venganza cobran una fuerza devastadora.
* El avance de la justicia por la propia mano es indicadora de esa impunidad.
* La impunidad hace ver a las autoridades como incapaces de vencer el crimen.
* A los jueces de la Rep�blica, por incapacidad o por insuficiencia o por venalidad, la impunidad los hace ver como pintados en la pared.


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Ano XIX. No. 970 Septiembre 5 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

ESTADO VIOLENTO

 

Utiliza las peores formas de violencia

Las personas que ocupan los cargos p�blicos y que ejercen poderes en nombre de la Rep�blica, suelen caer, por soberbia y por ambici�n, en los vericuetos de la violencia.
Hay quienes, con el poder de las armas e investidos de autoridad, obligan a los ciudadanos a ceder a pretensiones econ�micas o a evitar que se les destapen sus cr�menes. Esta actitud suele observarse con mayor frecuencia en fuerzas donde los c�digos de honor y de servicio han sido sustituidos por el est�mulo econ�mico, como cuando se exhiben, ante los funcionarios, fajos de billetes como motivaci�n para sus logros, en vez de hacer hincapi� en su �tica y honor republicanos.
Pero hay otra violencia de Estado que es la amenaza permanente de tasas impositivas a las empresas y a los ciudadanos del com�n que desestimulan o hacen emigrar la inversi�n, porque tales servidores p�blicos no sacian su sed de alcabaleros y buscan el camino f�cil como es el de imponer tributos en vez de reducir los costos financieros de la corrupci�n o de los, generalmente, p�simos servicios que prestan en la justicia, la salud, la educaci�n, la protecci�n de los bienes y honra, la movilidad de los ciudadanos y dem�s.
Y una tercera violencia, esa que se deriva de falsas promesas que se hacen a ciudadanos que protestan leg�timamente y que, con las actitudes de negociadores gubernamentales, son impulsados a actos que, a su vez, son repelidos con las peores formas de violencia de Estado como las balas, los garrotazos, las amenazas o el chantaje o la calumnia misma.
El lenguaje, la forma y las acciones de violencia de las personas que detentan el poder, tienen que ser abandonadas para que la naci�n, como conjunto de habitantes, no se contamine de ella.

REFLEXIONES


*  Hay quienes dicen buscar el bien del pa�s y lo que buscan es su propio y personal bien.
* Hay tanto enga�o en las redes sociales que lo mejor ser� ignorarlas.
* Pese a sus promesas, son pocos los que se apresuran a ayudarte cuando pasas por sobre dificultades.
* Hay momentos en los que no es f�cil para el predicador obrar como indica.


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Ano XIX. No. 971 Septiembre 12 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

ESTADO FALLIDO

 

Cada vez m�s decepcionante

Definitivamente, uno no aprende a permanecer sosegado viendo lo que sucede en un pa�s que deber�a preciarse de sus valores.
Pero el principal problema es si, en realidad de verdad, esos valores preconizados de esta naci�n s� han existido o s� existen porque se observa una violencia generalizada, tanto f�sica como ps�quica; una distancia inmensa entre los que m�s tienen y los desvalidos; un odio perpetuado entre quienes de la pol�tica hacen su fort�n; un sistema de explotaci�n sexual vergonzoso de seres humanos, m�s cuando son ni�os, auspiciado por cierto turismo; una incapacidad gubernamental de resolver el problema de los habitantes de la calle; una creciente y desbordante producci�n de alucin�genos; una invasi�n de droga en los establecimientos educativos; una permanente extorsi�n al transporte, a las tiendas barriales. Todo eso y mucho m�s.
Tanta dificultad junta dif�cilmente se ve confluir en una �poca, en una ciudad, en un pa�s. Es como si las bases del contrato social y de la convivencia entre los nacionales se hubieran resquebrajado a tal punto que solo interesara la salvaci�n individual, mientras unos y otros se insultan por un s� o un no.
Y las esperanzas en los �rganos de un Estado, fallido, es cada vez m�s decepcionante porque la impunidad cunde; la autoridad de las fuerzas de la naci�n es permanentemente irrespetada; la criminalidad se extiende como sombra oscura de bandera negra; el respeto por la dignidad presidencial, por las Cortes, por el Congreso ha desaparecido, y la misma majestad de la Rep�blica se han dejado pisotear; la autoridad favorece m�s al poderoso que al pobre como en los casos de la bicicleta de un cantante, el secuestro del hijo de un alto funcionario, en los que la acepci�n de personas ha sido notoria.
Frente a este panorama uno se pregunta: Entonces �qu� est� pasando con el aporte que desde la orilla del bien los buenos ciudadanos dan a su pa�s?

