José Cirilo Henao

Visto por Pascual Ruiz

JOSÉ CIRILO HENAO. Nació en El Peñol, Antioquia, el cuatro de octubre de 1965. Su padre se dedicaba a labores del agro y su madre era ama de casa. Cuando tenía seis años, la familia se fue a vivir a Amagá y, luego, a los diez, se establecieron en Fredonia, donde Cirilo conoció al maestro Rodrigo Arenas Betancourt, con quien empezó a trabajar a los diecisiete años en sus proyectos. Intervino en el Bolívar Cóndor ejecutado en Manizales, en el busto del doctor Fernando Gómez Martínez del periódico El Colombiano y en uno de los Potros de la obra de Villavicencio. Con posterioridad, estudió Artes Plásticas en el Instituto de Bellas Artes de Medellín.

Elaboró con cemento una gran escultura que denominó «El Indio», instalada en el Parque Principal de Venecia. Él es un pintor, escultor y promotor de arte que ha hecho de la plástica su razón de vida. También ha recorrido nuestra geografía buscando nuevos espacios temáticos para sus obras pero, además, explorando nuevas posibilidades de divulgación de talentos escondidos y abriéndoles una puerta en el espectro del arte.
En su escultura, mezcla metales como acero, hierro y bronce en una composición de planos, líneas curvas y rectas, para otorgarles identidad, como se percibe en piezas como «Gatos al Acecho». Sus «Guitarras», cabe destacar, son una ventana para que el sonido persiga la luz como una incógnita. Se trata de un ser privilegiado por su cercanía a los grandes artistas patrios como Omar Rayo –con quien compartió muchas tertulias–, Rodrigo Arenas Betancur –quien lo forjó por los senderos del bronce y lo impregnó de esa enorme personalidad que caracterizó a este coloso del arte de América Latina-, Armando Villegas, Emiro Garzón, Hugo Zapata y, en fin, toda la generación de artistas que le precede. Ellos son el círculo que rodea a José Cirilo Henao, una muy promisoria figura de la plástica nacional que, a sus sesenta y tres años, empieza su madurez artística.

Pero él no solo ha hecho de la plástica su razón de vida, sino que también aprendió de Arenas la audacia en los negocios, sin descuidar su proceso creativo. Por ello, dirigió la Galería Van Gogh, fundada en 1993 en el quinto piso del Centro Comercial Palacio Nacional, cuando se terminó el proceso de restauración de sus acabados internos según el diseño original del arquitecto Agustín Goovaerts. Una vez abrió sus puertas al público, gestionó numerosas ventas hasta que los dueños decidieron cerrarla.
Fue secuestrado por miembros del Frente 36 de las FARC, enterados de transacciones millonarias realizadas por él con diferentes personas de la vida pública, sin saber que solo recibía una simple comisión. Reiteradamente, ha gestionado negocios para otros artistas. Uno de los más destacados asuntos fue el trueque con la obra de Javier Bedoya, connotado artista risaraldense quien hizo su proceso artístico en Antioquia y de la mano de José Cirilo.

Con posterioridad, se radicó en una finca en El Peñol y, durante cinco periodos continuos, aspiró a la alcaldía de su patria chica hasta obtener el beneplácito de sus coterráneos. Con lujo de detalles, ejerció el cargo desde el primero de enero de 2016 hasta el 31 de diciembre de 2019. Como gestor multifacético, ha brillado también en el área editorial, como diseñador, gestor y editor de libros de artistas, en buena parte canjeados por obras que, a su vez, ha empleado para pagar a las editoriales.
Desde 2022, se enfrascó en un proyecto titánico cuando Joan Figali lo invitó a ocupar los pisos superiores del Centro Comercial Palacio Nacional, abandonados por los comerciantes quienes, por la pandemia, cerraron sus negocios. Pensando siempre en sus colegas, ideó allí un gran centro artístico donde muchos de ellos tuvieran su propia galería de arte. Nació, entonces, el Palacio del Arte y la Moda, que contó con el apoyo decidido de Diana Sánchez y Hernán Pérez, quienes fueron los primeros en tomar un local.
Hubo que realizar una multimillonaria inversión para restaurar y adecuar los espacios. Cada artista dispone hoy de un lugar durante quince meses, pagando con sus obras el arrendamiento. Ya son tres los pisos dedicados por completo a las artes plásticas, y el lugar abre sus puertas los siete días de la semana. El ingreso es gratuito y se organizan actividades culturales continuas. Es tanto el amor de José Cirilo por este proyecto que, en ocasiones, ha negociado el alquiler de algunas salas con sus propias obras.
Estamos, pues, ante un ser privilegiado que brilla con su producción y su enorme capacidad de gestión y aporte a la cultura. Sus logros dejan asombrados hasta a los representantes de las administraciones públicas departamental y municipal. Ahora, madura un proyecto de magnitud internacional.
16 de junio de 2024.
PASCUAL RUIZ URIBE
Pintor.