RESPUESTAS
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RESPUESTAS A LA PREGUNTA: ¿CARPAS INHUMANAS?

¿Por qué no hay en el país un proyecto de atención, más moderno que el de las simples e inhumanas carpas, para las comunidades en desastre o en riesgo?

Estimado Hernán:
Con el gusto y afecto de costumbre, le hago llegar un breve artículo de colaboración para El Correo de la Ética, motivado por su pregunta para esta semana sobre la improvisación con carpas para atender poblaciones desplazadas.

EN EL RÍO GRANDE COMIENZA LA ANTÁRTIDA

Carlos Eduardo de Jesús Sierra Cuartas
Profesor Asociado, Universidad Nacional de Colombia
Magíster en Educación Superior, Pontificia Universidad Javeriana

Ninguna persona realmente culta y lúcida considera que Latinoamérica le haya aportado al mundo algo de valor en lo que a civilización concierne, máxime al ser un conglomerado de países copiones a más no poder. En el mejor de los casos, podemos ver algunos aportes más o menos llamativos en lo concerniente a los países del Cono Sur, los cuales cuentan con un porcentaje mucho mayor de población con ascendencia europea. En el caso particular de Colombia, llama la atención, al seguir su historia, que la tendencia a improvisar y copiar modelos extranjeros ha sido una de las notas dominantes, una nota de la que el mundo educativo, incluido el universitario, tampoco ha estado a salvo. Así las cosas, no debe sorprender que, para situaciones como la de Hidroituango, reflejo mismo de una ingeniería plagada de males y vicios a más no poder, no se pase de una ridiculez como la de la improvisación con vulgares carpas para atender a las poblaciones desplazadas, una ridiculez que salta más a la vista en pleno siglo XXI, un siglo en el que se cuenta con tecnologías mucho más avanzadas y sofisticadas que eso, por lo que la pregunta de fondo es la siguiente: ¿Son realmente hábiles y competentes los colombianos en asuntos administrativos y logísticos en todos los niveles? Por ahora, los hechos son tozudos y la respuesta a esta cuestión es negativa, salvo por alguna que otra excepción honrosa.
¿Por qué tamañas inhabilidad e incompetencia? De nuevo, recurramos a la Historia, esa gran maestra. Remontémonos a fines de la Antigüedad, cuando se deshacía la mitad occidental del Imperio Romano. Por entonces, fueron muchos los pueblos bárbaros que invadieron dicha parte del Imperio de marras para, finalmente, establecerse en sus territorios y dar inicio al proceso de conformación de Europa. Con todo, de tantos y tantos pueblos bárbaros, solo permanecieron dos en la Historia, a saber: los francos, antecesores de franceses y alemanes; y los anglosajones, actuales dueños indiscutibles del planeta a fuer de que sus ejércitos, sobre todo el estadounidense, son los más poderosos de la Tierra. Es más, la anglosajona pasa por ser la raza superior por antonomasia, una raza que, además, ha demostrado tener unas dotes inigualables para la administración y el trabajo en equipo, dotes que, al sur del Río Grande, son mucho más enclenques entre los países latinoamericanos, aunque, eso sí, estos se creen la última Coca-Cola del desierto cada vez que les va bien en algún certamen deportivo, como si eso fuera la gran cosa, cual sinónimo vano de una gran economía, una gran industria, una gran cultura, una gran ciencia y un gran poderío militar, sinonimia inexistente por completo. No, estos no son países con una historia comparable, ni siquiera de lejos, a la de las naciones descendientes de francos y anglosajones. Más bien, son países bastante dados a hablar hasta por los codos, pero sin sustentarse en realizaciones positivas sólidas. No pueden sustraerse a su nefasto hado. Sin duda, aquí tenemos el nadir de la civilización sin ir más lejos.
Entretanto, la improvisación campea por doquier en lo que a nuestra ingeniería concierne, a la que, al parecer, no le importa la gente. Que Dios nos ampare al respecto, ya que los humanos no pueden hacerlo. Recordemos ciertas palabras sabias de José Ortega y Gasset: en el extranjero, busquemos información, pero no modelo.
Un saludo cordial.
Carlos Eduardo de Jesús Sierra Cuartas.


¿Por qué no hay en el país un proyecto de atención, más moderno que el de las simples e inhumanas carpas, para las comunidades en desastre o en riesgo?

Siempre serán los costos los que pesan en el mejoramiento de las atenciones de desastres. Cambiar las carpas por casas prefabricadas, para situaciones en las que no hay espacio suficiente para su montaje, o el tiempo de estadía es corto, es lo que más esta pesando.
Los costos de estas sumadas a la alimentación, y si hay que indemnizar sería insostenible para un país que tiene recursos limitados.
Juan Carlos Gaviria Hincapié