REFLEXIONES


*  Reiteramos: prec�vete de aquellos que a fuerza de repetici�n de una mentira la hacen parecer verdadera.
* No abandones tu relaci�n de compa�erismo en el trabajo por simples rumores. Confr�ntalos con prudencia.
* Que la reivindicaci�n de los derechos de la mujer no sea para esclavizar al hombre.
* Si eres diferente, haz respetar tu diferencia pero con dignidad.


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Ano XIX. No. 972 Septiembre 19 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

CONDUCTORES

 

Que no "choferes"

Verg�enza, muchas veces, es lo que siente un padre cuando tiene que usar un transporte p�blico con su familia.
El "chofer", que no conductor por su actitud, sintoniza programas radiales vergonzosos por el lenguaje soez que utilizan los locutores, por la pornograf�a que derraman sus comentarios de los cuales se carcajean, sin importarles quienes los escuchan. Y a�n m�s, tales "choferes", frecuentemente, se entretienen con sus compa�eras que llevan adelante, desatendiendo su concentraci�n en la v�a.
Ya que en aras de la libre expresi�n, convertida hoy en libertinaje, nada ha podido hacerse para que ciertas malhadadas emisoras dejen el vocabulario sucio que mantienen en interacci�n con sus oyentes, las empresas de transporte p�blico s� deben tomar cartas en el asunto y formar y disciplinar a sus conductores para que sintonicen programas y asuman comportamientos que no lesionen las virtudes ciudadanas.
A su vez los gobernantes, empe�ados en disminuir el uso del transporte particular, tienen que tener muy en claro que no pueden dejar que el transporte p�blico quede en manos de "atarvanes" que no tienen respeto por los valores tradicionales, por las normas de tr�nsito, por a los peatones, por los pasajeros, y que han de exigir, al autorizar rutas, que hombres y mujeres de bien queden al frente de los veh�culos p�blicos, y sean, permanentemente, capacitados para sembrar cultura.
Los conductores de la nueva era tienen que estar formados en su responsabilidad, en su buena presentaci�n, en sus relaciones humanas y, sobre todo, en su profesionalidad al transportar tantas vidas y en hacer que sus pasajeros disfruten de su viaje.
Conductores, que no "choferes", est�n haciendo falta en estas ciudades, que adem�s tienen que soportar por culpa de estos tales, grandes problemas de movilidad.

REFLEXIONES


*  Reiteramos: prec�vete de aquellos que a fuerza de repetici�n de una mentira la hacen parecer verdadera.
* No abandones tu relaci�n de compa�erismo en el trabajo por simples rumores. Confr�ntalos con prudencia.
* Que la reivindicaci�n de los derechos de la mujer no sea para esclavizar al hombre.
* Si eres diferente, haz respetar tu diferencia pero con dignidad.


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Ano XIX. No. 973 Septiembre 26 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

ESTADO CORRUPTO

 

�Naci�n corrupta?

