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RESPUESTAS A LA PREGUNTA: ¿CONTRACCIÓN INDUSTRIAL?

¿Qué pasa en un país cuando la industria se contrae, los servicios se expanden, y las mayores utilidades son del sistema financiero?

Estimado Hernán:
Con el gusto y afecto habituales, le hago llegar este breve artículo de colaboración con motivo de su pregunta para esta semana sobre la contracción industrial en este país.

EN EL PAÍS DE LOS INDICADORES EL TUERTO ES REY

Carlos Eduardo de Jesús Sierra Cuartas
Profesor Asociado, Universidad Nacional de Colombia
Magíster en Educación Superior, Pontificia Universidad Javeriana
No importa por donde miremos, salta constantemente a la vista que el grueso de los colombianos, incluidos aquellos que cuentan con títulos universitarios, no entiende del todo el funcionamiento básico de la economía. Por ejemplo, resulta chocante ver el lastimoso espectáculo habitual en el transporte urbano día a día con los vendedores de dulces, canciones de mal gusto, música pirata, medicamentos de diversa pelambre, etc., etc., vendedores que dicen que lo suyo es “trabajo”. Si entendemos por trabajo lo que produce riqueza propiamente dicha, transformando la naturaleza de paso, es obvio que lo que los vendedores de marras dicen hacer es un pésimo sucedáneo del mismo.
Así las cosas, la expansión del sector de servicios en una economía, junto con la contracción del sector productivo, es un síntoma más que evidente de que esa economía ha pasado a ser del tipo financiero-especulativo, o sea, una economía que no produce riqueza, que apenas está limitada a tratar de quitarle a otros sus pedazos, o pedacitos, de torta económica para aumentar el tamaño de la torta propia. En otras palabras, es una economía de vividores, de piratas, incluso de bucaneros, de tres al cuarto. Un país así es uno en el que resulta inevitable que se dispare el coeficiente de Gini, es decir, un país en el que se dispara la inequidad, un país inviable. Así de simple.
En el fondo, es una situación que refleja el bajo cociente intelectual y moral del grueso de la población correspondiente. Por algo, Colombia no suele descollar mucho por su producción intelectual, salvo por alguna que otra excepción que confirma esta luctuosa regla, sino por su “notable labor” en el mundo de las sustancias psicotrópicas y afines. Hace poco, en marzo pasado, falleció el profesor Emilio Yunis Turbay, cuyas investigaciones sugieren que las taras que suelen manejar los colombianos no son de índole cultural o sociológica, sino genética. Así, no es éste un país que cuente aún con un tipo humano comparable a los anglosajones, franceses o alemanes. Entretanto, la economía, como ciencia, se le seguirá escapando como el agua entre los dedos.
Un saludo cordial. Carlos Eduardo de Jesús Sierra Cuartas.


¿Qué pasa en un país cuando la industria se contrae, los servicios se expanden, y las mayores utilidades son del sistema financiero?
Colapsa, crea desconfianza en la comunidad Internacional, alcanza su peor calificación internacional por los entes de control financieros, se encarece el peso interno, se contraen la empresas nacionales y se acaba el empleo. Las pocas empresas que subsistan entran en peligro de reseción o de ley de quiebras.
Juan Carlos Gaviria Hincapié