… enfrenta solidariamente a quienes pretenden borrar de la Constitución Nacional tu derecho a la inversión privada
 
Cualquier ciudadano que tenga un medio de comunicación de cualquier índole, tiene una gran responsabilidad con sus seguidores, abonados o consultores esporádicos para, desde su editorial, dar pautas de orientación ante los procesos de avances orbitales en todos los órdenes.
Este CORREO DE LA ÉTICA CIVIL EMPRESARIAL tiene claro, primero, su propósito de ser un “servicio de formación para la competitividad humana” en el ámbito de todo tipo de empresa privada y pública, y segundo, su misión “de dotar a las empresas nacionales e internacionales y a la universidad misma, de una herramienta educativa que les permita mantener o recuperar los valores propios de una organización, capaz de influir desde su esfera en la transformación del medio ciudadano, a partir de la ética civil”.
De ahí nuestro celo por todo lo que sucede a la empresa en un Estado que está alejando, cada vez más, los respaldos necesarios a estas organizaciones para que cumplan con su contribución al desarrollo del país.
Por esto, cuando vemos el desencuadernamiento financiero al que está siendo sometido este sector, no vacilamos en promover unidad de propósito para detener el descenso de las exportaciones, para evitar la desaparición física y el abandono del país de muchas empresas y capitales, para frenar la disminución de la inversión extranjera y para apoyar los métodos que están ejerciendo los emprendedores para salvaguardarse de la expropiación injusta y desvalorizada de sus bienes por parte de un gobierno que con su lenguaje y talante está imponiendo sus falaces propósitos.
También vemos una primera línea agazapada cuyo propósito de caos incluye la destrucción física de las empresas, las agresiones e insultos a quienes trabajan en ellas.
Las empresas, los empresarios, sus orientadores y sus orientados que tienen definidos sus valores en su triada estratégica, tienen que aglutinarse en torno a ese propósito de defenderse y de defender su capitalismo consciente y humano que es el que tiene la capacidad de generar riqueza para todos, a través del aumento del empleo y valoración del trabajo.
Concluimos, entonces, que un empresariado aislado; un empresariado que no se informa de la situación y de los riesgos; un empresariado egoísta, no solidario, que asegura que nada le pasará porque el agua sucia no tocará su orilla; un empresariado que cree que lo que se dice en el alto gobierno solo es fruto de la locuacidad de este y no la forma de orquestar un propósito definido de debilitarlo porque considera “sus utilidades como pecaminosas”, ese empresariado, decimos, tiene que despertar y emprender acciones de colectividad y de solidaridad para no permitir que se haga realidad la avalancha preparada para arrollarlo, pese a que hay una Constitución que lo respalda y a la que, por hacerlo, intentan cambiarla.
Empresario o despiertas frente a la actual política gubernamental de cambio o esa política te cambiará, también a ti, aunque parezcas arrepentido de la forma como te expresaste en las urnas.
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