Hemos dicho que el "Conjunto de los poderes y �rganos de gobierno de un pa�s soberano" que conforma el Estado est� constituido por personas que lo representan, y que la democracia define sus formas de elecci�n. Por lo tanto, cuando decimos que hay un pa�s corrupto estamos diciendo que sobre esas personas, y sobre quienes las eligen, cae todo el peso de la percepci�n y de la realidad del modo no �tico de administrarlo.
Pero lo peor de todo, es que hay organismos como algunas contralor�as regionales que en los informes de percepci�n de Transparencia Internacional aparecen con mayor riesgo de corrupci�n que sus vigilados. Por lo que se ve dif�cil que alguien pueda sacar al pa�s del estado de corrupci�n que se merece. S�, que se merece, porque aqu�, ni siquiera los m�s nobles ciudadanos ejercen su poder para acabarla desde las urnas. Entonces tambi�n se untan de ella.
Para nuestro caso, cuando enormes cambios socio-econ�micos parecen vislumbrarse, se presentar� menor transparencia porque pruebas hay de que no todo es buena fe en temas del pacto con la subversi�n. Es decir, que no se prev� que la corrupci�n en Colombia ceda como como consecuencia de un posible nuevo orden social, y que seguir�n, y con mucho, los patrones de mendacidad, encubrimiento, enga�o, beneficio de poderosos, lucro de pol�ticos, soborno empresarial, influencia del narcotr�fico, y que este pobre pa�s, seguir� siendo robado por pol�ticos perversos, por malos servidores p�blicos tolerados por ciudadanos de bien.
Y qu� l�stima que tantos empresarios privados, sindicatos e instituciones que participan de negocios con el Estado, tan predicadores de su �tica, tambi�n se sigan prestando a la supervivencia de este mal que azota al pa�s, con mayor fuerza que la de los alzados en armas.

REFLEXIONES


*  Cuando hay cartas ocultas en una negociaci�n, se duda de los verdaderos beneficios para ambas partes.
* Convocar a una naci�n para que se pronuncie sobre una pregunta ambivalente, pone a prueba la sabidur�a y la conciencia de los ciudadanos.
* Ambivalente: "1. adj. Que presenta dos interpretaciones o dos valores, frecuentemente opuestos". Drae.
* Vota a conciencia pensando en que lo importante es lo que t� creas que puede ser bueno para el pa�s, aunque corras el riesgo de equivocarte.


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Ano XIX. No. 974 Octubre 3 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

RECONSTRUIR

 

La fe y la esperanza de la naci�n

Todo tiempo pasado, presente y futuro hay que observarlo en raz�n de sus circunstancias o de sus tendencias.
A trav�s de la historia lejana y reciente, se ha visto que algunas naciones se equivocaron gravemente y tuvieron que soportar, con angustia, la tiran�a de quienes se perpetuaron en el poder sin soluciones para sus pueblos que padecen y mueren de hambre.
Se ha visto, tambi�n, que muchas se sacudieron de los pesados yugos de sus tiranos, y salieron fortalecidas en democracia
Nuestro pa�s est� hoy erguido sobre las grandes decisiones que ha tomado para su bien o para su mal, pero tomadas. La incertidumbre sobre ellas solo ser� despejada cuando el tiempo indique si fueron buenas o no para todos, por sus resultados. La esperanza es que la mayor�a no se haya equivocado.
Entre tanto, y frente a las tendencias, es necesario cooperar con ah�nco en devolverle a la naci�n la serenidad necesaria para que salga avante, a trav�s del trabajo diario en cada una de nuestras empresas, en cada uno de nuestros puestos de trabajo, para que la pujanza empresarial incite a la pujanza de la naci�n entera.
Habr� que trabajar porque realmente prevalezcan la ley y la justicia, con el vigor necesario para hacer que el respeto a ellas sea garant�a del nuevo orden social esperado, aunque muchas sombras todav�a permanecen en el horizonte como nubarrones que se ciernen sobre el pa�s que anhelamos.
Habr� que reafirmar los valores morales, espirituales y sociales del pueblo y de sus dirigentes, venidos a menos en la contienda, para, sobre esos valores, reconstruir la fe y la esperanza de millones que la han perdido.

REFLEXIONES


*  Hay colegios que usan a los ni�os para incidir en las decisiones pol�ticas de sus padres. Manipuladores infames.
*  Las pasiones pol�ticas mezclan odio, religi�n, mentira.
* Nos equivocamos gravemente cuando ense�amos a nuestros hijos a obrar bien pero no lo respaldamos con el ejemplo.


