EL CORREO DE LA ÉTICA. PÁGINA EN CONSTRUCCIÓN
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Año XXI. No.1013. Julio 24 de 2017. Circulación gratuita semanal via e-mail, Internet, Facebook
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“Sé que mis palabras no se perderán” C.K.   Servicio de formación para la competitividad humana desde Enero de 1997
Sé buen trabajador y honrado

Se es o no se es ético

Algunos que tienen el poder de orientar o administrar en el trabajo, suelen responder con actitudes de diferente rasero cuando se trata de quien lo ostenta o cuando se trata del orientado.
Por ejemplo, hay quien exige puntualidad al grupo, mas no a sí mismo; el que demanda entrega y compromiso, pero en él son nimios; aquel que predica la importancia de la lealtad, y no lo es con los suyos; ese que quiere respeto por su autoridad, mas no es respetuoso con aquel a quien se lo debe; el que demanda confianza pero no confía en nadie; quien pide servicios o favores –solidaridad- y se niega cuando otros se los solicitan: aquel que exige honradez en el manejo de los bienes de la empresa, pero no vacila en usufructuarlos sin autorización.
En la vida política puede observarse este hecho cuando se predica ánimo de servicio a favor del pueblo, prédica que, frecuentemente, sirve de capuz al interés del propio enriquecimiento. O cuando el servidor público es encargado de combatir la corrupción y él mismo es un corrompido.
Es decir: la exigencia de la moral o la ética para uno mismo es diferente de la que se reclama a otros. Es, a esto, lo que suele llamarse la doble moral, que, a nuestro modo de ver, no existe. Una persona ética, así se equivoque consciente o inconscientemente, no responde sino a unos principios que rigen su conducta y que considera y valora tan exigibles a los demás como a sí misma.
En esto no hay campo para la doblez: se es o no se es ético.

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DOBLE MORAL