Visto por Pascual Ruiz

Nació en Medellín en 1963, Jorge Jaramillo es un artista con un hogar encantador. Su hijo mayor también es artista y el menor es ingeniero civil, es abuelo de dos niñas. Durante buena parte de su vida se dedicó a prácticas deportivas, destacándose en el triatlón. Posteriormente, incursionó en el buceo, la apnea, llegando a descender hasta 35 metros, y el vuelo libre. Aunque su oficio era la publicidad, su interés por la pintura llevó a explorar temas naturales, sin embargo, no encontraba la felicidad en ello. Fue a través de sus exploraciones que descubrió a artistas como M. C. Escher y Víctor Vasarely, generando una profunda admiración por sus obras.
En 1989, decidió investigar y realizar diseños geométricos con apoyo matemático, lo que lo llevó a desarrollar un lenguaje propio que denominó en esa época «Música para los ojos”; Jorge Jaramillo considera que su obra refleja su vitalidad y la fuerza interior que encuentra en la naturaleza. Sus exploraciones artísticas forman parte del movimiento del arte óptico, que en Colombia es escaso. A lo largo de su carrera, Jorge ha evolucionado desde pintar lo convencional hasta adentrarse en la geometría y el manejo del color, lo que lo hizo sentirse verdaderamente artista y marcó el inicio de su evolución artística.

Después de más de 10 años investigando perfeccionó su técnica y descubriendo nuevas formas, presentó su primera exposición individual en 1999 en la Feria «Libro y ciudad».
En el año 2002, fue invitado por el curador de la IV Bienal de Florencia, Leonel Estrada, para participar en la siguiente edición, donde representó a Colombia con gran éxito en 2003 recibiendo uno de los premios otorgados por los 6 jurados que deliberaron.
Tuve el placer de compartir 12 días con el maestro en Florencia, donde disfrutamos juntos de Siena y recorrimos diversos lugares de la ciudad. Subimos al mirador en la Piazza di Michelangelo en autobús y luego bajamos caminando disfrutando de los refugios para los gatos, y participamos en tertulias alegres y de las «trattorias». Al finalizar la Bienal nos despedimos y él partió hacia París en busca de nuevas oportunidades para su obra.
La experiencia en la IV Bienal de Florencia le mostró el camino hacia el mercado internacional, al darse cuenta de que su obra podía trascender fronteras, no solo por el premio otorgado por un jurado internacional, sino también por la reacción del público. A partir de entonces, se proyectó hacia países como Italia, Francia, Venezuela y Estados Unidos, lo que lo motivó a seguir trabajando al ver el potencial de su obra para llegar a diferentes lugares por sí sola.

Investigó para crear obras que rompieran con los formatos tradicionales de rectángulos y cuadrados en la pintura, añadiendo un dinamismo adicional a la musicalidad que siempre buscó. Las formas irregulares le han permitido dar a su obra una nueva dimensión más rica, y actualmente está incursionando en objetos tridimensionales.
Ha exhibido su obra individualmente en más de 15 ocasiones y ha participado en una veintena de exposiciones colectivas en Colombia, Italia, Estados Unidos y Venezuela, entre otros países. En 2006, presentó su primera muestra individual fuera de Colombia, «Variaciones cromáticas II», en la Galería Yumares de Caracas, Venezuela. A pesar de no ser un apasionado de las exposiciones debido a la complejidad de su técnica, ha optado por tomar largos periodos de silencio para crear sus obras.
Al finalizar la primera década de los años dos mil, decidió explorar una nueva actividad: la construcción, la cual lo cautivó. Tomó un tiempo sabático en su actividad expositiva y fundó una empresa, mientras tanto, el maestro continuaba creando nuevas propuestas con la técnica que había desarrollado. Algunos critican su obra como «la repetición de la repetidera».

En la inauguración de su última exposición el 4 de julio, Jorge se refirió a esos comentarios: «Después de dedicar 15 años a encontrar un estilo y una técnica, ¿cómo esperan que abandone ese lenguaje después de crear una veintena de piezas? La obra evoluciona al ritmo en que fue descubierta y aún tiene un largo camino por recorrer. El gestor artístico Alberto Hugo Restrepo, en su reconocida galería AH Fine Art, ha presentado varias exposiciones con las obras del maestro. Durante las dos semanas previas al feriado del 20 de julio, podrán visitar la exposición «MUSICROMÍAS: lo que el ojo no ve» en la calle 10 #43C-71, barrio El Poblado. El horario es de 9 am a 5 pm, de lunes a viernes. Para más información, pueden comunicarse a los teléfonos 6043121014 y +57 3006126889.

6 de julio de 2024

PASCUAL RUIZ URIBE
Pintor