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Ano XIX. No. 975 Octubre 10 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

FINES

 

No justifican los medios

No dejan de sorprender las actitudes no �ticas de dirigentes pol�ticos trenzados en la contienda electoral por buscar la buena voluntad de los electores hacia su causa por la paz.
Fueron claras las mentiras que corrieron con prop�sito cierto de enga�ar, y que, a fuerza de repetirlas, algunos ciudadanos llegaron a considerarlas verdaderas.
Tambi�n fueron claros los ataques verbales de unos y otros, planeados para causar efervescencia, como cuando los apostadores azuzan a sus gallos en las galleras.
Y fue visible la claudicaci�n de otros l�deres empresariales, religiosos, sociales, que deb�an mantener su serenidad en la raz�n para orientar adecuadamente la opini�n de los llamados a las urnas.
Am�n de un plebiscito convocado con una frase ambivalente, inductora, falaz, en la que se afincaron los radicales de la contienda para zaherirse.
De ah� que, en el grandioso fin de la b�squeda de la paz, los actores principales, que no la reflejaban en sus corazones, apelaran a medios no �ticos.
Las lecciones de �tica siempre han sostenido que el fin no justifica los medios, y los pol�ticos, obligados tambi�n por la �tica, tienen que saber que cada uno de los medios con que act�an para obtener sus fines, es percibido y evaluado por todos los conciudadanos, y que de ello se ha desprendido la tradicional enorme inaceptaci�n de su profesi�n y de sus actitudes en las encuestas.
Pol�ticos, su tarea es que esta lecci�n de �tica cale en sus mentes y en sus corazones de tal manera que la fe de su pueblo, en ustedes, renazca para bien del pa�s. S�lo, entonces, la paz ser� realidad.

REFLEXIONES


*  Felicitaciones al se�or Presidente de nuestra Rep�blica por el premio Nobel de la Paz
* La admirable perseverancia del se�or Presidente en su b�squeda de la paz, pese a sus equivocaciones, fue su gran acierto.
* Ahora este premio obliga, con mayor fuerza, como lo logr� el plebiscito, a la b�squeda de la reconciliaci�n ciudadana sin soberbia, sin deslealtad, sin fomento de rencor, con inclusi�n, dignidad, reparaci�n y justicia.


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Ano XIX. No. 976 Octubre 17 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

GENEROSIDAD

 

Para autoliberarse de la envidia

La envidia corroe, carcome, gran parte de los corazones humanos.
La tristeza que se siente porque a otro le va bien en sus negocios; porque un trabajador recibe un reconocimiento por su excelente labor o como memoria de sus valores; porque un compa�ero es ascendido a un cargo de importancia; porque alguien que ha luchado con perseverancia posea bienes en cantidad y calidad de acuerdo a su dedicaci�n y entrega; porque otro tenga mayores momentos de felicidad en su vida familiar o social ganados a fuerza de bien obrar, esa tristeza, esa, es la m�s baja de las limitaciones humanas.
El pesar por el bien ajeno, incrustado en el coraz�n como enorme bloque de mortero, no deja lugar para la alegr�a y el goce con lo que sucede a quienes sobresalen a su lado, y por el contrario, la ruindad de su alma le sume en la amargura.
En el envidioso esa amargura brota por sus ojos, se somatiza y le convierte en un quejumbroso de la vida, porque siempre le tiene que ir mal porque lleva el mal en sus entra�as.
La envidia solo puede superarse con la propia generosidad de esp�ritu que se alegra con las alegr�as de los otros; que goza con el bien que otro recibe; que recibe como suyo el honor que el amigo o el cercano alcanza; que reconoce sin dobleces el esfuerzo del otro por ser y por tener.
La generosidad de esp�ritu es capaz de romper esos lazos que atan el coraz�n del hombre a la bajeza, a la ruindad y a los anhelos de mal decir y mal desear a quien bien le va en la vida.
Esa generosidad se construye lentamente, multiplicando d�a a d�a las demostraciones de grandeza ante el bien ajeno.

REFLEXIONES


*  Se observa que aumenta el n�mero de personas y comunidades que toman justicia por su propia mano.
* En ello se percibe un silencio c�mplice, quiz�s porque se siente la ineficacia de la justicia del Estado.
* La pobreza y la miseria en que viven nuestros pueblos tienden a perpetuarse por la corrupci�n y los enormes gastos del Estado.
* �Los l�deres religiosos perdieron su norte?


