Falacias del cambio

Falacias del cambio  

—en nuestros países hace falta una fuerza evolutiva o revolucionaria que resuelva la actual coyuntura política desastrosa


Con frecuencia recurrimos a una frase popularizada: “todo cambio no es mejora, pero toda mejora es un cambio”.
Detrás de ese contenido, del “todo cambio no es mejora” se agazapan todas sus falacias que, desde la política, la religión y la cultura misma, desatan un mundo de expectativas no siempre satisfactoriamente cumplidas.
Desde la tipología del cambio puede observarse la forma cómo los líderes buscan o el bien común de sus liderados o la satisfacción de egoístas de sus propósitos.
Así pues, el cambio puede ser de tipo evolutivo, revolucionario, coyuntural, y cada uno de ellos es producto de los factores demográficos, culturales, tecnológicos e ideológicos que los impelen.
El cambio evolutivo, generalmente es más sosegado, flexible, pausado en el tiempo, implementado conforme las circunstancias lo demandan y los planes lo prevén. Puede generar desespero en la medida en que la lentitud no permita el disfrute de sus propósitos.
El cambio revolucionario es drástico, nace más del descontento con el statu quo, siendo más arrasante en la medida en que la fogosidad, la ira, el descontento se va masificando, lo que impide la reflexión serena individual porque se pierde el poder del pensamiento personal para masificarlo según la capacidad de arrastre de sus impulsores. No todo resultado de cambio revolucionario es malo: los principios de Libertad, Igualdad, Fraternidad, fueron grandemente aceptados y perduran en los estados democráticos, aunque los hechos de vandalismo, asesinatos, crímenes fueron salvajes.
El cambio coyuntural nace del aprovechamiento de las circunstancias que se presenten para realizarlo, por ejemplo, el cambio de las políticas económicas de un país a raíz de cambio de un nuevo sistema de gobierno. Este cambio coyuntural puede a su vez ser evolutivo o revolucionario.
En nuestros países las coyunturas políticas han provocado cambios que por la sagacidad de sus gobernantes se han vuelto falaces como acabar con la pobreza, respetar la iniciativa privada, velar por la familia, la libre expresión y la justicia para todos, y no hay asomo de que una fuerza opositora se levante, evolutiva o revolucionariamente, para enderezar o destituir al falaz que dirige los destinos de la nación, aprovechando la coyuntura de sus contradicciones.
Pruebas al canto.
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Reflexiones

* En el estudio de la ética se conoce como el “dilema del tranvía”, la reflexión sobre la decisión que debería tomar en un momento dado un conductor de este medio en el que solo tiene dos alternativas: la de si seguir por la vía donde encontrará cinco personas a las que podría dar muerte, o la de si cambiar de vía en la que solo mataría una persona, porque no tiene opción de frenar.
* Muchas veces sentimos que visto el comportamiento actual de muchos jóvenes es como si hubiésemos arado en el mar y edificado en la arena.
* La persistencia en la reiteración de los grandes valores morales y éticos humanos terminará por cambiar muchas vidas expuestas a escándalos y malos ejemplos.

Mensaje de la semana

Hay que seguir trabajando con denuedo en fortalecer los valores familiares en esta coyuntura en la que se siente el anhelo de retorno a esos valores protectores de la salud y el espíritu de los seres que se aman. (hsa)

Pregunta de la semana

¿Cuáles son las causas por las cuales en el país siguen predominando las injusticias, la inseguridad, el aumento de los cultivos ilícitos y seguramente las bandas de sicarios en los barrios de las ciudades mientras en el campo se fortalecen los terroristas, a pesar de los planes de paz del gobierno? ¿Qué es lo que el gobierno nacional ha prometido y no ha cumplido en materia de paz?