Visto por Pascual Ruiz

Jorge Posada nació en Medellín 1955.

Jorge Posada

La suerte siempre le ha sonreído. Durante su juventud, en la Medellín de los años sesenta, siempre recibió el apoyo de su familia, vieron en el joven Jorge el potencial de ser un gran pintor. Posada recibió una educación clásica en la Universidad de Antioquia, y por eso su fuerte está en el dibujo, el óleo y acrílico. Estas técnicas son el centro de su trabajo, y el lugar donde siempre regresa luego de hacer experimentos creativos.

Lo conocí empezando la década de los setentas, yo había decido dar por terminado mi paso por el Instituto de Artes Plásticas y conservaba muchos vínculos con la universidad colaborando con el museo Universitario y en la organización del Abril Artístico, conocí sus excelentes dibujos con temas de figura humana, muy limpios y creativos, compartía frecuentemente en Junín con él y su noviecita, hermosa chica, tuve la impresión que llegaría muy lejos por su claridad conceptual y el orden personal que siempre presentaba.

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En 1975 lo invitamos a participar en el Cuarto Abril Artístico, sus obras deslumbraron, repetimos la invitación al año siguiente para el Quinto Abril Artístico.

Empezamos a gestar un grupo para llevar nuestras obras a otras ciudades, nos pusimos de acuerdo cuatro, José Fernando García, arquitecto, diseñador gráfico, Pedro Pablo Lalinde, arquitecto, dibujante y pintor, Jorge Posada, dibujante y que empezaba a incursionar en la pintura y Pascual Ruiz, dibujante, ceramista y pintor.
Denominamos el grupo “OTROS NOMBRES”.

Conversé con mi amiga Fanny Vega, dueña de la galería La Mancha Blanca de Cali y nos programó exposición en su bella sede para el lunes 15 de mayo de 1978, viajamos y pasamos una semana en compañía de especiales personas, nos invitaron a lugares muy bonitos, el Museo de la Caña, la hacienda Vame, el museo La Tertulia, estuvimos en el taller del maestro Hernando Tejada “Tejadita”.

Eduardo Vides, director de la Escuela de Bellas Artes de la universidad del Atlántico, nos programó exposición en su galería para el 25 de agosto del mismo año 1978, diferentes circunstancias truncaron un proyecto tan especial, no continuamos con el proyecto.

Jorge se ahogaba en el ambiente de Medellín, sumido en una total dictadura por Alberto Sierra, quien no era de sus afectos lo borraba de todo, eventos como el Salón de Arte Joven organizado por el museo de Zea (ahora de Antioquia), el Abril Artístico y la muestra de Arte Idea en el museo Universitario de la universidad de Antioquia dejaron de organizarse, empezó a pensar en emigrar, nos invitó a algunos amigos, unos indecisos, le daban largas al proyecto, yo, tajantemente le dije que no me interesaba, tenía claro que haría mi obra desde estas montañas, ya había rechazado radicarme en Madrid España y en Washington USA.

En 1984 el Maestro alzó vuelo, decidió llegar primero a New York y luego soñaba con radicarse en la ciudad luz, París, su don de gentes y el respaldo de una sólida obra le abrieron el éxito en la ciudad de los rascacielos, al año ya estaba haciendo su primera exposición individual.

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Se perdió la experiencia de ser mesero, pintor de paredes en apartamentos o jardinero, algún colega tiene que ejercer como fotógrafo social y unas horas ser taxista para poder permanecer en USA, su obra le ha permitido hacer ahorros.

Claro que Jorge no es como el común de los paisas, “chicanero”, en cambio es muy sincero y confiesa que ha tenido épocas de vacas flacas y entonces, su creatividad le permite recurrir al diseño gráfico o a pintar murales por encargo.

El sueño parisino quedó relegado, encontró una especial dama belga y conformó un bonito hogar, se le abrieron las puertas de Europa a través de Bélgica, con regularidad viaja a exponer sus obras.

Las mieles del éxito no lo han desarraigado, cada año pasa un mes en su terruño, comparte con sus amigos de siempre y disfruta a la familia que en el momento más decisivo lo apoyó e impulsó, es normal encontrar sus obras expuestas en diferentes galerías de Medellín y participando en eventos.

Desde Manhattan, su lugar de ensueño quiso liderar actividades con los numerosos artistas colombianos afincados en New York, en algún momento fueron 45, se fueron disgregando, algunos se han devuelto a Colombia, otros continuaron su camino para Europa, aún permanecen unos 10.

Ha expuesto en Fukuoka (Japón), en Venezuela, República Dominicana, Estonia, además de un buen número de ciudades estadunidenses.

Su prolífica carrera lo ha llevado a recibir varios premios y menciones honoríficas, como el primer premio en el Salón Nacional de Jóvenes Artistas, en 1976, la mención honorífica en ‘Expresiones Hispanas en el Tour de arte hispánico de Denver en 1988, y la beca del Lower East Side Printshop, en 1993.

Su fama como pintor colombiano en Nueva York lo ha convertido también en una especie de guía para quienes llegan a la ‘capital del mundo con intenciones artísticas. «Hay pintores jóvenes, recién llegados, que lo buscan para que les ayude un poco a abrirse camino. El mundo del arte es muy cerrado, entonces les dice con quién hablar, les da información y contactos».

28 de abril de 2024.

Pascual Ruiz Uribe
Pintor.