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Ano XIX. No. 977 Octubre 24 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

ESPIRITUALIDAD

 

Para forjar trabajadores de bien

No son sorprendentes los coletazos que da la humanidad, porque ha perdido su norte. Si se mira hacia las potencias como modelo de civilidad y de rumbo para el resto de las naciones, la decepci�n aparece de inmediato.
�Cu�l es modelo econ�mico-social que se ha logrado construir con la firmeza y las virtudes �ticas esperanzadoras de mejor vida suficientes para ser imitado? Si no hay modelo que imitar, la naci�n ha de construir su propio plan para la felicidad de las personas que la conforman.
El hombre de hoy, caracterizado por un pragmatismo extremo, no encuentra en la simple racionalidad la fuerza suficiente para sacudirse de los yugos que lo someten y que lo violentan. Su espiritualidad, necesaria para que, al estar anclada a esa racionalidad, le permita salir avante, tambi�n est� disminuida por fuerza de las confrontaciones, los deslices, el mal ejemplo cotidiano, el fanatismo y los intereses de muchos potentados jefes religiosos.
Es la hora, entonces, de retomar el camino de la fe serena, no ciega, de la fe que cada hombre o mujer entienda como su mejor senda para la felicidad, sin miedo, sin amenazas, sin ataduras, sin otra obligaci�n distinta a la de revitalizar su esp�ritu y el de sus pr�ximos con las ense�anzas, naturales, pr�stinas, no adobadas ni soslayadas, de los grandes maestros que en este campo ha dado la humanidad.
Esta fe pr�stina, serena, conduce la racionalidad por los caminos propios de un vivir feliz, pero hay que abonarla, alejarla de la mezquindad.
Tambi�n aqu� la empresa tiene una tarea paralela a la formaci�n cient�fica de sus trabajadores: la de hacer de ellos hombres de bien por su fe, su espiritualidad. Ese es el verdadero camino de la felicidad en la empresa, no el de los abalorios, ni el de los est�mulos, como pretenden hacernos creer.

REFLEXIONES


*  En materia de tributos siempre se escoge el camino m�s f�cil: gravar al pueblo, en vez de acabar con la corrupci�n.
* En materia de tributos, el Congreso, elegido por el pueblo para representarlo, es quien se encarga de clavarle la estocada de todas las cargas impositivas posibles.
* El Congreso es obsecuente servidor del gobernante porque en ello le va el futuro de sus inmensos ingresos econ�micos, muchos de ellos sucios.
* Pobre pueblo. Los empresarios, que tambi�n hacen su juego, tienen forma de defenderse. El pueblo no, ni en las urnas.


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Ano XIX. No. 978 Octubre 31 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

INFALIBILIDAD

 

No existe en el mundo de hoy

La infalibilidad, en los tiempos modernos de las tecnolog�as, est� proscrita del vocabulario humano.
Y ha de ser as� porque, a la velocidad con que se piensa, se dice y se obra, el riesgo de errar es inminente.
De ah� que la m�xima de que, quien yerra es porque act�a, cobra gran vigencia y merece mayor comprensi�n.
Ser� preciso, entonces, celar el hacer y el decir, de modo tal que sin temor al error, se pueda sacar adelante el pensamiento emprendedor.
Para ello es necesario que el impulso intelectual de quien dice o act�a responda a la capacidad de desarrollar una reflexi�n permanentemente orientada hacia el bien obrar que, por h�bito, haga de su accionar un acto reflejo.
Cuando se comete un error, con intenci�n o sin ella, si no hay correcci�n o auto correcci�n se seguir� cayendo en �l de tal manera que la sucesi�n llegar� a convertirlo en vicio.
En la empresa, administrada por valores, el orientador y el orientado tienen que tener muy presente que en su ejercicio diario pueden presentarse toda clase de errores, de parte y parte, y que juntos han de buscar los caminos para que cada d�a sean menores, sin ocultarlos, sin reprocharlos, sino revis�ndolos con esp�ritu de comprensi�n, advirti�ndolos con mansedumbre, y asumi�ndolos con responsabilidad.
Pero esto jam�s se dar� en organizaciones donde la autocracia sea, todav�a, el modo administrativo prevaleciente de dirigirlas, porque el jefe siempre ver� en el trabajador un potencial malhechor y este ver� a su jefe como un obsesivo persecutor.
Empresas plagadas de errores no pueden ser competitivas ni campo para el trabajo feliz, por ello hay que trabajar, inteligente y humanamente, para minimizarlos.

REFLEXIONES


*  El debate por la presidencia de Estados Unidos ha mostrado un pa�s inseguro, una pobreza de muchos de sus habitantes inimaginable, una naci�n en decadencia e insuficiente en superar su odio racista.
* Nos estamos acostumbrando a que haya secuestrados, a que haya muertos por un maldito celular, a que haya impunidad por muchos delitos.
* La mermelada para el Congreso es tan espesa que nubla los ojos de quienes deber�an velar por el bienestar del pueblo.
* Los ciudadanos nos hemos convertido en simples borregos en relaci�n con las decisiones que nos afectan.


Derechos reservados de autor

Ano XIX. No. 977 Octubre 24 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

ESPIRITUALIDAD

 

Para forjar trabajadores de bien

No son sorprendentes los coletazos que da la humanidad, porque ha perdido su norte. Si se mira hacia las potencias como modelo de civilidad y de rumbo para el resto de las naciones, la decepci�n aparece de inmediato.
�Cu�l es modelo econ�mico-social que se ha logrado construir con la firmeza y las virtudes �ticas esperanzadoras de mejor vida suficientes para ser imitado? Si no hay modelo que imitar, la naci�n ha de construir su propio plan para la felicidad de las personas que la conforman.
El hombre de hoy, caracterizado por un pragmatismo extremo, no encuentra en la simple racionalidad la fuerza suficiente para sacudirse de los yugos que lo someten y que lo violentan. Su espiritualidad, necesaria para que, al estar anclada a esa racionalidad, le permita salir avante, tambi�n est� disminuida por fuerza de las confrontaciones, los deslices, el mal ejemplo cotidiano, el fanatismo y los intereses de muchos potentados jefes religiosos.
Es la hora, entonces, de retomar el camino de la fe serena, no ciega, de la fe que cada hombre o mujer entienda como su mejor senda para la felicidad, sin miedo, sin amenazas, sin ataduras, sin otra obligaci�n distinta a la de revitalizar su esp�ritu y el de sus pr�ximos con las ense�anzas, naturales, pr�stinas, no adobadas ni soslayadas, de los grandes maestros que en este campo ha dado la humanidad.
Esta fe pr�stina, serena, conduce la racionalidad por los caminos propios de un vivir feliz, pero hay que abonarla, alejarla de la mezquindad.
Tambi�n aqu� la empresa tiene una tarea paralela a la formaci�n cient�fica de sus trabajadores: la de hacer de ellos hombres de bien por su fe, su espiritualidad. Ese es el verdadero camino de la felicidad en la empresa, no el de los abalorios, ni el de los est�mulos, como pretenden hacernos creer.

REFLEXIONES


*  En materia de tributos siempre se escoge el camino m�s f�cil: gravar al pueblo, en vez de acabar con la corrupci�n.
* En materia de tributos, el Congreso, elegido por el pueblo para representarlo, es quien se encarga de clavarle la estocada de todas las cargas impositivas posibles.
* El Congreso es obsecuente servidor del gobernante porque en ello le va el futuro de sus inmensos ingresos econ�micos, muchos de ellos sucios.
* Pobre pueblo. Los empresarios, que tambi�n hacen su juego, tienen forma de defenderse. El pueblo no, ni en las urnas.


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Ano XIX. No. 978 Octubre 31 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

INFALIBILIDAD

 

No existe en el mundo de hoy


La infalibilidad, en los tiempos modernos de las tecnolog�as, est� proscrita del vocabulario humano.
Y ha de ser as� porque, a la velocidad con que se piensa, se dice y se obra, el riesgo de errar es inminente.
De ah� que la m�xima de que, quien yerra es porque act�a, cobra gran vigencia y merece mayor comprensi�n.
Ser� preciso, entonces, celar el hacer y el decir, de modo tal que sin temor al error, se pueda sacar adelante el pensamiento emprendedor.
Para ello es necesario que el impulso intelectual de quien dice o act�a responda a la capacidad de desarrollar una reflexi�n permanentemente orientada hacia el bien obrar que, por h�bito, haga de su accionar un acto reflejo.
Cuando se comete un error, con intenci�n o sin ella, si no hay correcci�n o auto correcci�n se seguir� cayendo en �l de tal manera que la sucesi�n llegar� a convertirlo en vicio.
En la empresa, administrada por valores, el orientador y el orientado tienen que tener muy presente que en su ejercicio diario pueden presentarse toda clase de errores, de parte y parte, y que juntos han de buscar los caminos para que cada d�a sean menores, sin ocultarlos, sin reprocharlos, sino revis�ndolos con esp�ritu de comprensi�n, advirti�ndolos con mansedumbre, y asumi�ndolos con responsabilidad.
Pero esto jam�s se dar� en organizaciones donde la autocracia sea, todav�a, el modo administrativo prevaleciente de dirigirlas, porque el jefe siempre ver� en el trabajador un potencial malhechor y este ver� a su jefe como un obsesivo persecutor.
Empresas plagadas de errores no pueden ser competitivas ni campo para el trabajo feliz, por ello hay que trabajar, inteligente y humanamente, para minimizarlos.

REFLEXIONES


*  El debate por la presidencia de Estados Unidos ha mostrado un pa�s inseguro, una pobreza de muchos de sus habitantes inimaginable, una naci�n en decadencia e insuficiente en superar su odio racista.
* Nos estamos acostumbrando a que haya secuestrados, a que haya muertos por un maldito celular, a que haya impunidad por muchos delitos.
* La mermelada para el Congreso es tan espesa que nubla los ojos de quienes deber�an velar por el bienestar del pueblo.
* Los ciudadanos nos hemos convertido en simples borregos en relaci�n con las decisiones que nos afectan.


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Ano XIX. No. 979 Noviembre 7 de 2016. Circulaci�n gratuita semanal v�a e-mail e internet.

EMPRESA-UNIVERSIDAD

 

�Alianza para la formaci�n integral?

Entre las ventajas que tiene la alianza empresa-universidad se encuentra el sistema de informaci�n para la formaci�n del Talento Humano que se requiere en el campo laboral.
Esta alianza tambi�n presenta desventajas porque las universidades van sacando cohortes de estudiantes, m�s por las necesidades empresariales que por la misi�n en que se han comprometido sus fundadores, con lo que pierden de vista su raz�n de ser.
No es dif�cil encontrar universidades que dejan de mirar a sus estudiantes como hombres y mujeres a los cuales hay que formar integralmente para ser �tiles a s� mismos, a sus familias, a su comunidad, al pa�s, para verlos como unos simples clientes de su negocio educativo.
Con esta visi�n no les importa si el producto final de su proceso tiene los valores humanos necesarios para lo que se espera de un profesional, de un magister o de un doctor, lo que les importa es que tengan la ciencia necesaria para la contrataci�n laboral, as� su moral y su �tica anden por el piso.
Las universidades tienen que revisar esas alianzas porque no pueden seguir formando esos monstruos con mucho saber abstracto o t�cnico pero sin nada saber prudencial.
Esos monstruos carentes de ese saber prudencial que es formador de conciencia, de humanidad, de solidaridad, de �tica son los que maquinan las grandes decisiones de estafa, de enga�o, de robo de las empresas donde trabajan. A veces son las mismas empresas las desfalcadas.
A las empresas de nada les sirve un talento humano cient�ficamente muy capaz, pero inepto moral y �ticamente. Por eso las empresas dignas han de ser exigentes en su alianza con las universidades para que les entreguen un producto final integral. A no ser que el fin de la empresa est� alejado tambi�n de los valores, entonces la alianza universitaria ser�a con un criminal.

REFLEXIONES


*  �Se ha puesto a pensar quienes son los formadores de sus hijos en las escuelas o colegios?
* �Exige usted que los formadores de sus hijos sean hombres y mujeres no solo de ciencia sino de bien?
* �Profesores llenos de vicios, aunque con mucha ciencia, qu� bien pueden hacer en la formaci�n de sus hijos?
* El alma de sus hijos en edad escolar asimila m�s las lecciones ejemplares de la personalidad de su profesor que de lo que le escucha en el aula.